Capítulo dos
Luego de un par de horas regresaron en el Volvo de Jerry a la casa de Evelyn en la que actualmente sólo vivía Alex, durante el tiempo que no estaba en el colegio. Jack había sido el último en mudarse a un pequeño apartamento fuera de la ciudad.
Entraron al pórtico de la modesta casa cuando repentinamente una voz los sobresaltó.
-No está bien que me hayan dejado solo aquí en el frío.
Vieron a Angel sentado en un rincón. Una boina le cubría la cabeza rapada y estaba cubierto con una pesada campera, aún así parecía muerto de frío.
-Angel casi me matas de un susto –le reprochó -¿Qué hacías en la oscuridad?
-Hola ¿No? Si, yo también te extrañé –respondió sarcástico.
Alex lo abrazó con una sonrisa.
-Te extrañé preciosa –le dijo.
-¡Hola hermanito imbécil! – exclamó Bobby.
-Deberías avergonzarte –dijo Jerry
-¡Perdí mi avión! –se excusó el hombre.
-Ven aquí –Bobby lo abrazó –Te perdiste el funeral de mamá, idiota.
-¿Cómo estás? –lo saludó Jerry.
-Todo está bien, hombre.
-Te afeitaste el afro ¿Eh? –comentó al ver su cabeza rapada.
-¡Jack! Hace siglos que no te veo.
-Si, lo se ¿Te blanqueaste los dientes? –Jack le inspeccionó la sonrisa.
-Déjame tranquilo, Jackie–le dio un golpe en broma.
-Bueno… aquí vamos, cada uno tome su viejo cuarto –dijo Bobby subiendo las escaleras seguido por los demás.
Una vez arriba cerro la puerta y cada uno se metió en su cuarto haciendo lo mismo, todas las sonrisas se habían borrado al estar en aquella casa tan llena de recuerdos de toda una vida con Evelyn, su madre.
Alex arrojó la mochila en la cama, se cambió la ropa por una más cómoda, luego salió y se asomó en la habitación de Jack, la única con la puerta abierta. Lo encontró acostado sobre la cama tocando la guitarra, muy concentrado, tenía el ceño levemente fruncido y los ojos le brillaban.
No soy una visión, no soy justicia
Nunca pensé que podría amar
Viviendo en las sombras, existencia marchita
Nunca fui lo suficientemente bueno
Dentro de la oscuridad, tú eras la luz
Que brillaba
Estás atrapada en la violencia, puedo ser el hombre
Que salve la situación
Cantaba por lo bajo sin notar que lo observaban. Alex guardó silencio, se afirmó en el marco de la puerta y cerró los ojos, disfrutando. Adoraba escucharlo cantar.
Estoy ahí para ti
No importa que
Estoy ahí para ti
Nunca me rendiré
Estoy ahí para ti
Para ti
Alguien me ha cambiado, algo me ha salvado
Ahora este soy yo
Aunque me cegaron, mi corazón me dejó encontrar que
La verdad te hace un mejor hombre
No noté que estabas justo frente a mí
Una máscara de silencio, arrancaremos para poder ver
Estoy ahí para ti
No importa que
Estoy ahí para ti
Nunca me rendiré
Estoy ahí para ti
Para ti
Para ti
Dentro de la oscuridad, tú eres la luz
Que brilla
En esta justicia ciega, yo puedo ser el hombre
Que salve la situación
Estoy ahí para ti
No importa que
Estoy ahí para ti
Nunca me rendiré
Tú sabes que es verdad
Tú estabas ahí para mí
Y yo estoy ahí para ti
Para ti
Para ti
Para ti
-Linda canción –comentó entrando a la habitación -¿La escribiste para alguien? –se sentó en la cama mirándolo de reojo, finalmente se le había presentado la ocasión de tocar el tema con tacto.
Jack la observó fijamente unos instantes y luego le sonrió –si –respondió.
-¿Una chica tal vez?
-Se podría decir…
Alex sintió una punzada de celos, pero sonrió.
-¿Se podría decir? ¿Qué? ¿Es acaso un travesti o algo?
-Cállate –rió arrojándole una almohada que le dio de lleno en la cara, aún sonriendo se dispuso a encender un cigarrillo.
-Y dime… ¿A ella le gusta?
-Dijo que era linda –respondió con una sonrisa.
-¿Sólo linda? ¿Le escribes una canción y sólo te dice que es linda? –dijo indignada, aún que e realidad sólo buscaba un pretexto para criticar a la presunta novia de Jack.
-Si, es una desagradecida –le siguió la corriente conteniendo la risa.
Sarah frunció el ceño y le arrebató el cigarrillo, pero antes de que llegara a su boca Jack se lo quitó.
-¿Qué crees que haces? Esto no es para ti.
-Cierra la boca –se lo volvió a quitar.
-Dame eso –se lo quitó nuevamente y comenzaron a pelear en broma.
-Cuidado con mi guitarra –dijo Jack con voz ahogada puesto que estaban muy enredados.
- ¡Auch! ¡Me quemaste!
-¿En verdad? –Jack se separó para evaluar su mano –lo siento hermosa –le dio un beso en la mano y luego otro en la mejilla.
Estaban muy juntos, ella sobre sus piernas y él la rodeaba con sus fuertes brazos. Al reparar en esto Alex desvió la mirada, muy colorada, hacia la guitarra, que estaba llena de calcomanías, de pronto reparó en que había una foto suya entre las calcomanías. Era muy reciente, de su último recital, bueno, recital…
-¿Qué es esto? –Sonrió y tomó la guitarra –Parece que alguien me hecho de menos.
-Si ponía fotos de Bobby, Angel y Jerry pensarían que soy gay.
-Así que pusiste una foto de tu linda Alexandra.
-Mis amigos se babean con esa foto. Creen que es una cantante famosa.
-¿Y acaso no lo soy? –Bromeó –Evelyn amaba esa foto, tiene un duplicado en la sala… -comentó con voz triste.
-Si…
-¿Sabes? Hoy se cumplen once años desde que me adoptó.
-Como olvidarlo –le acarició la cabeza –jamás olvidaré el momento en que esa niñita roñosa entró por mi puerta.
-Cállate
-Mamá te adoraba, eras la más inocente de nosotros, y no pudo darte en adopción como al resto de los niños.
Alex sintió un nudo en la garganta y se refugió en los brazos del muchacho.
-La extraño Jack –sollozó, desahogándose –Cuesta creer que no estará más por aquí.
-Lo se princesa, lo se –Jack también lloraba silenciosamente.
-¿Qué será de mi ahora?
-Supongo que Bobby querrá que vivas con él, aún que claro, lo más posible es que te manden con Jerry, él es el de mejor reputación.
-¿Y qué sucede si quiero ir contigo?
Jack la miró sorprendido.
-Si vivieras conmigo, el secuestrarte del internado perdería la diversión –bromeó –ven, muéstrame tu cuarto haber si le has cambiado algo o aún tienes esos ositos de felpa.
-Si mal no recuerdo uno me lo regalaste tú.
-Si, y los otros setecientos tus admiradores.
Se puso de pie y la ayudó. Quedaron enfrentados.
Jack sonrió tiernamente y le acarició el rostro, Alex tembló al contacto.
Repentinamente Bobby entró en el cuarto, Alex se apartó de Jack y se dirigió a su cuarto, Jack se dispuso a seguirla pero su hermano le cerró el paso.
-¿Qué estabas haciendo? –preguntó seriamente con una mirada atemorizante.
-Nada –dijo inocentemente.
Bobby le dirigió una mirada recelosa.
-Piensa con esta cabeza Jack –le puso un dedo en la sien –piensa –repitió, luego se apartó.
-Cállate Bobby, no sabes de lo que hablas.
-¿A dónde vas? –preguntó Bobby a Angel al ver que salía de su cuarto colocándose la chaqueta.
-Pensé en salir un rato a tomar aire fresco…
Bobby soltó una carcajada.
-Tomar aire fresco… Mentiroso. Oliste su trasero desde aquí y quieres ir a verla.
-¿De que hablas hombre? –Angel se puso a la defensiva.
-¿Cómo de que hablo? Sabes que hablo de tu "La vida loca" –rió Bobby
-Nadie va a ver a ninguna "la vida loca"
-Ella tiene un novio ahora –le recordó Jack.
-Ella tiene novio ahora, con el que debe estar en este mismo momento y ahora está gritando su nombre y no piensa en tu negro trasero. Olvídala –dijo Bobby.
Jack soltó una carcajada.
-No puedo creer que me molesten con esta tontería –dijo Angel.
-Por favor…
-Y les digo, no iré a ver a esa chica. Y no lo haré. –gritó Angel molesto.
A la mañana siguiente, Sophie amaneció en la habitación de Angel, y los gritos de Bobby despertaron a Alex de su tranquilo sueño, no recordaba muy bien de que se trataba, pero de algo estaba segura, Jack estaba en él.
-¡Loco Ono no se quedará en esta casa! –se escuchaba la voz de Bobby escaleras abajo.
-¡Mierda! –gritó Angel.
-¡No me importa! ¡"La vida loca" no se quedará aquí ni una noche más!
-¡Ya basta!
-¡Esto no es un albergue!
-¡Eso no es justo!
-¡Ey, Bobby! ¿Por qué no te callas pendejo?
-Nena, ve arriba. Tengo esto controlado.
-¿Por qué le dejas que me hable así?
-¡Sube al cuarto!
-¿Qué pasa? Yo no hablo español.
-¡No le hables a mi chica así!
-¡Vamos!
-¡De eso estoy hablando! Ayer no era tu chica, tenía otro hombre. Entonces estoy confundido.
-¿De qué hablas?
-No se…
-¡Ella es mi chica!
-¿La vida loca? –preguntó Alex sentándose en la cama, cuando Jack entró a su habitación.
-La vida loca –respondió sonriendo y sentó a su lado.
Alex se restregó los ojos.
-Nunca cambiará –dijo conteniendo un bostezo descomunal.
Jack no respondió y se le quedó mirando mientras la acariciaba distraídamente, las palabras de Bobby resonaban en su mente.
-¿En que piensas? –preguntó al verlo tan distraído y soltando finalmente el bostezo.
Jack dejó de acariciarle la cabeza y la observó desperezarse.
-Eres la cosa más tierna del mundo –rió –Te quiero ¿Lo sabías?
-Si… lo se –dijo, algo sorprendida -¿Por qué me dices esto?
-Sólo quería que lo supieras. Que supieras que eres muy importante para mí.
-Jack… Me comienzas a asustar.
-No te preocupes monstruo, no ocurre nada. Es sólo que te extrañé.
-Si, yo también te extrañé.
- ¡Ey! ¡Niños! –Sonó la voz de Jerry escaleras abajo – ¡Vamos a jugar a cocinar el pavo! ¿Está bien?
-¿Sabes preparar pavo?
-Si, Eve me enseñó.
Jack arqueó una ceja incrédulo.
-Dije que me enseñó, no que hubiera aprendido.
-Vamos, veremos lo que podemos hacer, estos idiotas de seguro lo quemarán.
-Tengo que cambiarme –dijo mostrándole que estaba en pijamas.
-Bah! No importa.
-Si importa Jack –protestó enojada –No voy a bajar en pijamas.
- ¿Ayer corrías en ropa interior por la casa y ahora te da vergüenza bajar en pijama? –rió.
Alex enrojeció hasta las orejas.
-¡Fue sólo una vez! ¡Y tenía cinco años! –Saltó de la cama y lo empujó hacia la puerta –ahora vete que tengo que cambiarme.
Jack se cruzó de brazos con una sonrisa en la cara mientras disfrutaba como ella lo empujaba sin lograr moverlo un centímetro. Con una carcajada la alzó en sus brazos y la colgó en su hombro como una bolsa de papas.
-¡Bájame! –gritó Alex mientras el chico bajaba las escaleras con ella a cuestas.
En la sala estaban Angel, Bobby y Jerry mirando el partido de hockey.
-¡Ey! Miren el regalito que nos trae el pequeño Jackie –dijo Jerry.
-Como no se quería levantar hubo que traerla a la fuerza –explicó.
-¡Eso no es verdad! ¡Bájame!
-Estoy muerto de hambre –dijo Bobby en voz alta, dirigiéndoles una significativa mirada.
Jack entró, con Alex en brazos, en la cocina donde estaba Sophie.
Justo en ese instante, Angel le lanzó a Bobby una ficha amarilla de un montón que había sobre el tocadiscos.
-¿Por qué siempre haces eso? –dijo.
-Cállate –le lanzó otra.
-Para ser molesto.
-" Para ser molesto" –le siguió lanzando fichas. Y le lanzó una ficha a Jerry.
-Basta, estoy mirando el partido –se quejó.
-No quiero –dijo con tono de niño caprichoso.
Bobby atrapó una en el aire y se la tiró.
-¡Si!
-¡Ping! –Angel le lanzó otra a Jerry.
-Te lo advierto –lo amenazó Jerry.
-¡Pégale, Jerry! –lo animo Bobby.
-Hazlo de nuevo y ya verás…
-¿Qué harás?
-Ya verás.
-Dientes enormes ¿Morderme? –Angel mordió el aire a modo de burla.
-Si, tienes unos dientes enormes Jerry -rió Bobby.
-Está bien… –Jerry se puso de pié.
-¡Así es Jerry! –gritó Bobby.
Jerry le golpeó la pelada.
-¿Qué haces?
-Ven niño –comenzaron a pelear.
-Las Hermosas Damas Negras de la Lucha, Nitro y Medianoche –comenzó a relatar Bobby como si se tratara de una pelea de box –Nitro tiene a Medianoche en llave de cabeza ¡Pégale, pégale, Jerry! ¡Medianoche trata de levantarse, pero tiene a Nitro encima! ¡Dale Nitro!
-Está bien, está bien. Ya basta –dijo Angel que tenía a Jerry encima.
-Sigo siendo tu hermano mayor –rió ayudándolo a ponerse de pie.
-Vamos a comer ¿Y esa ave? –preguntó Bobby a Alex que reía en la cocina al escuchar sus gritos.
-¡Tendrás que esperar Bobby, esto toma tiempo! –dijo Jack.
-Bah… ¿Y qué hago mientras tanto?
-Podrían improvisar otra pelea "Nitro y Medianoche, la revancha" –rió Alex asomándose –o podrían ayudar.
-Paso.
-Lo imaginé.
Luego de comer los chicos fueron a jugar un partido de hockey, Sophie y Alex se quedaron en las gradas observando el brutal juego.
-¡Dios! –Exclamó Sophie aterrada cuando Bobby arrojó a otro jugador al suelo sin piedad –Alex… estaba pensando en hacer unas pequeñas compras la semana que viene, ya sabes, como se inicia la temporada navideña, los primeros días todo está más barato… ¡Alex! –la llamó al ver que la chica no le prestaba atención.
Alex no la escuchaba, sus ojos seguían a Jack como hipnotizados.
-Alexandra… -le pasó la mano frente a la cara pero la chica no le prestó atención, Jack acababa de anotar y la saludaba con la mano –Cuando apartes tus ojos de Jack Mercer y te dignes a escucharme…
-Yo no estaba mirando a Jack, estaba mirando a… Dean –dijo el primer nombre que se le vino a la cabeza.
-Dean –repitió incrédula -¿Dean Cohen? ¿Tu ex novio?
-Eh… si. Y no me puedes decir nada sobre volver con ex novios –soltó una carcajada mientras se cubría de un manotazo que Sophie le lanzaba, riendo también.
-Había estado preguntando por ti –le comentó Sophie cuando terminaron de reír –Yo creo que sigue enamorado.
-Si, bueno, enamorado o no, Jack no le dejará acercarse a la casa. Lo detesta, no, eso es poco, lo odia.
-¿Por qué tanto odio?
-Dice que no es un buen chico para mí.
Sophie rió –Como si existieran chicos buenos en Detroit. A mi me suenan a celos.
-¿Qué? ¡No!
-Si, niña, Jackie está celoso, y me parece que no importara que Dean fuera un santo, buscaría otra excusa.
-No digas tonterías –dijo Alex muy roja, pero no pudo evitar que una sonrisa escapara de sus labios.
