AMOR PARA LA ETERNIDAD
Segunda Parte.
Es el inicio de...
Nuestra historia nuevamente comienza con el festejo de Año Nuevo, tal vez por que en éste particular día la gente tiene más esperanza y fe, y que mejor signo de estas virtudes que los niños...En definitiva el invierno era su estación favorita, le encantaba la nieve podía realizar muñecos e incluso declarar la "guerra" con una simple bola de estos copos; y al verlos caer afuera en el jardín, no soporto la tentación de ir a jugar, después de todo estaba al borde de la aburrición. Escabulléndose muy cautelosamente tomo su abrigo para inmediatamente dirigirse a su zona de juego, pero al llegar no vio a ningún otro niño con quien divertirse, así que decidió tumbarse en el piso para hacer un ángel. Cuando estaba por levantarse una bola de nieve se impacto sobre sus rosadas mejillas.
* ¡Oh! ¿Quién ha sido? –Decía la pequeña mientras buscaba con la mirada a su atacante.
* Yo. –Un niño de escasos seis años apareció en escena, la sonrisa de sus labios era muy risueña. –Y vaya que si tuve buena puntería.
* Me tomaste distraída así no se vale.
* Claro que se vale.
* ¡A que no! –Un enorme mohín hacía que sus pecas se movieran de tal manera que pareciesen estar bailando entre sí. Sin poder contenerse más el chiquillo se carcajeo provocando el enojo de la niña. –¿Qué te causa risa?
* Lamento muchísimo tener que decírtelo pequeña pero realmente eres muy pecosa.
* Eso a mí no me importa por que me gustan mucho las pecas.
* Entiendo, por eso las coleccionas.
* Sí y últimamente estaba pensando como conseguir más.
* ¡Que bien!
* Estas celoso por que no tienes ninguna peca ¿verdad?
* Y también estarás orgullosa de tu naricita.
* Claro que sí.
* ¡Dulc´s entra ahora mismo!
* Solo deja darle su merecido a este niño y... –Dulc´s estaba por arrojar la primera bola de nieve cuando su madre la tomó del brazo impidiéndole su venganza.
* Adiós pecosa. –Dijo el pequeño en tono burlón mientras que la niña se retiraba enseñándole la lengua.
Diciembre 2008.
* No tiene caso que tome clases de idiomas, bien puedo contratar a un interprete. Además todos hablan inglés ¿no?
* Y confiar a un interprete tus negocios.
* No, es solo que...
* Nada. Te recomendaré a una gran estudiante en esta área.
* ¿Mujer?
* Sí y muy inteligente.
* La inteligencia en una mujer es sinónimo de fealdad pero en este caso es mejor, así no me distraeré.
* Hola Sara.
* Hola Melisa.
* ¿Adónde vas tan apresurada? Déjame adivinar... A pasear con tu novio.
* Exacto.
* Que suerte tienes, por que aparte de que esta súper guapo y pertenecer a una familia adinerada, pronto se convertirá en un gran empresario.
* Pues sí ¿te dije que el día de su cumpleaños inaugurara su primer antro?
* ¡No!
* Sí y realizará una fiesta grandiosa, por supuesto estas invitada. –Mientras las chicas platicaban, una rubia farfullaba sobre lo tontas que se escuchaban.
* Y un milenio después y las cosas siguen igual. Mujeres que solo piensan en contraer un matrimonio fortuito. –En fin ¿quién soy yo para juzgar?
* Dulc´s ¡espera!
* ¡Ah! Hola.
* Hola... ¿Sabías que eres difícil de localizar?
* Solo un poco.
* ¿Tienes un minuto?
* Claro. Dígame.
* Ven vamos a tomar un café y te cuento. –La cafetería de la Universidad de Harbad siempre se había enorgullecido por su manera de preparar dicha bebida y no era de extrañarse que en esta época del año sus estudiantes pasarán más tiempo ahí que en la biblioteca.
* ¿Y en qué puedo servirle profesor?
* Bien pues... ¿aun tienes tiempo para impartirle clases de español a otro compañero?
* ¿Es de medicina?
* No.
* Pero no es de La Escuela de Negocios ¿verdad?
* Pues...
* No, lo siento pero no voy a enseñarle a otro "todos deberían hablar inglés"
* Te pagara bien.
* Lo siento pero ni por todo el oro del mundo yo...
* Si dice algo por el estilo podrás golpearlo.
* Sí, para que después tenga una demanda.
* Te doy permiso para que lo hagas. Después de todo él es mi sobrino.
* Esta bien pero dígale que al primer desaire al idioma renuncio.
* De acuerdo ¿cuándo podrá iniciar?
* Mañana a las ocho lo esperaré aquí en la entrada.
* ¿A las ocho de la mañana? Esta loca.
* Se puntual ¿quieres? Después de todo eres británico.
* Sí... pero ¿a las ocho de la mañana?
El termómetro marcaba 0 grados bajo cero y la tormenta de nieve aumentaba de intensidad pero aun así un joven castaño cumplía con su palabra. A lo lejos pudo ver una pequeña silueta y supuso que se trataba de su nueva maestra.
* ¿Dulce Cornwell?
* Sí.
* Hola soy Terruce Grandchester.
* Si no le importa deseo entrar antes de que me congele. –A regañadientes siguió a la joven quien se sentó en la mesa más alejada. –Bien ¿cuánto sabes del idioma?
* Lo básico.
* ¿Los tiempos simples?
* Sí... bueno pero no muy bien.
* ¿Vocabulario?
* Muy poco.
* Esta bien. Repasaremos el alfabeto y los tiempos simples... ¡Oh! Y cobro cincuenta dólares la hora.
* Espero valga la pena.
* Lo vale si pones de tu parte. –Los minutos iban pasando y para sorpresa de ambos se entendían a la perfección como si estuviesen conectados en la misma frecuencia. –Bueno eso es todo por hoy tengo que ir a clase y estudia por que te haré un cuestionario.
* ¿Qué estudias?
* Si deseas saber algo de mí, lo deberás hacer en español. –La rubia estaba recogiendo sus libros para marcharse, no creía que el joven fuese capaz de formular la pregunta pero con un poco de esfuerzo lo logró.
* ¿Tu... qué... estudias?
* Medicina. –Respondió en castellano.
* Eres de aquellas que desea estudiar toda la vida. Lo afirmo no lo pregunto.
* No, soy de aquellas que desean salvar vidas. Mañana a la misma hora.
* Esta bien Dulc´s.
* Para ti, Dulce. –Tras los atentos verdiazules ojos del castaño, salió del lugar.
* No es fea... Es más me parece atractiva.
Los días transcurrieron y sin pretenderlo los dos iban entablando una linda amistad. En una ocasión la chamarra de Dulc´s estaba tan mojada que tuvo que quitársela y al hacerlo quedó solo con una blusa rosa de cuello alto y mangas largas, tan ajustada que más de uno volteó a verla. Acto que no agrado en absoluto a su discípulo. En muchas ocasiones discutían por el horario tan estricto que la pecosa manejaba y por lo burlón que era él.
* He aprendido a conjugar los seis tiempos más usuales y los vocabularios no son nada complicados, sé transcribir y leer escritos. En pocas palabras, soy un gran estudiante. Así que dime ¿qué me vas a dar como recompensa, pequeña pecosa? –Pregunto coquetamente.
* No tengo que darte nada a cambio y si eres tan buen alumno como presumes deberías recordar mi nombre. Dulce Cornwell
* Sé tu nombre pero prefiero llamarte pecas o pecosa.
* Además aun te falta mejorar tu pronunciación.
* Pues eso deberá esperar hasta el regreso a clases. ¿Qué harás en tus vacaciones?
* Te he dicho que...
* ¿Dónde pasar tu as vacaciones?
* ¿Dónde pasaras las vacaciones? –Corrigió –En Chicago.
* El próximo mes es mi cumpleaños. Abriré mi primer negocio ¿quieres acompañarme?
* En español.
* ¿Y aceptar? –Trato de pronunciar.
* Sí, si lo dices en los tres tiempos simples. –Con dificultan pero gran esmero Terry conjugo la oración como le fue pedido. –Esta bien iré. ¿Puedo llevar a alguien?
* ¿A ser tu... esposo? –La risa de Dulc´s fue tan escandalosa que el joven se sonrojo ante las miradas de los presentes.
* ¿A tu novio? –Corrigió nuevamente. –Y no, es más no tengo novio.
* No tenías por que reírte de esa manera.
* Lo siento es que... Necesitas mejorar.
* ¡Que alegría verte! Te extrañe tanto. –Una hermosa mujer de aproximadamente 45 años, abrazaba a su futura doctora.
* Y yo a ti mamá ¿dónde esta papá?
* En el despacho.
* Iré a verlo. –La joven entró a la "guarida" de su progenitor quien estaba sentado en el sillón principal. –¡Hola!
* ¡Pequeña! –El hombre tomó en brazos a su hija para después depositarle un beso en la mejilla. Era un señor elegante, alto, rubio y de ojos azules. –¿Cómo has estado?
* Muy bien y ¿tu?
* Bien... pero esa fiesta que ofrecerá tu madre me trae vuelto loco.
* ¿La fiesta o mamá?
* Me conoces muy bien. –No había nada en el mundo que la pecosa adorara más que las charlas con su progenitor, platicaban de todo sin pudor alguno pues su confianza había transcendido los siglos.
* Gilbert, querido ven un momento.
* Bueno ya has oído a mi domadora.
* Sí, iré a desempacar.
* Dulc´s déjame presentarte.
* Daniel y Margarett Grandchester. ¡Oh! Y su hijo Terruce.
* Un placer conocerlos.
La rubia llevaba un vestido en color plata vieja que se ataba por el cuello, con un pequeño escote y uno más pronunciado por la espalda, mientras que su cabello estaba totalmente recogido por unas arcillas. La belleza que irradiaba no pasó desapercibida por el castaño, que busco estar a solas con ella para poder decírselo.
* Luces muy linda.
* Gracias. Tu no te ves mal. –Se ve tan sexy con traje.
* Que amable... ¿Sabes? Nunca vengo a estas fiestas pero cuando mi madre me mencionó el apellido del anfitrión...
* Quisiste averiguar si pertenecía a esta familia.
* Sí... Y no logro entender por que cobras por tu accesoria.
* Estoy ahorrando para tener mi propio consultorio. Además así sigo practicando.
* Eres muy buena, debiste tener un magnifico maestro.
* Mis abuelos eran latinos, le enseñaron a mi madre y ella a mí...
* Por eso te llamas Dulce y no Candy ¿verdad?
* Sí... ¿Por qué tanta curiosidad por mi vida?
* Y ¿por qué tu no lo muestras por la mía?
* No pregunto hechos que ya conozco.
* Me siento halagado. –Dijo en tono presuntuoso y arrogante.
* Ja-ja Gracioso.
* Dime pequeña pecosa ¿qué sabes de mi?
* Lo que todo el mundo conoce... Que eres descendiente del fallecido y gran actor Terruce Graham Grandchester, por quien llevas tu nombre y que por lo tanto tienes raíces aristócratas... Tu reputación es bien conocida por toda la universidad pues a pesar de ser un estudiante sobresaliente tu conducta deja mucho que desear... ¡Ah! y se me olvidaba, estas comprometido con una modelo que estudia, no sé como, diseño en la misma escuela.
* Su padre hace suculentos donativos.
* Me lo imaginaba.
* ¿Celosa?
* ¿De ella? ¿Bromeas? –Su orgullo herido hizo que resaltara la naricilla, provocando borrosos recuerdos en él.
* Yo te conozco...
* Claro que me conoces.
* No, no. Desde hace mucho tiempo. –Al ver la cara de confusión de su amiga se apresuró a aclarar la situación. –Tu eras la niña que estaba haciendo un ángel cuando le lance una bola de nieve.
* ¡Oh! ¿Eras tu?... Es cierto eras tu.
* Esas pecas ya se me hacían conocidas.
* Aun sigo diciendo que no se valía.
* Claro que sí.
* A que no, por que si hubiese estado prevenida te habría dado una paliza.
La carcajada de Terry se escucho por todo el salón de baile, pues no podía contenerse al ver el tremendo berrido de Dulc´s. –Estaré una semana en la ciudad ¿qué te parece si vengo mañana?
* ¿Para qué?
* Para darte tu revancha.
* Acepto.
* Y ¿me podrás conceder esta pieza? –Pronunció de una forma tan galante que ella no pudo negarse. La orquesta interpretó un viejo vals que ya había sido tocado en ese mismo lugar, pero muchos años atrás... La joven pareja bailó guiados por una música interior, como si ese momento ya lo hubiesen vivido.
Las doce campanadas se dejaron escuchar anunciando con ello la llegada del 2009, un año que prometía la unión de un gran amor.
