Capitulo 1

Joey Wheleer era un hermoso rubio, alto (aunque no excesivamente), esbelto, y de ojos dorados, que miraban en esos momentos a su jefe fumando tranquilamente.

-¿Seguro que eso lo que quiere Maximillian?

-Así es Joey, quiero la cabeza de Yami Atemu sobre mi escritorio en una semana.

El hermoso rubio sentado ante Maximillian Pegasus se encogió de hombros, apagando el cigarro en el cenicero de la mesita de noche a su lado.

-Bien, así será, yo solo sigo órdenes.

-Y por eso serás bien recompensado, como siempre.

Sonrió Pegasus, un guapo hombre de cabellos plata que cubrían parcialmente un lado de su rostro, y ojos azul cielo, o bueno, ojo azul cielo, dado que solo un ojo de su cara era visible, empujando hacia el rubio un maletín lleno de dinero. Joey lo miró y se lo volvió a lanzar.

-Ingrésalo a mi cuenta en Suiza.

Maximillian asintió, haciendo un gesto hacia un hermoso joven de cabellos tricolor y ojos violetas en las sombras que se acercó a el.

-Yugi, primo, ya escuchaste a Wheleer.

El hermoso y frio muchacho, con la apariencia de un delicado serafín llamado Yugi, asintió tomando el maletín, pero de pronto, sonrió maliciosamente y miró a Joey.

-Diviértete Ángel.

-Lo haré Yugi, lo haré. Yo siempre lo hago.- aseguró el asesino.

-Wheleer- lo llamó Maximillian- Cuídate de Kaiba.- le recomendó.

-Te traeré la cabeza de él, junto con la de Yami Atemu.- aseguró el rubio de ojos dorados con una sonrisa maliciosa y completa seguridad, antes de despedirse con un gesto y salir.

~8~

Bakura Kiba, un hermoso albino de ojos rojizos y cabellos largos, apenas levantó la cabeza de la computadora mirando de reojo a su primo cuando este entró a la habitación que compartían de momento, dado que en la de Bakura estaban haciendo algunas mejoras.

-¿Vas a algún lado Joey?

-Si, a matar a Yami Atemu.

-Bien- dijo el muchacho distraídamente, hasta que de pronto proceso lo dicho por su primo- ¿Qué? ¿Te volviste loco? Seto Kaiba te matará con los ojos cerrados.

-No si yo lo mato antes.- dijo tranquilo haciendo su mochila.

-¿Dejaste hecho tu testamento?

-No te preocupes por eso. Si muero, te quedas con todo primito.- le dijo Joey arrojándole un zapato.

-Bueno, mi único consuelo es saber que dentro de poco seré millonario.- se consoló Bakura a sí mismo.

-Tu ciega fe en mis habilidades me abruma.- dijo con ironía el asesino, mirando al hacker.

Bakura sonrió malicioso.

-Kaiba nunca ha fallado.

-¿Y cuántas veces he fallado yo, Bakura?

Bakura analizó la pregunta un segundo.

-Nunca- sonrió- Daría lo que fuera por tener una cámara para poder ver quién sobrevivirá. Será como una lucha de titanes- dijo entretenido.

-Me tendrás aquí en una semana y con la cabeza de Kaiba y Atemu en una estaca.

-¿En una estaca? ¿No es un poco bárbaro para estos tiempos?- le preguntó el peliblanco divertido.

-Tan gracioso tu- dijo Joey irónicamente- Pues en una bandeja de plata mejor, su elegancia- se corrigió el rubio provocando una sonrisa en Bakura.

-Venga, eso si está mejor- sonrió Bakura asintiendo divertido- ¿Y el pequeño de los Atemu?- le preguntó con curiosidad.

-Contra Ryu Atemu no me dieron órdenes, pero si se cruza en mi camino le meteré mas plomo en el cuerpo del que pueda digerir.

Sonrió dulcemente, tocando su mágnum con cariño. Bakura arqueó una ceja al verlo acariciar la mágnum con tanto cariño.

-Sabes, eso es un poco… olvídalo- suspiró al ver la mirada de Joey.

~8~

-Es este joven a quien tienes que matar Seto.- le dijo Yami Atemu, un guapo hombre, alto y fuerte de cabellos tricolor y ojos rojos, a su mano derecha pasándole una foto.

El guapo castaño, un poco más alto que su jefe e igual de fuerte en constitución física que éste y de fríos ojos azules, llamado Seto, miré la foto ligeramente impresionado.

-Parece un Ángel.- susurró distraídamente.

-Eso mismo han pensado todos los que la han enfrentado, y por eso mismo han muerto. Es el Ángel de La Muerte, no lo subestimes.

-¿Joey Wheleer? ¿Este ángel es Joey Wheleer? ¿La mano derecha de Maximilliam Pegasus?

Yami asintió tranquilamente.

-Si, y tu lo tienes que matar. Después de el matarás al misterioso Yugi Motu, es sabido que nadie llega a Pegasus sin antes pasar sobre su perro guardián y su misterioso primo.

Seto asintió.

-Bien, mataré al Ángel de Pegasus, pero antes una pregunta, tengo curiosidad.- le dijo elegantemente el castaño, jugando con la foto entre sus dedos- ¿Cómo conseguiste esta foto? Pocos han visto al Ángel de la Muerte y siguen con vida.

-Wibel a veces es útil. Estaba metido en un lió, pagué su deuda y a cambio me consiguió la foto.- dijo Yami tranquilamente, aunque en el fondo estaba divertido. Seto no solía ser curioso, así que para haberle preguntado… el rubio debía haber intrigado bastante al castaño.

~8~

-¿A dónde vas Seto?- preguntó Mokuba Kaiba a su hermano, cruzándose de brazos al verlo hacerse con su maletín.

Mokuba era un hermoso joven de cabellos negros largos y ojos azules, como una copia de los de su hermano, pero sin la frialdad de los de éste. Sus ojos eran cálidos y amables.

Seto cerró los ojos, sabía bien lo que hacía su hermano y para quién trabajaba, confiaba en hacerle cambiar de opinión, o de lo contrario, sabía que ni él podría salvar a su hermano de la muerte, aunque por los siete infiernos lo intentaría. Mokuba aprendería que no podía trabajar para el cielo y el infierno a la vez, y Seto esperaba que entendiera que tenía sangre de demonio, y en el cielo... en el cielo no había lugar para los demonios.

-Salgo a una misión, y tú te quedarás tranquilito aquí.

-¿A quién vas a matar?- preguntó Mokuba desaprobatoriamente.

-Al Ángel de la muerte.

-¿Qué? ¿Te volviste loco? Es sabido que nadie jamás ha sobrevivido a ese tipo. Tendré que irte a reconocer a la morgue como te enfrentes a él, Seto. Deja eso, no hagas ninguna locura hermano, te quiero- le pidió Mokuba.

-Tu fe en mi es abrumadora pequeño hermano.- le dijo Seto arqueando una ceja de forma irónica.

-¡Qué fe en ti, ni tres ocho cuartos! Lo que soy es una persona lógica, cosa que al parecer tu has dejado de ser. Eres un abogado, carajos Seto, un abogado y trabajas de asesino.

-Mi trabajo de asesino, del que hablas con tanto desagrado, es el que ha pagado todos tus caprichos y estudios, no lo olvides hermanito. Es el que nos ha mantenido y nos ha dado de comer a ambos.- le dijo Seto fríamente, dándose la vuelta y dejando al otro solo.

~8~

-Tristan.- llamó suavemente una hermosa voz detrás del mercenario. Tristan Taylor se viró sobresaltado y dio de bruces con Joey Wheleer.

-Ángel.- suspiró tranquilo al verlo, el fuerte moreno de buen ver.- Podrías dejar de ser tan silencioso… estoy joven para morir por una apoplejía- le saludó.

-¿Qué tienes nuevo Tristan? Sorpréndeme con algo.- dijo Joey con una sonrisa divertida, pasando al lado de él y sentándose sobre la mesa, cruzando sus largas y estilizadas piernas. Tristan sonrió y se acerco a una estantería.

-Creé esto especialmente para ti Ángel.

Llevó un maletín a la mesa y lo abrió. Le mostró al rubio unas cápsulas de balas, pero de un extraño color violeta, y una pistola con silenciador.

-¿Qué es?

-Ácido.- dijo tomando las balas.- Una sola de esta y te destruye por dentro el ácido. La cápsula se abre al impactar contra cualquier cosa.

Joey sonrió encantado, tomando el arma entre sus hermosas manos.

-Eres un genio Tristan.

-Lo se.- sonrió- Pero eso no es todo, aquí tienes esto.

Le pasó a Joey lo que parecía un bolígrafo de plata y oro.

-Oro blanco y amarillo- le aclaró Tristan.

-¿Para qué quiero un bolígrafo?- le preguntó Joey entornando los ojos.- Por bonito que sea. Esto es más del estilo de Yugi, cosas bonitas y caras.- le recordó. Él con un bolígrafo, cualquiera de un dólar le bastaba.

-Esto, mi querido Ángel, no es un bolígrafo cualquiera.- dijo Tristan, y al abrir el bolígrafo por la mitad, de éste salió una filosa navaja, pero cuando Joey la fue a tocar, él la aparto.

-Tiene veneno de serpiente, te mata al contacto con alguna herida.

-Oh, haberlo dicho antes- sonrió Joey- ahora si es mi estilo.- aseguró- Me lo llevo, esto y el arma, ¿cuánto es?

-Lo de siempre.

-Bien, mándale la cuenta a Yugi, el te enviará el dinero.

-Así lo haré.

~8~

-Tristan.

Tristan se sobresaltó al oír nuevamente otra voz a sus espaldas, y al voltearse, dió de cara con Seto Kaiba.

Vaya, hacia unas horas Joey Wheleer, la mano derecha de Maximilian Pegasus, había estado ahí, y ahora estaba Kaiba, la mano derecha del otro Yakuza más importante de Japón.

-Otro más que camina silencioso como un ladrón- se quejó para sí mismo- de apoplejía, de apoplejía es de lo que voy a morir un día- se dijo antes de sonreírle al castaño- ¿Qué te trae por aquí Kaiba?- preguntó saludándolo con cortesía.

-Necesito un arma precisa, pero indolora. Necesito matar a alguien, pero no quiero que sufra.

-Entonces creo que tengo lo que buscas.- sonrió Tristan, indicándole que lo siguiera con un ademan de su mano.

~8~

-Ya falta poco Tea, con Pegasus y Atemu muertos yo seré la líder absoluta.

Sonrió May Valentín, una peliteñida rubia de cuerpo voluptuoso, a su amiga Tea Gadner, una castaña bastante común, mientras ambas brindaban por el triunfo.

-Esperemos que Ishtar tenga éxito.

-Con lo que le estoy pagando, más le vale que tenga éxito Tea.

~8~

Mokuba suspiró tomando su móvil para llamar a su compañero Duke Debblin, prefería ver a su hermano preso que asesinado por el peligroso Ángel de La Muerte. Puede que Seto nunca lo entendiera, pero Mokuba le amaba, Seto era su única familia y Mokuba lo protegería aun de la persona más difícil… del mismo castaño testarudo.

Continuara...