Capítulo 2
"Principios de Atracción"
La atracción comprende, varios, –un, dos, más o millones de intentos– unos fracasan, si. Otros tienen su compensación, lo indiscutible es que cada intento tiene un valor final: conocimiento o noción acerca de algo, experiencia, y eso es lo que cuenta.
Los estudiantes universitarios aman los finales de semestre, y es que desde que se empieza en la universidad la libertad adquiere otro concepto, y se sobrevalora. Sasuke Uchiha no tenía de que preocuparse él estaba graduado práctica, técnica y literalmente. Sin embargo, ya había hecho planes para vacaciones, sus inversiones de tiempo contemplaban a cierta pelirosa.
Sasuke se dirigía a su encuentro, ella estaba en la terraza principal con sus amigas, poniéndose al corriente supuso.
Sakura estaba sentada de espaldas al lado de una chica de cabello negro azulado, la acompañaban una rubia y dos castañas. Sasuke se sintió reconocido, quizás él había sido alguno de los temas de conversación por ello la rubia hizo un seño rápido a Sakura, quien volteó y deslumbro a Sasuke con una sonrisa. Los pasos se terminaron, entonces Sakura aprovecho para presentarlo.
–Sasuke, ellas son Ino, Hinata, y Tenten. – introdujo Sakura. Después tomaron asientos juntos al lado de Hinata. –Es un placer.- correspondió el Uchiha.
–¿Entonces tú eres el ingeniero? – interpelo la rubia ávida de curiosidad.
–¿Soy el ingeniero? – replico Sasuke, arrancándole sonrisas a todas, mirando consecutivamente a Sakura para que diera una respuesta.
–Sí, eres el ingeniero. – resoplo Sakura.
Un movimiento de aprobación femenina recorrió toda la mesa.
Las amigas de Sakura eran agradables, especialistas en captar y formular indirectas, consultaron la opinión de Sasuke para saber que opinaban los hombres al respecto de ciertas cosas. Las chicas eran muy perceptivas, todas y cada una se dio su puesto, Sasuke se sintió a gusto de poder sentarse y congeniar con el grupo de mujeres sin que ninguna, le hiciera gestos, o lo acosara. En el momento que las amigas de Sakura se sumieron resolver los detalles de la fiesta de final de semestre el aprovecho para hacerle una sugerencia.
–Debo ir a dar unas asesorías a los cubículos, ¿te gustaría acompañarme? – pidió amablemente el pelinegro.
–Por supuesto. – murmuró la chica moviéndose para escapar de allí sin mucho alboroto.
– ¿Ya se van? – espeto Tenten.
–Ahm, Sasuke debe ir a dar una asesorías y…– la pelirosa fue interrumpida.
–Vas acompañarle. – recito Hinata con voz clara y delatora. –Sakura, tan amable como siempre. – agrego como quien no quiere la cosa.
Sakura no quiso decir nada, tan sólo se quedo allí al lado de Sasuke, sonrojándose a más no poder.
–Fue un placer chicas, espero verlas luego. – se despidió el Uchiha haciendo una imitación de saludo real.
–Te invitaremos a la fiesta, pero debes llevar amigos, porque Sakura no es la única que tiene derecho a tener acompañante. – exigió Ino.
–Puedo cumplir con eso. – admitió el Uchiha muy seguro de lo que prometía.
Finalmente las chicas les dejaron irse, entre murmullos de aprobación.
–Tus amigas son muy simpáticas. – comunico Sasuke.
–Son habladoras compulsivas, y no tienen miedo de comunicar o transmitir lo que piensan. – declaro Sakura.
–No veo ningún problema con ello. – replico el pelinegro.
–Oh, claro que no. Deberías apresurarte vas tarde. – recordó Sakura.
Apretaron el paso hasta el edificio de cubículos. En el sitio habían unos doce estudiantes de los cuales nueve eran chicas, Sakura percibió como algunas de las alumnas estaban apunto de dar brinquitos en el sitio al ver su asesor acercarse, pero el descubrir que detrás de él se encontraba ella, cambiaron de postura automáticamente, y comenzaron a cuchichear. Sakura entorno los ojos, saboreando por si misma, las consecuencias de salir con alguien como Sasuke Uchiha, de llevar saliendo una semana exactamente. Sasuke dio acceso al cubículo dejando que la jauría entrara primero, condujo a Sakura delante de él hasta el escritorio, le dio asiento a su lado.
–Un repaso no te sentaría mal ¿verdad? – aconsejo el asesor Uchiha.
–Pon a trabajar mis neuronas. – reto la pelirosa.
Sasuke asintió entusiasmado, y se dirigió a la clase, los alumnos platearon sus dudas, y dieron comienzo a la asesoría. Desde que Sasuke abrió la boca para empezar a explicarse, Sakura supo, porque él era el asesor de cálculo y no otra persona. Sasuke era simplemente brillante, se explicaba con claridad y mediando nexo entre paso y paso. Sakura noto como los estudiantes se des-estresaban enseguida, era como alguien les hubiera encendido una luz hacía el entendimiento, también se dio cuenta como el grupo de chicas le enviaban miradas escrutadoras de vez en cuando, ella les ignoro, valía más la pena prestarle atención a Sasuke.
Sakura osó a resolver algunos de los ejercicios planteados mientras Sasuke daba vueltas entre las mesas asistiendo a sus alumnos, a los pocos minutos regreso al escritorio.
– ¿Resolviste algo? – interpelo Sasuke.
–Los resolví todos. – desafió Sakura.
–Déjame ver. – pidió el joven arrebatándole la hoja de ejercicios, después de recorrer la hoja de principio a fin se la devolvió complaciente. –Nada mal para una arquitecta. – sentenció.
–Y no tuve que recibir asesorías. – murmuro Sakura por lo bajito.
–Seguramente tenías a alguien quien te explicara en casa. – atajo Sasuke.
–Touché. – siseó la pelirosa.
El Uchiha le dirigió un significante y amplio gesto de suficiencia.
El último día de clases, Sakura se encontraba en el jardín este de la universidad, recostada sobre la corteza de un árbol, disfrutando de la sombra de este, degustando de la brisa imperceptible que le acariciaba el rostro, del derroche de color que se deprendía por la intervención del sol. Estaba escuchando música, específicamente escucha Muse, su gusto por el grupo, equivalía a taponearse los oídos con los audífonos de su ipod, y subir todo el volumen.
Abrió los ojos cuando sintió la presencia y la sombra de algo, y no era algo. Era alguien.
–Tierra llamando a Sakura. – profirió el Uchiha.
–Ya, he aterrizado aparatosamente. – confirmo Sakura, haciendo una pobre imitación de voz de cabina.
–Es hora de destaparse los oídos, es la hora de Sasuke. – recordó sentándose a su lado.
– ¿Sabías, que últimamente he pasado muchas horas contigo? – atajó la pelirosa fingiendo pesadez.
–Es la primera queja que oigo. – sentenció el Uchiha, tomando sus manos para admirar la manicura que se había hecho. –Entonces, ya somos libres. – proclamo el pelinegro, sin ninguna pizca de resentimiento.
– ¿Planeas un secuestro? – previno Sakura, jugando con la amplia mano del Uchiha, encontrando interesante la líneas de su mano, siguiendo el trazo con la uña del dedo índice.
–No es mala idea. – ironizo. –Pero tengo una mejor. – aseguro, sin decir más extrajo del bolsillo interno de su chaqueta dos entradas que Sakura no reconoció. – Exposición de Arte Contemporáneo. Museo Central Park. – Leyó. El Uchiha, sin perder detalles de cómo el rostro de Sakura se iluminaba.
– ¡Oh por Dios! Pero, pero… ¿cómo tú? – Sakura no encontraba palabras para explicarse.
–Las conseguí hace tres días, y sabía que te encantaría ir. – No pudo decir más, porque ella se había abalanzado sobre su cuello, murmurando gracias, muchas gracias, sin parar. –No es nada Sakura. – masculló el pelinegro mientras la acomodaba en sus brazos. – ¿Ya te sabes el protocolo? – inquirió.
–Pasarás por mi media hora antes. – corroboro la pelirosa. –De verdad Sasuke, si hay alguna manera de pueda pagarte esto, tienes que decírmelo. – exigió la pelirosa mientras revisaba las entradas con dedos temblorosos.
–No tienes que pagarme nada. – reiteró.
Sasuke bajo la mirada, hasta Sakura, quien estaba debajo de su brazo izquierdo, mirando hacía el, conectándose verde y negro en el proceso, Sakura era hermosa, ese gorrito de tela negro adornando su cabello, la blusa blanca, los jeans y los converse eran complementos, la hacían verse simplemente hermosa, por otro lado estaba su rostro, delicado y cincelado, su nariz fina y perfilada, salpicada en pecas, sus mejillas rojas, ardiendo seguramente, por el momento que se servía en ese instante, sus labios llenos y sensuales, que había estado tan cerca de probar, y esos ojos verdes, grandes, claros espejos de lo que ella era.
Le gustaba.
Ya él se lo había dicho tres días atrás, cuando tuvieron un pequeño percance, percance que había surgido de los llamados impulsos al mismo tiempo, porque dos de sus antiguas novias, de la nada habían decido confrontarlo cuando estaba esperando a que Sakura saliera de la clase de urbanismo, y en la tarde el ex novio de Sakura había decido abordarla cuando ella iba en camino a emprender una charla esclarecedora con él.
Sasuke se vio en el deber de intervenir en la discusión que Sakura había sostenido con su ex novio, se acerco poco a poco, canalizando los excesos, mientras aquel la amedrentaba. Él la saco de esa situación dejando muy en específico, que Sakura estaba con él.
Fue entonces, cuando el dijo todo lo que tenía que decir, y ella hizo lo mismo. Ambos deseaban pasar cuanto tiempo pudieran juntos, sin importar los días, sin importar nada. Porque lo que había entre ellos era un riesgo, pero ambos querían correrlo.
Sakura se acomodo su cabeza sobre el hombro de Sasuke y dedico su atención a los detalles del cuerpo que la resguardaba, los brazos de Sasuke eran esbeltos, atléticos y definidos, las venas resaltaban en sus antebrazos, y a ella le gustaba poder bordearlas.
Él apartaba los mechones de cabello rosa, de sus hombros y cuello, para poder seguir el trazo de lunares y pecas, que se perdían a lo largo de la piel durazno de Sakura. Sasuke siguió reparando en los detalles sumidos en su valioso silencio, y dio con que lo único que acompañaba a Sakura era un pequeño bolso y un libro, encontró el libro fuera de lugar porque él había oído a jurar a Sakura que no quería saber nada de libros, en meses.
– ¿Y eso? – preguntó señalando el libro.
–Ino me ha regalado una novela, porque eso es la única cosa que mediamente querré leer en estás vacaciones. – bufó la pelirosa.
– ¿Te importa si lo hojeo? – inquirió.
–No, pero, te advierto que es una novela romántica-erótica. – resopló Sakura. Ante la mirada inquisitiva y traviesa del Uchiha, Sakura tuvo que aclarar. –Por alguna razón que desconozco, Ino cree que necesito leer eso. – murmuró blanqueando los ojos.
–Ino es muy considerada. – se mofó el pelinegro.
–Oh sí. – masculló Sakura.
Sasuke hizo revolotear las hojas del libro con el dedo índice, entonces una notita cayó entre ellos. La tomó y leyó.
–Para que tengas una idea de que hacer con Sasuke, frentona. – recitó.
Sakura se incorporó de golpe con los ojos como platos, roja hasta la raíz del cabello, y aturdida.
–Voy a matarla. – gruñó amenazante la pelirosa.
Para calmarla un poco volvió abrazarla.
– ¿Puedo ayudarte con el crimen? – sugirió.
–Puedes. – acepto ella con el rostro oculto en su camisa.
Horas y un atentado de muerte después, Sakura ya estaba lista para asistir con Sasuke a la galería, se había puesto un vestido azul con estampado de delicadas flores, de corte recto arriba, y ligeramente abultado en la falda, que llegaba a medio muslo, complementando con una chaqueta negra, botines del mismo color, y un bolso de mano.
Sasuke llamo a la puerta y ella salió a abrirle trastrabillando.
–Ya nos vamos, espera que consiga el bolso. – pidió aceleradamente Sakura, dejándole la puerta abierta para localizar su cartera.
Una vez dentro Sasuke tuvo que admitir que Sakura tenía muy buen gusto, el espacio personal de Sakura era increíble. Mirando para todos lados, Sasuke aguardo en la sala mientras Sakura causaba alboroto por allí, por fin apareció.
–Estamos listos. – confirmo, pero, Sasuke se había quedado allí viéndola sin decir nada, si aquellos ojos negros estaba recorriéndola de arriba hacía abajo. – ¿Pasa algo? – preguntó angustiada.
Sasuke suspiró, de verdad que era ingenua.
–Pasa, que estás hermosa. – halago. Cerró los dos pasos que los separaban y le rodeó la cintura. –Voy a estar toda la noche custodiándote. – amenazo acariciándole el rostro con su aliento varonil.
Sakura tembló bajo sus brazos.
–No tengo inconvenientes con ello. – atajó Sakura mordiéndose los labios, porque era imposible que estuviera más guapo, a lo que estaban acostumbrados sus ojos.
Sasuke dio un casto beso en sus labios, para después tomar su mano, entrelazarla con la suya e imponerse como todo un caballero delante de ella.
En la galería Sakura la estaba pasando muy bien, contemplando las increíbles obras, y Sasuke procuro presentarle a cada persona influyente que se encontraba allí. Él le había dicho que había crecido en esas reuniones, porque su madre adoraba las caridades, y las obras de teatro, y su padre era un magnate, así fueron una pareja muy reconocida esa noche.
Sakura estaba contemplando una obra, que paseaba por todas las gamas de rojo y rosa, aún no le conseguía forma, cuando Sasuke regreso con dos copas de champagne.
– ¿Qué crees que sea? – consulto Sakura con Sasuke.
El aludido dio un sorbo y dejo la copa sobre una de las mesas cercanas. La tomo por los hombros y la guio dos pasos y hacía atrás. Se inclino sobre su cuello, apartando con cuidado su cabello. –Estos dos extremos que parecen prolongarse hacía el exterior del cuadro. – explico Sasuke señalando con el dedo índice la derecha y la izquierda. –Son los muslos de una mujer. – informo. Sakura ladeó un poco el rostro hacía a la izquierda, comprendiendo que el tenía razón. –Y en el medio, tenemos centro del placer. – murmuro.
Un escalofrío seductor la sacudió al comprobar otra vez que el Uchiha tenía razón. –Jamás lo habría deducido.- excuso Sakura.
–Mi hermano dibuja. – develó Sasuke. –Y he tenido la oportunidad de encontrarme con dibujos parecidos a este. – se mofó.
–Suena como si te hubiera perturbado. – rió la pelirosa.
–Fue ilustrativo. – agrego Sasuke. –Tenía doce años, la primera vez que vi un dibujo parecido, no tenía idea de que trataba, hasta que le pregunte a mi hermano de dieciséis años ¿qué era eso? Para aquel entonces su respuesta me turbo bastante. – esbozo Sasuke disfrutando de su anécdota.
Siguieron paseando tomados de la mano por la galería, hasta que Sasuke propuso aprovechar lo cerca que estaban del parque central, para dar un paseo rápido y después ir por sushi.
Estaba atravesando un puente cuando se detuvieron, a la mitad, bajo la luz de los faroles, bajo un atardecer que se dejaba llevar.
–Sabes, creo que si hay alguna manera de que me pagues. – aventuró Sasuke.
– ¿De verdad? – atajo Sakura poniéndose de puntillas, para rodearle el cuello con los brazos. – ¿Y cuál es? – interpeló con una sonrisa traviesa.
No hizo falta que Sasuke dijera algo, porque le respondió besándola, suave y concienzudamente, apretándola contra su regazo para sostenerla, degustando sus labios, despacio, con calma, saboreando cada trazo, sintiendo el pecho arder con emoción.
Sakura jugó con los sedosos cabellos de nuca, animándolo a que siguiera, porque ese el mejor beso que le habían dado en su vida, incluso sentía las absurdas mariposas revolotear en su vientre, el beso que estaba recibiendo era escandaloso, estimulante y delicioso.
Tanto que, cuando ambos dimitieron jadeando.
Ella mordió sus labios conteniendo el impulso de volver a besarlo, pero se dejo caer sobre sus talones, para tocar suelo, Sasuke se relamió los labios, y le supo a gloria.
Acariciando la estrecha cintura que tenía en su poder, quiso asegurarse de una cosa.
– ¿Es oficial? – cuestionó.
– ¿Oficial? – repitió Sakura. –Oficial, demonios, si es oficial. – murmuró con la inocencia plasmada en su rostro.
¡Yay!
Primero que nada gracias por el apoyo chicas, son el amor...
Estoy tan contenta y conmovida con el apoyo y los mensajes qué. Haré lo posible por actualiza semanalmente. Y de darle continuidad y un final a esta historia.
Un beso preciosas. Trataré de responder su rewievs y mensajes en el transcurso de la semana.
Les recomiendo una página en FB, busquénla por Escritos y Lectoras de Fanfics, está genial. Las chicas son un amor, y están al corriente de los mejores fics, fotos, y del manga.
Hasta la próxima Ross : )
