La noche era fría y obscura como ninguna otra, y el viento helado auyaba furioso como si quisiera advertirle al Hanyou y compañía del peligro que se acercaba a ellos.

Esa noche había luna nueva, por lo que Inuyasha se encontraba malhumorado y apartado del grupo.

Usualmente no podía conciliar el sueño en ese estado, pero la reciente pelea con su hermano mayor lo había dejado agotado y finalmente quedó completamente dormido, lo cual no sucedía con frecuencia; Aome, en cambio, se sentía demasiado inquieta para poder dormir.

Abrió los ojos de golpe y todos sus sentidos se pusieron alerta en cuanto percibió un fragmento de la perla acercándose hacia ellos con cierta velocidad.

Para su sorpresa el fragmento se detuvo a unos cuantos metros de su campamento y se quedó completamente estático.

Sería muy peligroso si la creatura que poseía el fragmento se decidía finalmente a atacarlos y los tomaba por sorpresa, además no podía permitir que nadie se enterara del secreto de Inuyasha, eso sería una ventaja demasiado grande para el enemigo, así que procurando no hacer ruido para no despertar a sus amigos se levantó y tomó su arco para dirigirse al lugar en donde estaba aquella presencia.

Se acercó con toda la cautela que pudo, pero el dueño de la presencia maligna seguía sin moverse.

Cuando por fin llegó sus labios se entreabrieron por la sorpresa al ver al espíritu que manipula los vientos esperándola, con los brazos cruzados y los labios tensos en una mueca de disgusto.

Al verla aparecer, finalmente, su expresión se transformo en una sonrisa torcida y sarcástica.

-Vaya, me hiciste esperar mucho, Sacerdotisa.

Mientras Kagura hablaba, Aome retrocedió unos pasos para ganar distancia y tensó su arco, apuntándole.

La mujer demonio abrió su abanico y adoptó una postura de pelea, pero no atacó a la humana.

-¡Espera un momento! No he venido a pelear contigo.

La expresión de la chica se relajó un poco, a diferencia de su postura, que seguía igualmente tensa ya que sabía que no podía bajar la guardia ante una de las extensiones de Naraku.

En cuanto la manipuladora de los vientos notó que Aome no pensaba lanzar el primer ataque, al menos de momento, bajó la guardia, para que la humana pudiera relajarse.

-Habla.

Dijo en un muy poco amigable tono.

-¡Uy! ¡Que carácter!

Dijo con una sonrisa burlona, que causó que el semblante de la humana se obscureciera más (si eso era posible) y tensó aun más su arco, dispuesta a lanzar una de sus flechas directo al cuerpo de la sirviente de Naraku.

-¡Era una broma!- Se apresuro a aclarar mientras subía la guardia de nuevo rápidamente- ¡Demonios! ¿Podrías relajarte un poco? Solo vine para hablar.

-Te escucho.

Dijo, sin bajar la guardia, desde luego.

-Queremos hacer un trato contigo…-hizo una pausa para analizar la reacción de Aome, que no permitió que el desconcierto aflorara en su rostro- ¿Te interesa?

-¿Qué te hace creer que estoy interesada en hacer tratos con un bastardo como Naraku?

Respondió, pero claramente estaba restando atención a cada palabra que salía de la increíblemente roja boca de Kagura.

-Tal vez estés interesada en terminar de una vez por todas la pelea por la perla de Shikon.

-¿De que estás hablando?

-Naraku quiere que uses tus poderes para ayudarlo a reunir el resto de la perla, esa es la forma más rápida de terminar con todo esto.

-¿Acaso es una broma? ¡Nunca dejaría que el malvado de Naraku obtuviera los poderes de la perla!

-Pero tienes que reconocer que Naraku está apunto de reunir todos los fragmentos sin tu ayuda, es solo cuestión de tiempo para que la perla este completa nuevamente.

-¿Entonces por que Naraku necesita mis poderes?

La mujer demonio se encogió de hombros.

- Es difícil saber que es lo que tiene en mente, pero yo consideraría seriamente su propuesta si fuera tú. Naraku está dispuesto a no tomar más vidas si aceptas ayudarle.

-No voy a caer en otra de sus trampas.

-Piénsalo bien, Aome. Inuyasha y el resto de tus amigos quieren obtener su venganza en contra de mi señor, pero incuso si pudieran lograrlo ¿Cuántas vidas inocentes más estás dispuesta a sacrificar para ese fin? A mí personalmente no me importa, pero se suponía que ha ustedes si.

Aome no pudo evitar hacer un recuento mental de todas las vidas que se habían perdido a causa de la lucha por los poderes de la perla. Las muertes que ella había presenciado eran incontables y seguramente no eran las únicas, pero también era verdad que su oponente no tenía ningún inconveniente en añadir más victimas a la interminable lista.

-…Si la batalla continua muchos van a morir, humanos ordinarios y monstruos, culpables e inocentes, recuerda que Naraku no es el único demonio que quiere los poderes de la perla y si dejas que la disputa continúe es inevitable que se pierdan vidas, ni siquiera tus amigos están exentos de perecer en el intento de reunir los fragmentos que faltan.

Eso claramente tocó una fibra sensible de la chica.

Sabía a la perfección que lo que estaban haciendo era arriesgado y sus vidas estaban en peligro constante, pero eso no impedía que el temor a perder a Inuyasha o a alguno de sus amigos creciera a medida que el tiempo volvía su relación más estrecha.

En el afilado rostro de Kagura se dibujo una leve sonrisa de triunfo que borró de inmediato para que la joven no la viera. Había hecho vacilar a Aome.

-¿Cuáles son las condiciones?

Preguntó no muy convencida.

-Sencillo. Tú obedeces todas las ordenes de Naraku y le ayudas a reunir los fragmentos y a cambio él te garantiza que no le causará daño a ningún humano inocente en su búsqueda de la perla.

-¿Qué hay de Inuyasha y los demás?

-No los atacaremos si los convences de no intervenir en los planes de Naraku.

Kagura notó como Aome desviaba la vista hacia algún lugar en el bosque que las rodeaba y supuso que lo estaba considerando.

-…No necesitas responder ahora mismo, pero yo te aconsejaría que no te lo pensaras demasiado, recuerda que Naraku es impaciente.

Dicho esto el espíritu que manipula los vientos retiró una de as plumas que llevaba en el cabello en el cabello para arrojarla y de esta forma la pequeña pluma incrementó considerablemente su tamaño de forma que ella pudiera usarla como medio de trasporte, igual que tantas otras veces.

La humana permaneció de pie, contemplando el cielo obscuro como boca de lobo a causa de la ausencia de luna, a pesar de que la mujer demonio había desaparecido en cuestión de segundos y la poca luz no le hubiera permitido verla incluso de no haber sido así.

Después de un rato el fuego la obligo a volver con sus amigos para sentarse cerca del fuego y buscar algo que la arropara.

De alguna forma estaba cansada, pero no se molestó en intentar conciliar el sueño esa noche, en vez de eso se puso a darle vueltas a la propuesta que acababa de recibir.

Seguramente se trataba de una trampa más y por encima de todo no tenía ni la más mínima intención de colaborar con ese ser tan despreciable, pero no podía evitar pensar en la posibilidad de evitar la perdida de más vidas a causa de la perla.

Naraku definitivamente no tenía problemas en sacrificar cuantas vidas fueran necesarias para conseguir sus propósitos y la propuesta que le hizo era inesperada y por lo tanto sospechosa, aun que probablemente solo se le ocurrió que sería más fácil y rápido usarla a ella que continuar cometiendo masacres y la promesa de respetar las vidas inocentes probablemente solo sea un anzuelo, por que una cosa es que seas capaz de asesinar a sangre fría a quien sea para salirte con la tuya y otra muy distinta es hacerlo por diversión y no poder renunciar a ello incluso si encuentras una forma más efectiva de hacer de lo que te propones ¿Verdad?

De pronto Aome se preguntó en cual de esas afirmaciones estaba Naraku.

Sabía que no podía confiar en alguien tan cruel, pero tal vez fuera una buena idea aceptar su propuesta bajo esa premisa , después de todo no estaba obligada a ser honesta con Naraku, siempre podría traicionarlo antes de que él lo hiciera.