Disclaimer: Naruto y compañía pertenecen a Kishimoto. Esto es de fan para fans sin fines de lucro.


I

Encuentros


Había ocasiones en las que por más que lo intentaba, no lograba deshacerse del insomnio. No sabía si era solo un sueño que le resultó aterrador y no se pudo deslindar de él, un recuerdo o una jugarreta de su mente pero la pesadilla siempre era la misma; una mujer gritando, una niña confundida, asustada...y un hombre en la ventana con un ojo bañado en sangre.

Fuera lo que fuera, el deseo por no ver aquellas imágenes otra vez le terminaban ganando y así era como la mayor parte de la noche se la mantenía en vela.

¿El significado? No lo conocía, incluso buscó en pergaminos y libros de interpretación de sueños, pero claramente en ninguno encontró algo similar al suyo. Su última opción fue preguntarle a su familia: Te hemos dicho que no leas tantos libros de ficción; Tal vez son rezagos de los entrenamientos con Itachi; blah blah blah. Ninguna respuesta que pudiera ayudarla.

Suspiró un poco y sintió un cosquilleo recorrer sus manos, aquella vista era hermosa, sin duda el quedarse despierta traía algo bueno y eso era poder contemplar el amanecer. Amaba la mezcla de colores que se formaban en el cielo, y el ver como el día comenzaba a cobrar vida bajo el canto de los pájaros la relajaba mucho.

Aunque ahora mismo lo que sentía eran nervios, pues este amanecer sólo significaba una cosa: su misión empezaría.

«Tú puedes hacerlo —Se dio ánimos internamente, recordando los mismos que su familia le dieron la noche anterior cuando hicieron una cena de despedida—. Has entrenado toda tu vida para esto, es por el bien del mundo shinobi. Un lugar donde nadie sufra.»

Sonrió al repasar la última frase una y otra vez. Un verdadero mundo en donde la paz exista, ese era su objetivo.

Aunque la incredulidad todavía no cabía en ella. Los Kages de las aldeas debían ser muy tontos como para no apoyar una iniciativa como esta, por ello los Akatsuki, contrario a lo que su nombre significaba, debían trabajar en las sombras. No era tonta, sabía que para lograr lo que anhelaban podían tener muchas bajas pues en toda guerra había sacrificios y su guerra era contra las aldeas.

Pero Hinata sabía que esto valdría la pena y llegaría el momento en el que todos verían un nuevo amanecer.

Llevando una mano a su pecho abandonó la ventana para terminar por organizar sus cosas, mientras rememoraba en su mente la misión tan importante que le habían encargado. Ajustó los tirantes de su mochila, se vio en el espejo y tomó una bocanada de aire antes de salir de la habitación.

—¡Oi, enana! —El grito de Hidan se escuchó por todo el jardín—. ¿Por qué te has tardado tanto? Geez, mira que si te vas a echar para atrás te usaré como sacrificio para Jashin.

—No la molestes, Hidan —Itachi se acercó a Hinata y revolvió su corto cabello—. ¿Dormiste bien?

El Uchiha suspiró al ver el sonrojo de la menor, eso la había delatado.

—Desperté unas horas antes de que amaneciera, ¡p-pero estoy bien! —Si no contaba los nervios que le revolvían el estómago y hacían sentir débiles sus piernas—. Estoy lista para esto, Itachi-nii, Hidan-san.

El de cabellos platas sonrió de lado y se echó la guadaña de tres hojas en su espalda.

—¿Y qué esperan entonces? Deidara dijo que los de Konoha dejaron el país de las Olas ayer por la tarde, deben estar a medio camino. ¡Andando!

Y como si fuera el líder empezó a andar para adentrarse al bosque sin esperar a los otros dos. Ni siquiera se dio cuenta cuando el Uchiha detuvo unos momentos a Hinata para decirle algo.

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¿Qué cosas te desagradan?

Sí, esa era la pregunta a la que podía dar una respuesta fácilmente aunque lo más probable es que fuera muy larga.

Como el acoso de las niñas, son terriblemente fastidiosas y le regalan cosas sin tomar en cuenta sus gustos. ¿En qué momento dijo que le gustaban los dulces? ¡Jamás!

Pero en fin, ahora mismo no sabía qué era más molesto; un montón de adolescentes con hormonas alborotadas lanzándose encima de él o los gritos de Naruto por el hambre que tenía —algo que la verdad a nadie le interesaba— y Sakura secundándole pero con la intención de callarlo.

—¡Tengo hambre 'ttebayo! ¿Por qué no nos sentamos a descansar? Llevamos mucho caminando —Volvió a quejarse el rubio sobando su estómago que rogaba por comida...o mejor dicho, ramen—. ¡Kakashi-senseeeeei!

—¡Ya cállate, Naruto! —Sakura lo golpeó en la cabeza y miró de reojo a Sasuke, él lucía molesto por la situación y lo único que ella quería era complacerlo callando a Naruto, sin darse cuenta que sólo lo ponía de peor humor.

¿Qué era peor que un fastidio gritando?

Dos fastidios gritando.

—Muy bien —El Hatake cerró su libro y miró a sus alumnos con el desinterés más grande del mundo—. Hay que tomar un descanso de media hora, no se separen.

Y dicho eso saltó sobre la rama de un árbol desapareciendo de su campo de vista. Sasuke gruñó más molesto, seguro se iría por ahí para leer ese asqueroso libro.

—¡Yuhuu! Ramen, ramen~ Delicioso ramen ~ —Naruto por su parte canturreó contento, tomó asiento bajo un árbol y empezó a preparar todo lo necesario para poder comer. Como odiaba los tres minutos que debía esperar.

—Esto... Sasuke-kun, hice algunos onigiris, ¿quisieras uno? —preguntó Sakura en voz baja y tímida mientras extendía su cajita hacia él, pero la respuesta de su amado fue tan cortante que la desanimó un poco.

—No. —Así de simple.

—¡Oe, teme! No puedes rechazar una chica así —interrumpió Naruto, molesto. Él mataría por recibir comida hecha por Sakura... bueno, no tan a esos extremos pero sin duda le haría muy feliz—. Sakura-chan, yo quiero probarlos.

Sasuke sólo soltó un 'hmp' con una palpable indiferencia.

La de extravagantes cabellos rosas suspiró y se fue a sentar con Naruto, en ningún momento pensó en darle uno a él pero debía agradecerle por intentar animarla. Naruto sonrió de oreja y tomó el primer onigiri que se le cruzó, al primer bocado su rostro se puso azul, infló las mejillas pasando saliva con dificultad a la vez que susurraba un Está delicioso, Sakura-chan.

«Idiota.» Uchiha rodó discretamente los ojos, por eso se había negado. No confiaba en las artes culinarias de Sakura, era mejor rechazarla desde un principio que escupirle en la cara porque su comida sabía horrible y hacerla sentir peor.

Ella jamás había llorado por su hostilidad pero no quitaba la posibilidad de que llegara a pasar, algo peor que tener a las niñas revoloteando con su voz chillona a su alrededor era verlas llorar por su culpa, y conociendo a Naruto, seguro se le lanzaría encima a golpes.

Prefería evitar ése tipo de molestias y más ahora que tenía una mirada jade sobre él, como si en cualquier momento fuese a cambiar de opinión.

«Qué fastidio...»

No tenía la intención de seguir con ellos, que si bien después de la misión en el país de las Olas aprendió la importancia del trabajo en equipo, y que sin notarlo esos dos se habían vuelto sus amigos —cosa que no admitiría en voz alta—, no significaba que quisiera tenerlos pegados como lapas todo el día.

En especial a Sakura, ella parecía querer llamar siempre su atención, en lugar de hacer esas tonterías podría practicar con sus habilidades ninja que, a pesar de tener un buen control de Chakra superándolo incluso a él en el entrenamiento que tuvieron hace poco, en lo demás no era precisamente una maestra.

Naruto al menos lo toleraba más; era entretenida aquella amistad-rivalidad que adquirieron cuando se hicieron compañeros de equipo. Además de que cuando Sasuke ganaba, sentía una gran pero gran satisfacción.

Así que imitando a Kakashi saltó a un árbol, alejándose algunos metros hasta que dejó escuchar la molesta voz de Naruto elogiando las terribles habilidades de Sakura.

Se detuvo frente a un claro en medio del bosque y tomó aquella oportunidad para llenar las cantimploras de agua, aún faltaba una buena distancia hacia Konoha y no quería perder tiempo deshidratándose a medio camino.

Otra cosa que le desagradaba era estar en un hospital cuando podría entrenar. Sí, su vida se iba en entrenar y mejorar, cuando no lo hacía leía los pergaminos de Ninjutsu que pertenecieron a su padre.

Estuvo a punto de sentarse a comer también sus propios onigiris, viviendo solo se obligó a aprender a cocinar, no era el mejor pero se las apañaba... Cuando todo sucedió como en cámara lenta. Una chica pasó por su lado a gran velocidad hundiéndose en el agua, alcanzó a ver los golpes que tenía en el rostro, sus ropas maltratadas y aquellos ojos luna pidiendo ayuda.

«¡¿Una Hyūga!?»

Sin esperar llevó una mano a su porta-shurikens armándose con un kunai. Aquel frío que le atacó no le agradaba, era similar o peor a cuando enfrentaron a Zabuza.

—¡Mocosa! No me digas que ya moriste, ¡debes ser bien castigada! —La burlona voz del hombre puso en modo alerta a Sasuke, quien tomó una posición de lucha y activó su técnica ocular—. Oh, ¿Sharingan?

Hidan relamió sus labios. Ah, cómo le gustaría poder juzgarlo a él también. Por desgracia el plan era otro.

—¿Quién eres? ¡No te acerques!

—Dime, ¿has visto una enana salir volando por aquí? Aquellos vejetes no fueron suficientes, Jashin necesita más —Una tétrica sonrisa adornó su rostro, en verdad se estaba emocionando con esto, no podía matarla a ella pero si obtenía una presa más no habría problemas ¿verdad?—. ¡Muere!

En medio de una aterradora y maniática risa, Hidan lanzó su guadaña en dirección al Uchiha. ¡Un Uchiha! Era el sacrificio perfecto. Sus pupilas se dilataron cuando supo que él no tenía la velocidad suficiente para evitar a alguien como él, ya quería saborear su sangre... Pero la oz le rebotó de regreso.

Sasuke observó la espalda de Kakashi y dio un pequeño traspié sudando frío.

—Recoge a la chica y ve con los demás. ¡Obedece, Sasuke!

El azabache chasqueó la lengua cabreado, pero su instinto le decía que no desobedeciera a su maestro. Se lanzó al agua dejando su mochila abandonada, y nadó hacia la chica que parecía hundirse más y más. Alcanzó a tomarla de la muñeca, la atrajo a su cuerpo y volvió a la superficie nadando hacia la orilla.

Observó a Kakashi quien parecía lidiar muy apenas con aquel loco y después a la chica, la cargó de manera nupcial y saltó entre los árboles regresando por el mismo camino que tomó antes.

—¡Sasuke-kun! —Fue Sakura la primera en darse cuenta de su compañero, que estaba empapado y además traía a una chica en brazos. Aquello le causó un malestar en la boca del estómago pero como la kunoichi que era, soportó los celos concentrándose en el verdadero problema—. ¿Quién es ella? ¿Por qué están mojados?

—Alguien la estaba atacando, Kakashi me pidió que la alejara.

—¿¡Atacando!? —Naruto gritó escandaloso asomándose entre sus compañeros para ver a la chica que Sasuke dejó sobre el césped, no entendía. ¿Por qué alguien tan pequeña y linda como ella estaría siendo atacada?—. ¿En dónde está Kakashi-sensei?

—Luchando con un tipo extraño.

—¡Hay que ir a ayudarle! Sakura-chan, tú cuídala.

—S-Sasuke-kun... No está respirando. —Haruno cortó la efusividad de Naruto quien al escucharla se detuvo en seco y la idea de ayudar a su maestro se fue al demonio.

El azabache por su parte colocó dos dedos en su nariz confirmando lo que Sakura había dicho, después revisó sus latidos que muy apenas podía sentirlos. ¿Cómo no se dio cuenta de este pequeño gran detalle?

—Tsk, hay que hacerle RCP. Sakura, la mochila. —La mencionada obedeció sin chistar quitándole a la joven inconsciente la mochila de la espalda, Sasuke la acomodó mejor sobre el piso y echó un poco su cabeza hacia atrás.

—¿Eh? ¿Vas a hacerlo tú, Sasuke? —La cuestión de Naruto hizo caer en cuenta a Sakura y sólo atinó a palidecer. El amor de su vida besando a otra persona, ¡no podía permitir eso!

Quiso reclamar, ofrecerse para hacerlo ¡lo que sea! Pero la mirada fría de Sasuke le arrebató todo el valor.

—¿Acaso tú sabes hacerlo, dobe?

Aquello fue suficiente para callar a Naruto. Tanto él como Sakura sólo pudieron observar lo que iba a hacer, esta última muriéndose internamente. Sasuke apretó los dedos sobre la nariz de la pelinegra y sin pensarlo mucho juntó los labios con los de ella, sopló un poco, se separó juntando las manos para presionar sobre su pecho, después volvió a juntar sus labios y repitió el proceso. Justo cuando iba a hacerlo por quinta vez, ella escupió el agua que había tragado, a Sasuke no le pasaron por alto aquellos ojos perlados que en poco tiempo volvieron a cerrarse otra vez.

Había caído de nuevo inconsciente pero esta vez, al menos respiraba.

—Momento...esos ojos, son del clan Hyūga ¿verdad? —Sakura volvió a intervenir aún angustiada por lo que acababa de suceder.

—¿Ah? ¿Hyū-qué?

—Uno de los clanes más importantes de la aldea. —aclaró Haruno.

—No tiene ningún sello, debe ser de la rama primaria.

—Pero jamás la había visto en la aldea, parece de nuestra edad aunque no tiene una banda ninja. ¿Qué estaría haciendo aquí afuera?

Naruto saltaba su mirada de Sasuke a Sakura y viceversa. ¡No entendía nada de lo que decían! ¿En verdad había un clan tan importante en Konoha? ¿Y qué eran esos extraños ojos?

—Esperen, esperen 'dattebayo —El rubio agitó los brazos—. Si es de un clan importante ¿por qué está lejos de Konoha y sola?

Sasuke frunció un poco las cejas y miró a la pobre en el suelo, por fin el dobe decía algo inteligente, eso mismo se estaba preguntando.
Él sabía acerca de aquel clan, recordaba haber asistido a una que otra reunión con sus padres, era algo que no podía pasar por alto ya que los Hyūga y los Uchiha conformaban a los únicos clanes con líneas sucesoras importantes. En ese entonces quería ser mejor que su hermano, así que aunque le aburriera siempre prestaba atención a su padre sobre los asuntos de política que había entre ellos.

Eran personas bastante reservadas, incluso más que los Uchiha, se había aprendido la discriminatoria forma de dividir al clan, los de la rama secundaria eran quienes peor la llevaban. Sin embargo esta niña no tenía el sello del Pájaro Enjaulado, tampoco algo que la identificara como habitante de Konoha; todo era extraño, sobre todo el hecho de que estaba siendo atacada por alguien que a simple vista era mucho más fuerte que ella.

¿Por qué? ¿Acaso querían su Byakugan?

—Pues...t-tal vez... ¡Ah! ¡Kakashi-sensei! —gritó a Sakura al ver a su maestro tan cansado y junto a Naruto corrieron a atraparlo antes de que cayera al piso.

El Hatake agradeció internamente la amabilidad de sus pupilos, estaba muy cansado, pues aún no se había recuperado bien de la pelea con Zabuza y esta vez justo se habían topado con alguien igual o más peligroso. La túnica negra con nubes rojas era inconfundible, ese shinobi renegado pertenecía a Akatsuki.

Se acomodó su banda ninja dando entendido que tuvo que recurrir al Sharingan, sí... Había cortado la cabeza de aquél hombre. Podría sonar cruel pero había hecho cosas peores y no podía permitir que pusiera los ojos en sus alumnos, no era un rival al que pudieran enfrentar por más trucos que tuvieran bajo la manga. El miembro de Akatsuki estaba muerto o eso creía, sabía que ese grupo estaba conformado por gente muy rara así que no debía confiarse, por eso debían partir de inmediato a Konoha y mandar ANBUS que se hicieran cargo del cuerpo y revisaran el área.

—¡Kakashi-sensei! ¿¡Qué fue lo que sucedió!? —Naruto le ayudó a mantenerse de pie, arrepintiéndose por no haber ido a ayudarlo.

—Hay que partir ya mismo a Konoha antes de que me debilite más. ¿Cómo está ella, Sasuke?

—Estable.

—Bien, tú la llevarás. Naruto, ayúdame en el camino y Sakura lleva las cosas.

—¡Sí!

Todos asistieron sin preguntar nada más. Kakashi lucía bastante tenso, entendían que debían llegar a su aldea lo más pronto posible.

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ACLARACIONES.

¡Hola, hola! Haha, creo que actualicé más pronto de lo que esperaba. Pero es que no creí tener la aceptación que está teniendo la historia, y mejor aún, teniendo sólo el prólogo. ¡Me hacen muy feliz, muchas gracias! La emoción de eso fue quien me motivó a escribir más rápido. Perdonen si hay faltas de ortografía o incoherencias, todo este tiempo estuve escribiendo desde la 1am hasta las 4am que es cuando mi imaginación mejor funciona.

Éste capítulo a decir verdad era mucho más largo pero decidir cortarlo aquí, ya que quiero que el resto tengan más o menos el mismo largo que éste y no haya ningún desbalance. Ahora sí, ¡las verdaderas aclaraciones!

[1] En el prólogo Hinata tenía cinco años. En éste capítulo tiene 12-13 al igual que los otros de su generación.

[2] La verdad es que pensé estaba claro quién había raptado a Hinata, pero mejor si para ustedes resulta un misterio. Pero como se darán cuenta en éste capítulo, no, no fue Sasuke. (?) xD

[3] No estoy segura si en el manga Hidan pertenece a Akatsuki cuando Naruto y los demás tenían 12-13 años, pero me hacía mucha ilusión ponerlo no sé porqué. Además este es un fanfic y todo se puede. ~

¡Respondiendo comentarios!

Amanely-chan, ScarletLaw, shiro5580, rinconsara1302, andea, Hinata Uchiha2.0, AnnelieseHitsuki7, ArcelySH, Mangetsu Hyuga, rcr. ¡Muchas gracias, de veras! Me hace muy feliz que les haya gustado.

Tiarusu. Correcto, estaba cortito porque sólo era el prólogo.
Haha apenas el prólogo y ya creando teorías. La verdad es que no sé si me estoy 'ocultando' detrás de la letra, pero tal vez es que estoy un poco rígida con el manejo del mundo de Naruto. La historia original la publiqué alrededor de hace dos o tres años y desde entonces no había escrito nada de éste anime, pero espero en un futuro tener más soltura con los personajes, aún así me hace muy feliz que te guste.
Y no xD no fue Sasuke quien la secuestró, él tiene la misma edad que Hinata y sí, todo sucede antes del examen Chunnin y cinco años después del ataque del Nueve Colas a la aldea.
¡Muchas gracias por comentar y poner mi historia en tus favoritos!
Pd: me encanta tu historia también *corazón*

Cami. Puede ser, tal vez, no lo sé. Eso se verá en el futuro haha.

Como verán he respondido sólo los comentarios en los que debía decir algo además de un gracias, pues no quiero hacer esto muy largo, pero me encanta que la historia les haya gustado y se tomaran la molestia de comentar siendo sólo el prólogo.


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