Día dos

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Promps: Adoración del cuerpo.

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Como héroes, la muerte estaba siempre a la vuelta de la esquina, por eso, antes de una peligrosa misión en la que alguno de los dos partiría por largo tiempo, hacían lo posible por contemplarse más de lo necesario, como si quisieran grabarse en su memoria.

El que se iba era el que debía ser adorado, el que debía ser contemplado de una forma tan anhelante que no cabía en el pecho.

Ese día fue Kirishima.

Bakugō pasó sus dedos entre el cabello suelto de Kirishima, tan suave como para ser tinturado; acarició la cicatriz de su ojo, la piel corrugada en sus dedos; pasó sus manos por los pómulos de Eijirō, grabándose su rostro y tocó con los dedos el filo de sus dientes.

Luego repartió besos por el cuello, saboreando su piel y respirando cerca de ella para hacerle cosquillas y que la hermosa risa de Kirishima sonara por toda la habitación, Bakugō trató de grabarsela aunque ya la tuviera más que impresa en su mente.

Estampó besos en su clavícula, mordería duro en el hueso provocando que Eijirō se arqueara en la cama. Guió sus manos através de los duros pectorales de su pareja, acariciando y apretando el músculo duro y fuerte. Pasó sus dedos por los erectos pezones y luego su boca, pasando suavemente su lengua por la aureola y luego chupando la protuberancia, provocando un gemido de el pelirrojo, lograndolo hacer retorcer sin tocarlo.

—Katsu… —murmuró Eijirō, su voz era ronca y eso complacía a Katsuki.

—¿Qué pasa? —le preguntó. Sus dedos pellizcaron los pezones logrando que Kirishima se retorciera.

—Por favor… —suplicó. Katsuki le dio una sonrisa.

—Sabes que siempre te complazco, pero no he terminado de contemplar —Kirishima se mordió el labio fuerte, los filosos dientes haciendo marcas en su labio inferior.

Katsuki continuó, sus dedos pasaron por los duros abdominales, acariciaron cada parte de los músculos. Luego besó cada cicatriz que Kirishima se había ganado en su trabajo de héroe, siempre sacrificado, siempre dispuesto a ayudar y lanzarse sin pensarlo ni un momento. Siguió besando hasta el vientre bajo, hasta que su boca llegó al comienzo de su entrepierna, donde el oscuro vello púbico se ocumulaba.

El miembro de Kirishima estaba erecto, goteando, anhelando un toque, ser atendido. Bakugō no lo dejo esperando, pasó su lengua suavemente por la cabeza logrando que Kirishima jadeara y se arqueara. Por mucho que Bakugō quisiera penetrar a Kirishima y hacerlo pedir más, hacerlo gemir su nombre hasta el cansancio, él tenía que irse mañana temprano y usualmente él terminaba agotado.

Así que solo paso su lengua suavemente por toda la longitud y cuando la metió en su boca, Eijirō soltó un gemido gutural y agarró fuertemente las sábanas. Las atenciones anteriores de Katsuki lo habían llevado al límite y sentía que se vendría pronto.

Por eso solo se requirieron dos minutos de Bakugō jugando, chupándolo y jugando con sus testículos con la otra mano para que Eijirō se viniera tan fuerte en un grito. Su vista se puso blanca y vio estrellas.

Cuando su vista volvió a la normalidad, pudo ver a Bakugō, limpiándose la boca y darle un beso en la comisura del labio para después hacerlo en la frente, en donde permaneció un poco más.

—Buen viaje, Eijirō —murmuró y Kirishima cerró los ojos.

Iba a ser un gran viaje.


Nota: Aaaahhhh debo admitir que definitivamente adoré escribir esto. Es que el erotismo es más lo mío… la insinuación, la adoración más que el mismo sexo.

En fin, adoré esto porque me quedó erótico y aún sin acto tan sensual quise mostrar lo que ellos sentían.

Ah, les cuento que lo escribí en la ruta de mi casa a la universidad esta mañana, así que quién sabe cuánta gente lo leyó ._.

Pero vamos, estaba muy cute XD

Espero que a ustedes les haya gustado :3

My Hero Academia © Kōhei Horikoshi