El exorcismo de Allen Walker

Por Katou Yuu

ADVERTENCIAS: yaoi, yullen, AU, cosas sobrenaturales.

DISCLAIMER: D. Gray –man le pertenece a Katsura Hoshino (;


Había sido un tonto. Miró su mano y sintió la venda en su ojo. Todo lo que había visto era real.

Cross volvió con el doctor y le explicó las heridas con las que había llegado y lo que sospechaban que había ocurrido. Su brazo había sido cortado del hombro a la muñeca y tanto su ojo como este se habían salvado de un daño irreversible por poco, por el contrario las cortadas estaban acompañadas de quemaduras como si las hubieran encendido para detener el sangrado. La policía creía que había sido atacado por algunos bandidos, tal vez saqueadores de tumbas.

Allen no dijo nada, pensaba en la criatura con el nombre de Mana en la frente.

El doctor le dijo que habría que esperar para ver si las funciones del ojo estaban comprometidas, pero ambas heridas dejarían cicatriz.

Casi no prestaba atención a lo que el doctor decía, se había quedado perdido viendo el techo hasta que el sonido de Cross arrastrando el banco para sentarse cerca de la camilla le hizo volver a la realidad, el doctor parecía que ya se había marchado.

- ¿Me pensabas matar de un susto? que hacías a esas horas en el cementerio? -no respondió -Fuiste a ver a Mana, no?- se sobresalto, Cross se impacientaba por no obtener respuesta, así que solo se dedico a quejarse sobre lo caro que saldría la cuenta del hospital.

No quería hablar al respecto, todos podrían creer que había sido culpa de algunos bandidos, nadie había mencionado nada acerca del tablero.

Quería descansar un poco, había comenzado a soñar nuevamente con lo sucedido, se despertó de golpe viendo que ya las luces estaban apagadas, era de noche, escucho los ronquidos de Cross, seguro dormía en el sofá-cama, tenía demasiado miedo para tratar de volver a dormirse y la oscuridad le resultaba inquietante, todo era demasiado silencioso o eso parecía hasta que comenzó a escuchar un extraño crujir bajo su cama, se puso tieso como una tabla, era como si algo se arrastrara allí abajo mientras se quejaba lastimeramente.

Los lamentos se prolongaron y cada vez se hicieron más y más fuertes y desesperados. Allen no se movía un centímetro y sólo apretaba, los ojos, los dientes y las manos rogando porque Cross despertara.

Los lamentos cesaron y sintió algo sobre su mano, como si fuera aire helado.

Abrió sus ojos sintiendo como algo apretaba suavemente su mano, adaptándose a la oscuridad podía ver una extraña silueta a su lado, escuchaba claramente los ronquidos de Cross, entonces no podía ser el.

- ¿Dónde? ¿dónde está? - escuchó que le hablaban y se tensó - ¿Puedes verme niño?¿ sabes dónde está...? - no dejó que aquello siguiera hablándole, gritó con todas fuerzas y casi se caía de la camilla, entonces la luz fue encendida. Cross se había despertado.

- ¿Qué demonios pasa mocoso?! - estaba de mal humor por la manera tan abrupta en que había sido despertado.

- H-hay algo allí - dijo con voz llorosa señalando bajo la camilla. Cross rodó sus ojos suponiendo que eran cosas de niños, efectivamente no había nada.

"Estaba soñando" se decía a sí mismo. Una parte de él comenzó a pensar que incluso lo que había visto esa noche en el cementerio tal vez era producto de su imaginación y sólo así pudo controlar el miedo de las siguientes noches en el hospital cuando esa voz extraña le llamaba con insistencia.

Tal vez era... ¿estrés postraumático?

No se animaba a preguntarle al doctor, cuando era llevado a hacer algunos exámenes médicos sentía una gran tensión en el pasillo, aunque hubiera gente de lo más normal allí, no podía evitar sentirse incomodo en ese lugar, escuchaba como si arañaran las puertas de las habitaciones. Cuando estaba en su habitación evitaba mirar al suelo o dirigir la mirada bajo la camilla, sabía que eso estaba allí.

Se preguntaba cuando podría volver a casa, le inquietaba demasiado estar en el hospital, otra noche volvió a pasar y sintió un peso en la camilla, inmediatamente se despertó, quería gritar para hacer que "eso" se fuera pero sintió como le tapaba la boca mientras el trataba de forcejar aunque no estuviera en las mejores condiciones, entonces ya no solo sentía ese par de manos sino otros más que parecían sostenerle buscando mantenerle quieto, lo iban a matar eso fue lo que pensó.

- ¿Puedes vernos? - dijo una voz femenina

Allen asintió, claro que podía verlos. Todos parecieron emocionados, para su mala suerte y comenzaron a hablar al mismo tiempo haciéndole peticiones para sacarlos del hospital, para contactar a sus familiares o descubrir cómo habían muerto.

¿Muerto? Allen seguía con la boca tapada, los dedos de esa criatura estaban helados, pero bastaba con sus ojos para adivinar lo que pensaba. Había llegado a la descabellada conclusión de que todos esos entes eran fantasmas, y en las peores condiciones. Algunos llevaban la bata del hospital, otros aún tenían los rastros de los accidentes que los habían matado al presentarse desfigurados o llenos de sangre.

Era demasiado para él, todos ellos venían a él, pero él no quería escucharlos, comenzó a taparse sus oídos entonces ellos parecían desesperarse por no ser escuchados.

- ¡Basta! - gritaba mientras sentía que todos ponían sus manos en el buscando llamar su atención e incluso se llegaban al punto de desesperarse rasguñando su brazo - ¡Paren! déjenme en paz!.

Cross llegó viendo a Allen gritando y casi a punto de caerse de la camilla.

-¿ Qué demonios ocurre aquí? - notó los rasguños en sus brazos, Allen pudo ver a su alrededor más tranquilo como aquellas presencias se alejaban.

- Quiero ir a casa.

- Aún no te han dado el alta.

- Quiero irme, quiero irme ya, ellos van a seguir viniendo.

- ¿Quiénes son ellos? - se atrevió a preguntar, pensaba que tendría que ver con el ataque que había sufrido pero la policía debía estar haciendo su trabajo.

- ¡Ellos! - dijo Allen desesperado frotándose la cara

Cross lo miró extrañado.

- Llamaré al doctor, estás sangrando - dijo y trató de salir de la habitación.

- ¡No, no, no! - dijo Allen alcanzándolo con la cara llena de miedo al darse cuenta que todos regresarían si Cross se iba.

Cross trató de regresarlo a su cama, entones se dio cuenta que tenía rasguños por todos lados, pequeños, como si hubieran sido hechos por uñas y que las manos de Allen estaban frías al punto que los vellos de su brazo se habían levantado cuando este lo había tocado.

Una enfermera acudió al escuchar el alboroto.

- Le puede dar un tranquilizante o algo para que se calme - pidió Cross al ver el estado de alteración de Allen, la enfermera dijo que volvería con la medicación para hacerle descansar y reponer el vendaje en su rostro.

- N-no quiero dormir, ellos volverán, están ahí.

- No hay nadie aquí mocoso - dijo Cross tratando de mantener la paciencia - ¿Acaso estas teniendo alucinaciones?

- ¡No son alucinaciones! - señaló su brazo rasguñado. Cross no parecía muy convencido - ¡Allí están! - señaló la pared frente a él.

- Mocoso, ya te dije que no hay nada allí - para Cross solo era una pared, pero Allen los veía acercarse, algunos de apoyaban cerca de sus pies. No pudo aguantarlo y se levantó de la camilla arrastrando el gotero, no se acordaba de que tenía la intravenosa pegada a su brazo, la arrancó como pudo.

- Me iré a casa yo solo - anunció corriendo a la puerta, en ese instante la enfermera llegaba y Cross aprovechó a sostenerlo para que ella pudiera administrarle la dosis que le haría dormir un buen rato.

Cross tuvo que hablar seriamente con el doctor, el solo le decía que debía ser común dada la naturaleza del ataque, debía darle algo de tiempo después de todo aquello era un trauma, solo le recomendó hacerle una visita al psicólogo para mantenerse en control una vez le dieran el alta.

Los días que le quedaban en el hospital los pasó desorientado por los calmantes y en parte lo agradecía, se sentía tan adormecido que no les prestaba atención a la presencias que siempre rondaban su habitación y sobre todo, al darse cuenta que estaba drogado, los fantasmas se iban rindiendo a pedirle ayuda y sólo quedaban unos pocos haciendo guardia desde la distancia.

El día que salió del hospital estaba nervioso. Cross le había dicho que vería a un psicólogo a partir de ese momento. ¿Qué iba a decirle? ¿Qué estaba viendo fantasmas?

¿Acaso el psicólogo entendería su problema? estaba seguro que no, pero se vio obligado a ir, había sido catalogado como un caso de estrés postraumático e incluso le había recetado algo para ayudarle a mantenerse "cuerdo".

Cuando volvió a la escuela se dio cuenta de que era el centro de atención, todos le miraban curiosos por su aspecto, la cicatriz en su rostro desde que la vio en el espejo supo que no pasaría desapercibida fácilmente, más bien parecía como que aquella criatura le había marcado como un pecador para que todos pudieran identificarle.

Los comentarios no tardaron en llegar acerca de lo desagradable que resultaba para algunos, sentía que nada había cambiado.

Sus compañeros trataban de hablarle con normalidad pero no podían evitar dirigir sus ojos de su rostro a su brazo y de regreso.

Los primeros días con las medicinas siguió la instrucciones al pie de la letra, sin embargo, de regreso a casa , al pasar por la tienda, vio sentado al esposo de la dueña en la entrada, resolviendo sus crucigramas... como hacía hace años, cuando estaba vivo.

Se hizo el desentendido y no volvió a tomar las medicinas pues no servían para nada. Cada mañana tiraba una cápsula en el retrete y estaba decidido a parecer lo más cuerdo posible. Después de todo, si los fantasmas no se daban cuenta, jamás sabrían que los podía ver.


NOTAS: aquí un nuevo capítulo de este fic, Katou está emocionada con que haya tenido buena recepción, ojala puedan seguir esta historia hasta el final, trataré de actualizar mis dos fics en conjunto para alegrarles el día. Sigan a Allen en esta aventura, Kanda no tardará en aparecer como un príncipe azul en su corcel para liberar al Moyashi de sus males… ok no.