Aceptación
Fandom: Fairy Tail © Hiro Mashima
Foro: Cannon Island
Random:
Gray Fullbuster:
Le gusta: Correr.
No le gustan: Los niños.
Yukino Aguria:
Le gusta: El verano.
No le gusta: La soledad
Summary:
Dos vidas, distintos gremios y un mismo sentimiento por alguien especial. Por supuesto, los protegerían a costa de cualquier cosa y mucho más por el futuro que podrían ver tan oscuro...
Este fic corresponde a la actividad: "Sobre gustos no hay nada escrito" del foro C.I. de Fairy Tail.
Tiempo: manga y anime
Palabras: 644 aprox.
Te Daré una Respuesta
Las lámparas iluminaban la noche en magnolia, allí de pie entre los hechos y recuerdos se encontraba un pelinegro que en sus manos comía una barra de chocolate.
Después de lo de avatar y lo del maestro, todo había cambiado.
Miraba la ciudad que se extendía ante él, vacía por la evacuación que habían hecho después de la estrategia de la primera maestra. Estaba en el Mirador donde podía ver todo junto al reloj que se encontraba en un edificio de la ciudad y sintiendo una sensación familiar se volvió.
— ¡Juvia! —exclamo Gray fijándose en la peli azul, mientras mordía la barra de chocolate. Ella era la fuente de aquellos recuerdos, allí ante él estaba la misma chica que lo había disculpado incluso de abandonarlo y con una sonrisa aceptaba su decisión.
—Gray~sama—Allí estaba ella con su voz suave.
Su cabello azul rizado hacia arriba, cubierta con un gorro de nieve y un moño en su cuello que apretaba su blusa de botones con mangas largas. Sus ojos del mismo color de su cabello largo le hizo pensar como seria la vida sin ella, levanto la barra de chocolate entre sus manos.
— ¿Quieres un poco? —comento con una sonrisa de soslayo y vio el rubor tan tierno en sus mejillas, donde sus ojos estaban brillantes que miraban el chocolate que le había extendido.
"¿Acaso entendía ella como era de importante?" pensó y fijos sus ojos en la ciudad ante él.
— ¡¿G-Gray~sama me está dando sobras?! —Respiro hondo ella, sintiendo sus palmas sudar y ponerse nerviosa.
—Estoy agradecido de tenerte—comento con una sonrisa y fijando sus ojos oscuros a la noche, no pudo percibir la sorpresa en la chica tras de él que sostenía la barra de chocolate—Siempre estas a mi lado.
—E-E-Errrr….Bueno…Juvia…—tartamudeo acercándose a su lado aun dudosa y sintiendo su corazón latir fuertemente.
—Cuando esta pelea haya sido resuelta, yo te voy a dar una respuesta—comento el con sus ojos determinados junto a una seriedad en sus palabras.
Ella le miro sonrojada y sus ojos llenos de la sorpresa de aquello que jamás había esperado, lo vio inclinarse más hacia la pared—por ahora, permíteme enfocarme en mis objetivos.
—Okay…—escucho su respuesta y ella sonrió, resignada a esperar con el corazón latiendo a mil por aquella respuesta.
Gray sabía que el futuro estaba allí tras la oscura desesperación, una luz de esperanza que la chica a su lado le había dado también y que ellos lograrían alcanzar así fuera con su último aliento.
De repente todo comenzó a llenarse de una niebla extraña, parecía otra cosa… ¿Arena? Juvia miraba de un lado a otro.
— ¡¿Qué es esto?! —exclamo Gray sintiendo el peso de un extraño poder abrumador.
Ambos se volvieron, al ver como el enemigo se acercaba y la barrera de Freed se activaba. Para sentir otro abrumador poder que atravesaba la barrera, Juvia miro hacia la derecha.
—¡Lograron Atravesar…!—Exclamo Gray mirando en dirección contraria.
—Parece que están viniendo de la dirección de las colinas de hadas—respondió ella con su mirada decidida.
Vieron como por el occidente de Magnolia entraban las fuerzas enemigas, allí ante ellos estaban los enemigos que deseaban el Fairy Heart y que ellos protegerían no importaba cuantos fueran: Ese era Fairy Tail.
Una Aceptación recorrió a Gray cuando recordó lo que Juvia siempre decía: "¡Gray~sama! ¡Juvia quiere ser la madre de sus 30 hijos!" un escalofrió le recorrió, al mirarla luchar y no es que le agradara mucho la idea de tener niños, pues, no le gustaba mucho.
Pero, ante él estaba una chica digna que le seguía incluso en la guerra y la desesperación donde ella podría perderse con él, pero, que su luz le daba una sonrisa aun en medio de la batalla.
El agua y el hielo, eran una combinación única que el universo entrelazaba para no deshacer jamás.
