Cap 2:
Cinco años después:
Se encontraba paseando por puerto esperanza habían pasado cuatro años desde que lo abandono y se marchó de la ciudad en la que había vivido durante trece años de su vida, ahora llevaba desde esa misma edad recoriendo los mares y oceanos en busca de venganza contra aquellos que habían echo de su vida lo que era ahora.
Tanto él como los que restaban de los Weasley excluyendo a la menor de todos y a la única mujer de los hermanos que había deshaparecido a la edad de once años cuando había ido con su madre a la ciudad rubí para comprar prendas, adornos y otras cosas que Molly Weasley había decidido adquirir.
Fred, George, y Ron Weasley se habían unido en la cruzada de vengar a sus familias, Luna Lovegood quien consideraba a los Weasley como su propia familia y además había perdido a su padre en la masacre de la familia y criados de los Weasley se había unido a la cruzada.
Y él Harry Potter estaba en la cabeza de todos ellos dispuesto a ser el que acabase con más piratas que ninguno a pesar de que él mismo se había conertido en uno, pues lo mejor para encontrar y despedazar a un pirata era ser otro.
El barco que los llevaba a todos ellos en sus viajes había sido ofrecido por su padrino y tío tan deseoso como él de vengar las muertes de todos sus seres queridos.
"La esmeralda" el barco pirata que había comenzado a ser conocido por todos los lugares y que estaba ansioso por encontrarse en alguna ocasión con "La serpiente" capitaneada ni más ni menos que por Lucius Malfoy, responsble de varios saqueos y muertes.
Y ellos iban a su caza, Harry, junto con sus demás amigos y la tripulación de su tío habían hecho un alto tras enfrentarse en las orillas de puerto rubí con un barco pirata capitaneado por un jóven bastante bueno con las armás, impertinente y al parecer hasta cierto punto deseoso de encontrar a alguien en la mar.
Otro deseoso de venganza a partir de ese momento, pues después de su encuentro Harry ya no solo portaba el rayo en su frente que se lo había hecho alguien de la tripulación de Lucius Malfoy sino una nueva marca en su hombro derecho, le extraño que fuera una serpiente pues la nave era totalmente negra y simiestra, sus velas sin embargo era verdes, y portaban una calavera en ellas en lugar de llevarla en la bandera, además de una serpiente saliendo de la boca de la calavera, la nave tenía un nombre estraño y a la vez escalofriante.
Debía reconocer que cuando se enfrentó contra el capitan de ese barco sintió cierto miedo y respeto, pero no el suficiente para amedrentarlo a él, pues con diecisiete años que contaba ya se había ganado el respeto de todos los de la tripulación y ni si quiera los mayores se atrevían a desovedecerlo, el joven de "La Mortia" era sin duda mayor que él tendría diecinueve o veinte años, pero parecía también tener el respeto de su tripulación, su nombre Lord Voldemort, o como él había descubierto en algunas cantinas Tom Ryddel al aprecer en su tripulación contaban con un boca floja que si era bien pillado por las personas adecuadas podría ser una buena fuente de información al igual que el que le había contado todo eso, el nombre de la pobre rata de "La Mortia" Peter Pettigriw.
Caminaba mirando todo con cuidado y cautela mientras que algunos de los de su tripulación compraban bastantes cosas, Neville Longbottom un joven de su edad estaba en el puesto de las hiervas, era para decirlo de alguna manera el curandéro o mejor dicho el sustituto de curandéro del barco, Albus Dumbledore se había unido en su hazaña y los ayudaba a ser piratas, contra piratas toda una contrariedad para algunos, podría decirse que se dedicaban a lo mismo que los piratas, salbo por que ellos robaban a los piratas para devolvérselo a sus dueños.
Aunque Harry hacía todo eso su único deseo era tener entre sus manos a la embarcación de Lucius Malfoy, y matar a los responsables de la muerte de sus padres y de la mitad de la familia Weasley.
Cerró los ojos ante el olor de una fruta que le encantaba y a su mente acudieron como siempre que hacía lo mismo en cualquiera de las situaciones en las que se encontrase unos ojos acaramelados que lo atormentaban como al peor de los prisioneros, era una tortura no poder cerrar los ojos sin invocar esos ojos, por los que sentía curiosidad y odio uno muy grande, pues sabía que el muchacho dueño de esos ojos había apuñalado a su madre en el pecho causándole la muerte y no había aparecido el más mínimo remordimiento en su rostro en ningún momento.
-Veo que encontraste tú fruta favorita Potter.- esa voz inconfudible donde fuera, pues su forma de arrastrar las palabras y su modo tan particular de decir su apellido era algo inconfundible, abrió los ojos mientras desechaba de su mente esos ojos de nuevo y miró al joven de su misma edad por unos meses de ojos grises y cabello rubio platino, un joven apuesto para todas las mujeres en las cantinas o donde fuesen, elegante hasta con la vestimenta más pobre, y altanero hasta con el mismisimo rey si hacía falta.
-Malfoy veo que encontraste el camino indicado, te felicito ya no necesitaras que te lleve con cinturón de cuero atado al cuello.- ambos se dieron la mano en forma de saludo, desde los doce años habían estado juntos, los Weasley despreciaban al chico pues no creían ni una palabra de lo que Harry les contaba que el jovén había echo cuando mataron a sus padres, lo juzgaban por su apellido y hasta Sirius tenía sus reservas con el chico, al parecer él, su padre, y Lord Lupin habían confiado en alguna ocasión en alguien no debido y su padrino quería no cometer el mismo error, nunca le habían revelado el motibo ni la situación de esa traición y él no había preguntado, creía que ellos no querían hablar del tema al menos con él por el momento.
Había decidido olvidarse de todas las tonterias de los Weasley respecto a Draco el único que lo apoyaba era Albus, ese viejo estaba de acuerdo en que el muchacho era sin duda alguien en quien confiar, este tenía más motivos que los otros, pues Albus era un gran observador y se había percatado de que Draco en casi todas las batallas que "La esmeralda" había librado el muchacho siempre había estado al lado de Harry sin dudarlo y siempre luchaba de forma que no dejaba punto descubierto en el joven al igual que Harry ,al parecer esos dos habían nacido para tenerse confianza pese al genio y el carácter de ambos.
Albus sin duda era una persona especial, era culto y sabía de muchas cosas, era increible la cantidad de cosas que podia contarte en tan solo unos minutos.
Y todo era sacado de libros que había ido recopilando a lo largo de su vida, cuando el viejo se enroló en "La esmeralda" llevaba con él un baul en el que lo único que había eran libros.
En ese momento todos rieron como locos, menos Luna y Harry a los cuales los libros les fascinaban pues eran una fuente de saber increiblemente útil, otro que disfrutó de esa sabiduria era Neville, el cual se pasaba horas descubriendo todas las plantas que podían servirles a la tripulación para todas las enfermedades que se pudiran coger en el barco.
Pero Albus no solo era el estudioso o curandero, era también el juez y el que impartia su sabiduría en todo, y más de una vez Harry y él habían tenido disputas, pues la justicia de uno no era la justicia de otro.
Para Harry los piratas debían de ser castigados de la forma que se tuviera a mano, nada de un juicio justo como Albus proclamaba, pues para los piratas la justicia no era nada más que lo que ellos deseaban, y dentro de todo ellos también eran piratas.
Y de lo único que estaba seguro Harry era de que con quien estaba dispuesto a ignorar los designios de Albus era con "La Serpiente" y su capitán.
El día que ese barco cayera en sus manos sería alimento de los peces, y si era posible lo quemaría hasta la última tabla.
Ese barco no volvería a navegar por las aguas de ningún lugar, dejaría de existir para siempre y su tripulación caeria en sus manos y el chico de ojos acaramelados pagaría con sangre la derramada por su madre.
-Me dijo Sirius que te hiciera llamar, zarparemos en breves.- dijo Draco que había caminado a su lado sin hablar, él era otro que deseaba tener ese barco en sus manos, y a su padre en su presencia aunque también deseaba el mismo muchacho que él andaba buscando aunque Draco ya había aceptado que Harry y no otro debía acabar con su vida.
-Pues lo mejor será sacar a Neville de ese puesto antes que decida comprarlo entero y meterlo en el barco.- dijo Harry sonriéndo mientras veía a Neville que alucinaba con cada nueva planta que cogía para examinarla, y después miraba en un libro que Albus le había prestado.
-Si ese Longbottom nos arruinara a todos.- dijo Draco y ambos se acercáron al puesto.
-Neville nos tenemos que marchar Sirius nos hizo llamar.-
-Espera, espera, mira Harry esta planta puede curar casi cualquier cosa, y además sirve para cocinar, ¿no es genial?-
-¿Cuanto llevas gastado en este puesto Neville?-
-O no mucho.- dijo el muchacho y sacó un saquito que aun pesaba lo suyo.
-Bueno es mejor que lo dejes ya y vamos que nos esperan.-
-Si ya voy, un gusto señora.- dijo Neville amablemente a la tendera y siguió a Harry y Draco.
Los tres vieron de lejos como dos cabelleras pelirrojas iban en su dirección corriendo, Harry frunció el ceño, y más cuando comenzó a escuchar voces procedentes del mercado.
La gente comenzaba a apartarse dejando paso a los dos pelirrojos, cuando Harry les vió las sonrisas en los rostros se puso blanco.
¿Que demonios habían echo esos dos ahora?
-Correr.- dijo este a Draco y Neville.
-¿Que?-
-¿Por qué?- ninguno recibió respuesta hablada, Harry los agarró de las mangas y tiró de ambos para comenzar a correr hacía el barco.
Los tres corrierón dos de ellos sin saber el motivo aun.
-Vaya, vaya pero si esta aquí Malfoy.- dijo Fred Weasley alcanzandolos en la carrera.
-Pues podríamos echarle a él la culpa.- sugirió su otro gemelo George.
Ambos reían abiertamente hasta que Harry hablo:
-En el barco ajustaremos cuentas, nosotros no somos como los otros piratas, pero vayais donde vayais tenéis que robar algo.-
-O venga Harry no es nada que no podamos pagar.- dijo Fred.
-¿Entonces por que narices me hacéis correr?-
-Por que no lo hemos pagado.- dijo George.
-¿Y por qué?- preguntó Neville mirando hacía atrás para ver a un hombre gordo y con cara roja por el enfado correr detrás de ellos seguido de cerca por una mujer de cabellos rubios y un muchacho de su edad más o menos también gordo.
-Nos querían timar, y nosotros no pagamos más de lo que vale lo que queremos.-
-¿Y teníais que robarlo?, haber ido a comprarlo a otro tendero.-
-No, ese nos caía mal, y por ello decidimos que necesitaba hacer un poco de ejercicio tanto él como su hijo.-
-¿Quien demonios es?, por que parece en buena forma después de todo.- hizo notar Draco.
-Puede que nos equivocasemos en eso del ejercicio Vernon Dudley parece estar en buena forma después de todo.-
-¿Me estas diciendo que has robado a Vernon?- peguntó Harry deteniéndose un poco.
-Si así es.- dijo Fred que no se detubo para nada.
-Potter, tú tenías que ser.- la voz de Petunia la mujer de Vernon se hizo escuchar, Harry se giró sonrió de forma irónica en forma de saludo y haciéndo una reverencia exagerada volvió a correr a todo lo que podía.
-En ese caso buen trabajo.- dijo Harry.
Todos llegaron al barco casi sin aliento y Sirius los miró con el ceño fruncido, sospechando que algo debían de haber echo.
Las voces abajo se escuchaban aun y Harry dijo:
-Será mejor irnos ya.- entre cada respiración.
-¿Qué demonios habéis echo ahora?- interrogó Sirius enfadado.
-Saludar a un viejo amigo.- dijo George sonrindo y mostrando lo que había robado.
-¿A quien le robasteis ya?- preguntó de nuevo.
-Potter, baja ahora mismo y da la cara de lo que me han robado.-
-O venga tío no hablemos sobre robos quieres.- gritó este asomandose desde proa para que lo vieran y él los viera también.
La cara de Vernon se tornó aun más roja de lo que estaba por el enfado y la carrera, y sin decir nada más que una maldición dirigida al chico se marchó del puerto con su familia siguiéndolo de cerca y haciendo preguntas.
-Veo que no has perdido tiempo en meterte en lios joven Potter.- la calmada voz de Albus lo hizo girar.
-No, eso es cosa de los gemelos, a mí no me mires Albus.- dijo este sin más, y se dirigió a donde Ron comenzaba a recoger el ancla.
-Veo que decidiste no bajar de nuevo.-
-No entiendo como tú si que lo haces.-
-No dejaré que los recuerdos me hagan vivir solo en el pasado, además si estoy aquí aun es por que busco lo mismo que tú, solo que yo no me dejo desesperar.-
-Pareces contar con mucha más paciéncia que yo, estoy deseando tener entre mis manos a esos malditos asesinos.-
-Tranquilo llegará el día que los volvamos a encontrar cara a cara.- dijo este.
-Y en esa ocasión desearan no habernos conocido.- la voz soñadora y llena de diversión se hizo escuchar a las espaldas de Harry y segundos después un cuchillo se clavó en el palo de al lado de este mismo.
-Luna veo que tienes energía.- dijo Ron mirando a una chica vestida con camisa, ajustada a su cuerpo un pantalon negro y unas botas altas del mismo color.
Sino fuera por su cabello largo y rubio y por su figura nadie diría que era una mujer, pues carecía de ese toque femenino, pero no de la belleza que enloquecía a mas de uno.
Entre los que Harry contaba a su mejor amigo casi hermano Ron.
Luna había sido una buena alumna a la hora de la pirateria y era bastante buena en la huída si se daba el caso de tener que huir del lugar.
Para las extrategias de ataque Draco, Harry y Ron formaban un buen equipo.
Sirius era el rey del escapismo y las trampas bien organizadas, Lupin era su administrador, todo el dinero de todos lo llevaba él.
Aunque a Harry le había quedado poco después de que su Tío Vernon y su familia decidieran que todo lo de él era única y exclusivamente de ellos, al menos hasta que Albus entró en su vida, ayundando a Sirius, un año después de la muerte de sus padres.
Se convirtió en pirata en el barco de su padrino, y Lupin le hablo sobre lo que aun le quedaba que para su sorpresa resulto ser bastante más de lo que él creía, la única explicación que le dieron ellos dos fue que sus padres tenían mucho más de lo que decían.
Se enteró de que ni siquiera Arthur Weasley amigo de sus padres llegaba a saber lo que la familia Potter poseía.
Con ese dinero Draco y él lo tenían todo resuelto, a otra que ayudo fue a Luna, pues los Weasley tenían solamente para ellos, después de que saquearon su casa y la tienda.
Harry cada vez que la veía no podía dejar de pensar en que Luna se había convertido en un principio en un pilar para todos los Weasley ocupando tal vez el lugar de Ginny, al menos hasta que esta apareciera de nuevo en las vidas de sus hermanos, lo que permitiría que Ron pudiera dar rienda suelta a lo que sentía.
Suspiró al ver como ambos comenzaban a hablar entre ellos y como Fred y George se unían a esa charla.
Se alejó un poco para que pudieran hablar tranquilos y se dispuso a mirar el mar desde donde más le gustaba verlo, exactamente en el lugar desde donde podía ver todo lo que tenían a su alrededor.
Desde el mirador del mástil el lugar más alto de todos.
Subió por la red y llegó arriba escuchó que Sirius lo llamaba pero no quería hablar con nadie tan solo pensar en muchas cosas y a la vez en nada.
¿Cuanto quedaría para poder enfrentar cara a cara de una vez por todas a "La Serpiente" y Lucius Malfoy?
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La noche caía sobre todos en el barco pero "La Serpiente" había dejado de ser uno de los barcos más seguros y mucho menos para su tripulación.
Lucius Malfoy estaba por asegurar que sabía quien era quien se estaba cobrando poco a poco la vida de su tripulación pero no tenía las pruevas necesarias para culparla.
Esa maldita muchacha que ya contaba con dieciseis años se había convertido en la vengadora de su familia, y eso que ella desconocia que había aun gente de su familia con vida.
Ella no sabía que abordo de un barco que antes era solo mercante viajaban tres de sus hermanos con la única intención de matarlos a todos ellos.
Miró el cuerpo de Alecto allí tirado con un corte muy feo en el cuello y lo tiró por la borda sin mayor complicación, era el cuarto en tres días del que esa maldita muchacha se había desecho, lo único bueno es que en el tiempo de un día y medio llegarían a puerto Millar, el lugar donde más cantinas llenas de piratas se encontraban.
Y de donde más información se podía sacar, y allí encontraría sin duda algunos sustitutos para su tripulación y que esa maldita rata no odiara a muerte.
Lo cierto es que Hermes había hecho un buen trabajo con ella y solo por eso seguía en el barco pues presentía que si hechaba de este a esa muchacha Hermes se iría con ella a donde quiera que ella se fuera, además si era cierto lo que le había llegado esos malditos mocosos querían su cabeza y eso no era algo que podía dar así como así, y ella podía ser una buena moneda de cámbio después de todo.
Se fijó donde esa mocosa y vió como ella y Hermes reían como si nada, mientras que Hermes afilaba uno de sus cuchillos y la pelirroja insufrible limpiaba el suyo propio con un pañuelo que pertenecía antes a Alecto.
-Veo que pareces molesto Lucius.-
-Esa maldita chica me esta dejando sin tripulación ¿cómo quieres que este?-
-Es la obra maestra de tú adorado Hermes.- dijo esta con rencor.
-Tú hijo Narcisa decidió ponerse en mí contra.-
-Vosotros lo abandonasteis a su suerte.-
Narcisa era otra que lo traía de cabeza, desde que su hijo Draco había sido dejado en puerto esperanza, lo cierto es que él estaba más preocupado por huir que por comprovar lo que estaba haciendo su maldito hijo dentro de la casa, él estaba seguro de que su hijo estaba muerto pues Severus y otros dos les habían dicho que Hermes y Draco se habían enfentado con las espadas y si de algo estaba seguro era de que Draco no era bueno con las armas, por lo tanto no lo era para luchar contra Hermes.
Pero cuando llegó dos años después a puerto millar descubrió para su asombro que no se hablaba mucho de Lucius Malfoy pero si de Draco Malfoy, un joven de no más de trece años que junto con otro muchacho más habían vencido a dos de los mejores de puerto millar sin ni siquiera pestañear.
Los piratas hablaban de ambos jóvenes como heroes entre los piratas, al menos hasta que conocieron a Hermes, y esa dichosa pelirroja, pues ellos dos resultaron ser lo nuevo de que hablar.
Todos en puerto millar sabían sus nombres, y todos sabían que un barco llamado "La esmeralda" podía ser el final de todos los barcos piratas del lugar.
Lucius frunció el ceño pues él recordaba que "La esmeralda" era el barco de Sirius Black, y este no era amigo de la pirateria pues era un mercantil, de los buenos ademas, pues nunca ningún barco pirata había conseguido quitarle sus mercancías, era un hombre de su edad y bueno con las armas, amigo de sus amigos, enemigo temido cuando te lo buscabas como tal, y solo una cosa podría haber llevado a Sirius Balck noble de la corte en la ciudad de Hosmeade antes de que los Granger ususrparan el trono a convertirse en un pirata, y eso era que alguno de sus amigos hubiese sido asesinado por uno.
Ahora la pregunta era sencilla cual de esos infelices había muerto, ¿Pettigriw, Lupin o Potter?
Se enteraría en el momento en que entrara en puerto millar.
-Hermes, ¿cuando piensas volver a casa?- escucho que la pelirroja preguntaba.
-Tranquila Ginny mi venganza será pronto, no soy una persona impaciente.- dijo este sonriéndo.
Lucius miró a Hermes por un momento, tenía el cabello castaño corto de nuevo, y sus ojos acaramelados no tenían ningún brillo especial, solo cuando hablaba sobre su venganza aparecía ese brillo especial en ellos.
Nunca dejaba que su cabello creciera más de sus hombros y cuando lo hacía lo cortaba enseguida con la ayuda de la pelirroja, aunque en alguna ocasión había visto a Severus ayudarlo.
Se preguntó quien exactamente sería Hermes, pues lo único que sabía de él era lo bueno que era con las armas, que había enbarcado de polizón en puerto rubí, que deseaba acabar con alguien, y que no le importaba matar mientras él siguiera con vida.
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El día y medio pasó bastante rápido para Lucius aunque con una nueva baja en su tripulación en este caso le tocó a Brastang.
Todos menos cinco hombres bajaron en puerto mistral aunque Narcisa fue otra que decidió no bajar del barco pues desde lo de Draco había dejado de divertirse en lo más mínimo, solamente bajaba en puerto Mistral si tenía noticia de que Draco se podría encontrar allí sino no había forma de hacer que ella bajara.
Hermes y la pelirroja bajaron juntos y se perdieron entre la gente, Lucius estaba tranquilo debido a que no tenían otro sitio al que ir y por tanto ambos debían volver al barco de él, al menos por el momento tanto Hermes como la pelirroja estaban en sus manos.
Tras un último vistazo a ambos jóvenes decidió ir a ver a cuantos para su tripulación podía conseguir.
Hermes y Ginny se dirijieron a una de las cantinas para poder beber algo y despejarse un poco, sobre todo Ginny que quería olvidar que tenía que regresar una vez más al barco de Lucius Malfoy cuando este la llamara.
Lo único bueno era la compañía de Hermes, aunque este por su parte no fuera lo mejor que podía haber encontrado entre otras debido a que este en especial estaba en el barco tal vez ya por poco tiempo, pero no tenía pensado llevarla con él a donde quiera que fuera.
Se habían hecho muy amigos, y estaba segura de ser la única que conocía lo suficiente a Hermes de todos los del barco, además de que ella conocía su apellido cosa que ni Lucius conocía.
Ambos pidieron una cerveza y se sentarón en una de las mesas a beberselas, mientras hablaban y reían de diferentes cosas.
Cuando ya iban por la segunda jarra de cerveza tres hombres se sentarón en una mesa cercana y comenzaron a hablar entre ellos.
Ninguno les presto atención hasta que algo llamó la de Ginny.
-Pues como lo ois va detrás de un tal Dudley.-
-¿Y quien es ese?- preguntó uno de los hombres.
-Por lo que yo se es un maldito comerciante abaro y relamente odioso, lo único que le importa es el dinero vive en puerto esperanza y además por lo que se es un ladrón robo a bastante gente.-
-¿Cómo sabes todo eso?-
-Por ese que viaja en su barco con la lengua suelta.- dijo este.
-Sería bueno informarle sobre su rata cantarína antes de que pase algo malo.-
-No seas estupido, si esa rata deshapareciera de su barco nunca sabríamos que podría estar detrás de alguno de nosotros.-
-Yo opino que esa rata no es tan buena informante, Voldemort no va detras de Dudley.- habló por primera vez el tercero de los hombres.
Hermes prestó un poco de atención al ver que Ginny se había cayado escuchando.
-¿Qué quieres decir?-
-Su objetivo es otro, está buscando a la hija de los reyes.-
-¿Pero que dices?-
-Si el rey actual no hizo el trabajo muy fino la verdad, aunque por lo que pude averiguar el anterior tampoco, baya chapuceros que son los pobres.-
-¿De que estas hablando Ojoloco?- preguntó uno de los otros dos.
-Veras resulta que nuestro antiguo rey fue asesinado al igual que su mujer, pero la hija pudo escapar, y ahora Voldemort a de encontrarla y matarla o nuestro nuevo rey tendrá serios problemas.-
-Eso a nosotros los piratas no nos tendría que importar.-
-Si, si creen que la pequeña sabandija se escondió en uno de nuestros barcos.-
-¿Por que creerían eso?-
-La han buscado por todas las ciudades durante cinco años y no la han encontrado en ninguna parte, es más que obvio que no suele estar en tierra firme por mucho tiempo, al igual que casi ninguno de nosotros, y ya sabes que puerto mistral solo es conocido por los piratas.-
-Si eso es cierto, aunque ese nuevo barco "La esmeralda" también dió con nuestra localización.-
-Si, pero es más que obvio lo que busca ese navio.- sonrió Ojoloco socarronamente.
-¿A que te refieres?-
-En el viajan muchos jóvenes de puerto esperanza, además de Draco Malfoy hijo de Lucius Malfoy el cual por cierto acaba de llegar a puerto mistral y busca tripulación, estoy por apostar que Draco desea algo de su padre y creo que se trata de su cabeza.- rió abiertamente después de decir esto Ginny miró a Hermes, ambos decidieron con tan solo una mirada salir de allí cuanto antes.
Se levantarón ambos con sus jarras en mano cuando Ojoloco volvió a hablar de nuevo.
-Y ese Dudley del que hablabais antes es un chico de diecisiete años de ojos verde como la esmeralda, de cabellos negros como el azabache, que busca por lo visto venganza por algo, Voldemort lo marco como su igual así que parece que merece ser tenido en cuenta.-
-Al parecer Voldemort tiene a una gatita Granger y a todo un rival Dudley que quiere atra...- un estruendo se hizo escuchar cuando a Ginny se le cayó la jarra de cerveza al suelo tras escuchar esas palabras, y miraba a Hermes con suma sorpresa en sus ojos aunque su rostro solo mostraba una sonrisa un tanto culpable por haber dejado caer su cerveza al suelo.
-Por dios mira que dejar caer una cerveza tan buena.- dijo Hermes rápidamente.
-Ya sabes lo torpe que puedo llegar a ser, y lo malo es que no tengo para otra jarra, ¿acaso alguien de aquí me podría invitar a un trago?- dijo Ginny sonriendo.
-Pero si es nada más y nada menos que la gatita pirata del barco de Lucius Malfoy, y su mejor hombre en la tripulación ¿Hermes no es así?-
Ojoloco se levantó de donde se encontraba sentado, tenía un parche en su ojo izquierdo y llevaba una pata de palo su otro ojo era azul penetrante y sus cabellos estaban atados con un cordel atrás blancos completamente pero fuertes.
Cuando Hermes se giró a mirar a Ojoloco, ambos ahogaron una exclamación de sorpresa, Ojoloco era todo un expercto en el disimulo y dijo:
-Así que es cierto que Lucius esta aquí, y por lo que pude averiguar el que este buscando tripulación fue cosa tuya gatita.- dijo este.
-Bueno digamos que contribuí a mi causa.- dijo esta giñando un ojo inocentemente.
-Por lo visto eres chica de armas tomar.-
-Mejor de cuchillos.- dijo esta sacando dos de sus mangas y mostrándoselos a Ojoloco.
-Eso esta bien todos deben saber defenderse cuando la causa lo requiere.- dijo este cogió su jarra de cerveza la chocó con la de Hermes, hizo una inclinación leve de su cabeza y bebió el contenido por completo.
Sin más Ojoloco se despidió de todos en la cantina y se dispuso a salir de allí.
Hermes y Ginny pagaron sus cervezas y salieron también del local pues una vez reconocidos no los dejarían en paz.
Por el camino se encontraron con Dolohove que les dijo que Lucius los haría zarpar en la noche, así que Ginny decidió que iba siendo hora de hablar con Hermes un poco más sobre lo que habían escuchado en la taberna.
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La noche llegó rápida y Ginny con bastante más información de la que ella creía conseguir se sentía un tanto aturdida.
Cuando estaban ya dentro del barco "La serpiente" y saliendo de puerto mistral Hermes dijo:
-Espero que haya confiado en la persona indicada.-
-No hablaré de nada de lo que me contaste.- dijo Ginny sonriéndole.
-No me refería solo a ti, Ojoloco, él era noble de la corte.-
-¿Y ahora es pirata?-
-No quería servir a las órdenes de cualquiera.- dijo este sin más.
-Entiendo.- dijo Ginny mientras miraba como un nuevo barco se acercaba a puerto mistral.
Un barco que sino fuera por la oscuridad Ginny habría reconocido enseguida.
La gente en puerto mistral comenzaba a agitarse por diferentes motivos, y Ginny y Hermes sonrieron al escuchar que alguien gritaba en el puerto.
-"La Esmeralda" se acerca.- de entre otros gritos que siguieron a ese, una risa bastante alegre se hizo escuchar, Ojoloco deseaba con ansias hablar con cierta persona de ese navio, pues tenía buena información que dar a ese alguien.
-Al parecer Draco puede haber encontrado su venganza antes.- dijo Hermes mientras que Ginny se preguntaba una y otra vez por que a ella le sonaba tanto ese nombre.
En el camerino de ese barco se encontraba Lucius reunido con Severus.
-¿Por qué tan nervioso?- preguntó Severus al ver a Lucius servirse una nueva copa de wisqui de fuego y bebersela de un trago.
-Acabo de estar hablando con el capitan de "La Mortia", y me ha dejado los pelos de punta y eso que es tan solo un muchacho dos o tres años mayor que Hermes.-
-¿Qué te ha dicho?-
-¿Has oido hablar de la rata charlatana de su barco?-
-Si, por supuesto muy pocos saben su nombre solo conocen ese apodo rata.-
-Si, hoy lo ví, es el que traicionó a los otros reyes, siempre trabajó para el rey actual.-
-¿A que reyes te refieres?-
-A los verdaderos reyes, a esos Potter, fue gracias a él que lo Granger pudieron usurpar el trono y matar a toda la familia Potter.- dijo Lucius tras beberse otro trago de wisqui.
Severus lo miró con el ceño fruncido y dijo:
-¿Y qué con eso?-
-Me ha pedido que me una a su causa, esta buscando a una gatita entre todos los barcos piratas, al parecer la hija de los Granger deshapareció del mapa cuando sus padres fueron asesinados, ella era la favorita del hijo del rey, y la iba a obligar a casarse con su hijo a pesar de tener tan solo doce años de edad.-
-Así nadie le negaría el trono a su hijo.- murmuró Severus.
-Ese era el plan original pero ahora Lord Voldemort desea su cabeza a cualquier precio, y también me pidió que buscase para él a un tal Dudley, al parecer cree que puede darle problemas serios, me lo ha descrito es un muchacho joven de cabellos negros y ojos verdes, es más joven que él, y aun así teme que pueda darle problemas.-
Severus achicó sus ojos mientras pensaba en el único joven que conocia con esa descripción, y en la muchacha a la que Voldemort deseaba encontrar.
-Veo que esta de caza entonces con una misión para el rey.-
-Y aun así ningún pirata es capaz de negar una sola de sus ordenes.-
-¿Tan aterrorizado estas Lucius?-
-No lo entiendes Severus, ese muchacho tiene algo que no es normal, todo en él da escalofríos a todo el que lo mira a los ojos, es apuesto pero escalofriante e intimida con tan solo hablar, no necesita gestos ni nada para que sepas que lo que esta diciendo es cierto, y su voz es tan extraña, que cuando describe lo que va a hacer ves en tu cabeza como pasa todo sin ningún fallo en su plan.- bebió otro baso de wisqui y Severus se pregunto que exactamente podría haber sido lo que Lucius había escuchado o visto de ese hombre.
Un grito en cubierta los hizo a ambos ir a la puerta del camerino y abrirla, al ver a dos de su tripulación corriendo con las espadas ddesenfundadas Lucius grito:
-¿Qué demonios esta pasando?-
-Nos atacan capitán.- dijo el hombre mientras que volvía a correr a cubierta, Severus y Lucius sacarón sus espadas y corrieron detrás de él.
Cuando ambos hombres llegarón a cubierta vieron como un barco estaba cerca del suyo, y Lucius pudo ver que apoyando ambos brazos en la madera del barco con una sonrisa en sus labios y un brillo de venganza en sus ojos grises, con sus cabellos negro azulados al aire, desde el otro barco lo miraba Sirius Balck.
-Un gusto encontrarte aquí Malfoy al fin.- al terminar la frase Sirius sacó su espada, y Lucius pudo ver como varios del otro barco saltaban hacía el suyo propio dispuestos a luchar a bordo de "La Serpiente" con un gruñido de disgusto Lucius se lanzó justo hacía donde Sirius acababa de aterrizar, dispuesto a sacarlo de su barco antes de que este pisara algo más que la madera donde acababa de caer.
Las espadas de ambos se encontraron como viejas conocidas, ambas deseando cobrarse algo, Lucius todas la humillaciones recibidas, Sirius las vidas perdidas.
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Severus corrió hacía la proa del barco y contempló como los de ambos barcos se engarzaban en luchas unos con otros.
Sus ojos negros encontrarón una cabellera rubio platino al lado de otra de negro azabache, se quedó contemplando como los dueños de esos cabellos luchaban juntos, ambos dispuestos a darlo todo y a recibir recompensas, al ver lo ágiles y buenos que eran con las armas Severus se quedó tranquilo, cogió una de las cuerdas que los otros habían utilizado para saltar a "La Serpiente" y saltó a "La Esmeralda".
-Hombre al barco.- escuchó que gritaban en este cuando tocó la cubierta, un hombre se avalanzó sobre el con la espada dispuesta, pero lo único que encontró en su camino fue el filo de la de Severus.
-Nada más llegar matas a uno de nuestra tripulación ¿cómo quieres que defienda tú causa Severus?-
-Tenemos que hablar Albus y rápido.-
-Veo Severus que una vez más llegas tarde.- la voz de Ojoloco se hizo escuchar en la cubierta saliendo de detrás de Albus sonriendo.
-No lo creo, Voldemort desea matar a la hija de los Granger, y además busca a Potter por todas partes.-
-Pero no por lo que tú crees Severus, tubieron un encuentro, el chico se hace llamar Dudley yo se lo ordené solo los de este barco saben su verdadero apellido nadie más.-
-¿Y son todos de fiar Albus?-
-Todos fieles al verdadero rey aunque él aun lo desconoce.-
-¿Y que hay de la hija de Granger?-
-¿Acaso le devemos lealtad a esa impostora?- gruño Ojoloco.
-Eso mismo te iba a responder antes Alastor.- dijo Albus mirando a ambos caballeros.
-Pues dilo rápido por que esta ahora mismo en una batalla.- dijo Ojoloco y Severus miró a este sorprendido por lo que decía.
-No me lo digas no te diste cuenta de que la pequeña sabandija estaba en tú barco.-
-La única mujer en ese barco es Ginny Weasley.- dijo Severus seguro.
-Vete a otro con ese hueso Snape no me creo que no sepas que ...-
-FUEGO.-
-Harry a cumplido su promesa.- dijo Albus en voz baja mirando como el otro barco comenzaba a arder.
Los tres hombres se quedaron mudos contemplando lo que ante ellos parecía ser una gran batalla.
Fueron rápidos al encontrar a las personas que más les interesaban de esos dos barcos.
Lucius Malfoy estaba ahora en un duelo con Draco su propio hijo mientras la amdre y esposa de ellos los miraba con lágrimas en los ojos.
Un cerca de ellos se encontraban dos chicas Ginny Weasley y Luna Lovegood ambas con espadas listas para luchar, ninguna se había reconocido.
Los hermanos Weasley luchaban contra otros de la tripulación y Sirius se paseaba por cubierta buscando desesperadamente a alguien, al ver donde daba comienzo el fuego este corrió hacía allí para encontrarse con lo que los tres hombres en el otro barco contemplaban sin saber que hacer exactamente.
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Al fin su venganza sería impartida, cogió un trozo de madera de las escaleras la partió y con un poco de polvora y un trozo de jesca consiguió crear fuego, tras eso puso el trozo de madera encima y lo lanzó a donde se encontraba la vela esta comenzó a arder rápidamente.
Cuando la luz del fuego iluminó el barco y se escuchó el grito de alerta, Harry se giró.
Debido al sudor producido por el ejercicio el flequillo se le había pegado a la frente, sus ojos verdes brillaban a la luz del fuego, y ante los suyos brillaban unos acaramelados que se habían encontrado después de cinco años.
Ambos muchachos se reconocieron tan solo por los ojos, pues ambos habían soñado con los otros mucho tiempo para olvidarlos.
Corrieron para encontrarse en el centro de su carrera, las espadas de ambos se encontraron, las chispas saltaron entre ambas espadas, mientras el fuego se propagaba a las espaldas de Harry y los iluminaban a ambos.
-Cuanto desee encontrarte.- dijo Harry con cierta alegría en su voz.
Separó las espadas y ambos comenzaron a luchar entre ellos, Hermes era ágil y se movía rápido Harry también lo era, y contaba con un poco más de fuerza, aunque para él lo mejor era el pensar, aunque en ese momento su pensamiento solo pensaba en venganza y hacerle pagar a ese muchacho de enfrente de él.
Al volverlo a ver se dió cuenta de que su odio había credido en lugar de menguar con el tiempo, una vez más Albus no tenía razón.
La espada de Harry salió volando en una de las ocasiones, Harry sacó un cuchillo de una de sus mangas y consiguió hacer que Hermes también perdiera su espada, el muchacho se sorprendió y Harry aprovechó ese despiste por su parte para agarrar su mano derecha y retorcersela haciéndolo girar y pegando la espalda del otro contra su propio cuerpo el cuchillo encontró el cuello del muchacho en breves.
Harry pudo notar que era un poco más alto que el muchacho pero estaba realmente contento por esa victoria.
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Albus contempló la pelea de ambos jóvenes y miró a Severus este entendió enseguida lo que le pedía y se dispuso a saltar de vuelta al otro barco pero no hizo falta pues al lugar donde se encontraban ambos jóvenes llegó una pelirroja despeinada gritando.
-HARRY, Harry detente no lo mates espera.-
Ginny cogió la mano que agarraba el cuchillo contra el cuello de Hermes e intentó apartarlo pero no tenía tanta fuerza como el muchacho de cabellos negros.
-Apartate de él o moriras también.- dijo este con sumo odio en su voz..
-Harry, ¿qué demonios te ha pasado?- preguntó Ginny sin soltarlo y sorprendida por como el chico actuaba:- tú no eras así.-
-No se quien demonios eres así que más te vale alejarte y dejarme acabar con este miserable.- apretó más el cuchillo contra el cuello de Hermes mientras Ginny gritaba de angustía un no.
-Acaba de una vez maldito desgraciado no tendrás otra oportunidad tan buena como esta.- dijo Hermes con orgullo y enfado.
-No me tientes miserable, es algo que estoy deseando hacer.-
-Pues hazlo.- desafió el muchacho apretando un poco más su cuello al cuchillo.
Ginny gimió y dijo:
-Harry escuchame por favor, tú padre no mataría a alguien a sangre fría, tú lo sabes, por mucho que odiase a esa persona él era un hombre justo.-
-No sabré lo que mi padre pensaría pues él se encargó junto con otros de arrevatarme la vida de mis padres.- dijo este con odio y recordando lo de esa noche.
Ginny miró a Hermes ahora sorprendida por esa información recibida y se sintió peor al ver una afirmativa en los ojos acaramelados.
-Pero yo le debo mi vida acaso ese no es como mínimo un buen precio por la suya.- dijo la pelirroja apretando el brazo de Harry.
Harry la miró de nuevo y al ver esos ojos castaños acompañados de ese pelo rojo tan único de los Weasley, sintió que su corazón se aceleraba de alegría al ver a la menor de los Weasley delante de él.
Se olvidó de que tenía a Hermes entre los brazos y lo soltó tirándolo al suelo sin más y abrazó a la chica de delante de él.
-Ginny, estas viva, sin duda esto alegrará a tus hermanos.-
-¿Hermanos?- preguntó ella con unas lágrimas en sus ojos que se hicieron más visibles cuando Luna que era la primera que la había reconocido llegó corriendo seguida de gritos con su nombre.
Ante el jaleo de haber vencido y el entusiasmo de los Weasley por haber encontrado a su hermana menor ninguno contempló como Hermes cogía su espada y se levantaba dispuesto a atacar a Harry una vez más.
-Cuidado POTTER.-La voz que arrastraba las palabras alertó a Harry este se giró a tiempo de esquivar el golpe y arremetió contra el muchacho haciéndolo caer al suelo, le propino un puñetazo en la cara dejándolo inconsciente.
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Hermes despertó ante un grito de victoria, intentó frotarse la cara con las manos pero descubrió que se encontraba atado con las manos a la espalda y los pies también, ambas cuerdas la de las manos y los pies unidas por una tercera impidiéndole el movimiento, miró a su alrededor y descubrió a toda la tripulación de "La Serpiente" atada y amordazada en el suelo de la cubierta de un barco.
Se percató que Lucius se encontraba de rodillas mirando al frente sangrando por la boca y la nariz totalmente atado mirando con enfado a las personas de delante de él.
Miró hacía el cielo y se dió cuenta de que aun era de noche por lo tanto no llevaba mucho tiempo inconsciente y eso era bueno.
Sus ojos acaramelados se toparon enseguida con los ojos fríos de Lucius, que le preguntaban como iban a salir de esta, él tan solo apartó al mirada.
-Bueno "La Serpiente" ya es historia.- un grito de júvilo se hizo escuchar en cubierta de nuevo.
-Y Ginny vuelve a estar entre nosotros.- una voz de mujer dijo esto último alegre y llena de felicidad.
Hermes se extremeció al pensar que ella le había salvado la vida definitivamente le debía algo a esa pelirroja y tendría que pagárselo de alguna forma sin duda.
Voces gritando de alegría se volviéron a hacer escuchar.
-Y al fin Lucius Malfoy esta en nuestras manos.- esa voz lo hizo sentir un escvalofrío recorrerlo, y a su punto d evista vió las botas negras, el pantalon del mismo color, la camiseta de verde esmeralda, su cabello negro azabache y aunque no veía sus ojos sabía bien como eran.
Se sintió raro en ese momento al recordar tan bien como era el muchacho que lo había vencido, como deseaba matarlo.
-Eso es mi competencia.- escuchó otra voz que le sonaba mucho, se trataba de Draco Malfoy que también entró en su campo de visión.
Lo primero que Dracop hizo fué propinar una bofetada en la cara de su padre que lo miró con odio.
-¿Acaso quieres decir algo padre?- la última palabra salió con sumo odio y desprecio.
-¿Te diste cuenta de que tú gran Hermes no te sirvió de mucho en esta ocasión?- Draco le quitó la mordaza que le impedía hablar y la tiró lejos de ellos pues estaba ensangrentada.
Hermes se percató de que Lucius miraba a Harry sorprendido y lo escuchó hablar por primera vez.
-¿Qué pasa Potter?, ¿acaso mataron a Lupin y por eso tú y Black os hicisteis piratas? Pues es el único al que no he visto del famoso cuarteto de la corte hoy.- dijo este y escupió un poco de sangre, Harry lo miró extrañado y le dijo:
-No se de que me habla señor Malfoy, pero Remus sigue bien vivo, y además en la corte.-
-Así que un traidor a tú causa ¿en Potter?- en ese momento Sirius intervino en la conversación y dijo:
-Estas hablando con el Potter equibocado Lucius, y que lo hayas visto con vida tan solo puede significar tú muerte.- dijo este con el ceño fruncido.
-¿El Potter equivocado?- dijo Lucius mirando de nuevo a Harry.
-Tú eres su hijo.-
-Veo que al fin mejoró tú vista Lucius, ahora quiero saber que es eso de que el único que te falta por ver hoy es Remus.-
-¿No me digas que no lo sabes Black?-
Sirius sacó su espada y la colocó debajo del cuello de Lucius sin vacilar un instante.
-Tientame.-
-¿Bueno has escuchado hablar de Lord Voldemort Black?-
Harry prentó atención ante eso.
-Si todos han oido hablar de él últimamente.-
-Pues resulta que busca con desesperación a la hija de los Granger, y además esta deseando encontrar a un tal Dudley que desea matar, lo extraño es que aun no sepa que ese Dudley le puede traer mayores problemas que la Granger.- dijo este y rió, Sirius clavó la espada en el cuello de Lucius sin mucha fuerza la justa de una amenaza, esto hizo a Lucius mirar a Harry extrañado y después abrir los ojos con sorpresa ante lo que acababa de entender.
-Sería bueno hacer un intercambio Black yo te doy una valiosa información y tú perdonas mi vida.-
-De eso puedes olvidarte padre, lo único que puedes conseguir con un trato es que yo decida matarte de una forma menos dolorosa tú decides.-
-Soy tú padre maldito miserable.-
-Era tú hijo y me abandonaste a mí suerte.- dijo este mirándolo con odio y después miró a Hermes y dijo: - aunque no te iras solo, Harry quiere que alguien más te haga compañia.-
-Te aconsejo Black que la rata de Lord Voldemort no vea nunca a tú muchacho.- dijo Lucius con desprecio, Harry frunció el ceño y dijo:
-¿Por qué ese Pettigriw no debe verme nunca?-
El silenció exceptuando la risa de Lucius se hizo escuchar en el barco "La esmeralda".
-No lo sabe, eso es fantastico no sabe quien...- la espada de Draco fué rápida a la hora de silenciar la voz de su padre, dejando a todos asombrados y a él mirando a Severus Snape el que le había dicho que terminara ya con él.
Lucius cayó a los pies de Draco, Harry y Sirius muerto con una sonrisa en su rostro, una muerte rápida y dándole un poco de felicidad.
Narcisa malfoy no derramó ni una sola lágrima ante su perdida tan solo agarró con fuerza la mano de su hijo un minuto después de ver lo que había pasado.
-Ahora decidir que hacer con todos esos miserables, que siguen inconscientes.- dijo una voz que Hermes no reconoció.
-Yo creo que lo mejor es matar los que nos interesan y los otros abandonarlos en puerto mistral no tienen ninguna culpa con lo que pasó hace cinco años.- dijo Ginny de pronto.
-¿Sabrías decirnos cuales de ellos son de ahora?- preguntó otra voz que no reconoció tampoco.
-Bueno tan solo hay siete nuevos, y los otros ocho estaban en la tripulación cuando yo fuí secuestrada, el culpable de la muerte de mí madre ya esta muerto y otros cuatro más murieron en estos tres últimos días, dos renunciaron al parecer al barco en este último paso por ciudad mistral.- enumeró Ginny mientras los veía a todos, Hermes sintió un escalofrío cuando sus ojos y los de Ginny se encontraron la pelirroja lo miró con sorpresa pues si estaba despierto podía significar su muerte sin remedio.
-Pues esos siete morirán al amanecer, en la laguna de los tiburones, no merecen una muerte justa.- escuchó que hablaba de nuevo la primera voz que no reconoció.
Hermes se dió cuenta de que era uno de los que entraban en esos siete, y se preguntó quien se salvaría pues si no le fallaban sus calculos debía de haber uno más entre los que debían morir en los tiburones.
-Yo boto por que ese tal Hermes no sea asesinado se portó bien conmigo en el barco durante estos cinco años le debo mucho para ser justos merece que perdonemos su vida.- dijo Ginny rápidamente.
-Ginny antes te hice caso y no tardó ni un segundo en intentar matarme.-
-Eres un ribal Harry el mejor seghún él me dijo, se guió por el instinto de superación, te repito que no es como los otros.-
-Mató a mi madre a sangre fría, le clavó su espada en el pecho sin miramientos y sin remordimientos.-
-Es un asesino de eso no hay ninguna duda, mata fríamente y no se inmuta, pero no es como los otros tiene sus motivos para ser así.-
-Me dan igual sus motivos Ginny este despreciable morirá con los demás o lo mataré yo mismo.- tras decir esto le propinó una patada al cuerpo de Hermes sin ni siquiera mirarlo y con tanta fuerza que lo impulsó contra la madera de detrás.
-Potter deja de decir estupideces ese muchacho no morirá y no hay más que hablar.- la voz de Severus se hizo escuchar y Hermes ahora entendió cual era el que no entraba en los siete.
-Estoy con Potter ese muchacho debe morir ahora, es el mejor momento.- Hermes abrió los ojos con sorpresa cuando Ojoloco entró en la conversación pues él sabía de sobra quien era él.
-No, ese muchacho no morira, y Harry me da igual lo que digas, entiendo tú motivo y tú odio hacía él, pero es una decisión tomada, nada quita que será un prisionero vijilado en este barco que carece de derechos y que deberá trabajar para nosotros si quiere comer algo.- La voz siempre calmada de Albus se hizo escuchar.
-Todos pueden tener su venganza y yo debo de dejar que ese miserable viva sin más, y aceptar que este otro cabrón sea uno de nuestra tripulación sin más.-
-Es de los nuestros Harry.- dijo Sirius ahora.
-No lo ví intentar detener a esos asquerosos cuando mataron a mi padre o a mi madre, él estaba delante.- dijo señalando a Severus y mirándolo con sumo odio.
Hermes no pudo evitar sentir cierta alegría si lo dejaban con vida, ese tal Potter podría llevarse muchas sorpresas y en algún momento acabaría con su vida, sin duda ese muchacho acabaría muerto en sus manos al menos si conseguía salir de esa con vida, no sabía quien aparte de Severus lo defendía, pero era obvio que Potter debía obedecer a esas ordenes, pues aunque seguía protestando y gritando varios del barco comenzaron a comprender que Harry no recibiría la satisfacción que recibieron los Weasley.
Tras lo que parecieron siglos Harry dejó de gritar se acercó a Hermes le tiró del pelo con fuerza y tras hacerlo levantar de rodillas lo obligó a mirarlo a los ojos, ambos de nuevo sintieron un escalofrío, que ambos ignoraron llevados por su odio mutuo uno por su orgullo herido otro por lo que había perdido.
-Dame la más mínima razón y te mataré sin más me da igual lo que digan esos miserables.- sin más cogiéndolo aun del pelo le tiró contra el suelo de madera con fuerza consiguiendo que este se quejara y comenzara a sangrar por la nariz.
Harry se fué de allí derecho al camerino sumamente enfadado tanto que nadie le dirigió la palabra.
Todos en cubierta se fijarón en como Ginny se acercaba al muchacho en el suelo y comenzaba a limpiarle la sangre de la nariz, los Weasley la miraron sorprendidos, Luna y Sirius enfadados, Albus, Ojoloco y Severus con cierto toque de entendimiento.
