N/A: Los capítulos aún no están beteados, así que pido una disculpa a quien se asome a leer, están en proceso e iré corrigiéndolos con ayuda de mi beta poco a poco.
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De miradas a lo lejos y encuentros a futuro
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Perdita suspiró bajo el chorro de agua que caía por su cuerpo, con los ojos cerrados dejando que el agua relajara sus músculos tensos. Había sido un partido difícil, tal vez había sido mala idea subestimar a los jugadores rusos. Le dolían los brazos y piernas pero le dolía más el orgullo, ante las cuatro anotaciones hechas en sus aros. Habían ganado por cincuenta puntos, justo el momento en que Alexis atrapaba la snitch y una bludger golpeaba a Andy en la pierna. Ganaron, por poco pero ganaron y lograron ir a la final. El equipo Inglés era el único que los separaba de la copa.
Abrió los ojos y observó su piel, la cual mostraba los cardenales causados por los golpes. Debería cubrirlos con un glamour antes de salir de los vestidores. El Quidditch era su pasión, pero no por ello quería lucir semejantes marcas fuera del estadio. A veces podía ser solo un poco vanidosa, lo cual les daba motivos a sus compañeros para bromear.
Podía escuchar la voz de Kayla a través de la puerta, la risa de Chase y los quejidos de Andy. Al principio vaya que había costado familiarizarse entre ellos, siendo ella la más joven del equipo y Hayden Moscosio el veterano que se retiraría del quidditch después del mundial.
Andy Tsaneva, era un chico de veintiocho años. Tranquilo y divertido fuera del campo, pero montado en una escoba era un verdadero peligro para el equipo contrario, su golpe con la bludger era el mas potente en Australia. Había resultado ser un buen amigo también.
Kayla Espiell había sido la otra chica en el equipo y la primera en dudar de su capacidad como guardiana, haciendo comentarios despectivos y burlándose de su juventud. Fue necesario un partido uno a uno que duró mas de cuatro horas, (habría durado más de no ser por el entrenador que las obligó a bajar de las escobas), para que se ganara el respeto de la cazadora y comenzaran una relación más cortés, y de paso hacer un frente unido cuando de molestar a los otros se trataba.
Hayden Moscosio, el jugador veterano. Era un icono en Australia y, para qué negarlo, Perdita había tenido que contener un grito de emoción el primer día que se encontraron en el campo. Había escuchado sus consejos al igual que los otros miembros del equipo. Al tener una larga trayectoria había tenido la oportunidad de codearse con los ídolos del quidditch.
Cerró el grifo del agua y tomó una toalla para comenzar a secarse, teniendo especial cuidado con su cabello. Se vistió ahí mismo para alcanzar a sus compañeros, al parecer no era la única en tomarse su tiempo después de un partido. Alexis parecía seguir en las duchas, aunque no lo culpaba después de casi estamparse contra el suelo al momento de tomar la snitch, según el medimago había tenido un desgarre pero nada que un par de pociones no pudiera arreglar en unos minutos.
—Ya era hora de que salieras, ahora esperar al principito y podremos dar un recorrido.
Perdita sonrió al sentir a Chase pasar el brazo por sus hombros para guiarla a donde los demás estaban sentados, molestando a Andy sobre uno de los rusos interesado en él. Era interesante el ver como cuando se trataba de ese tipo de cosas su amigo se avergonzaba sonrojándose totalmente.
—Entonces, Andy. ¿Debo decirle a Mario que alguien quiere jugar en su campo? —le dijo para molestarlo y más sabiendo lo celoso que podía ser la pareja del golpeador en ese sentido.
Todos rieron al ver la cara de pena y pánico de Andy mientras negaba una y otra vez. En ese momento Alexis salió de las duchas, al igual que ella ya cambiado y listo para salir.
—Bien, entonces creo que es mejor salir antes de que a Richard se le ocurra querer comentar el partido de ahora.
Con esas palabras, los siete salieron de los vestidores para dirigirse por red Flu hacia la salida e ir a divertirse. Ninguno se dio cuenta de que un par de ojos castaños les observaban a la distancia al lado del entrenador Rafferty, conteniendo la respiración.
—Puedo llamarla si quiere hablar con ella, Señora Granger.
Hermione suspiró por lo bajo al momento de que el equipo desaparecía dentro de la chimenea. Negó con la cabeza para dirigir su atención al entrenador. Había sido muy amable de su parte permitirle estar en las instalaciones.
—No es necesario, posiblemente después pueda encontrarme con ella.
Rafferty asintió pero sin dejar de verla con algo de suspicacia.
—Le he permitido acceder por las buenas referencias que mi colega ha dado de usted. Pero quiero decirle que si tiene asunto que afecte directamente a mi guardiana o a su desempeño durante el partido, será mejor que se retire, señora Granger.
—No tiene por que preocuparse entrenador Rafferty. Solamente quería conocer a la chica de la que tanto han hablado, es entendible que sienta curiosidad cuando se comenta el parecido con mi persona en mi juventud.
Rafferty pareció analizarlo por un momento y encontrarlo lógico. Asintió y comenzaron a caminar hacia la chimenea para dirigirse cada uno a su destino.
O-O-O
Perdita bailó y se divirtió, contagiada de la euforia de la victoria. Habían llegado a la final, lo habían logrado. Tanto entrenamiento y sacrificios habían valido la pena y ahora, ahora estaban a un paso de tener la copa del mundial. Su primer mundial.
Tomó el vaso que Chase le ofreció sin dejar de bailar con todos a su alrededor. Se lo estaban pasando en grande y no le habían pasado desapercibidas las miradas de un chico desde la barra. Siendo una chica coqueta por naturaleza le sonrió. El chico se acercó a ella para comenzar a bailar.
Después de bailar toda la noche y beber lo suficiente para sentirse solamente un poco mareada, Perdita y el equipo regresaron a la vivienda donde se hospedaban durante el mundial. Despidiéndose de Kayla entró a su habitación y se dejó caer en la cama después de desprenderse de su ropa. Mirando por la ventana Perdita sonrió, la estadía en Inglaterra estaba resultando una experiencia maravillosa. Con ese pensamiento en mente, Perdita se dejó llevar por el sueño.
Lejos de ahí, Hermione no lograba conciliar el sueño, trataba de pensar la manera en como podría darse el encuentro entre ambas. No podía llegar de la nada y preguntar por sus padres como había dicho Ron. Debía ser algo sutil, la pregunta era ¿Cómo?
Tomando un poco de su té, observó las paginas de El Profeta, que no había dejado de mencionar todos los partidos suscitados en esa temporada y, entre todos esos anuncios, hubo uno que le llamó la atención justo en el momento que Ron entraba a la cocina buscándola.
—Deberías tratar de dormir, Hermione. Esto no te esta haciendo ningún bien.
—¿Sabias que el Departamento de Juegos y Deportes Mágicos esta organizando un evento para los jugadores?
—Creo haber escuchando algo sobre eso, pero no sabría decirte exactamente.
Esa podría ser la oportunidad que estaba buscando, un evento así era precisamente para socializar entre los asistentes. Tal vez ella no tendría mucho conocimiento a nivel global pero, gracias a Ron y sus cuñados, tenía información suficiente para mantener una conversación sobre el tema.
—Tal vez sea la mejor manera… o tal vez la única oportunidad de acercarme —murmuró mordisqueando su labio en un gesto que Ron conocía perfectamente como debate interno.
—Puedo hablar con Percy, ya sabes que Oliver tiene sus conocidos cuando de quidditch se habla. Tal vez el podría darnos una mano con ello.
La expresión de Hermione cambió a una llena de alegría. Como si un gran peso se hubiera removido de sus hombros.
—Espero no sea mucha molestia para ellos, dile que estaré muy agradecida si es posible conseguir la forma de estar ahí. Pero si no, que no se mortifique.
—Bien, aclarado esto —se acercó a ella y la hizo incorporarse tomándola de la mano para guiarla a su habitación— debemos descansar, mañana trabajas y no has estado durmiendo bien.
Hermione suspiró al sentir el beso en su sien. Aunque muchos no lo creyeran posible, Ron era un hombre dedicado y atento en ese tipo de detalles.
—Esta bien. ¿Sabes? Muchos preguntan ¿qué harías sin mi?… Yo me pregunto ¿qué haría sin ti?
Ron sonrió al escucharla, viéndola de reojo al entrar a la habitación y guiándola a la cama, dejando un beso en sus labios.
—Estarías dentro de tu despacho en el Ministerio, toda la semana luchando por los derechos de cualquier ser o persona que te lo pidiera. Mira que mas de una ocasión he tenido que ir por ti a deshoras.
Ambos se cubrieron con las sábanas, Ron atraiéndola hacia él para abrazarla como cada noche y acariciar su cabello para relajarla. Sabía lo estresante que se estaba volviendo todo esto: el trabajo, los niños fuera y el asunto de la guardiana. Él supo el momento en que ella se quedó dormida y suspiró, dejando que la preocupación se mostrara en sus facciones. Rogaba a Merlín y a cualquier mago que le escuchara, que esto terminara bien, Hermione quedaría devastada, como en aquel entonces, si esto resultaba ser una cruel coincidencia.
