El Diario de Primo Vongola.
By:BianchixGokudera25
Disclaimer: Los personajes de Katekyo Hitman Reborn no me pertenecen, pertenecen a su respectiva autora, Akira Amano.
Summary:Después de la Batalla con los Shimons, Tsuna y los chicos comenzaron con los preparativos para la ceremonia de sucesión y en una de sus tantas visitas a Italia encontró un viejo y polvoriento diario que perteneció al primer jefe ¿Qué cosas habrá ocultas allí?
Pareja TsunaxHibari y GiottoxAlaude. (No es Yaoi no se hagan Ilusiones)
Category: T
Advertencia: Personajes OCC (Es que a veces me salen asi)
N/A: Este fic será basado en las páginas de un diario y un guardián o personaje acompañará a Tsuna por cada página leída. Es un regalo de cumpleaños a mi jefa la Bossu! como le digo Mitzuki Yueei (Yui) Eres la mejor y te deseo un feliz cumpleaños al lado de tus seres queridos y la family del Facebook "Famiglia Vongola" espero te guste este presente que en parte refleja fortalezas y debilidades necesarias para seguir adelante en nuestras vidas, hacernos más fuertes para superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino.
Aclaraciones: Narrador xxxx, yo (xxxx), hablan los personajes _xxxx_, pensamientos _"xxxx"_.
Capítulo 2 "Revelando Sentimientos: Momentos".
Namimori (Japón):
Habían pasado tres días desde que habían vuelto de Italia, pero entre el entrenamiento de su espartano tutor, la loca familia que vive con él, sobre todo su guardián del rayo y la escuela, pues no le habían dado un respiro para poder leer el diario. Al día siguiente se lo llevó a escondida a la escuela, aprovechando que la primera hora no había clases, con mucho esfuerzo se escabulló de Gokudera y Yamamoto. Caminaba por los vacíos pasillos, todos estaban en sus salones, aun así pensó que el mejor lugar era la azotea, caminó con precaución de no ser avistado por el temible prefecto ya que seria "Mordido hasta la muerte" por no estar en su salón. Con éxito llegó a la azotea, se sentó en la parte trasera del cuarto de las escaleras, el lugar ofrecía una agradable sombra, aunque no era un día soleado se veía cómodo y si alguien llegaba no sería detectado de inmediato. Tomó el diario que lo traía cubierto con un pañuelo blanco, se sentó, levantó su mano encendiendo la llama de su anillo (Vongola Gear) para abrirlo, grave error.
Arriba del pequeño cuarto, estaba tomando una siesta después de sus rondas el prefecto, este debido a las múltiples batallas había aprendido a detectar llamas de ultima voluntad, sobre todo esa que acababa de sentir y había perturbado su siesta (si Kyoya yo también odio que me despierten ¬¬) ya le haría saber a ese herbívoro que el romper las reglas traía consecuencias. Al levantarse miró al castaño sentado, pero lo que le llamó la atención era el extraño libro que traía consigo, era muy antiguo, ornamentado, lo que mas resaltaba era el escudo de esa familia y el broche «¿Broche?» Entonces no era un libro, era un diario, aun así el broche no tenía cerradura, el castaño tenía la llama de su anillo encendida, se veía que estaba un poco confundido, dudoso de acercar la llama a la base de metal del diario, después de unos momentos lo hizo y como si fuese una caja/arma el broche se abrió, el peli negro se sentó de manera de poder observar los movimientos del castaño sin que se percatase de su presencia.
El castaño abrió la cubierta, debajo de la segunda había algo escrito en la parte inferior y por impulso el castaño leyó en voz alta:
"No resguardes mis secretos
Solo lleva mi mensaje
Aquellos que busquen respuestas
Solo pasen y vean la verdad"
En ese momento tanto el prefecto como el castaño sintieron una presencia, uno sacó sus preciadas tonfas y el otro por alguna extraña razón después de mirar a los lados pasó a la primera página, esa sensación creció tanto que el peli negro se preparó para saltar frente del chico, mientras este leía las primeras frases de la página:
Junio 22/1612
Momentos…
Una luz comenzó a desplegarse por todo el lugar, provenía del mismo diario, el prefecto saltó y quedo frente al asustado castaño.
—¡Hiiii…! ¡Hi-Hibari-san…!
—¿Que estás haciendo herbívoro?
El castaño había sido pillado, pero eso era lo de menos, la luz se volvió más intensa que sus ojos no podían distinguir nada a su alrededor, el peli negro salió a atacar rápidamente al otro pero fue inútil, sus fuerzas se desvanecieron y cayó al suelo, antes de perder a conciencia miró al castaño, como este dormía mientras tenía el diario abierto y su llama del anillo encendida en la pagina que había leído hace unos instantes, luego todo se volvió oscuridad. Los chicos quedaron uno cerca del otro y encima de ellos dos siluetas semitransparentes, creando algo así como una especie de barrera.
El castaño despertó nuevamente, pero, ya no estaban en la azotea de la escuela, se encontraban en un lugar oscuro, donde la única luz existente eran ellos, el peli negro estaba observando el lugar, cuando se percató que el otro había despertado, molesto iba con las tonfas en las manos dispuesto a morderlo hasta la muerte por haberlo traído a ese extraño lugar.
—Oye tú…¿Qué hiciste? Y ¿Dónde estamos?
—¡Hiiii….!Y-Yo yo no lo sé, no sé qué pasó…
Recordó el diario, volvió la vista en él, este se encontraba en la primera pagina, notó que la llama de su anillo aun seguía encendida, luego volvió a mirar la pagina, esta que debería estar escrita completamente, solo contenía unas cuantas líneas, comenzó a leer en voz alta, ignorando completamente al molesto peli negro frente a él.
"En este momento, quiero recordar las cosas importantes, esta demás en decir si fueron buenas o malas, cada una de ellas carga una lección, a veces me pregunto ¿Por qué me pasó esto? O ¿Por qué no a mí sino a ellos? Estas interrogantes siempre hacen eco en mi cabeza, incluso dándole tanta importancia que no escucho a los que están a mi alrededor"
El castaño se quedó en silencio, analizando las palabras escritas, luego paso su vista al peli negro, que por alguna razón estaba tranquilo, o de cierta manera esperaba a que pasara algo, luego su vista bajó a la página mientras pensaba.
—"Las cosas importantes, incluso eso, estando en el futuro, cada uno de los acontecimientos me brindaron valiosas lecciones, las cuales me permitieron crecer, pero, es tal y como dice el diario, aun no dejo de culparme por la muerte de Uni, el que pude hacer desistir de esa loca idea a Byakuran y acabé asesinándolo"
El peli negro notó que el semblante del castaño cambió, el también pensaba en lo que estaba escrito, solo un poco, aunque sonaba muy a cosas de herbívoros, había razón en esas palabras, y conociendo al que tenía al frente, solo se atormentaba por todas las cosas que pasaron desde el viaje al futuro hasta la pelea con los Shimons. En ese momento, ante ellos, se abrió un espacio y observaron con detenimiento lo que estaba ocurriendo ante sus ojos.
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—¡Oye! ¿Dónde está el décimo?
—No lo sé, estabas hablando conmigo y lo perdí de vista.
—Tsuna-kun salió del salón hace un buen rato.
—¿Sasagawa? ¿Lo viste salir?
—Si, tenía en sus manos un viejo libro que llevaba medio cubierto con un pañuelo, a lo seguro fue a leerlo en alguna parte tranquilo, pero ya debería de regresar por que pronto acabará la hora de descanso.
—¿Dame-Tsuna? No lo creo…Lo que si debe de cuidarse es del presidente del comité disciplinario, sino es hombre muerto.
—Hana…
—¡Ese bastardo de Hibari, si le pone las manos encima al décimo, tendrán que buscar una aspiradora para recoger sus restos, ya que solo dejaré cenizas por tal atrevimiento!
—Vamos Gokudera no es para tanto, solo debemos encontrar a Tsuna y volver al salón sin que Hibari se entere.
—¡Cállate maniático del beisbol, seré yo el que busque al décimo!
—¿Que sucede chicos?
—¡Reborn-san!
—Chiquillo.
—Reborn-kun Ohayó.
—¡Ciaossu...! Y bien ¿Que sucedió?
—Tsuna-kun salió del salón hace rato y llevaba un libro con él, suponemos que salió a leerlo en lugar tranquilo.
—"Eso no es bueno, según el Noveno en el momento en que comience a leer, quedará vulnerable ¿En qué forma? No lo sé, me preocupa, será mejor que me apresure…Pero antes"
—Ya veo, Kyoko, quédate aquí en el salón, por si regresa dile que espere, Yamamoto, Gokudera y yo saldremos a buscarlo, falta poco para que comiencen las clases.
—Si…
—Vamos chicos…
Así los tres salieron del salón, aunque el semblante del pequeño hitman cambio drásticamente al salir del lugar, al llegar al final del pasillo, el tutor saltó al barandal de las escaleras, se giró y se dirigió a los otros dos que venían con él.
—Hay un problema, debemos encontrar lo antes posible a Tsuna.
—Reborn-san ¿Qué está pasando?
—No estoy seguro, pero antes de salir de Italia, Tsuna trajo consigo un objeto, el cual una vez este expuesto ante él, lo dejará totalmente vulnerable, es por eso que debemos encontrarlo, el aún no lo sabe.
—Reborn-san ¿Por qué el décimo tomó algo tan peligroso? Aún más ¿Por qué no lo detuvo?
—Lo siento Gokudera, fueron órdenes del Noveno, jamás pensé que traería "eso" aquí a la escuela, pensaba vigilarlo, se me pidió más cuidado con él, en fin, no haremos nada lamentándonos.
—Bien, yo buscaré por el patio trasero.
—Yo buscaré por los campos de entrenamiento, como a estas horas todos están en clases es tranquilo.
—Entonces nos encontraremos en la azotea, los esperare allí.
—Bien...
Cada quien salió en busca del castaño, no había tiempo que perder, aunque ya era tarde, el joven capo y su guardián de la nube ya estaban atrapados en la página del diario.
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El castaño y el peli negro se encontraban en medio de una batalla, pero lo más les impactó fue que de los dos bandos uno era conocido, frente a ellos luchaban el primer líder de la Familia; Giotto Vongola y su Guardián de la Nube; Alaude Cavallone contra un número de enemigos que no podías contar con sus dedos. Ya habían caído algunos, sin embargo los seguían sobrepasando. Lo más asombroso fue el desempeño del rubio platino y la efectividad de las esposas con llamas de la nube, armas que lo identificaban, las multiplicaba a una velocidad, que era imposible que los enemigos las eludieran, una vez atrapados Primo golpeaba y otros que ofrecían resistencia solo les esperaba la muerte a manos de Alaude.
Los chicos solo se sentaron a ver, ya que ellos eran como fantasmas ante los demás, aunque el peli negro estaba un poco frustrado, ya que se había emocionado con el calor de la batalla, quería morder hasta la muerte a unos cuantos, al ver que solo lanzaba golpes al aire se quedó quieto y con la poca paciencia que le quedaba, junto al castaño, esperaron a que la batalla terminara.
Al derrotar al último enemigo, Primo observó el paisaje, era aterrador, estaba llenos de heridos, otros muertos, bajó la cabeza, dio media vuelta y se marcho, tras el iba caminando su guardián, cuando estuvieron bastante lejos, el rubio se detuvo, sin dar la cara al otro comenzó a replicar.
—¿Qué rayos estoy haciendo?
—¿A qué te refieres?
—Alaude sabes que no me gusta lastimar a nadie, mucho menos matarlos, odio pelear, odio esto.
El guardián suspiró cansado, mirando a su jefe le habló fríamente, cosa muy común en él.
—Primo, recuerda ¿Por quién estas luchando?
Dicho esto, el peli rubio platino siguió su camino dejando atrás al rubio con la incógnita, el porqué el luchaba día a día, con esos sujetos, él sabía que era por aquellas personas que no podían defenderse, que no eran escuchadas por las autoridades, tomó cartas en el asunto, aunque seguía dudando si su labor era justa, tenia compañeros que lo apoyaban, aun así era algo que le molestaba, levantó su rostro y con un semblante firme siguió avanzando.
El castaño y el peli negro vieron todo lo ocurrido, incluso escucharon los pensamientos de ellos, sobre todo los del rubio, esos pensamientos eran los mismos que los del castaño cuando peleó en el futuro, eran preguntas con respuestas, pero sin seguridad, era eso lo que al castaño le desconcertaba. El prefecto escuchó lo dicho, las acciones de su ancestro, cosa que le pareció poco productiva, esos ideales son solo cosas de herbívoros débiles, no entendía como el otro era su guardián y lo seguía, volvió nuevamente su frustración, el solo quería pelear, le haría pagar al herbívoro por hacerle perder su valioso tiempo, disciplinando las multitudes que solo causan disturbios en su amada escuela. En ese momento todo volvió a la oscuridad anterior, el castaño volvió a mirar el diario, había otro párrafo escrito:
"En este momento siento que camino por un sinuoso sendero, donde no hay esperanza alguna de llegar a un final, pero le doy tanta importancia que no observo que a mi lado, avanzan aquellos que se preocupan por mi"
—¡Oye Herbívoro deja de leer ese estúpido diario y sácame de aquí!
—Hibari-san…No puedo, debo seguir leyendo el diario, debo resolver las demás dudas que tengo, pero ni siquiera yo mismo se cómo salir de aquí, no sé cómo llegamos, yo solo quería saber lo que había escrito Primo en el diario, no vivirlo, tengo miedo.
El peli negro vio como el castaño se agazapaba y abrazaba el diario, sus ojos quedaron bajo su flequillo. Este volvió a suspirar ¡Ok! Entendía que el herbívoro no tenía toda la culpa, pero era un hecho que tendría que vivir otra experiencia al menos hasta que se completaran todas las frases de esa página.
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Reborn llegó a la azotea, miró a los alrededores, cuando iba a abandonar el lugar, sintió una presencia al otro lado del pequeño cuarto, transformó a león en pistola, caminó lentamente hasta que al llegar al otro extremo, vio a Hibari desmayado y recostado a la pared estaba el castaño inconsciente, con el diario abierto y su llama de última voluntad encendida encima del diario.
—¡Tsuna, Hibari…!
Cuando él intento acercarse volvió a sentir una presencia, miró alrededor y luego a los chicos, notó dos siluetas semitransparentes, mas fue su sorpresa al reconocerlos. Estos entes miraron al ex-arcobaleno que se acercaba con precaución.
—Vongola Primo, Alaude Cavallone ¿Por qué están aquí? Y aun mas ¿Qué ha pasado con Tsuna y Hibari?
Los mencionados se miraron entre sí, no era la primera vez que veían al pequeño, sabían quién era y cuál era su tarea con el actual candidato a jefe y sus guardianes, volvieron la mirada al frente y fue el rubio quien habló.
—Ex-arcobaleno del Sol Reborn, en este momento Sawada Tsunayoshi y Hibari Kyoya, están atrapados en mis memorias.
—¿En tus memorias?
—Así es, una vez abierto el diario, el vivirá todas las experiencias de mi pasado, no todos fueron recuerdos gratos, pero él mismo encontrará las respuestas a sus dudas.
—El Noveno mencionó que el quedaría vulnerable.
—Estamos aquí, sin embargo no podemos protegerlos de cualquier ataque enemigo, sus conciencias están dentro del diario y solo hasta que terminen de leer la página no despertarán.
—En pocas palabras es vulnerable a que cualquiera pueda atacarlos e incluso quitarles el diario.
—Exacto, si eso ocurre, no podrán terminar la página y quedarán atrapados en las memorias.
— Pero ¿Por qué Hibari?
—Es porque él estaba cerca cuando el décimo leyó la primera página.
—¿Todo aquel que esté cerca del diario quedará atrapado?
—"Así que esa fue la razón por la cual me pidió vigilarlo más, bueno esto será interesante de ver"
—¡Reborn-san! ¿Dónde está?
—¡Chiquitín!
—Gokudera, Yamamoto vengan, aquí al otro lado.
El beisbolista y el peli plata caminaron hasta el lugar de donde provenía la voz del hitman, pero sus rostros palidecieron al ver a su amigo inconsciente y más aun al prefecto que estaba cerca de él.
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Se abrió un nuevo escenario ante ellos, esta vez estaba comenzando a nevar, estaban en la ciudad, no sabían exactamente en cual, sólo que se encontraban en los sectores mas pobres, el castaño caminaba lentamente, por donde pasara su mirada solo veía niños tiritando por el cruel frio cerca de contenedores de basura que eran usados como fogatas para tratar de calentarse un poco, hombres robando lo poco que tenían otros para comer, pero de aquellos que incluso estaban en peores condiciones, eso en verdad lo había lastimado, luego se fijaron que mas adelante un grupo de hombres estaban reunidos cerca de un carruaje con un escudo, a lo seguro de una familia aristocrática. Su intuición le decía que no necesariamente estaba para obras de caridad, siguieron hasta allí, escucharon como los hombres estaban siendo contratados para ser usados como asesinos, a cambio de unas cuantas monedas, el peli negro que venia mas atrás notó que habían dos sujetos con capas cubiertos hasta sus cabezas, el castaño estaba tan conmocionado con lo que sucedía, que no se percató que estaba avistando al detonador de una nueva desgracia.
—Familia Pietrinnelli, por causar desorden en nuestro territorio serán destruido.
Al quitarse las capas revelaron al rubio y al rubio platino, en ese momento el castaño volteó de donde salía la voz, el prefecto sonreía con aires de victoria al descubrir que estaban allí.
—¡Demuestren su lealtad y destruyan a los Vongola!
—¡Siiiiii...!
En ese momento se desató la batalla, nuevamente eran superados en números de enemigos, lo que le asombraba a los chicos es que estos dos eran suficientes para hacerles frente, no por nada los Vongola eran los mas fuertes de la Mafia. Varios sujetos portaban armas de fuego, eran muy buenos, pero la súper intuición de Primo era mucho mejor, Alaude atrapaba y golpeaba con una velocidad y una furia incontenible, los sujetos disparaban importándole en lo mas mínimo que sus propias familias estaban expuestas, solo peleaban por el dinero. El castaño miraba horrorizado todo el desenlace, mientras que el prefecto, estaba molesto, sabía que mucha gente inocente estaba siendo lastimada y se sentía impotente por no poder mover ni un dedo para evitarlo.
Después de tanto la batalla llegó a su fin, Primo sangraba por una bala que había alcanzado a rozarlo en un costado, lo que su guardián notó fue como su jefe se dirigía a un grupo de civiles, estos estaban auxiliando a los que salieron gravemente heridos. Una mujer gritaba desesperada por que a su pequeño tal vez de 5 años, lo había alcanzado una bala, la cual le perforó el riñón, el rubio lo revisó, sangraba muchísimo, era imposible salvarlo, el se inclinó un poco, liberó sus llamas y posó sus manos sobre la herida del pequeño, que respiraba con mucha dificultad y se quejaba por el intenso dolor, a medida que era expuesto a la llama se fue calmando, Primo miró a su madre y le dijo en tono bajo y triste.
—Mi señor, mi hijo…
—Lo siento, el no puede ser salvado, abrázalo muy fuerte, esta será la…Ultima vez.
Soltó lo último como un lamento, la mujer negaba mudamente, tomó a su pequeño, lo estrechó en sus brazos y repetía muchísimas veces que lo amaba, que sentía el ser tan pobre y exponerlo a este peligroso mundo. El rubio se levantó y dio media vuelta, al dar unos cuantos pasos se escuchó el grito de dolor de la mujer dando a entender que el pequeño había muerto.
Tsuna cayó de rodillas, por tratar de detener los conflictos, mucha gente había salido lastimada, incluso un pequeño había muerto, solo eso fue suficiente para que aquel sentimiento de arrepentimiento cuando Uni en el futuro tuvo que sacrificarse para regresar a la vida a los arcobaleno, las lágrimas corrían como ríos por su pálida piel, mientras veía las acciones de su antepasado.
Primo siguió caminando hasta detenerse en un poste, luego le lanzó un fuerte puñetazo que lo desquebrajó, su otra mano sostenía su costado, a pesar de ser solo un rasguño estaba perdiendo sangre, se notaba que su capa negra estaba muy mojada, su guardián se acercó a él.
—Primo…No fue tu culpa…
—Já ¿Enserio?... ¡Díselo a su madre!
—Primo…
—Lo siento Alaude…Se supone que deberíamos ayudarlos, darles una vida mas llevadera, no esto, no asesinarlos.
—Las familias enemigas ven a los pobres como fuentes de reclutamiento, es nuestro deber acabar con posibles asesinos potenciales y descubrir quienes tratan de hacer esas jugadas en nuestro territorio.
—¿SI? ¿¡A COSTA DE SUS VIDAS!?
Gritó exaltado el rubio mientras que el otro ni se inmuto por lo dicho. Caminó hasta él y le dijo con esa paciencia que solo refleja hacia su persona.
—Primo, abre tus ojos no estas solo, yo estoy apoyándote ¿Quieres que la paz regrese? Acabemos con el mal de raíz, además no solo yo, nosotros estamos a tu lado.
—Alaude…
El rubio miró nuevamente como el resto de los guardianes estaban atendiendo a los heridos, era verdad, él no estaba luchando solo, sin embargo la pena por involucrar a los demás se hacia evidente en él.
El castaño y el peli negro escucharon todo, comprendiendo el punto del primer guardián de la nube, incluso el mismo entendía que no batallaba solo, que si había un problema, aun en contra de la violencia, tenia que buscar la forma de acabar con el mal, ya que, sino era así, este seguiría expandiendo como el cáncer. En ese momento todo el escenario delante de ellos desapareció.
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—¡Décimo! ¿Se encuentra bien?
—¡Tsunaaa…!
—¡Esperen…! ¡Quédense donde están!
—Pero Reborn-san el décimo….¿Que hace Primo Vongola y el Primer Guardián de la Nube aquí?
—Aguardan al regreso de Tsuna y Hibari.
—¿Que quiere decir Reborn-san?
—Si chiquitín no entiendo.
—Tsuna y Hibari están viviendo experiencias del pasado, grabadas en el diario que ves allí, y no solo eso, hasta que no completen la página, no despertarán.
Los chicos volvieron su mirada a los que estaban inconscientes, la mirada del peli plata mostraba tal preocupación que, incluso Reborn sonrió orgulloso de la mano derecha de su Dame-Alumno.
—"Décimo…esfuércese, su mano derecha Gokudera Hayato está aquí y no se moverá de su lado"
—"Buena suerte Tsuna, Hibari…."
El peli plata se sentó en silencio frente a los presentes, el ex-arcobaleno y el beisbolista no podían creerlo, Gokudera Hayato mantuvo la calma, bueno no eran que los antes mencionados lo hubieran hecho, pero conocían al oji esmeralda, era muy volátil cuando se trataba del castaño. Al visto que no podía hacer más nada imitaron al peli plata, se sentaron a esperar a que el castaño y el peli negro despierten.
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El castaño y el peli negro miraban como en el diario aparecía otro párrafo, así que el chico se dispuso a leerlo:
"En este momento deseo que el tiempo se detenga, ya todos estos sentimientos solo causan confusión en mi ser, ya no quiero tenerlos, cuando creo que es el fin de todo…Alguien toma mi mano, es allí donde me doy cuenta, que, a pesar de los malos momentos, estos no son los únicos presentes…"
Ante el castaño y el peli negro se abrió otro escenario. Primo se encontraba en su despacho, acababa de terminar con el papeleo correspondiente a la última misión, tenía las manos sosteniendo su rostro, sus ojos estaban cerrados, sus pensamientos estaban en total conflicto. Escuchó unos golpes en la puerta, pero el rubio no respondió, la puerta se abrió dejando ver a su guardián de la nube, este al mirar a su jefe soltó un suspiro, al igual que otras veces que lo veía en esa forma, el sabia que el rubio se atormentaba por pequeñeces, aun así entendía, el también luchaba para que la tranquilidad regresara, aunque no hallaba la forma de hacerlo reaccionar, que en esas batallas el no estaba solo, el contaba con camaradas que se unieron a su causa.
—¿Que sucede esta vez?
Su voz sonó más a queja que a preocupación, el rubio abrió sus ojos, esas azules orbes que asemejaban al mismísimo cielo, el ambiente se tensó, cosa que su guardián se percató, mas no le prestó importancia.
—No te dije que podías pasar ¿No crees que fuiste un poco descortés?
El rubio platino lo miró con semblante tranquilo y le contestó igual.
—Solo vine por que necesito que me firmes estos papeles, del resto si quieres causar lástima, no creas que me quitarás el sueño.
—¡Alaude!
—¿Que?
Ambos se miraron amenazantes, esta vez el otro había perdido la poca paciencia que tenía.
—Tú sabias a lo que te atenías al aceptar la creación de este grupo, tu sabias que a pesar de resolver las cosas sin pelear, no todo saldría bien, que el derramamiento de sangre era inevitable, esto es ahora tú responsabilidad, debes aceptarlo.
—¡No puedo! ¿No lo entiendes? ¡A pesar de que causaban daño, que cegaron muchas vidas, que merecían morir…! No dejo de culparme.
El rubio platino caminó hasta quedar frente al otro, posó su mano en su hombro y este lo miró asombrado, era tan extraño ver actuar así a Alaude, ni G que era su mejor amigo, le animaba como lo hacia él.
—Dime Giotto, hace tiempo te lo pregunté ¿Por quienes peleas? En este momento quiero escuchar tu respuesta.
El rubio lo miró y cobró la compostura para responderle.
—Por aquellos que no pueden protegerse de los poderosos que solo usan sus influencias para causar un daño mayor, trayendo consigo solo dolor y miseria.
—Ahora en esta lucha ¿Lo estas haciendo solo?
—Yo…
Allí comprendió el punto, ese que una y otra vez se iba de su mente y nublaba totalmente su juicio.
—No, yo lucho al lado de mis guardianes, mis amigos, mi familia, contra vientos y mareas siempre están a mi lado.
—Entonces ¿Por qué sigues sumido en esa oscuridad? ¿Por qué Primo?
—Lo siento mucho Alaude…Tú, como la solitaria nube, nada te ata a estar con nosotros, aún así, aquí estas.
—¿Sabes por que Giotto? Jamás vi tanta nobleza en un ser humano, eres tal como te describen, el que los influencia a todos, los entiende y los acepta, convirtiéndote en el cielo que lo cubre todo, es por eso que acepté unirme a la familia, por eso te sigo, con tanto poder, tu solo te limitas a ayudar y no envías a nadie a hacer tu trabajo, como cualquier otro líder cobarde lo haría, tu mismo vas, junto a nosotros.
—Alaude ¿No te molesta mi manera de ser?
Preguntó dudoso, además de lo escéptico que estaba, ya que su guardián le había dicho, otra de esas grandes dudas que lo invadían. Este frunció el ceño y le respondió.
—Muchísimo, a veces solo me provoca golpearte por comportarte como idiota, pero, es tu manera de ser, así como aceptaste la mía, que todo lo resuelvo con violencia, sólo tú, fuiste capaz de ver a través de mi, por eso eres al único que aceptaré como a mi amigo y jefe.
—Gracias Alaude y perdóname por causarte tantos problemas.
—Deja de disculparte o realmente voy a golpearte.
El rubio se asustó en gran medida, agitó mucho sus manos.
—No esta bien, bien…
Luego sonrió a su amigo, este le dejó unos documentos y luego salió de su despacho. Su guardián tenia razón, aun cuando el sienta que se pierde en su camino, siempre tendrá a sus amigos a su lado.
El castaño y el peli negro vieron todo el desenlace, luego todo se tornó oscuro y el chico leyó la parte final de la página:
"Mis guardianes, Mis amigos, Mi familia, estarán siempre a mi lado
Solo es un momento, solo debo dejarlo pasar"
Giotto Vongola
Comprendiendo el mensaje, el sueño los comenzó a invadir.
—H-Hibari-s…
No terminó cuando cayó inconsciente. El peli negro fue a ver lo que sucedía, pero, también cayó al suelo, trató de mantenerse despierto, pero fue imposible, así que los dos dormían plácidamente.
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El tutor y los dos guardianes miraban a sus amigos, habían pasado alrededor de tres horas y no había ningún cambio. En ese momento las presencias se apartaron de los chicos.
—Ex-arcobaleno, ellos ya están de vuelta, recuerda, el décimo debe leer todo el diario, así que no lo pierdas de vista, ya que es vulnerable ante cualquier enemigo.
—¡Oye…! Somos sus guardianes, ese es nuestro deber.
—No, en este caso, así como sucedió con el guardián de la nube, cada uno de ustedes deberá acompañarlo en su travesía.
—Bien así lo haré…
Contestó el pequeño hitman, los otros asintieron y las presencias desaparecieron, allí los cuerpos de sus amigos comenzaron a moverse.
—Hmmn…Hibari-san.
Poco a poco se acostumbraron a la luz, tallándose un poco los ojos miró y vio como Gokudera se acercaba a ayudarlo, Yamamoto y Reborn también se acercaron a ellos. Hibari en cambio los miraba con molestia, no quería aceptarlo pero esa había sido la mejor siesta que hubiera tomado en la azotea, se sentía satisfecho, descansado, sin embargo eso era algo que jamás admitiría al frente de esos herbívoros, volvió su vista al castaño que sostenía el diario causante de todo.
—Herbívoro no vuelvas a involucrarme en tus problemas por que sino "Te morderé hasta la muerte"
—¡S-Si perdone Hibari-san!
Así el prefecto se levantó y salió del lugar. El castaño volvió su vista al diario, en verdad fue una gran experiencia, esa travesía había aclarado muchas de sus dudas, pero faltaba mucho por leer y por entender de su antepasado Giotto Primo Vongola.
Continuará….
N/A: Omedeto Tamyobi Bossu! aunque este capi quedó en continuará el siguiente ya está arriba con la primera página del diario, además que el otro que acompañara a Tsu-chan en la travesía es Hibari-kun, como es tu cumpleaños que mejor regalo que el sexy prefecto y el tierno jefe juntos en el pasado viendo de que manera vivía el líder Giotto Vongola y su Primer Guardián de la Nube Alaude Cavallone…Bueno es una idea ya muy usada pero, aun así quise dedicarte esto a ti..Espero te guste ^^. Este fic será corto, pero conciso ya que será la forma más correcta para calmar y enseñar a Tsunayoshi que a pesar de la adversidad, siempre puedes sonreírle a tus seres queridos. Ah! Tsu-chan y Hibari-kun ya sabe hablar Italiano, en pocas palabras por eso es que el comprendía las situaciones allí, por si no! Jejejeje.
Bianchi se despiden.
Ciao Ciao …n_n…
