Disclaimer: Todos los lugares y personajes conocidos pertenecen a J K Rowling.

Nota: Respuesta a pedido "Cuando el trío escapa de la Mansión Malfoy, a solas, y su reacción al ataque de Bellatrix a Hermione"

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En medio de las prisas y la angustia, cuando apenas si se podían permitir minutos para una comida de pie, con la mente puesta en lo que vendría, Harry y Ron veían a Hermione de reojo, cuando ella creía que nadie se fijaba en cómo frotaba el brazo sobre la cicatriz cubierta por vendas.

Tan pronto como llegaron al refugio, Fleur se había encargado de curarla, pero le había explicado que al ser una quemadura tan profunda, iba a tardar un poco en menguar el dolor del todo, y mucho más para que con ayuda de algunas pociones esas marcas pudieran desaparecer. Ella no le dio mucha importancia, había cosas mucho más trascendentales de las qué preocuparse, y considerando que todos estaban incluso más dañados, le resultaba ridículo hacer un solo comentario al respecto.

Pero ellos sabían.

Sabían que no se trataba tan solo de unas palabras sobre el brazo que le escocieran, o los estragos del ardor que le incomodaban, sino de lo que realmente significaba para ella.

Una frase por la que había llorado siendo solo una niña, aún cuando asegurara que no importaba, que estaba bien, porque ella era así, estoica, firme, dispuesta a dejar pasar lo que la lastimaba para preocuparse por el bien de todos; y ellos usualmente no decían nada, no iban más allá, porque los sentimientos y las palabras bien dichas no eran su fuerte, resultaba mucho más sencillo golpear al que la ofendiera.

Pero ahora eso no era suficiente, y ambos lo sabían.

Por eso, a la primera oportunidad en que pudieron estar a solas, fuera de ojos amables, pero curiosos, hicieron algo a lo que ninguno de ellos estaba acostumbrado, pero que les nació del corazón, sin ponerse de acuerdo.

La abrazaron.

No fue ella esta vez quien corrió a sus brazos, como había hecho tantas veces, incomodándolos un poco siendo niños, y turbándolos en la adolescencia; fueron ellos quien con un abrazo apretado y unas cuantas palabras le reafirmaron por qué estaba allí.

—Acabaremos con ella, lo prometo—Ron no tuvo que dar nombres, todos sabían a quién se refería.

—Esas palabras no significan nada, nunca lo han hecho, ya lo sabes—y como siempre, Harry supo sin querer lo que debía decir.

Porque de eso se trataba, eran solo palabras pronunciadas por una mujer desquiciada, una bruja que había perdido hacía tanto tiempo la razón que ni siquiera había logrado humillarla, solo lacerar su carne; su corazón estaba intacto, y con esos dos muchachos frente a ella, más fuerte que nunca.

Su sangre era tan limpia como sus ideales, y juntos irían a luchar por ellos.