Capítulo Dos, arriba~

Es cortito, pero... increíble lo que hace un gato por llamar la atención.

Los personajes son de su respectivo creador y todos esos detalles ya por demás sentados.


"¡Mírame! ¡Mírame ahora!", dijo el gato.

Capítulo Dos.

Domingo (Tras la sagrada comida que no pudo reposar).

A veces era tan sencillo armar un alboroto por nimiedades. En el calor de la batalla ya ni recordaba como había comenzado todo pero, del comedor en donde habían compartido los alimentos terminaron trasladándose a aquella plazoleta en la que mucho tiempo atrás, siendo niños, entrenaban.

¡Qué mala forma de hacer digestión! pero, en voz alta, diría que era la mejor.

-¿¡Te rendirás, Death!- Exclamó mientras enterraba un codo en la espalda de éste al tenerle contra el suelo –No es mi culpa que te vayas y dejes tu templo en el olvido.-

Oh, quizás todo había comenzado de esa forma...

-Y si se queda sólo...- Aioria alargó la insinuación y luego soltó -pues yo sólo decía-

Él había augurado que podría hacer cuanto quisiera con el cuarto templo, alardeó prácticamente a gritos y asesinando la paciencia de Cáncer, el primer golpe llegó asentándose sobre su sien. El mundo se movió bajo sus pies y un prudente Kamus les había dicho que si pensaban seguir, mejor se fueran a otro lugar.

De esa forma terminaron en el exterior, aunque la mayoría aún intentaba descubrir las razones por las que ellos peleaban.

-¿Acaso Death se comió la última baklava?- Aldebarán cuestionó aquello, mirándoles sin entender.

Bien conocido era el amor que el león le tenía a los dichosos hojaldres dorados.

-No- Afrodita dudó y, meditándolo, enredó un mechón de cabello en un dedo –Tal vez. Ah, ¿importa?-

Ajeno a la charla, venía ganando la batalla y ese era el momento perfecto para que...

"¡Mírame! ¡Mírame ahora!", dijo Aioria.

...

¡Estúpido Shaka!

Al levantar la mirada en busca del cordero, éste ya se encontraba caminando lejos y acompañado del rubio. Conversaban amenamente y podía suponer que se habían marchado al aburrirse de tanta, ¿brutalidad?

¿Quién podría saber como esos dos entendían las cosas? Odiaba esa extraña y casi palpable complicidad entre Virgo y Aries.

El espíritu de lucha cayó a sus pies, ¿A quién demonios le interesaba el cuarto templo con su tono lúgubre y el olor a muerto? Obviamente, a él no.

Pero de regreso al mundo, siendo en realidad arrastrado a éste, perdió el aire...

Lo siguiente que sintió fue el dolor de una patada en pleno estómago y el impacto contra un mullido muro que detuvo su avance interponiéndose, gentilmente, en su camino. Tanta amabilidad era asombrosa y él, resultaba terriblemente malo para los sarcasmos.

Sobre todo cuando los pensaba y sólo le quemaban la garganta al no poder gritar.

Death reía victorioso y por su parte, sacando garbo de donde no había, se tomó un momento para ponerse en pie y sacudirse el polvo de los hombros.

-Ya lo discutiremos- concluyó con la diestra entre los cabellos rubios. Perder no significaba rendirse y por ahora, tenía planes más importantes a elaborar.

Interrumpir a cierto par, encabezaba la lista.


Próximo Capítulo:

Lunes y Martes (Reparando en lo irreparable).

Nota: Las baklavas son un postre griego por excelencia elaborado con una pasta de nueces trituradas, distribuida en la pasta filo (paste de hojaldre) y bañado en almíbar o jarabe de miel; existen variedades que añaden pistachos, almendras, piñones o cualquier fruto seco al gusto. Las balklavas se acompañan con un buen café, negro y muy fuerte, o en su caso con té.

Si tienen curiosidad por admirar, y antojarse, el dichoso postrecito... denle un clic a San Google que tiene imágenes muy buenas.

PD. Si alguien sabe hacer baklavas, invítenme... yo llevo el café.