SummaryDel amor al odio hay una línea demasiado imperceptible. ¿Qué pasa cuando Ginny se convierte en una enemiga en potencia? ¿Qué será capaz de hacer por destrozar la vida de Harry?
Atención: Este fic contendrá sexo, drogas, violencia, rituales... Si tu corazón es débil o si eres demasiado impresionable y cerrado al mundo exterior no lo leas.
Lo típico: Estos personajes pertenecen a la Rowling…. Bla bla (no me comáis la cabeza, va?)
Ginny-ForEver: Muchas gracias, es que llevaba rondándome la cabeza la idea de hacer un fic de este estilo, con Ginny vengativa juju. Mm sí, este capítulo ya lleva rango R, aunque eso de los rangos… pero vamos entre PG-13 y R es lo mismo casi, pero este por si acaso lo pongo así. Aquí tienes la actualización, la tenía escrita antes de subir el primer capítulo
LadyVegaGracias, espero que este capítulo no te defraude, disfrútalo.
Lira Garbo: Lo siento nena! Juju es que no lo puedo evitar a veces me vienen ideas y no me dejan continuar nada a no ser que las escriba, así que…. Jeje. Estoy actualizando otra de Vida Nueva, y tengo pensado después seguir con el de Debajo de una Máscara y después el de Círculo de las Mafias xD Aisss madre, si es que me meto en cosas raras jeje. A mi no me gustaba la pareja Ginny/Draco, prefiero con Hermione, pero le pega en este momento. Disfruta de este capítulo que es algo fuertecito xD Besos preciosa!
sally-malfoySí, yo quería ver a Ginny dándole lecciones a todo el mundo jeje, que las niñas dulces también tienen su capa malvada y más si las hacen daño (ais me suena a alguien xD) Aquí tienes la continuación, que no sé cómo la recibiréis, es un poco extraña, nunca había hecho de este estilo jeje. Disfruta de la continuación!
DEL AMOR AL ODIO
2. Entre mortífagos
"¿Acaso no veis la autodestrucción del ser humano? ¿Acaso no sangramos como Cristo por las manos? La vida es el Infierno y no despertamos, pues no veis que hoy te puede traicionar hasta tu hermano".
Dogma Crew – La vida se desangra
Se levantó temprano y estuvo aplicando con esmero maquillaje sobre su mejilla morada, lo más difícil fue disimular los moratones del cuello, por mucho maquillaje que se ponía seguían viéndose las heridas, así que decidió ponerse un pañuelo rojo alrededor del cuello.
Bajó a desayunar y se encontró con la mirada de Snape, la mirada era de horror, la hizo una señal para que le siguiese y la llevó a un pasillo poco concurrido.
- ¿Se puede saber a qué juegas? –preguntó perdiendo casi el control.
- No sé a lo que se refiere –respondió cínicamente.
- Cuando se lo cuenta a Dumbledore y a tus padres les va a dar algo –hizo una pausa- ¿Qué se te ha metido en la cabeza? Tener una entrevista con el Lord, estás rematadamente loca.
- Díselo a Dumbledore o a mi familia, o a alguien de la Orden –le guiñó un ojo- y estás muerto.
Se adentró en el Gran Comedor hacia un asiento alejado y libre, así que iba a tener una entrevista con el que no debe ser nombrado, un escalofrío le recorrió todo el cuerpo, se serenó, estaba segura de lo que quería, se iban a enterar de quién era ella.
Sintió una mirada que la quemaba, levantó la vista y vio a una serpiente que la miraba sin pestañear, Ginny se agarró el cuello sin darse cuenta de lo que hacía, lo que hizo que Draco sonriese quedamente y la señalase la puerta del comedor.
Ginny acabó rápidamente su desayuno y salió del Comedor, cuando miró hacia la mesa de Slytherin ya no estaba Malfoy en ella.
Oyó un siseo y se giró hacia el pasillo del que provenía, Draco siguió andando sin ver si le seguía y se detuvo en un hueco oscuro que se metía en la pared de la derecha.
Ginny se puso frente a él y Draco tiró de ella para tenerla aún más cerca, la agarró del pelo y la besó de forma violenta en los labios. Cuando se separaron la pelirroja tuvo que coger aire varias veces seguidas.
- Quiero que estés esta noche en la estatua de la bruja –la indicó cómo llegar y la hora en la que debía estar ahí- Vas a conocerle –Ginny asintió- ¿Tienes miedo? –preguntó burlonamente.
- No –Draco rió.
- Pues lo tendrás.
El rubio se alejó de ahí sin mirar hacia atrás.
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Estaba nerviosa, se acababa de duchar y el pelo le chorreaba por toda la espalda, se lo recogió en una trenza y se miró en el espejo, miró el maquillaje pero decidió no taparse las heridas.
Se puso la túnica y se abrigó con esmero. Salió de la Sala Común silenciosamente y se encaminó hacia la estatua en la que se había citado con Draco.
Se guiaba con su varita, invocando una luz pequeña y discreta que le permitiese ver las paredes para no chocar contra ellas.
Llegó y el rubio estaba esperando junto a un chico moreno y de ojos claros e inteligentes, era también de Slytheirn, Blaise Zabini, que la miró de arriba a abajo.
- ¿Por qué no nos divertimos un rato con ella, Draco? –pregunto Zabini.
- Porque es virgen.
- ¿De verdad? –se acercó a ella y dio una vuelta a su alrededor mientras la examinaba descaradamente, tendió la mano en un amago de acariciar su cara.
- No la toques –dijo peligrosamente Draco.
- ¿Por qué? –Blaise sonrió y esta vez acaricio la mejilla magullada, miró a Ginny que le miraba con furia y después a Malfoy- No es tuya, Draco.
Ginny al oír que alguien hablaba de ella como si fuese un objeto que tuviese dueño, se apartó de Blaise y le miró con furia.
- No soy de nadie imbécil.
La pelirroja pegó un grito ahogado al sentirse aprisionada contra la pared y el cuerpo de Zabini peligrosamente cerca del suyo.
- Blaise suéltala –Draco se acercó serenamente y posó su mano sobre el hombro del chico- sabes que para que la unión sea más fuerte se necesita que las sangres sean de personas vírgenes, eso les hace poderosos a ambos, y si además la mujer es la virgen aún más, así que debe seguir siéndolo, no creo que al Lord le haga mucha gracia saber que has destrozado esta pequeña fuente de poder.
Blaise se separó de ella y Draco agarró a Ginny por el brazo mientras la empujaba hacia la salida por la estatua.
- ¿A dónde vamos? –preguntó Ginny mientras andaban por el pasillo subterráneo.
- Calla y anda –contestó secamente el rubio.
El pasillo empezó a ir cuesta arriba después de que lo hubiesen recorrido durante mucho tiempo.
Subieron unas escaleras y Draco se colocó delante de ella para ver si había alguien en la tienda de Hosmedage a la que les llevaba el pasadizo.
- Cuando le veas baja la cabeza y arrodíllate –era Draco el que le explicaba lo que tenía que hacer, Zabini mientras tanto silbaba una canción y añadía alguna explicación cuando era necesaria.
- No le mires a los ojos ni hables ni te levantes hasta que él te lo diga.
- Haz todo lo que te diga, no dudes…
- Ni llores –le interrumpió Blaise riéndose. Ginny tragó saliva.
- Relájate Weasley –Draco se acercó a ella por detrás sin que Blaise se diese cuenta y la agarró de la cadera, haciendo que Ginny se pusiese tensa en un principio pero luego se relajase.
Llegaron a la caseta en la que había encontrado la pelirroja a Draco el día anterior y agarraron un objeto situado encima de la mesa que les hizo trasladarse.
Una mansión apareció frente a ellos, los tres muchachos se encaminaron hacia la puerta, llamaron tres veces y esperaron hasta que una figura les abrió.
Fueron llevados hasta un cuarto de espera, donde aparecieron dos mortífagos, todos llevaban capuchas, un mago entregó a Blaise y Draco una túnica a cada uno y el otro se acercó hacia ella, pronto pudo distinguir que tenía contornos de mujer.
La mortífago se quitó la capucha y miró detenidamente a la pelirroja. Ginny contuvo el aliento al ver la cara de Bellatrix Lestrange.
- Desnúdate.
- ¿Cómo? –Ginny miró a Bellatrix como esperando que dijese que era una broma, pero no vio signos de ello, se giró hacia Draco y Blaise y ambos la miraban mientras se ponían la túnica- Pero están ellos –dijo señalando a los chicos. Bellatrix sacó la varita y la apuntó al pecho.
- ¡Bella! –interrumpió Draco, la mujer bajó la varita y miró a su sobrino con curiosidad- Desnúdate Weasley y haz todo lo que te diga Bella.
Después de decir eso, el rubio salió por la puerta seguido de Blaise y el otro hombre.
Ginny se desnudó y se puso el vestido que Bella le tendía, luego fue llevada a una sala muy amplia, la metieron en el centro, alrededor estaba lleno de mortífagos, todos con capas y capuchas.
Una puerta se abrió y una figura imponente entró, los mortífagos se arrodillaron y un aire frío siguió la presencia inhumana que se puso delante de ella. Ginny bajó la vista obedientemente y se arrodilló.
- Levántate – Ginny obedeció mientras temblaba, su voz era como si la estuviesen dando puñaladas- mírame –Ginny alzó la vista y tuvo que contenerse ante la idea de huir cuando vio ese rojo sangre mirándola con frialdad.
Ginny se sentía incómoda, llevaba un vestido largo hasta el suelo, de color negro, con la espalda descubierta y un gran escote, la tela de terciopelo se amoldaba perfectamente a su figura esbelta.
- Me han dicho que tenemos un objetivo común –Voldemort movió la varita entre sus dedos.
- Sí mi Lord.
- Si me traicionas me encargaré de que sufras tanto que desearías no haber nacido en tu vida –el tono heló la sangre de Ginny.
- No lo haré mi Lord.
- Bienvenida entonces, que de comienzo el ritual –chasqueó los dedos y Bella apareció detrás de Ginny, para quitarla el vestido y desanudarle la trenza.
Ginny se puso roja cuando quedó desnuda frente a todos los mortífagos, Voldemort se acercó a ella y recorrió su cuerpo con uno de sus fríos dedos, se paró en las heridas que le había hecho Draco el otro día y sonrió mientras miraba hacia los mortífagos.
La pelirroja tuvo que reprimir las náuseas que le entraron cuando el que no debe ser nombrado la tocó.
- Extiende el brazo izquierdo –Ginny obedeció y sintió como el Lord le clavaba un cuchillo para abrirla una herida en el brazo, tuvo que reprimir un grito de dolor.
Bellatrix trajo un cuenco y dejó que la sangre lo llenase. Luego acercó un botecito pequeño con un color entre negro-rojizo, como la sangre coagulada. Bella se sentó en el suelo y empezó a mezclar los botes y a lanzar hechizos con la varita mientras Ginny la miraba sin entender nada, cuando giró la vista vio que el Lord no le quitaba la mirada de encima.
- En tu ceremonia de iniciación –comenzó a explicar el Lord- es decir, ésta, además te será elegido, bueno digamos que tu sangre lo elige, un compañero –dejó que la chica asintiese- tu compañero será elegido entre las sangres de todos mis mortífagos sin compañero o compañera, tu sangre elegirá a la persona que más se parezca a ti; y teniendo en cuenta que eres virgen la unión será aún más fuerte y poderosa, ello es debido a que la pureza de una vírgen entregada a mi servicio hace que nazca una fuerza muy poderosa –empezó a salir un hilo de humo de la mezcla que en la que estaba trabajando Bella- ese compañero y tu estaréis "casados", sentiréis el dolor del otro, la felicidad del otro, el odio… sabréis dónde se encuentra y tenéis la obligación de protegeros hasta la muerte.
El humo se transformó en un número, se oyeron algunos rumores entre los mortífagos.
- Vaya vaya –sonrió fríamente el Lord mientras fijaba su vista en el mortífago que se acercaba al tener asignado el número que había salido- Bella, prepárala.
El que no debe ser nombrado se sentó en su silla y Ginny fue llevada a una mesa, en donde la ataron las manos con unas cuerdas provenientes de la varita y la pusieron una venda negra para que no viese nada.
Se sentía expuesta y un miedo horrible se impuso en ella, apretó los dientes con fuerza y se concienció en no sentir nada de lo que la iban a hacer.
Se oyó el sonido de una capa al caer al suelo, Bella se acercó al mortífago que había quedado desnudo y le obligó a beber de la mezcla de su sangre con la de la chica.
El mortífago se acercó a la mesa en la que estaba tendida Ginny y se subió a ella.
Ginny sintió de pronto el calor de otro cuerpo junto a ella, su piel se erizó, y de pronto unos labios se cerraron sobre los de ella, saboreándola e introduciendo un sabor ferroso, de sangre en su boca.
Unas manos se deslizaron lentamente sobre sus pechos, haciendo que Ginny olvidase la promesa que se había hecho de no sentir, los dedos se encontraron con sus pezones erguidos y los pellizcaron tímidamente, para luego sustituir las manos por la boca y la lengua, que se enrolló alrededor de ellos.
Las manos del extraño siguieron deslizándose por todo su cuerpo, acariciando toda zona que encontraba, explorando el cuerpo de la joven con posesión, besándola por los labios, la cara, las heridas, el cuello, los hombros, el pecho, el ombligo, la tripa, las piernas, los muslos, dando pequeños mordiscos por todas las zonas después de haberlas besado y lamido.
Ginny se sentía tremendamente excitada, le estaban haciendo maravillas, y el no ver quién se las hacía la ponía aún más, el no poder tocar el cuerpo que se arrastraba sobre el suyo la estaba matando de ansias, le necesitaba, quería tenerle dentro de ella, no pudo contener los gemidos que pronto empezaron a salir de su boca, y no le importó que hubiesen cientos de miradas puestas en ellos, no le importó ni que el Lord estuviese mirando, sólo quería que el hombre que ahora bajaba la cabeza y la enterraba entre sus muslos, la hiciese suya.
Y chilló cuando una lengua se clavó en su interior, chilló de placer y empezó a respirar entrecortadamente mientras los brazos agarraban las piernas y las separaban para dejarle más acceso a su lengua.
Sintió su piel, era suave, y sus hombros se notaban fuertes, la agarró los pies para que no los moviese ni le tocase, la estaba haciendo sufrir, sabía que ella necesitaba su contacto, pero él no se lo iba a dar, no aún.
Se separó de ella cuando llegó al orgasmo y la dejó respirando con dificultad. No la tocó, lo que hizo que Ginny gimiese levemente como pidiendo de nuevo caricias y placer.
De nuevo una mano se acercó a su cuerpo y empezó a recorrerlo de arriba abajo, seguida por una boca, dientes y lengua, que besaban, mordían y lamían todo a su paso.
No creía que fuese posible tanto placer, mientras la besaban en la boca, el hombre se acercó y se coló entre sus piernas, para empujar suavemente sobre su entrada.
Ginny gimió de dolor y el hombre siguió introduciéndose poco a poco, con cuidado, deslizándose despacio, como si temiese romperla, con cariño, con pasión, con posesión, sin tener prisa, y entrelazando la lengua con la de ella para que no gritase de dolor.
De un golpe rápido, terminó de introducirse dentro de ella, haciendo que la chica gritase de dolor y él dejase escapar una exclamación de placer, lo que le hizo intuir a Ginny que no era mayor el hombre con el que se había unido.
Un hilillo de sangre bajó por los muslos de la chica.
El mortífago volvió a besarla delicadamente, dejando que ella se acostumbrase a tenerle dentro antes de comenzar a moverse, cuando empezó a moverse cambió los besos dulces por mordiscos tiernos en los labios de la pelirroja, en la oreja, en el cuello, en la nariz…
Pronto el dolor de la pelirroja se convirtió en placer, enrolló las piernas alrededor de la cadera de él, palpando con ellas un trasero bien formado, lo que la hizo gemir nuevamente.
El mortífago se pegó totalmente a ella, el pecho de la joven se unía al torso desnudo del hombre, encajando a la perfección, Ginny recibió un olor familiar del pelo del hombre cuando éste enterró la cabeza en su cuello y la hizo gritar de placer mientras a su vez aumentaba el ritmo de la penetración.
Ahora no sólo era ella la que gemía de placer, sino que la figura que la estaba poseyendo también estaba gimiendo, no podía evitar que esos sonidos saliesen de su boca, estaba llegando, como Ginny intuyó, la persona debía de ser bastante joven.
Notó que alguien se acercaba, alguien ajeno, no se había vuelto a acordar de que había gente hasta sentir unos dedos fríos y fuertes cerrarse en su brazo izquierdo, del que había manado antes la sangre y la voz del Lord murmurar algo.
Sintió que llegaba al orgasmo en el momento exacto en que el hombre que estaba sobre ella llegaba también haciendo que un gemido algo más fuerte que los demás saliese de la boca de él, y ella gritó de dolor al sentir que algo la abrasaba el brazo izquierdo, sonó el ruido de la carne al quemarse, la marca apareció encima del corte que le habían hecho antes.
Intentó aguantarse y no llorar, pero escocía demasiado, gimió de dolor y sintió como la figura que estaba sobre ella la abrazaba para consolarla, y la besaba en los labios.
- Shhh –Ginny se quedó petrificada, esa voz…, mientras la mano de él se deslizaba por su cabello y alguien ajeno a ellos dos la desataba la venda- Ya pasó.
Ginny fijó sus ojos azules en los grises que la miraban sin pestañear.
- Eres mía –dijo lamiéndole las lágrimas mientras Bella desataba los brazos de Ginny.
Draco se separó lentamente de ella y se agachó a recoger su túnica. Ginny se incorporó con la ayuda de Bella y el Lord se acercó a ella.
- Bienvenida a mi familia –la besó en la boca y Ginny sintió asco- ahora vayamos a celebrar esta nueva unión y nuestra nueva pareja. Vosotros volver a Hogwarts.
