Capítulo 2.
¡¿Una familia?!
Todo estaba tranquilo, la casa frente a ellos estaba a obscuras, se notaba que nadie la había habitado desde hacía tiempo pues el jardín estaba descuidado y seco y las ventanas se veían opacas de tanto polvo. Hermione sacó un juego de llaves desde el fondo de su bolsita de cuentas y entró a la casa. Con un toque de varita encendió las luces y suspiro con cierta tristeza al revelarse las formas ocultas bajo sábanas para proteger los muebles del polvo. Severus la siguió al interior tratando de mantener el equilibrio pues no era fácil caminar con peso extra sobre sí y menos si ese peso extra venía de dos pequeños bebés dormidos profundamente. No pasó por alto la mirada triste y llena de melancolía que había adornado el rostro de la castaña. "¿Y ahora qué Granger?" preguntó un poco sofocado e incómodo.
Ella retiró una de las cubiertas de los sillones y acostó a uno de los bebés. Trató de serenarse antes de hablar. "Deberá quedarse unos momentos con ellos en lo que preparo la habitación donde se van a quedar tanto ellos como usted."
"¿Quéeeee?... yo… voy a… hum… ¿dormir con ellos?" La voz llena de pánico de Severus la hizo voltear y sonreír. Sin embargo no llegó a responder.
"Por supuesto que no muchacho," dijo Albus Dumbledore apareciendo de la nada en la habitación y haciéndolos brincar. Hermione y yo vamos a dejar lista la habitación para ellos.
"¿Pues no que ya tenían todo arreglado?", preguntó Severus con sarcasmo. "Además necesito que me expliques dónde estamos y que va a pasar a partir de hoy." Sabía que no debía presionar demasiado o Dumbledore le daría largas pero realmente necesitaba respuestas pues aún no le habían explicado todo y como últimamente pasaba, presentía que todos sabían más de lo que decían y ciertamente más que él.
Albus se rascó la cabeza y sonrió a modo de disculpa, "si… bueno… me refería al sitio de hospedaje y a las protecciones mágicas, pero dada la urgencia de la situación no he tenido tiempo de nada más. Así que… hum… Hermione… después de usted."
Severus bufó al verlos marchar escaleras arriba, depositó al otro bebé en el mismo sillón y se sentó frente a ellos. Los observaba con detenimiento y frustración. Aun cuando había sido testigo no lograba comprender como demonios había terminado enredado en esta situación. Nadie le quitaba de la cabeza que ese viejo chiflado tenía algo que ver pero no sabía cómo probarlo. Los escuchó bajar las escaleras y suspiró para tranquilizarse, de nada le servía perder los estribos si quería descubrir el trasfondo de todo esto. "¿Y bien?" preguntó desde su asiento cuando aparecieron en la sala. Albus sólo sonrió y se sentó frente a él mientras Hermione tomaba a uno de los bebés en sus brazos.
"Deberías ayudar a Hermione a acostarlos y después hablamos." Respondió el director con calma. Severus tomó al otro bebé y siguió a su aprendiz escaleras arriba. El silencio entre ellos era tenso mientras los acomodaban en sus respectivas cunas. Podía ver que la chica evitaba mirarlo a la cara y mantenía un sonrojo constante en sus mejillas. Quizás, si la situación fuera otra, lo encontraría adorable pero de momento, eso sólo era señal inequívoca de que lo que pasaría a continuación sería por demás incómodo y complicado. Una vez de regreso en la sala, ambos tomaron asiento frente al director en espera de que éste hablara.
Albus se acomodó en su asiento y los observó detenidamente. Después de varios minutos habló. "Sé que tienen muchas dudas, sobre todo tú Severus así que iré al punto. Como podrás ver, el vecindario es completamente muggle, decidí que estar aquí sería lo más conveniente dada la actual situación pues como ambos saben, aún quedan mortífagos sueltos y me niego a dejar a ambos chicos tan vulnerables. Mientras más protegidos y ocultos estén, mejor será. Lo que me lleva de nuevo al inicio, al ser un sitio muggle deben comportarse y actuar como tales, Hermione no creo que tenga problemas pero tú muchacho deberás hacer un esfuerzo extra. Todos los vecinos verán que hay gente viviendo aquí así que intégrense a la vida cotidiana. Hermione te pondrá al tanto de la situación de la casa y algunos otros detalles, yo mismo he colocado los hechizos de protección, así que si alguien intenta algo, lo sabremos inmediatamente. ¿Tienen alguna pregunta?"
Hermione negó con la cabeza pero seguía sin mirar al maestro de pociones. La expresión de Snape era insondable pero asintió antes de hablar. "¿Cómo demonios pretendes que nos integremos a 'la vida cotidiana'?" Albus volvió a sonreír ante el sarcasmo y la ironía en la voz de su muchacho mientras éste rogaba con todas sus fuerzas a Merlín que no dijera lo que el anciano loco estaba a punto de decir. "Pues es obvio no," Severus palideció ante estas palabras y Hermione se ocultó tras sus espesos rizos castaños, "se harán pasar por una pareja con hijos, en pocas palabras... Una familia."
El prodigioso cerebro de Severus tardó varios segundos en reaccionar, segundos que Albus Dumbledore aprovechó para emprender la graciosa huida dejando a una castaña en espera de la explosión de su profesor. "¿QUEEEEEEEEEEEEE?... OOOOHHHH… ALBUS DUMBLEDORE… ESTÁS EN GRAVES PROBLEMAS ANCIANO CHIFLADO" El grito de Severus fue seguido del llanto de dos bebés en la planta alta y la salida a toda prisa de la chica. La siguió después de un largo rato sólo para encontrarla a la mitad del camino de regreso.
"Los dos se han dormido. Le suplico que no vuelva a gritar así o los volverá a asustar". La voz de Mione temblaba pero se mantuvo erguida y mirándolo a los ojos. Severus sin pensarlo la tomó del brazo y la llevó de nuevo a la sala. Colocó varios hechizos silenciadores y respiró profundo para tratar de calmarse sin llegar a conseguirlo.
"¡¿ES UNA BROMA VERDAD?! UN CHISTE DE MAL GUSTO. ¡¿COMO, EN EL NOMBRE DE MERLIN SE LES OCURRIÓ SEMEJANTE IDEA?!..." Hermione veía a Severus caminar de un lado a otro mientras gritaba y despotricaba a todo pulmón, sumida en el sillón. Jamás lo había visto perder los estribos de esa manera, así que lo dejó desahogarse hasta el final. No era conveniente interrumpirlo pues presentía que su vida podría correr peligro si lo hacía. Snape suspiró profundamente cuando notó que la chica seguía estática en el sillón mirándolo con temor y ¿preocupación? "Lo lamento... Yo... no debí alterarme así". Su voz sonó suave y la chica sonrió.
"Descuide," Dijo con el rostro completamente rojo y una sonrisa tímida. Si bien ella no le había dado una gritoniza al director si se puso a murmurar incoherencias sobre lo mala idea que era.
El pocionista se dejó caer a lado de la castaña con un resoplido. Ahora entendía el porqué de su actitud. "¿Y ahora que Señorita Granger?", la miraba con intensidad, moría por convivir con ella, por tenerla a su lado pero no iba a ser fácil, estaba consciente de que no podía cruzar la línea pues podría jurar que ella jamás sentiría nada por él. La vio suspirar y sonrojarse nuevamente.
Hermione titubeo pero volteó a verlo. Su voz temblaba cuando habló. "Pues... Va a ser complicado. Para empezar sólo hay una habitación más así que yo puedo dormir en la de los niños y usted ocupar la otra. Por los gastos no demos preocuparnos, el director nos dará cada semana lo suficiente para solventar lo que sea, al menos hasta que encuentren una solución así que, sólo debemos armar una historia convincente para los demás." Estaba sonrojada pero lo miraba ansiosa. Sabía que no iba a ser fácil para ninguno de los dos, pero toda esta locura iba a ser la excusa perfecta para poder pasar tiempo a su lado. Y quien sabe, quizás hasta lograría abrirse camino a su corazón.
Severus suspiró por millonésima vez. "Yo puedo dormir en el sillón, usted ocupe la otra habitación". La vio asentir lentamente y volverse a sonrojar. Sonrió, que ganas de abrazarla. "Se nota que la casa necesita limpieza pero mañana podremos solucionarlo al igual que nuestra fachada. Ya es hora de dormir, así que... Hum... ¿Me puede decir dónde está el sanitario y de dónde puedo tomar algunas mantas?" Hermione volvió a asentir y señaló una puerta en el pasillo.
Tomó una ducha rápida para relajarse y se colocó el pijama. Salió hacia la sala y se sorprendió de encontrar el sillón transfigurado en una pequeña cama lista para él, apareció un vaso con leche y se acomodó para dormir. Hermione sonrió al verlo desde las escaleras, la leche era un pequeño detalle que no olvidaría.
A la mañana siguiente el olor a comida y el ruido proveniente de la planta baja la despertó. El reloj marcaba las 7:00 am, se desperezo y miro a su alrededor, se colocó la bata y fue a ver a los bebés. Se sorprendió de verlos dormidos en la misma cuna. Acarició la cabeza azabache del primero y rió por lo bajo cuando el pequeño rubio aferró su abrazo sobre el moreno. Tomó al bebé rubio en sus brazos y lo acomodó para cambiarle el pañal. El pequeño seguía completamente dormido. Cuando lo depositó en la cuna otra vez. Sin embargo, el pequeño moreno ya estaba despierto mirándola atentamente con una gran sonrisa en su rostro.
"¡Buenos días pequeño Harry! ¿Dormiste bien cielo?", Harry se rio como respuesta y la abrazó. Ella le cambió el pañal, al girarse para ponerlo en su cuna, se topó con unos ojitos grises que la miraban con el ceño fruncido. "Buenos días Draco," lo tomó en sus brazos y le hizo cosquillas, el bebé sonrió y la abrazó. Ella sacó a Harry y sin más, se encaminaron a la cocina para desayunar.
Se detuvo sorprendida en la puerta de la cocina. Frente a ellos y sentado en la mesa estaba Severus leyendo El Profeta y con todo el desayuno preparado. Al percatarse de su presencia se puso en pie para ayudarle con los niños. Ambos se quedaron estáticos al ver a Harry extender sus bracitos hacia Severus que sin saber muy bien que hacer, tomó a Draco y lo sentó en su sillita. El pequeño moreno se aferró a Hermione y comenzó a sollozar. "Ya cielo, no llores, aquí estoy." Hermione le envió una mirada llena de reproche mientras el bebé seguía oculto en su cuello amortiguando los sollozos. Severus agachó la mirada sintiéndose culpable y suspiro. Se acercó a la castaña y tomó al azabache entre sus brazos y lo envolvió pegado a su pecho. Harry se aferró al cuello de su túnica y no la volvió a soltar hasta que todos terminaron de desayunar.
Con la cocina limpia y satisfechos, se acomodaron en la sala en completo silencio. Draco jugaba con un rizo de la chica mientras Harry jalaba un botón de la levita de Severus. Mione depositó a Draco en el piso y miró a su profesor con intensidad. Severus sabía que debían ponerse de acuerdo pero no sabía cómo. Suspiró y se armó de valor. "Granger, creo que hay muchas cosas que debemos hablar y establecer".
La vio asentir y suspirar. "Así es Profesor... Hum... Después de todo debemos aparentar... Ser... Hum... Una familia." La voz de la castaña estaba impregnada de una emoción y ansiedad que descolocó a Severus. ¿Es que acaso ella deseaba tanto estar con él? Por qué de ser así, ésta iba a ser la perfecta oportunidad para poder ser feliz. Después de todo, ¿quién le dice no a una familia?
Notas de Autora: Bien, aquí estoy de vuelta. ¿Qué les parece?, me costó un poco escribir este capítulo pero me gustó el resultado. Ya se van dando una idea del accidente ¿o no? Creo que los personajes me están quedando OOC pero me estoy divirtiendo con el desarrollo. Como siempre, sugerencias, tomatazos, teorías, hipótesis y demás son bien recibidas. De una vez les anticipo que me voy a tardar un poquito en actualizar, tengo a mi bebé enferma así que como verán ella es mi prioridad. Por último pero no menos importante, todo el universo de HP pertenece a J.K. Rowling. Gracias. Jen. XOXOX
