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Era un día como cualquiera, después de que reconstruyeran el gremio, después de Tartaros, decidi regresar a ese lugar, bueno creo que me vi obligado.
-Doranbolt…- dijo tímidamente Wendy, que ya tenía sus 17 años.
-¿Qué pasa Wendy? – respondi
-Me podría ayudar con algunas cosas en el alamacen- esta vez me lo dijo con una sonrisa
-Claro- respondí inmediatamente, me pare y la seguí
Ella esta vez vestía un pequeño short blanco y una camisa azul, tenía su pelo suelto que se movía al compas de su caminar, abrió la puerta de un salón oscuro, me hizo pasar y luego cerró la puerta con el seguro.
- Y para que me necesitas- dije mientras me acercaba lentamente, ella solo agacho la cabeza.
-Que te dije de estar mirándole los pechos a otra mujer- dijo mientras se agarraba sus casi inexistentes pechos- yo se que los míos no son tan grandes como las del gremio, pero yo se que van a crecer- se abrazo y se puso a llorar.
-Y-yo… yo nunca les mire los pechos a otras mujeres- dije mientras trataba de consolarla
-MIENTES!- grito mientras me empujaba
-Que quieres que haga para que lo demuestre- dije esta vez abrazándola
- Di-dime que nunca me vas a dejar y que me quieres- respondio mientras se refugiaba en mi pecho
-Te quiero y por eso nunca te voy a dejar- repeti mientras ella se abrazaba a mi y me miraba a los ojos, ver esos hermosos ojos me descontrolo un poco e hice que me acercara a sus labios.
-Hazlo- ordeno mirándome mas intensamente, me acerque y uní nuestros labios enredándonos en un juego apasionado, ella empezó a acariciarme mientra yo me dedicaba a besar su cuello.
Cuando estuve a punto de quitarle la camisa, un golpeteo nos hizo girarnos bruscamente, hay se encontraba Natsu y Lucy, al parecer muy enredados y votando algunos gemidos.
-Al parecer alguien ya nos a ganado el sitio- contesto Wendy con un poco de burla- bueno vámonos no hay que cortarles el royo.
-P-pero…
-Nada de peros para otro día será- dijo mientras me sacaba a trompicones del almacen
Ella tenia razón teníamos mucho tiempo para hacer esas… cosas…
