Naruto no es mío, yo solo tomo prestados a los personajes para hacer de ellos lo que me plasca :)
Contigo siempre
Capítulo 2:
"El yo que no conozco"
· No conocía esa parte de mí que está gritando, agonizando, a la que nunca había prestado atención. Tengo miedo de perderte ·
-Maldición.
¿Cuándo pensaban si quiera tomarse la molestia de decirle cual era el estado de Tenten?
Había estado esperando casi por dos horas y aún no le decían absolutamente nada de su compañera. Comenzó a asustarse. Y a preocuparse.
¿Acaso Tenten sabía que ya no le quedaba mucho tiempo y por eso tomó la decisión de ir a su mansión, sabiendo lo mal que se encontraba, tan solo para declarársele? ¿Cuánto tiempo llevaba escondiendo eso?
La verdad es que ni el mismo estaba consciente de sus sentimientos hacia la castaña. Sí, ella era la que más lo conocía, junto con Lee, pero Lee era un caso totalmente diferente. Además, por decirle una vez a Tenten que consideraba a Lee más que un amigo (refiriéndose el genio a algo así como a un hermano) la morena creyó por más de dos meses que el Hyuuga era… bueno, que era un poco rarito.
Solo de pensarlo se le revolvía el estómago.
¿Desde aquel entonces se había enamorado de él?
Más y más momentos pasados con su compañera llegaban a su memoria. Ella siempre había estado allí para apoyarlo, sin falta. Incluso lo consoló cuando Hiashi le reveló la verdad sobre su padre; aquellos tiempos en los que Konoha estaba sufriendo terriblemente la pérdida del tercer Hokage.
Miró la puerta de emergencias.
Nada.
¿Tan mal era el estado de Tenten?
Bueno, él sabía que ella había estado liando con esa enfermedad desde ya hace unos cinco años, pero nunca, jamás, habían hablado de aquel tema. Ni él, ni su sensei, ni siquiera su quisquilloso compañero de mallas. Y eso que Lee era el único en el cual Tenten confiaba si de su enfermedad se trataba, dado que él fue el primero en enterarse, todo debido a aquella peligrosa misión en la que habían sido asignados sus dos compañeros.
Y Neji, aunque jamás se lo llegase a decir a nadie, estaba celoso de ello.
Celoso de Lee.
Y ese sentimiento le hacía dudar. Dudaba de sus sentimientos hacia ella.
Hacia Tenten.
Quizá por eso se estaba preocupando tanto. Demasiado. Obsesivamente.
Quizá por eso quiso mirarle los pechos.
Eso sí, y tenía que admitirlo, Dios había dotado de una manera a su compañera que agradecía totalmente…
Bofetada mental.
-¡Neji!... ¡Acabo de enterarme!... ¿Cómo está? -Lee acababa de llegar corriendo y por los esfuerzos, pronunció lo último muy despacio y jadeante. Su rosto mostraba cansancio, preocupación, y un profundo dolor.
-No sé Lee, aún no dicen nada -Respondió el genio más serio de lo normal. Lee pasó por alto ese detalle.
-Aún no sé cómo pasó… ¡Ah! ¡No debí de haberme quedado dormido! ¡No tenía ni idea de que saldría por la ventana! ¡Esas pastillas… se supone que debían mantenerla dormida al menos por seis horas!
-Pues al parecer no funcionaron…
-Qué bueno que la encontraste Neji, si no, no me imagino lo que pudo haber pasado…
No. Ninguno de los dos podía imaginárselo siquiera.
No se imaginaban perder a una hermana y... ¿Compañera? ¿Amiga?... ¿Novia?
¿Qué era Tenten para Hyuuga Neji?
Nadie lo sabe.
Ni siquiera el genio Hyuuga.
Puede ser genio, pero aún no ha podido comprender del todo la fuerza más grande.
Fuerza que ya posee pero que aún debe descubrir.
Amor.
-A propósito Lee, ¿Dónde está Gai-sensei? -Preguntó Neji tratando de no pensar más en esas cosas.
-En una misión, y no sé cuánto tarde en regresar pero ya sabes cómo es él, cuando se fue dijo que no tardaría mucho porque no quería dejar a Tenten sola -Todo eso lo dijo atropelladamente. Se notaba a huesos que estaba nervioso.
El corazón de ambos shinobis dio un vuelco enorme cuando la puerta de la sala se abrió después de dos largas horas, y la Hokage salió de esta con una cara que no auguraba nada bueno.
Ninguno se atrevió a preguntar nada. Simple miedo, o tal vez, los nervios los tenían tan a flor de piel que no podían sentir sus músculos.
Tsunade dio un largo y prolongado suspiro antes de hablar:
-Por el momento ella está estable -Fue directamente al grano, la cara que tenían los ninjas frente a ella le daba a entender que si no les decía en ese momento algo sobre su amiga, quien sabe a dónde iría a parar la pobrecita Hokage-. Está durmiendo.
Lee suspiró aliviado y comenzó a sollozar. Pero Neji no estaba tan confiado. Había algo más, lo sabía. Lo sentía. Lo veía.
-¿Pero…? -Dijo mirando directamente los ojos de la Hokage.
Tsunade lo miró dubitativa.
-Físicamente está bien… pero aun así… la estamos perdiendo…
Silencio sepulcral.
-Pero… pero, si usted dijo que estaba estable… que estaba durmiendo… No entiendo… -Lee se había puesto totalmente pálido.
-Se lo que dije Lee, hice todo lo que podía, lo que estaba en mis manos. Ahora es el turno de ella. En ella esta si quiere regresar o no. Tú sabes mejor que nadie que su enfermedad es muy peligrosa, ha perdido tanta sangre…
-¿A qué… se refiere con eso…? -Preguntó el Hyuuga, con el corazón en un puño.
-No sé si despertará y si lo hace, lo más probable… es que no viva por mucho tiempo.
El alma se les cayó a los pies. Tsunade los miró lastimeramente; ella también estaba sufriendo. Sus ojos lo demostraban, pero era la Hokage, no podía demostrar debilidad.
-Lo siento. Trataré de localizar a Gai.
-¿Podemos pasar a verla? -Pregunto Neji, asustado, nervioso.
Ante esa pregunta, Tsunade se sorprendió bastante, sobre todo al ver quien la había formulado. Sakura siempre le había dicho que entre esos dos había algo más que un simple "somos amigos y punto", pero la rubia no le creía, decía que eran invenciones de su alumna, porque la Hokage estaba totalmente segura de que el Hyuuga era 100% gay no salido del closet y que le traía ganas a Naruto. Pero luego, olvidándose de aquella estúpida (pero muy probable) idea, lo miró detenidamente y con una sonrisa asintió. Miró a Lee y le transmitió valor con su mirada. Y se marchó.
Neji miró a su amigo, como pidiéndole permiso, pero este tan solo al encontrar la mirada blanquecina del Hyuuga, sonrió al muy estilo Rock Lee y afirmó.
Agradeciendo a Lee mentalmente y recordándose que debería comprarle un par de mallas nuevas como agradecimiento, entró a aquel cuarto que le ponía los pelos de punta. Y al ver a Tenten así, con todos esos tubos enroscados en su cuerpo y esa máquina que la mantenía con vida, su corazón se encogió tanto en su pecho que comenzó a dolerle.
Shizune, y dos médicos más que estaban allí, escucharon entrar al Hyuuga, y como la asistente de la Hokage estaba bien enterada de los chismes que corrían por la aldea (porque un día escuchó por "accidente" a Sakura y a Tsunade hablando sobre amoríos ninjas) y no pasaba por alto que el genio sentía algo fuerte por la castaña, miró a sus colegas y salieron casi corriendo de allí.
Al pasar por su lado, Shizune le susurró:
-Estará bien. Ya verás.
Y allí estaba él. Contemplando a su compañera. Sin saber que hacer o decir.
Lentamente se acercó a ella. Estaba tan pálida y aquellas ojeras se notaban demasiado. ¿Cuántas noches se habría despertado con aquel dolor? Él no podía imaginárselo. No podía.
Acercó su mano a su rostro para acariciarle la mejilla y su piel se erizó al contacto de la piel fría de su compañera. Tan frágil…
Pasó su mano por su frente, y la deslizó cuidadosamente hasta los castaños cabellos.
Recordó cuando la vio por primera vez con el cabello así, tenían apenas 14 años y había confundido a su compañera al verla de esa manera. La verdad era que cambiaba bastante, de una forma u otra, lucía más sensual.
No era algo de lo que dudara, lo sabía, y ella también, consideraba a Tenten como una amiga. Pero por otra parte, estaba ese deseo de abrazarla cada segundo y no separarse de ella. Le había molestado aquella vez que un niño se le acercó solamente a decirle que era muy bonita, y él mismo se planteó que no podía ser algo más que un sentimiento que se tienen los hermanos. Por eso mismo celaba mucho a su prima.
-La verdad ni sé para qué me esfuerzo… No sé si despertarás, y me da miedo aclarar esto…-Su voz sonó tan distante, que por un momento creyó que no había salido de su boca -Tenten…
"¿Por qué esta enfermedad me eligió a mí?"
Aún lo recordaba, ese día.
"¡Solamente tengo 15 años!"
El día en que ella, se echó a llorar sin más en los brazos del Hyuuga y le contó todo lo que la atormentaba: La repentina muerte de sus padres, el vivir ella sola y la maldita enfermedad de la que acababa de enterarse.
Pero ella estaba allí, viva. Neji la vio esforzarse mucho; jamás se dio por vencida. Nunca lo hacía. Ni siquiera en las misiones, por más que Gai le dijera que no se preocupara, ella terminaba siempre las misiones con ellos.
"Sí mi vida está contada, quiero hacer todo lo que me sea posible antes de morir…"
-Tenten…-Suspiró sarcástico.
Ya había pasado una semana y su amiga no despertaba. Seguía allí, durmiendo tranquilamente.
La mente de Neji cada vez se hacía más negativa, el pánico comenzó a llenarle la cabeza de pensamientos que ni el mismo podía asimilar.
Perdía las esperanzas…
No tenía ganas de ir a su entrenamiento, simplemente no tenía ganas. Sentía como si en cualquier momento esa muralla se derrumbaría por completo. Ya no sabía que más hacer. Después de todo, ahora todo quedaba en manos de Tenten. De ella dependía todo. Y él no estaba seguro si ella realmente quería volver.
Las visitas al hospital ya no tenían ningún sentido para él. Se reñía a si mismo por eso, pero era inevitable; le dolía más el hecho de estar a su lado y verla inmóvil, a estar en su habitación pensando en una Tenten sonriente. Pero aun así, continuo visitándola. Una parte de él no se daba por vencido.
De nuevo estaba allí, esperando que Lee saliese, de nuevo con la misma cara de siempre: "Ella sigue durmiendo, pero todo saldrá bien". No, no estaba bien. Ni él y mucho menos ella.
Y su enfermedad no era el único problema.
Los sentimientos de Neji se hacían cada vez más confusos. Pero era tan orgulloso que le daba miedo preguntarle a su amigo. Orgullo y tal vez un poco de miedo. Miedo a que el chico se ponga como loco y de repente grite cursilerías tontas. Eso le dolería mucho más que cualquier cosa. Porque, simple y sencillamente, ella seguía durmiendo y quién sabe si volvería a abrir los ojos.
Dispuesto a salir de allí, se levantó bruscamente. Sus piernas estaban entumidas y su cabeza le dolía. Además, odiaba esa especie de aura que se sentía: tristeza.
-¡Neji! ¡Neji! -Escuchó una voz a sus espaldas.
-¿Qué pasa ahora Lee? -Dijo sin muchos ánimos el genio; no quería recibir otra noticia desesperanzadora.
-¡Despertó! ¡Tenten despertó!
Bueno chicos, se que había dicho que solamente iban a ser dos capítulos, pero creo que haré un poco más larga la cosa. En todo caso, no creo que pase de los cinco capítulos. Hice unos pequeños cambios en el anterior, y este me costo dos meses escribirlo. Lo cambiaba, lo cambiaba y lo cambiaba. Bueno, este es el resultado, tal vez sea un poco soso, porque habla más bien de como se siente Neji, a mí no me gusto mucho.
Un beso, Kumi.
