los personajes no me pertenecen, solo los irreconocibles son de mi propiedad..
Severus Snape se dirigía al despacho de la directora, pues quería saber las noticias, quería saber si la Señora Weasley había aceptado la propuesta de enseñar pociones. El la había recomendado para el puesto, no por simpatía, sino porque fue el primer nombre que pensó, cuando Minerva le comento que necesitaría un nuevo profesor de pociones. Ok, no, debería ser mas sincero, en estos nueve años, desde que termino la guerra, había tenido a la Señora Weasley, rondando por sus sueños, o mejor dicho, pesadillas. Los recuerdos de la "deuda" que tenia con ella, no le permitían dormir con la paz que deseaba. Ella le había salvado la vida, al terminar la guerra. Si, ella, la señorita perfección, no había permitido que muriera después del ataque de la maldita serpiente en la casa de los gritos. mucho menos después de enterarse por san Potter, que el siempre había estado del lado de los buenos, que había trabajado por 20 años como doble agente, para la Orden del Fénix.
Ya no podía convivir por mas tiempo con esa gran deuda. Nunca entendió porque lo había salvado, el nunca había sido bueno con ella. La humillaba cada vez que podía, desde su primer día de clases en primero año y durante los seis años siguientes, sin sentir culpa por ello. Había sido un maldito cabrón con esa bruja tan inteligente, la mejor de su generación, graduada con honores y heroína de guerra. Ahora que ella trabajaba en el ministerio, siempre le llegaban comentarios de lo excelente auror que ella era, y como había llegado a igualarlo como maestra pocionista, estando los dos catalogados por igual, como los mejores de Inglaterra, en esa área. Y así pensando, caminaba por el castillo, hasta que sintió como alguien chocaba con el.
- Perdone- dijo una voz que reconocería hasta debajo del agua, la voz que aun sentía en sus pesadillas, rogando que no muriera.
Se miraron unos segundos antes que Severus Snape reaccionara.
-No, discúlpeme usted Señora Weasley.-dijo el, mientras estudiaba el lloroso rostro de su ex alumna. Se veía aterrorizada, su cara de pánico le indicaba que era la persona que menos deseaba ver en esos momentos, pero ¿porque?, se pregunto. Un tirón en sus manos lo hicieron volver a la realidad y ser consciente de que la había sujetado para que no cayera.- Se encuentra usted bien?.- pregunto, el tiempo que la soltaba con delicadeza.
- Si, no se preocupe, con su permiso profesor, pero estoy con algo de prisa.- dijo la castaña alejándose rápidamente de el dirigiéndose a la salida.
Severus la siguió con la mirada algo molesto.
- La arrogancia Griffindor de siempre.- musito retomando su camino.
Llego a la oficina de la directora y entro, se encontró a Minerva conversando con el retrato del Profesor Dumbledore.
- Buenas tardes Minerva, Albus.-Saludo mientras tomaba asiento en la silla que antes ocupara Hermione.
- Buenas tardes Severus.- Saludaron los aludidos.-Como has estado?
- Bien, gracias.- respondió.- Me he topado con la señora Weasley de camino hacia aqui, debo suponer que que ya le has hecho la propuesta, Minerva?
- Así es Severus, pero aun no ha aceptado, me enviara la respuesta al finalizar la semana próxima.- Respondió la bruja.
- Eso era de esperar, después de todo tiene un buen puesto en el ministerio.
- Pues no es por eso Severus, ella nos comento que presento su renuncia hace una semana. Creo que tiene algunos problemas personales que atender con el Señor Weasley. Según lo que nos dio a entender, se encuentra en proceso de separación y como Ronald también es auror ha preferido dimitir. lo que nos hace pensar que no están en buenos términos.- dijo el hombre del retrato.
- Creo que ya estas sacando conclusiones de vieja alcahueta, Albus.-dijo Snape divertido, al notar que a pesar de ser un retrato, el ex director, seguía siendo un viejo entrometido.- Pero siento un gran alivio de que la Señora Weasley se diera cuenta al fin, que el idiota de su marido no le llega ni a los talones en ningún aspecto.- añadió con ironía marcada en su voz.- Aunque Weasley tiene méritos por haber logrado retenerla por tanto tiempo junto a el.
- Debo suponer Severus, que tienes algún nivel de aprecio por Hermione?- Pegunto con picardía y sorpresa el ex director.
- Yo no utilizaría esa palabra, Albus, eso seria mucho decir, creo que la palabra que mas lo describe, seria... mm, Agradecimiento? si esa seria la palabra correcta.- Reconoció el pelinegro.
- Bueno, solo espero que la respuesta de Hermione sea positiva.- interrumpió la directora.- Y en caso de que sea así, necesitare de tu ayuda Severus, para la instruyas y apoyes en todo lo que necesite.
- Yo?- Pregunto sorprendido.
- Si, TU. Míralo como si le estuvieras pagando tu deuda, aunque aun así te quedaría mucho por pagarle.- Le dijo la bruja con burla.- Así que espero que en el caso de que acepte, la trates con respeto y cortesía, y no te comportes como un idiota amargado.- Añadió la directora, dando por finalizada la conversación.
Severus se maldecía por haber hecho la recomendación, ahora no solo tendría que soportarla en sus sueños, sino que también tendría que ser su perrito faldero si ella llegaba a aceptar, si lo hacia, estaba condenado a un muy largo y pesado año. Cerro con fuerza la puerta al salir de la oficina de McGonagall y dirigió sus pasos hacia sus adoradas mazmorras, rogando internamente a Merlín que se apiadara de el. Pero seria tan malo tenerla cerca? Algo le hacia dudarlo. Un cálido sentimiento, que no reconoció se apodero de el al recordar el triste rostro de su ex alumna.
- Ella es realmente hermosa.- Susurro, dándose cuenta demasiado tarde y con horror, lo que acababa de salir de sus labios.- PERO QUE DEMONIOS ESTOY DICIENDO?! - grito cerrando la puerta de su despacho.- Definitivamente esa mujer lograra lo que ni el mismo Voldemort consiguió. Ella acabara conmigo...
espero que el capitulo sea de su agrado, quizás me fui mucho por las ramas en esta cap. las criticas constructivas y opiniones son bienvenidas, pues es mi primer fic. espero sus comentarios! saludos.
