* Soledad Rodriguez Me alegra que te haya gustado C: Gracias a ti por leerme siempre Mi imaginación parace no tener fin =D
* Adriana Botero Gracias por apoyar otra de mis historias c:
* jeny ¡Qué bueno! Planeaba escribirlo para el fin de semana, pero hoy me inspiré C:
* Yamii Leguizamon Muchas gracias, aquí está el nuevo capítulo
* danielagleek Muchas gracias por tu comentario y me alegra demasiado que ames todas mis historias *-* Aquí tienes el siguiente capítulo.
* CereceresDany ¡Gracias! C:
* hummelandersonsmythe YAY! Me alegra (*^-^*)
* lety bl Será una historia con un poco de todo, aunque ahora el amor flota por todas partes.
CAPÍTULO 2:
"Poniéndose de Acuerdo"
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- Despierta dormilón, es un día hermoso como para salir a correr, respirar aire puro, sentir la brisa en el rostro y los ligeros rayos del sol calentando. Es simplemente perfecto.
- Blaine, por tu bien espero que no me hayas despertado con ese fin porque sabes que no me gusta correr.
- Está bien, podemos caminar, también es bueno hacerlo.
- Estoy cansado, no pienso levantarme.
- Vamos Kurt, es un día tan bonito, no es justo desperdiciarlo así.
El castaño se tapó completamente con el cobertor y le dio la espalda. El ojimiel se arrodilló en la cama y le quitó el edredón – arriba dije – empezó a hacerle cosquillas.
- Blaine basta… no Blaine… detente… te dije que no… Blaineee… ya… ya… estoy despierto… sólo detente.
- No me mires así.
- ¿Así cómo?
- Como si quisieras asesinarme.
- No tienes idea de lo que quiero hacerte Anderson. Mi sueño es sagrado.
- Anda, vamos a caminar – le sonrió por varios segundos pero la mirada de su novio era totalmente inquisidora – Kurt – se agachó y empezó a darle besos por todo el rostro, pero el ojiazul seguía serio – Ah no, no te vas a quedar así – empezó a besarle el cuello.
- Blaine, detente… Blaine… ok, no vas a hacer esto de nuevo. Detente ahora – colocó sus manos en los hombros del moreno y lo alejó.
- Aunque seas un gruñón, te amo – tomó las manos del castaño y se acomodó para no caerse, luego las besó despacio – te amo mucho, te amo con toda mi vida.
El ojiazul lo contempló en su accionar y movió sus manos para acunarle el rostro y levantó el cuerpo un poco, seguido de eso lo besó. Blaine lo sostuvo para que la posición fuera más cómoda y poder prolongar el beso. Al separarse los dos suspiraron y se quedaron mirando a los ojos.
- ¿Realmente quieres ir a caminar?
- El día está demasiado bonito para quedarse en casa Kurt, peor en la cama.
- Yo puedo hacer que el día sea perfecto quedándose en casa y más en la cama – sonrió de lado de forma coqueta.
- ¿Ah sí? ¿Y cómo? No se me ocurre nada que sea tan bueno como ejercitarse – sonrió con picardía y un gran brillo en los ojos.
- Si lo que quieres es ejercitarte y sudar, te mantendré en constante movimiento y te haré sudar mucho.
- Me gusta como suena eso.
- Entonces decide Blaine, ¿vamos a caminar o te enseño una mejor forma de quemar calorías?
- Quiero caminar – dijo lo más serio que pudo.
- Bien – respondió el castaño con una mirada seria – pero esta noche duermes en el sofá.
- ¿Qué? ¿Por qué? Tenía planes para esta noche.
- ¿Ah sí? ¿Qué planes?
- Besarte, acariciarte, amarte, adorar cada centímetro de tu cuerpo.
- ¡Qué lástima! Porque en la noche voy a salir a caminar.
El moreno no pudo contenerse más y sonrió ampliamente – te amo Kurt Hummel, te amo más de lo que te imaginas – lo inclinó hacia tras y empezó a besarlo.
- ¡Oh no señor! – dijo separándose de los labios de su novio – usted quería ir a caminar, ahí está la puerta, vaya y que disfrute su día.
- Sabes que estaba bromeando, cariño. Te amo mucho – lo besó – mucho, mucho – lo volvió a besar – con todo mi ser – lo besó más – eres mi vida entera – volvió el beso apasionado y el castaño le correspondió hasta que se quedaron sin aliento.
El ojiazul le acarició el rostro suavemente – tan hermoso, tan mío.
- Todo tuyo bebé, por siempre tuyo. Te amo.
- Y yo a ti – lo besó apasionadamente y profundizó el beso enseguida.
- Kurt…
- Mmm – respondió en medio del beso.
- Hazme el amor.
El castaño sonrió y sujetó con fuerza a su amado girando y quedando encima de él, empezó a besarlo y fue descendiendo por la barbilla hasta llegar al cuello en donde le dejó una pequeña marca. Cuando Blaine dejó escapar un gemido, siguió su camino hacia abajo tanto con sus labios como con sus manos.
La ropa fue despojada de sus cuerpos lentamente, tenían todo el día y querían hacer uso de cada hora que fuese posible. Los besos y las caricias siempre tan precisas, tan perfectas. El roce de sus cuerpos produciendo tantas sensaciones, sus pechos agitados y sus corazones latiendo al mismo ritmo.
Luego de un largo preludio, Kurt se acomodó lentamente entre las piernas de su amor y él las subió enganchándolas en su cintura. Ambos suspirando y produciendo diferentes sonidos al embriagarse por la sensación de sus cuerpos volviéndose uno solo. Tan envueltos en el calor del otro, en la estrechez, en los movimientos perfectos que los hacían sentirse de una forma que era imposible explicar con palabras.
Estaban entregándose por completo y demostrándose todo su amor en una forma sublima, etérea y como sólo ellos sabían. Blaine no dejaba de repetirle lo mucho que lo amaba y Kurt no dejaba de besarlo dulcemente, hasta que entrelazaron sus manos y llegaron a la cúspide juntos, sintiendo que estaban en la cima del cielo.
