Roma e Inglaterra aparecen en... una habitación del ahora ocupado por Francia... Palacio de Schönbrunn, en Austria.

Roma e Inglaterra vuelven en sí, el romano abrazando al inglés como si la vida le fuera en ello porque está seguro de que así es, mientras que Inglaterra aprieta los ojos.

Cuando notan que ya todo parece estar en calma, los abren poco a poco no del todo seguros para descubrir un cuarto... Apabullante. Mareante. Deben darse cuenta bastante rápido que es una biblioteca, de la cual lo menos llamativo son los libros dada la enorme cantidad de adornos y figuras, pequeñas y grandes que hay en todos los espacios, piso y techo... Todo lo que ven sus ojos.

Inglaterra parpadea extrañado, porque conoce Versalles. TODO Versalles de todas las épocas casi como si él mismo hubiera vivido ahí (o como si hubiera ido a robar en repetidas ocasiones) y sabe, SABE que esto no es Versalles. Se sonroja un poco cuando nota que esta sobre Roma que estúpidamente le recuerda más a Francia ahora (thankyoumum,Iloveyou) traga saliva y se le quita de encima aun tratando de descubrir dónde están.

Los grandes ventanales con pesadas cortinas dejan pasar la suficiente cantidad de luz como para ver todo lo que hay alrededor... Unas voces lejanas se alcanzan a oír aunque es imposible distinguir lo que están diciendo... Es al otro lado de una de las puertas.

Roma sonríe un poco con la reacción de Inglaterra, pero no tiene mucho tiempo de hacer nada cuando éste tira de él para que se escondan al oír las voces, pidiéndole silencio con el dedo para escuchar lo que dicen.

—Shh! ¡No podemos tardarnos! Me ha mandado a mí, ¡tú no debías haber venido! —dos chicos con uniforme militar entran a la biblioteca, el que habla se ríe un poco tontamente, el otro es más alto y fornido y no dice nada.

Roma levanta las cejas porque no hablan en francés y mira a Inglaterra de reojo que está alucinando igual y le devuelve la mirada con el ceño fruncido, los dos escondidos bajo la mesa.

—Anda, ayúdame a buscar el libro que ha pedido en vez de... —el fornido le mira de reojo y de golpe sin que nadie se lo espere, le mete un beso.

—Oh! ¡Dios mío! —tiene que exclamar Roma en un susurro, que como italiano no comprende el concepto silencio, levantando las cejas igual que Inglaterra pero sonriendo un poco a diferencia de él. Toma valor y sale del escondite sin que el inglés pueda detenerle.

—Pero... Logan... —susurra el joven alegre logrando protestar en el beso.

A Logan le dan lo mismo las protestas, le come el cuello tan tranquilo e impaciente. Pero el otro muchachito... entrecierra los ojos y antes de soltar un gemido casi se muere al notar al romano.

Wait! Rome! —protesta Inglaterra además, saliendo tras él.

Logan... Loganloganlogan —trata de separarle el chico histérico.

—Por favor. Por mí no paréis —el romano hace un gesto con la mano, cínico y se apoya en la mesa para verles. Logan se separa un poco al oír otras voces, asustado.

Non, non. Non. ¡No es lo que parece!

—Ah, seguro que no. Aunque un poco de ayuda aun me convencería más —sonríe Roma e Inglaterra le mira de reojo, nervioso.

—De verdad... S'il vous plai...—susurra el muchachito, PAAAAALIDO, mirando a Roma asustado.

—No hay de qué preocuparse. Nada más estamos buscando a una persona. Mi... hermano. Se llama Franci... Frans.

Rome... —susurra Inglaterra apretando los ojos, agobiado, porque esta es la forma más fácil de que les apresen. Tomándole del brazo.

—S-S-Su hermano... Yo... Ehm... —vacila el muchacho besuqueado mirando a Logan de reojo.

—Eso mismo —risas—. No hemos avisado que veníamos, queríamos que fuera una sorpresa —explica—. Así que si nos ayudáis este asunto acabara olvidado, ¿verdad? —le pregunta a Inglaterra que aún no está nada seguro de todo esto.

—Su hermano... Francis? —pregunta Logan recomponiéndose un poco—. ¿Quienes son ustedes y qué hacen aquí?

—¡Hombre! ¡Si te lo acabo de decir! —Roma se ríe. El otro chico le da un codazo a Logan.

—Lo... lo que pasa es que... —vacila Inglaterra nerviosísimo intentando esconder su acento.

Oui, oui que nos ha dicho, Logan. Sólo no entendemos del todo cual Francis.

Francis non, Frans. Es un chico rubio, muy guapo —explica el romano.

—Es general de los ejércitos —ayuda Inglaterra—. Con ansias de emperador.

Logan mira de reojo al chico.

—Venga, Logan, no disimules, estoy seguro que te has fijado en él —cejas-cejas de Roma. Inglaterra frunce el ceño y le da un codazo. Logan se SONROJA. Inglaterra FULMINA al romano.

—E-Están hablando de...

—Veo que sabes a quien me refieroooo —sonrisa incomoda y asentimiento del romano.

—Se refiere a France. El estúpido país —sentencia Inglaterra. El amigo cercano de Logan PALIDECE tres veces más aún... No quería creerlo.

Mon dieu... —aprieta los ojos.

—¿Qué ocurre? —pregunta Roma sin entender del todo ese gesto.

L'illustre général L'Empire Français —Logan hace una reverencia suave al decir su nombre—, querrá que le anunciemos la presencia de tan importante compañía.

Inglaterra pone unos buenos ojos en blanco y Roma levanta las cejas sonriente.

—Ah... somos... el caso es que no va a acordarse de mi porque nunca viví con él en Romae pero soy su hermano, háblele de su padre y de Helena. Sic, de ellos... soy un país de la zona de medio Oriente, de donde estaba el imperio helenístico. Soy Ro...

Los chicos van levantando una ceja mientras habla.

Romeskistán —interrumpe Inglaterra—. Es un país pequeño, seguro no ha oído hablar de él. Yo soy el presi... Rey. Califa. Whatever. Es nada más una visita de cortesía para ver cómo le van las cosas, mañana volveremos a casa —añade.

Los dos chicos parpadean oooootra vez mirándose el uno al otro encontrando algo extraña la visita.

Inglaterra cambia el peso de pie nervioso también con todo este asunto porque sabe que no es creíble, mientras que Roma sonríe confiado como si nada más hubiera explicado una verdad universal.

El chico Logan decide que ya basta de explicaciones raras, tendrá que ir a hablar con Francia aunque no quiera. Se acerca a su... compañero y le cuchichea al oído que tenga mucho cuidado y que llamará a un par de hombres para que cuiden afuera, por si necesita ayuda. Con una rápida mirada a Roma y sin decir más, camina con paso firme hacia la puerta.

Logan —le llama Roma. Se detiene helado de que le llame por su nombre.

Oui, Monsieur.

—No me has dicho que pretendes hacer —recuerda con voz dulce. Logan frunce el ceño... Era el colmo, ¡como si necesitara explicarle! Desde luego fuera Romakistán o quien fuera, todo esto sería bastante diferente si no le hubiera atrapado besando a un chico en secreto en la biblioteca.

—Solicitar una audiencia para ustedes —claro que... Quizás la audiencia no terminaba siendo con ellos, sino con algún otro de los altos mandos. ESO le ponía nervioso, porque estaba consciente de que este hombre le había amenazado con que si todo iría bien eso ayudaría a olvidar lo que habían visto...

—¡Estupendo! —se va detrás. Logan frunce el ceño y le detiene.

—Usted espera aquí.

—Nah, no lo creo —sonríe igual.

Monsieur.

Roma sonríe.

—Debe esperar aquí a que lo anuncie.

El romano mira a Inglaterra que parpadea en plan "Ah, ¿AHORA me miras como preguntando? Ya que la has liado toda". Logan frunce el ceño.

—N-Nos esperamos, no hay problema —asiente Inglaterra.

—Vale decir, también, que L'illustre général L'Empire Français no se reúne con extraños, pero suele recibir con gusto a sus conocidos. Estoy seguro de que no habrá ningún problema —mira al otro chico y hace un gesto con la cabeza advirtiéndole que se cuide—. No tardaré.

Inglaterra mira a Logan y Roma se acerca al otro soldado en absoluta postura seductora, tocándole el brazo antes de que se vaya. Logan parpadea y el otro chico levanta las cejas sin tener ni idea aún de qué demonios está pasando. Roma poniéndoles los pelos de punta a todos desde YA. Oh, sí.

—¿Y cuál es tu nombre, guapo? —le pregunta claramente coqueteándole. Inglaterra facepalm.

E-Edouard... —vacila un poco el chico. Logan fulmina a Roma.

Edouard y Logan —sonríe y le peina un poco haciéndole una caricia en la mejilla. Al menos ahora tiene un salvoconducto con nombres. Edouard mira a Logan de reojo, quien aprieta los ojos. Roma desvía la mirada y nota que Logan sigue ahí.

—¿No te ibas? ¿Te has pensado mejor lo de que te acompañe a ti?

Carraspea un poco. Y piensa al fin que con el principio divide y vencerás, puede que pueda controlarles mejor. Mandaría a alguien a cuidar a Edouard y a este desconocido, y él se llevaría al otro y lo dejaría con los guardias de la puerta.

—Venga conmigo si tanta ilusión le hace —murmura.

—¡Bien! —toma a Inglaterra de los hombros para llevarlo consigo.

Non, Non, Non. ¡Él se queda aquí! —Logan empieza a estar más y más irritado.

Non, se viene conmigo, claro.

Frunce el ceño y le fulmina, harto ya de estar haciendo tantas complicaciones.

—Bien, irán los dos juntos —advierte haciendo un gesto para que Edouard se quede dónde está, aproximándose a la puerta y abriéndola.

—Eso es —Roma se ríe e igual le pone una mano sobre el hombro al soldado.

El chico vuelve a vacilar porque este hombre es RARO. Y sí que se parece a Francia, y vuelve a pensar que quizás la idea de gritarles a los demás guardias como ya había decidido, no sea la mejor idea... Lo mejor era quitarse el problema de encima lo antes posible. Mira serio a Roma esperando que salga, tenso.

Roma sale tan tranquilo, con Inglaterra que si está tenso y nervioso. El chico espera a que salgan, se acerca a Edouard y le pide que vaya detrás y si ve algo realmente sospechoso grite llamando a los guardias, pase lo que pase. Sale por la puerta y camina hacia las escaleras esperando que le sigan.

Y ahí van los tres y no se puede decir que no haya gente en el palacio... Hay bastantes personas, de hecho, algunos soldados suben y bajan, van de un lado a otro. No sólo hay soldados, también unas cuantas doncellas con cara de asustadas que van y vienen acompañadas casi siempre de algún militar. Se acercan a una especie de retén en un pasillo con un par de soldados haciendo guardia con quienes Logan intercambia un par de palabras rápidas en francés.

Roma lo mira todo con ojos abiertos igual que Inglaterra que YA está seguro que esto no es Versalles, se lo susurra al oído.

El segundo guardia asiente mirando a Roma y a Inglaterra... A este segundo con especial interés, para NADA convencido. Frunce el ceño y al final asiente yendo a avisar a quien sabe quién... Porque joder con Francia en esos tiempos, hablar con él era tan complicado como conseguir audiencia con el Papa.

Y ahí se va a buscar a alguien más en la línea de comando, que a su vez tiene a bien interrumpir a Francia en sus actividades.

Inglaterra y Roma se quedan esperando, claro. El inglés pensando que habría sido mejor esperar en la biblioteca y... Bueno, llámenlo maldita suerte, este-es-Roma y hagas lo que hagas le van a salir las cosas... Quizás tenga que ver con que Francia esta aburrido ahora mismo...

Tras un revuelito alguien viene a pedirle algo a Logan, que se sonroja un montonal pero se acerca a Roma con el ceño fruncido. El romano sonríe como siempre con los sonrojos.

—Han obtenido una audiencia con l'illustre général... Pero me han pedido que me den sus armas antes de entrar —indica.

—Que mono es —sonríe el romano con eso. Inglaterra vuelve a mirarle con cara de WTH? Logan levanta una ceja sin entender si habla de él, sinceramente. Extiende una mano.

—No llevamos armas —suelta Inglaterra. El soldado levanta una ceja sin creerle, desde luego... Si están adentro de un palacio que está completamente cuidado y revisado de arriba a abajo.

—No lo creo. De hecho, ya bastante es que estén aquí adentro. ¿Prefieren que los revise?

—Yo sí —suelta Roma. Logan mira a Inglaterra con cara de pocos amigos.

—Bien, no me dejan más opciones —se acerca a él para revisarlo y palparlo.

—A mi primero —Roma se pone frente al inglés que ya se había sonrojado.

Mon dieu, monsieur... —protesta Logan sonrojadito a quien no crean que le hace mucha ilusión que CADA COSA QUE DIGA se la corrija. No crean además que no le tiene terror porque este hombre SABE que le gustan los chicos. Lo cual ya es... Complejo.

—Bien. Abra un poco las piernas, s´il vous plait.

—Pero no me toques de forma demasiado obscena... —el romano se relame y le guiña un ojo cuando le dice eso. Él le mira y frunce un poco el ceño con el comentario, sonrojaaaaaado.

S'il vous plait, monsieur —casi suplica, en realidad, para que no diga esas cosas. No tanto que le avergüencen, sino que le preocupa su puesto, su rol y sus compañeros—. Le aseguro que no tengo ningún interés.

—Pero yo sí.

Parpadeo. Parpadeo. Roma le manda un beso y de verdad Inglaterra quisiera darse de topes con la pared.

El soldadito se humedece un poquito los labios, sacude la cabeza y se agacha frente a él, empezando a revisarle las piernas. Y Roma reacciona como si le estuviera metiendo mano directamente. Lo que no ayuda a que la revisión sea cómoda en lo absoluto. Logan le odia.

En realidad lo que Roma intenta es que sea tan incómodo el registro que no le encuentre nada. Así que cuando termina de registrarle el chico frunce el ceño y aparta la mirada.

—Ha dicho que traía armas, Monsieur —Logan está nervioso, sí. Lo estaría menos en otras condiciones menos... Expuestas. Además el hombre este es guapo. Traga saliva.

—No, he dicho que quería que me revisaras, guapo. No te pongas nervioso.

—No he encontrado nada entonces, sigo con su acompañante —murmura moviéndose para tener a Inglaterra al alcance.

—No, no, yo se las doy —le da uno de los cuchillos mientras Roma, que también lleva, sigue coqueteando al soldado. Logan toma el cuchillo y mira a Roma sin ponerle tanta atención al inglés. Dado que le entrega una cosa mira a Inglaterra de reojo.

— ¿Algo más?

El inglés niega y claro que lleva más, seguro... La ventaja es que Francia tiene suerte y habitualmente a alguien que le cuida las espaldas en estos tiempos, como... Suiza. Y Francia también va siempre armado, así que...

—Limpios. Pueden pasar —murmura Logan al esclavo, digo, guardia número cinco, asintiendo sonrojado. Este les pide que le sigan...

Y ahí van, no sin que Roma le mande un beso al muchacho y Logan de verdad mira a un lado y a otro sin entender cómo es que esto está pasando.

Y bueno... Ahí van por el pasillo lleno de guardias y más gente, hasta una zona más tranquila... Donde hay una puerta doble cuidada por un par de sobre-uniformados y excesivamente guapos soldados.

Roma no pierde oportunidad de preguntar su nombre a todo el mundo. Más o menos algunos le siguen el juego. Digo, es que sí que son latinos... Digamos que no niegan la cruz de su parroquia.

Los guapos guardias de plumas en la cabeza, abren las puertas a la vez en perfecta coordinación con sus manos enfundadas en guantes y pasan delante, marchando (sí, estamos en esa época del amor excesivo a lo marcial). Y estos son los que eran los "aposentos" del piano del señorito porque es la mejor habitación de todo el palacio, la más tibia y la más agradable.

La habitación ha sufrido algunas modificaciones simples desde la ocupación francesa en Viena que el buen observador podría notar. Un par de cuadros han sido bajados de sus clavos y un cuadro de Napoleón y otro de Francia han sido colocados en su lugar. Quizás no quedan tan perfectos en la habitación como deberían. Hay flores también. Rosas, de donde sea demonios que las hayan traído, pero el ambiente huele al inconfundible perfume.

De espaldas, sentado al piano, hay una inconfundible figura de pelo rubio que se gira a mirarles cuando escucha a los soldados. Entrecierra los ojos, algo duros y penetrantes cuando les ve y deja de tocar la melodía simple que estaba tocando.

Roma levanta las cejas y el impulso es abrir los brazos para que el francés corra a abrazarle, pero consigue detenerse... mientras que Inglaterra se sonroja en automático.

Viste de azul con calzas blancas y rojas, no trae sombrero... Pero trae una coronita de oro en forma de hojas de laurel. Viste uniforme militar, sí, parecido al que han visto en los cuadros de Napoleón, el azul con rojo, trae además un pañuelo al cuello, cinturón bordado, un sable con empuñadura de oro y piedras preciosas al cinto y toda clase de galardones militares bordados al pecho. Cualquiera diría que van a pintarlo ahora mismo. Por eso se sonroja Inglaterra.

Roma levanta la barbilla y sonríe orgulloso nada más con su presencia.

El francés sigue analizando al romano tratando de entender quién es que nunca le ha oído. Se queda un poco helado al ver a Inglaterra que le recuerda terriblemente a alguien desde YA, sin saber a quién. Entrecierra los ojos y aguarda en silencio, poniendo cierta cara de fastidio y esperando que le saluden con toda la pompa y deferencia que alguien como ÉL, el dios del mundo, merece.

—Te ves taaaan guapo —suelta Roma y sí, esa es una lagrimita. El drama latino.

Inglaterra mete hacia dentro los labios y se sonroja más cuando nota que le mira, tomándose de ambas manos y recordándose que nada más está aquí para acompañar a Roma, no para tirarse a Francia... se sonroja más con esa idea.

El francés analiza un poco más a Inglaterra con detenimiento, notando el sonrojo, hasta que escucha que el otro habla y lo sentimos, pero la cara inmediata en respuesta es de desagrado. POR SUPUESTO que se veía guapo. ¿Qué hacia este individuo desconocido aquí con esa estupidez? Sin embargo... Algo en el tono de voz y la inflexión del romano le atrae del TODO la atención y consigue que le haga el favor de girar su mirada hacia él.

Roma sonríe sinceramente mientras Inglaterra trata de hacerse uno con el fondo.

Analiza a Roma un poco más pensando que aún siguen sin saludarle e inclinarse ante él de la manera apropiada. Levanta la nariz, se humedece los labios y con parsimonia y fluidez se pone de pie.

Aunque parezca imposible, Inglaterra se tensa más y además... es que está más alto porque trae tacón y ya no es niño sino un gran imperio, así que ha alcanzado su altura actual. Seguro más alto que ambos.

Sigue sin hablar y frunce el ceño esperando con impaciencia la reverencia y el saludo. Porque evidentemente él espera que lo sepan o que alguien les haya dicho. Y se lo hubieran dicho, alguno de no estar todos demasiado nerviosos con Roma. Hace los ojos en blanco, da un par de pasos hacia ellos, casi flotando (bueno, en realidad ÉL se siente que está flotando dado que el suelo no le merece, pero bueno...), y extiende suavemente una mano con la palma hacia abajo enguantada y anillada hacia Roma, que es quien tiene más cerca.

—De rodillas —susurra arrastrando la erre y las palabras con desagrado en la única oportunidad que tendrás de hacer lo que espera, si no quieres que haga un gesto y te quiten de su presencia. Y es que...

Quid? —otra vez el tono de voz que le... Tiene aaaaalgo.

—De rodillas, ¿sabe usted frente a quién está? —frunce el ceño. Segunda oportunidad.

—Ah! ¡Que nos arrodillemos! ¡Ooooh! —sonríe como si Francia bebé hubiera hecho una pompita con saliva y estuviera monísimo.

Francia hace una mueca de profundo, completo y total desagrado... Aunque algo en la sonrisa... Mira a Inglaterra un instante y luego a la puerta, a sus guardias que ahora flanquean la puerta por dentro.

—Los iguales no se arrodillan —Inglaterra se planta frente a Roma con el ceño fruncido.

Francia levanta las cejas mirando al inglés, frunciendo más el ceño aún. Quién, pero ¿QUIÉN en este universo le podría hacer pensar a este individuo inútil, que ÉL y ellos dos eran iguales?

Gaaardes.

—Hazlo y acabaran todos muertos —le advierte mientras Roma sí se tensa mirando a las puertas.

—¿Disculpe? —levanta las cejas y hasta sonríe de lo completamente absurda que es esa idea, mientras los guardias se acercan de igual manera—. Hay dos opciones, se hinca o lo hincan, ¿cuál de las dos prefiere?

—Venga, no pasa nada —Roma sí se hinca ahora, Inglaterra le mira de reojo.

—No me hincaba ante él entonces y no lo haré ahora —en inglés. Oh, sí.

Los engranes de la cabeza de Francia se mueven. La voz, el tono, la forma. Parpadea descolocado aunque frunce el ceño y entrecierra los ojos cuando el guardia llega detrás de Inglaterra con el rifle con bayoneta listo para darle en la corva de la rodilla e hincarlo. (Eso es todo lo que le duran los disfraces a Inglaterra. En especial con Francia)

Quoi... —susurra el francés tensándose un poco porque... Hombre, es que ¡¿qué demonios hace aquí?!

Inglaterra tiene que dar un salto poco elegante para huir del golpe del rifle. Y Francia saca la espada, porque de TOOODAS las opciones, al que más en serio se ha tomado siempre es a Inglaterra.

El inglés se tensa, mano automática al puñal. Roma levanta las cejas viéndoles. Joder, Inglaterra, de verdad, te ha tomado menos de cinco minutos.

GAAARDES! —vuelve a gritar Francia mientras los dos guardias guapos apuntan uno a Roma y el otro a Inglaterra con la punta de la bayoneta.

Franciae, por favor, ¡tranquilo! No venimos a hacerte daño —pide Roma.

—¿Que no van a hacerme daño? Ja! GAAAARDEEEEES! —responde sin pensar, apuntando con la punta de su largo sable a la cara del inglés. Desde luego, entran más guardias.

Inglaterra lo aparta acercándosele para tomarle del cuello y amenazar a todos con ello pero Roma es más rápido, acaba por tomarlos a los dos de la cintura y saltar por la ventana.

Francia parpadea sin tener ni idea de cómo demonios es que eso paso, joder, ¡si estaban sus guardias ahí! Se escucha un disparo y un grito (es de Francia) mientras él piensa desde ya que si no le matan estos bárbaros, el personalmente va a guillotinar a sus guardias personales, bola de inútiles.

Y debe haber un SEÑOR revuelo en el palacio. Inglaterra, ¡tan simple que era besarle la maldita mano!

Roma acaba haciéndoles rodar, apretándoles de la cabeza para que no se hagan mucho daño, mientras Inglaterra también grita sin saber del todo qué ha pasado. Aun no se ha dado cuenta de que han salido volando por la ventana que ya están corriendo por los jardines hacia un caballo.

Y Francia no suelta la espada. Eso sí. Con lo que odia arrastrarse por el suelo alguien debe cargarle, porque no va a correr por su propio gusto por ningún jardín hacia ningún caballo. De hecho, no deja de gritar GARDES como todo un loco. Esto es TODO menos digno de una persona como ¡ÉL!

De hecho es Roma quien le sostiene, al que suelta es a Inglaterra, haciéndole "shhhh" al oído y tapándole la boca. Y al inglés no le ha queda más remedio que correr tras ellos pensando que esto se está yendo de madre y parece un secuestro.

Francia comparte el pensamiento asegurándole a Inglaterra que ES un secuestro. Busca su daga... Sí, la que le enseño su padre a cargar siempre, dispuesto a clavársela al que le retiene. Pero llegan a los caballos, así que Roma le suelta para preparar uno y subirse. Inglaterra se acerca a otro al verlo y Francia parpadea porque acaban de soltarle.

— ¿Vienes? —le pregunta Roma ya sobre el caballo, tendiéndole una mano.

—¿Ir? —ok, vale, Roma, yo sé que quieran convivir con él, pero es que en serio no entiende UN pimiento. TODO esto es absurdo. Mira a Inglaterra, con la respiración agitada y aún asustado.

—Cabalga con él —le señala al inglés que parpadea con eso con una mirada de perplejidad muy parecida a la de Francia.

El galo suelta una risita nerviosa y extraña. En serio... ¿Es que le creían tan idiota? Parpadea un poco y mira al individuo que parece Inglaterra. Traga saliva, porque además… Es que la vooooz. En latíííín. Vuelve a mirar al romano.

—¿Quién es usted? —pregunta tratando de recuperar un poco de control y pose por medio de hablar con formalidad.

Roma le hace un gesto a Inglaterra antes de que pueda reaccionar para que se apresure, espoleando el caballo. El inglés vacila pero nota también a los guardias que ya vienen. En un solo movimiento, espolea su caballo acercándose a Francia y agachándose. Le toma de la cintura y tira de él subiéndolo a su caballo, con menos gracia que antes, pero en un movimiento efectivo, que como ir en bici, nunca se olvida.

Otro gritito agudo, pero sorprendentemente en vez de retorcerse del todo en impedir que se lo lleven, el francés sólo aprieta los ojos ayudando un poquiiiito y pensando que esto que está haciendo es una absoluta imbecilidad (y Napoleón lo va a regañar eternamente por ello).

Inglaterra traga saliva siguiendo a Roma sin hacer nada más agresivo contra Francia, mientras el romano cabalga por los inmensos jardines en busca de alguna salida.

Francia toma su daguita con una mano y abraza a Inglaterra con la otra y... Roma acaba de sacar a Suiza de la ecuación, pero seguramente los guardias ya estén en todas las salidas. Aunque pueden cabalgar un BUEN rato antes que les atrapen.

—¿Qué es lo que estás intentando hacer? —pregunta Francia al oído del Inglés, mezcla de asombro, sorpresa e incredulidad de que esté aquí... En estas condiciones tan absurdas.

Wha... quoi? —cambia el idioma en automático, no creas que no lleva un buen rato sonrojado con la cercanía.

—¿Qué clase de estupidez es esta? —pregunta ignorando el cambio de idioma. A esta distancia, es que el color de pelo y los ojos dan lo mismo, está cerca y... Habla como Inglaterra. Aprieta los ojos preguntándose si esto es una clase de fantasía hiperrealista.

J-Je... Je ne sé pas —confiesa, porque de hecho nada más está siguiendo a Roma. El francés hace los ojos en blanco.

—Debería matarte de una vez, me ahorraría bastantes disgustos, pero tengo más interés en verte arrodillado frente a mí que de verte muerto —susurra arrastrando las erres, aún nervioso pero menos al notar lo bien hecho que esta esté, su nuevo palacio.

—Y yo debería tirarte del caballo y pisotearte... y aquí estoy, paseándote por el jardín —replica sarcástico y nervioso sin mirarle.

—Creo que tarde o temprano va a quedarte claro que lo último que te conviene es hacerme más daño aun.

—Más daño, si serás dramático.

—¿Qué haces aquí disfrazado y quien es él?

De repente se acuerda que no tenía que descubrirle. Tarde, TARDÍSIMO Inglaterra.

—No voy disfrazado, no sé de qué me habla, monsieur —murmura en el mejor francés que puede, apretando los ojos.

—¿Quieres que comprobemos cómo es que sí que sabes de que te hablo? —pregunta bajando la mano de golpe, directa a las regiones vitales del inglés que se tensa y mete un salto haciendo hacer un movimiento raro al caballo intentando evitarlo—. ¿Qué es lo que...? ¿Has venido a matarme? ¿Detenerme?

—No... —respira un poco más tranquilo al ver que lo ha esquivado.

—¿A rendirte? —se ríe en burla —. ¿Me echabas de menos?

—¡NO! —se sonroja.

—Pues... Me tienes encima de un caballo secuestrándome a pesar de que estoy seguro que al menos una ballesta te está apuntando a la cabeza y muy probablemente vayan a matarte si acaso yo no te perdono la vida, mientras cabalgas detrás de noséquién... Sin siquiera un plan. No es por nada...

Shut up! ¡No es mi culpa! —aprieta los ojos.

—¿A quién le lames el culo ahora, entonces? ¿Quién te da órdenes? Russie?

—¡No le lamo el culo a nadie, arsehole!

—Más bien tienes la cabeza adentro del culo de alguien si no sabes que esto que estás haciendo es completamente idiota...

—¡Nada más vengo con él! ¡Yo no quería venir! —chilla señalando a Roma.

—¿Vas a decirme quien es él?

—No.

—Vas a acabar con mi paciencia.

—No... —sonríe un poco de ladito.

—No quieres acabar con mi paciencia, te lo aseguro —murmura—. Detén el caballo.

Le mira de reojo, sonríe un poco más y lo espolea más fuerte.

—¡Que detengas el caballo! —protesta frunciendo el ceño.

—Sigue pidiéndolo —le reta sonriendo apretando la velocidad y sobrepasando a Roma.

Imbecile... Deja de correr —aprieta los ojos y le abraza con más fuerza.

Inglaterra se sonroja un poco al notar que lo hace pero... no baja la velocidad expresamente.

Angleterreeeee! —protesta. Él se ríe.

Francia traga saliva sorprendido y le mira de reojo porque no suele reírse con él hace AÑOS. Y al final el inglés baja un poco la marcha porque igual el caballo no puede seguir el ritmo.

Y deben oír un grito de Roma, porque acaban de tirar su caballo. Así que Inglaterra se gira buscándole y detiene su caballo tirando con fuerza de las riendas, haciendo que levante las patas delanteras de lo en seco que hace que se pare. Y Francia le abraza aún más pegando un grito.

Inglaterra no presta mucha atención a eso, abrazándole un poco también con un brazo, acercándose al romano.

—¿Estás bien? ¿Te has hecho daño? —pregunta preocupado.

Roma está mucho más acostumbrado a que le caigan caballos encima, así que sabe cómo caer. Pronto está saliendo de debajo y quitándose el polvo de la ropa. Asiente a Inglaterra para que no se preocupe. Y es Suiza el que baja de un árbol, con la ballesta en la mano y el ceño fruncido apuntando a Inglaterra.


Estos son los problemas de andar improvisando. ¡No olvides agradecer a Holly su beteo y edición!