Sentimientos confusos
By FriiWonka
Todo el camino el rubio había estado pensando en aquella dama que ya le robaba uno que otro suspiro. Eso había molestado más al moreno, pero no lo demostraría, puesto a que ni siquiera sabía el por qué de su molestia.
Lo miraba de reojo, no supo en qué momento le había parecido tan apuesto el rubio. Tampoco se dio cuenta de la forma tan, linda que él hablaba, o lo correcto que siempre caminaba, a pesar del dolor en su pierna.
El rubio sintió la mirada y lo volteó a ver, el moreno no aparto su vista y ambos se dedicaron en silencio una mirada, En ese momento, al rubio se le olvido por completo aquella señorita, Solo estaban él y Holmes.
¿Qué pasaba?, Se preguntó y después de darse cuenta que ya llegaban a la estación y que prácticamente medio camino se la pasaron observándose el uno al otro, este se sintió muy culpable de olvidar a la rubia.
Entraban al tren sin decir ninguna palabra, uno sentado junto al otro, mientras el rubio sostenía un poco su bastón, el moreno no soportó más y se levantó. El rubio lo miro e intento levantarse igual, pero el otro se paro frente a al él.
– Watson… – Le miro fijamente y se agacho hasta mirar sus ojos, frente a él.
– H-Holmes… que hace? – Se sorprendió de Sobremanera, sonrojándose al mismo tiempo al tenerlo tan cerca.
– ¿Le había dicho alguna vez… que es una persona muy… linda?
– ¿Q-Que?.. – Le miro sin entender, levantando una ceja. – ¿A qué viene eso?
– A Nada, simplemente lo quería decir. – Se levantaba y le daba la espalda, por un segundo… Solo un segundo, había querido besarlo, pero simplemente no se atrevió. Era muy cobarde… Pensó.
– Holmes! Por dios... – Se levantaba tomando su brazo y volteándolo – En serio, a que viene eso?
– No lo sé…– Y era verdad, él no lo sabía, pensaba que todo era un error. No sabía qué hacer, como actuar, que decir… El ya no sabía.
– Bueno… Gracias… De todas formas. – Sonreía y le soltaba, sentándose en el asiento nuevamente.
– Sí… – Susurraba y se sentaba frente a él inmerso en sus pensamientos, tomando su pipa y comenzando a fumar.
Después del trayecto, ambos habían estado dedicados en lo que pensaban, en verdad, el moreno se había comportado extraño, muy extraño. Y eso ponía en duda al rubio, ¿Qué era lo que en verdad pensaba Sherlock?, Porque ahora le decía eso…
Llegando a la estación donde tenían que bajar, sonrieron tomando sus maletas y caminaron fuera del tren, y de la misma estación, donde ya otro carruaje los esperaba mientras dentro, había un señor. Era robusto y con muy como cabello, Lo poco que tenía era gris.
Tenía algunas señas particulares, como una cicatriz por debajo de la ceja, era apenas visible, y la nariz era demasiado rechoncha, Holmes lo miraba detenidamente, viendo cada arruga y cada facción. El hombre solo portaba un traje normal de aquella época, ni muy barato ni muy caro. De clase media, pensó.
Siguieron en el camino, presentando debidamente con el hombre y en el carruaje el hombre comenzaba a relatarle a Holmes.
– Mire señor Holmes, Amo a mi mujer.
– Le entiendo, Señor Thompson. – Sonreía mientras le miraba directamente. – Tiene que decirnos directamente que pasó ese día.
– Bien, en la mañana, nos levantamos como solemos hacerlo a las 9 Am. Que es por lo general la hora cuando nuestro mayordomo nos lleva la comida al comedor, así que mi esposa se mete a bañar mientras yo voy por el periódico que un niño siempre lleva a esa hora todos los días. De allí, mi mujer bajó ya arreglada, tan hermosa ella… – Suspiró, Sherlock en ese momento alzo una ceja pero después Thompson siguió hablando– Entonces se sentó a mi lado y desayunamos juntos. Alrededor de las 12 y cuarto, yo salí porque era el momento de salir a trabajar. Mi esposa se quedó en casa, y cuando volví a las 5 y media, mi esposa no estaba, a esa hora de costumbre se la pasaba en la biblioteca leyendo, y comencé a buscarla por toda la casa, no había rastros de nada, y mi servidumbre tampoco vio ni escuchó nada. Señor Holmes, se lo que está pensando.
– ¿En serio? – Dijo con un tono leve de incredibilidad.
– Que ella se fue con otro!.. pero no es así, ella me amaba y yo a ella.
– Bien, entonces descartemos esa idea. – Rodó los ojos a la ventana del carruaje y divisó a lo lejos la casa del hombre, donde a lado había una mini granja donde estaban sus animales.
– Llegamos. – Dijo el señor y bajaron del carruaje todos, uno detrás del otro, Holmes miro toda la casa, con sumo detalle, como siempre lo hacía, Watson simplemente se quitó el sombrero cuando entraban a la casa y el señor los dejaba entrar primero a ambos.
La tarde pasó normalmente mientras Holmes inspeccionaba cada habitación, mirando con detalle todo, sacando una pequeña lupa que se había traído de su casa, pues había varias manchas irregulares de tinta junto al escritorio en la biblioteca. Entonces eso lo guió al bote de basura, donde habían muchas hojas echas bola, y la que estaba casi hasta encima, la tomaba. La releyó y la guardaba para sí.
La noche calló rápidamente en la casa, y el mayordomo les enseñaba las habitaciones que iban a usar, estaban juntas y el Doctor agradeció, entrando a su habitación. Mientras desempacaba, campantemente entraba el moreno, mientras se acercaba por detrás.
– Watson.
– ¡Holmes! – Se asustaba y le miraba rodando los ojos. – Dios! Le he dicho que no aparezca así, de repente!.. – Negaba con la cabeza y volvía a lo que estaba.
– Oh vamos, no lo voy a matar mientras no ve... Tal vez enviarle algún dardo paralizante.
– Muy gracioso, Holmes.
– Oh bien… Mire lo que encontré. – Le entregó la carta y entonces la comenzó a leer.
– "Querido Edward. "– El rubio miro al otro, y el moreno le hizo una señal de que siguiera leyendo. – "Se que te amo, y me amas… Pero esta separación, no es mucho a lo que mi corazón puede soportar… No quiero alejarme… pero tengo que hacerlo… yo…" Se queda hasta allí.
– Planeaba huir… ¿Ve esa pequeña marca hacía abajo después de "Yo"?
– Sí.
– Se nota que alguien la llevó contra su voluntad. – Comenzaba a caminar hacia la ventana de la habitación. Y deslizó la cortina para ver hacía afuera.
– ¿Algún enemigo?
– Puede ser… Puede ser…
– Bien… Mañana seguiremos investigando, Estoy cansado.
– Yo también. – Susurraba el moreno y se disponía a salir de la habitación. – Buenas noches, querido Watson. – Y Cerró la puerta detrás de él.
– Buenas noch-..– Se quedaba quieto y escuchaba la puerta cerrada, el otro simplemente había pasado como si nada sobre aquella tarde en el tren hubiera pasado… Solo suspiro y se retiro la ropa para poner su pijama. Era bastante extraño Holmes, lo era… Entonces cerró los ojos, y allí estaba, la imagen angelical de aquella mujer a quien tanto extrañaba ahora. Era tan hermosa en su mente, como en la propia vida real. Recordó el día que habían salido, Lo encantadora que ella había estado, lo que le había contado sobre su prometido que había fallecido, sobre que era institutriz. Todo acerca de ella le encantaba, y no sabía por qué ahora no estaba con ella, y estaba en una casa ajena. Y así se quedó dormido.
