- Ha sido una mala idea. Solo a mi se me ocurre! – dijo Jackson, que se había metido en el baño y hablaba para si mismo, sin saber que no estaba solo.
- Me hablas a mi? – dijo una voz tras él. La voz de una chica.
Jackson se dio media vuelta de repente. No había oído a nadie allí dentro. Además, estaban en el baño de los chicos.
- No, no hablaba contigo, hablaba solo. No te ha equivocado de baño?
- No. Tú te has equivocado. – contestó la chica con una sonrisa en los labios. Y no me extraña por que has entrado a tal velocidad que no se como no te has llevado la puerta.
- No me he dado cuenta – dijo Jackson a la vez que salía del baño.
- Eh! perdona! Es que te he visto un poco mal y solo quería animarte. No te has equivocado de baño. Por cierto, me llamo Renesmee.
- Yo soy Jackson.
- Encantada – dijo la chica con una sonrisa radiante.
Jackson nunca había conocido a nadie como esa chica. No llevaban ni diez minutos hablando y ya parecía que se conocieran de toda la vida.
Había algo extraño en ella – pensaba Jackson – pero no le importaba. Al contrario, le encantaba esa sensación. Esos ojos grandes y marrones, el cabello castaño largo, recogido en una coleta alta.
- Sigues aquí? – dijo Renesmee a la vez que chasqueaba los dedos ante la cara de Jackson.
- Perdona.
- Tranquilo. Tienes clase ahora?
- Si, biología.
- Yo también! – dijo entusiasmada, cogiendo a Jackson de la mano y tirando de él hacía el laboratorio.
-Se sentaron juntos al final de la clase y se pasaron toda la hora de clase fingiendo escuchar al profesor y charlando sin cesar.
Al salir de clase, marcharon juntos hacia el aparcamiento. Se habían terminado las clases por ese día.
Estuvieron un rato al lado del coche de Jackson, hablando, hasta que alguien llegó en un coche y Renesmee le sonrió.
Jackson sospechó lo peor. Como no, debe de ser su novio – pensó Jackson – una chica así no puede estar sola.
- Jacob! – dijo con un grito de alegría a la vez que salía corriendo hacia el recién llegado.
Jackson no se dio la vuelta hasta que notó una mano en su hombro. Era la cálida mano de Renesmee.
- Jackson, te presento a Jacob.
Vaya tío, no me extraña que le guste, con lo cachas que está. – pensó Jackson a la vez que le estrechaba la mano con fuerza.
Al contrario que Jacob, Jackson era un chico bastante delgado pero alto. De pelo rubio y corto, engominado en puntas. Al estilo del momento.
- Que tal? – dijo Jacob a la vez que ponía mala cara.
- Bien, y tu?
- Bien. Ahora mejor. – dijo sonriendo a su chica.
- Jackson es un compañero nuevo y futuro amigo, espero. – dijo Renesmee sonriendo a ambos chicos.
- Claro, porque no? Me has caído bien. Que le vamos a hacer. – dijo Jackson con cara de fingido pesar.
Los tres rieron y se marcharon. Renesmee y Jacob intentaron convencer a Jackson de que fuera con ellos, pero decidió marcharse a casa, solo.
Porque no podía dejar de pensar en ella? – pensaba Jacob de camino a casa, ya que no hacía ni un par de horas que se conocían, y ya no podía dejar de pensar en ella.
Apretó el acelerador con más fuerza y fue a toda velocidad por la calle desierta.
PUM! Un fuerte estruendo, una fuerte sacudida y tres vueltas de campana. Después, oscuridad.
Cuando Jackson abrió los ojos vio luces rojas y azules por todas partes. – que ha pasado? – pensó estando un poco grogui. – nunca se había quedado inconsciente. Como era eso posible?
- Tranquilo, todo irá bien. – le dijo una en un susurro una voz que conocía muy bien.
Jackson cerró los ojos y fingió perder la consciencia hasta que subió a la ambulancia, y se lo llevaron al hospital.
Una vez allí intentó marcharse, pero un par de veces le pillaron las enfermeras y llamaron a seguridad.
- Estoy bien. Puedo irme. Que me den el alta de una vez!! – dijo Jackson levantando la voz, justo en el momento en que entraba el medico en la habitación. Al menos esperaba que así fuera.
- Tranquilo Jackson, ahora te daré el alta. – dijo el médico.
En ese momento Jackson le daba la espalda al medico, pero recordaba esa voz. La misma voz que oyó antes de ir al hospital. La misma que lo expulsó de la familia cuarenta años atrás.
Sin darse la vuelta, Jackson empezó a hablar.
- No sabía que estabais aquí otra vez. De haberlo sabido me hubiera marchado a otro lugar.
- Lo se.
- Lo siento. Puedo irme ya?
- Si. Firma unos papeles y todo solucionado.
- Vale. – Jackson firmó los papeles y se marchó. – Adiós.
- Espera. – dijo Carlisle poniendo su mano sobre el hombro de Jackson – no hace falta que te marches.
- No pensaba hacerlo. Aunque no lo creas, he cambiado Carlisle. – dijo Jackson mirándole a los ojos.
- Te creo.
Jackson salió corriendo del hospital. Carlisle se quedó mirándolo desde la puerta. De repente Jackson se giró y echó a correr en su dirección.
- Carlisle. Que ha sido del otro coche? Como está?
- No te preocupes. Emmet es duro. No le ha pasado nada.
- En serio? De verdad que está bien?
- Si. También se ha marchado ya.
- Un momento, has dicho Emmet? – preguntó Jackson confundido.
- Carlisle asintió con la cabeza.
- Ya veo. Así que le debo un coche.
- Es lo más probable.
- Que coche era?
- Eso no importa. Creo que se conformaría con un descapotable deportivo negro, o tal vez un Hammer.. si, creo que también le gustaría. – dijo Carlisle con una sonrisa en los labios.
- Ya veo que no es nada exigente.- dijo Jackson devolviéndole la sonrisa a su antiguo amigo.
Jackson llamó a un taxi y volvió a casa. Una vez allí decidió marcharse al concesionario a comprar un coche para Emmet, por lo que tuvo que marcharse a Port Ángeles, ya que en Forks apenas había coches decente donde elegir. De paso, compraría un coche para él, ya que se había quedado sin medio de transporte.
