Un año después
-¿Por qué no mira en el jardín del vecino? Seguro que Akamaru estará montando a la chihuahua del señor Akimichi.
-Señora Inuzuka, por el amor de Dios…- Saku apoyo la frente sobre la mesa de su oficina en Nueva Orleans mientras escuchaba la perorata diaria de la anciana- Ha crecido la población mundial de perros callejeros gracias a su querido Akamaru.
-No digas ordinarieces, jovencita.
-No lo hago, señora- se froto la cara con la mano libre- Pero cada día me llama diciendo que Akamaru no está y que ha desaparecido. Y cada noche Akamaru regresa a su casa para que lo alimente y lo ponga a dormir en cama.
- Sí, pero un día te llamaré, y Akamaru habrá desaparecido de verdad. Es un perro muy mayor y le puede suceder cualquier cosa.
-Señora, créame: mientras haya perras en el mundo, Akamaru será inmortal.
Toc. Toc. Llamaron a la puerta de su despacho.
-Teniente Haruno- el Oficial Sai alzo la mano para despedirse de su superior. Ya había acabado su turno diario.
Saku puso los ojos en blanco y deletreo con los labios: Dispárame
El rostro sonrojado del pálido y bueno Sai se ilumino con una sonrisa.
-¿Es la señora Inuzuka?- susurro señalando el teléfono.
Saku asintió cansada. Sai soltó una risa y le dijo:
-Suerte.
Saku lo despidió con un gesto de su barbilla. Mantuvo la conversación con la anciana cinco minutos más, hasta que localizo al perro a través del chip y le dijo en que esquina estaba.
Después de colgar el teléfono, se levantó y repaso los informes de la denuncia por malos tratos que recaían sobre Konohamaru Sarutobi, y de la pequeña red de camellos adolescentes que asediaban los institutos de La Salle, Cabrini y Ben Franklin. Saku y el jefe de policía, Sasori, ya habían repasado las zonas de acción de los grupos. Y mañana habían previsto dar con el facilitador de las pastillas de éxtasis: el capo.
Y, al final, clavo la vista con tristeza en la nota que le había dejado Sasori en la pantalla de su ordenador: Gara de la Arena está fuera
-Joder… ¿Cómo puede ser,Matsuri?- se pregunto, sin poder creerse que ese maltratador estuviera libre de nuevo porque su mujer había retirado los cargos.
Había cosas que no podía controlar; y el miedo y la estupidez de las personas, eran dos de ellas.
Salio de su despacho y condujo hasta su casa, en la calle Tchopitoulas. No podía decir ese nombre sin partirse de la risa y pensar que quien le puso el nombre adoraba los Tchoupitos.
Nueva Orleans era una ciudad mas bien tranquila. Después de haber sido parcialmente destruida por el Katrina, responsable de la muerte de mas de la mitad de la población, los ciudadanos tomaron conciencia de todo aquellos que les rodeaba, y desde que se levantaron de la tragedia, la ciudad vivía en una relativa y sana paz.
Sin embargo eso no quería decir que fuera una ciudad de santos, ni mucho menos. Menos mal que estaba el barrio Frances, una zona preciosa y muy popular, repleta de casas de todos los colores y ambiente muy nocturno, donde siempre sonaba de fondo el inmortal jazz.. y en el que cada tres pasos también te encontrabas con un club de striptease o un burdel camuflado. A lo que ella siempre que pasaba por ahí decía: Bienvenida al barrio Francés, donde te pueden tocar lo que quieras: el saxo o el sexo. Aun habia vicios y los jóvenes se encargaban de alimentar las peleas de barrios y cometer algun robo ocasional, pero no. Nueva Orleans no era el Bronx.
No le faltaba trabajo, no osbtante extrañaba las emociones fuertes, seis meses atrás la habían ascendido, eso si. Sasori, el actual capitán de policía, la promovio de sargento a teniente. ¿Por qué? Porque había detenido a Gaara a punto de matar a su mujer, Matsuri, a golpes.
Sus padres estaban orgullosos de ella que no cabían de la emoción. Pero a Saku le costaba fingir que se sentía bien y feliz. Una cosa era segura, adoraba su pueblo, su ciudad. Pero ansiaba estar en Washington, donde se gestaban la mayor parte de las decisiones estatales.
Por eso, en una semana, realizaría de nuevo las oposiciones para entrar al FBI. Lo haría todo de maravilla y no se dejaría embaucar por el maldito Tazuna. No. Esta vez diría aquello que el viejo anhelaba oir.
Tchoupitoulas
Su casa era una preciosa chocita de cuatro habitaciones con jardín trasero y porche delantero. Las casas en Nueva Orleans son las típicas casitas que veis en las películas: de madera, grandes, amplias, y de muchos colores; complejos residenciales donde casi todo el mundo se conoce.
Saku vivía sola, acompañada de un pequeño camaleón al que llamaba Ringo, como el de la película. Lo dejaba salir del terrario y lo soltaba por el porche, entre las plantas y las cañas de bambú.
En el jardín tenía un pequeño jacuzzi bitermal. Cuando quería, y sus necesidades lo solicitaban, era de agua fría o caliente, y lo utilizaba tanto para el verano como para el invierno. A Saku le encantaba tomarse los mojitos nocturnos entre burbujas, la música de Enya y el sonido de los grillos.
Sasori, su guapísimo capitán de policía, siempre insistía en autoinvitarse cuando ella tenía fiesta. Y cuando decía guapísimo, se refería a un mulato altísimo de ojos miel y espalda de acero.
Pero Saku consideraría un gravísimo error mantener más que una estricta relación profesional con su jefe. Por ese motivo y educadamente, siempre lo rechazaba. Aun así, si había una palabra que definía a Sasori, esa era la perseverancia; por lo tanto, el hombre no dejaba de intentarlo una y otra vez.
¿Qué veía en ella? Solo él lo sabría. Subio a su habitación y se quitó la ropa de calle para colocarse su pantalón corto, su top y los guantes Adidas rosas y negros de boxeo. Recogió su pelo en una cola alta y rosa. Después de su jornada laboral le gustaba desahogarse con el saco de pie Lonsdale que tenía en el jardín.
Un puñetazo arriba, dos seguidos al centro.., ¡patada! Y volvía a repetir. Ejecutaba sus movimientos al ritmo de Give me Something for the pain de Bon Jovi, cuando la música de sus cascos cesó y dio paso a la llamada de su madre, Mebuki.
-Mamá.
-Hola cielo, ¿Cómo estás?
-Igual que este mediodía cuando me has preguntado qué comía- dio un salto y pateó el saco con la pierna derecha.
-Cariño…, ¿sabes algo de Ino?- pregunto con voz temblorosa.- Nunca habia estado tantos días sin decirnos nada. Ella siempre nos habla, de un modo o de otro, y tu padre y yo estamos preocupados.
Saku se detuvo y se quedó con la vista fija en el saco rojo. Hacía tres días que su hermana no se ponía en contacto con ella para nada. Tenía su teléfono desconectado y no podían rastrear. No había modo de localizarla, y la verdad era que Saku estaba tan preocupada por ella que no quería pensar demasiado.
Ino aparecería. Llamaría. Como siempre acababa haciendo.
Sin embargo, entre hermanas había una especie de conexión especial. Ellas siempre la habían tenido. Y a Saku se le hacía un agujero en el estómago cuando esa intuición negativa sobre la salud y bienestar de su hermana sacudía todas sus sinapsis. No quería pensar en negativo, pero Ino ni siquiera le había mandado un mail con la cuenta falsa.
-No mamá. No sé nada. Pero no te preocupes. Ino es muy lista y siempre sale de todos los líos en los que se mete.
-Tu hermana es un agente infiltrada del FBI Saku. Sus líos no son líos cualquiera- contestó más dura de lo que había pretendido sonar.
-¿Y los míos sí?
-Oh, señor, Saku… Sabes que no es eso lo que he querido decir- se disculpo su madre. No podría estar más orgullosa de las dos.
Saku exhaló aire y se apretó el puente de la nariz.
-Lo sé mamá. Yo también estoy nerviosa por esta ausencia demasiado larga de la tonta de Ino. Pero seguro que no le sucede nada. Ya sabes como son las misiones encubiertas.
-No cariño, no tengo ni pajolera idea. Empiezas a hablarme como tu padre. Él se cree que soy una eminencia en rangos policiales y estatales, pero soy una humilde ignorante. Sé que tú e Ino os ponéis en peligro porque habéis sacado el mismo cerebro de vuestro padre y su misma inconsciencia. Pero no me hables de misiones encubiertas porque visualizo a Ino vestida de camuflaje y no me sienta nada bien.
No. I no estaría así. Pero dado que desconocía la naturaleza de la misión en la que estaba involucrada, no sabía qué tipo de vestimenta llevaba.
Saku sonrió y se quitó los guantes.
-Mira mamá, en cuanto sepa algo de ella te aviso ¿vale?.
-Vale mi cielo. ¿Ya te has ligado al grandulón pelirojo?
Subió los escalones del jardín y se metio dentro del salón.
-Mi jefe mamá y se llama Sasori.
-Si, Tom Selleck, qué guapo era…
¡Oh, por Dios!
-¿Qué ha sido ese ruido?- preguntó ascendiendo la escalera de dos en dos escalones. Entró en su habitación para encender el agua de la ducha.
-Me he olvidado de cerrar la puerta del horno…
-¿La misma que papá te repite una y otra vez que cierres cuando la has acabado de usar?
-¡Me cago en todo lo que…!- se oía decir a su padre de fondo- Mi espalda.
-Si, creo que si.- Contesto Mebuki con voz contrita. Te dejo cielo. Llamame en cuanto sepas algo.
-Sí mamá.
-Te quiero.
-Te quiero.
Se desnudó y se metió bajo la alcachofa de la ducha, que destilaba chorros constantes de agua caliente. Mmm… Su champú olía a fresa y era tan cursi que le encantaba. ¿Dónde se había visto que una teniente disfrutara de esas chucherías de mujeres? ¿Dónde? En la ducha de Saku.
Rauda y veloz, se medio secó el pelo y cubrió su cuerpo con un pantalón azul corto y la camiseta que utilizaba para dormir en la que rezaba: El cuerpo de la policía está así de bueno.
Con una ensalada y un par de pechugas a la plancha, se sentó sobre su viejo sofá con chaise longue y puso una de sus películas favoritas. Pero apenas la miraba porque no dejaba de revisar su teléfono. Tres días eran demasiado para Ino.
¿en que estaría metica? ¿Por qué no se ponía en contacto con ella?
Si tuviera el teléfono de Sasuke a lo mejor podría hablar con él y preguntarle, aunque oír su voz la llevaría a momentos de frappuccinos y besos robados.
-No vayas por ahí amigo- le dijo a su cerebro. No tenía pilas para su pequeño Don Consuelo. Y si no había pilas, no había pensamientos calenturientos.
Sasuke Uchiha… Basta. Basta. No vayas hacia la luz Saku
Dio un sorbo a su té de melocotón helado y con el portátil sobre las piernas reviso el correo.
Ni rastro de su hermana. Estaba tentadisima a llamar a su amiga Tayuya, la hacker que trabajaba para la policía de New Orleans, y pedirle que localizara la última IP desde la que Ino se conectó y le envió el último mail.
De: I
Para: S
Loquita, estoy bien.
No tengo mucho tiempo para escribir, pero me alegra comunicarte que estamos a punto de cerrar el caso. Ya te contaré. Un beso muy fuerte nenita.
I
Eso quería decir que, fuera el caso que fuese, ya lo tenía casi resuelto ¿no? Lo cierto era que actuar como un infiltrado del FBI acarreaba mucho riesgo y también sembraba inseguridades en las personas más cercanas a tu círculo.
Miro a ringo. Hacía media hora que el camaleón intentaba camuflarse con el cojín verde en el que estaba jugando.
¿Ringo sufriría por ella cuando entrara en el cuerpo?
Al ver que empezaba a darle la paranoia al imaginarse a I en situaciones delicadas, cogió a Ringo entre sus manos y lo alzó hasta la altura de sus ojos.
El sonido del timbre de la puerta hizo que se tensara. Eran las diez y media de la noche y no tenía visitas a esa hora.
Con el ceño fruncido y Ringo en mano, puso la película de Willow en pausa y se levantó para abrir la puerta.
Tras la mosquitera que cubría el marco de la entrada se reflejaba la solida figura de un hombre alto y delgado, pulcramente trajeado.
Saku activo la pantalla ofimática que identificaba a sus visitantes. El monitor mostraba a un hombre de pelo blanco y ojos oscuros que miraba directamente a la pequeña cámara que había a mano izquierda del timbre.
No lo conocía. No sabía quién era ese individuo.
-¿Señorita Haruno?- pregunto mirando fijamente por el visor informático.
Saku abrió la puerta y dejó a Ringo sobre el ficus de la entrada.
-Buenas noches, señorita Haruno- se llevó la mano al trasero y levantó su placa de identificación- FBI. ¿Puedo entrar?
Jiraiya: subdirector del FBI. Malas noticias. Cuando el FBI llamaba a tu puerta solo podía significar dos cosas. O que te creían indirectamente involucrado en un delito federal, o bien que podías aportar pistas para solventar uno. O eso, o su madre, había sido acusada por su padre, Kizashi, por intento de homicidio.
Pero Saku entendió que el subdirector del FBI no estaba ahí por ese motivo.
Tres días era demasiado tiempo para Ino. Y ese hombre estaba aí por algo relacionado con su hermana. Su intuición innata así lo decía.
Los ojos se le llenaron de lágrimas y tragó compulsivamente.
-Es Ino ¿Verdad?
-¿Me deja entrar, por favor? Este no es sitio para hablar.- contestó el agente con educación.
-Claro, disculpe.
El subdirector Jiraiya se detuvo en la entrada.
-Después de usted, señorita Haruno. Necesito hablarle largo y tendido sobre algo y es estrictamente confidencial.
Saku asintió firmemente. La barbilla le temblaba y los labios le hacían pucheros.
Por favor, por favor… que no me de malas noticias
-Tome asiento.-Llegaron al salón y le señalo el sofá-¿Desea tomar algo?
-No, estoy bien gracias-contestó sentándose en la butaca solitaria- Siento haberla importunado. Estaba cenando, ¿verdad?
-Oh, no se preocupe- retiro la mesa auxiliar y la dejó en la cocina- Ya no tengo hambre- Su pantalla plana tenía congelada la imagen de Willow lanzando una bellota al cielo. Entornó los ojos y apagó la televisión con el mando a distancia. Nerviosa como jamás había estado, se sentó en el sofá, al lado del señor Jiraiya- ¿Cuál es el motivo de su visita? Y debe de ser algo importante para que venga un alto cargo del FBI a mi casa.
¿Mi hermana está bien? Él entrelazó sus manos y apoyó los codos en sus rodillas.
-¿Le dijo su hermana Ino en qué estaba trabajando?
-¿Además de que era agente esoecial? No. ¿Sigue viva, verdad?- pregunto impaciente.
-No lo sabemos. Creemos que sí, pero… No podemos asegurarlo a ciencia cierta.
Saku se mordió el labio inferior y cerró los ojos. ¿Así que eso se sentía cuando te daban noticias de ese tipo? Por Dios, quería morirse. Llorar y morirse.
-¿Qué se sabe? ¿Qué ha pasado? ¿Cómo ha desaparecido?
-Señorita Haruno, antes de que yo le explique nada, déjeme advertirle que si, en algún momento sale de su boca algo de lo que hayamos hablado aquí, será considerado como un delito y una traición al Gobierno de los Estados Unidos de América ¿Entendido?
Saku no pudo valorar si lo que más la enfureció de ese omentario era su tono o lo que daba a entender con sus palabras.
-Soy policía de Nueva Orleans, señor. Trabajo para mi país, para su bienestar. Creo que su advertencia está de más- le dijo desafiante.
Algo parecido a una sonrisa cruzó por los ojos oscuros de Jiraiya.
-Me habían dicho que tenía problemas en controlar su lengua. Excelentes notas en la preparación cadete de Quantico- chasqueó con la boca- pero un desastre en la entrevista personal. No obstante, no creo que sea un caso perdido.
-¿Así que han hablado de mi?
-Sí, por supuesto, Ino es un diamante como agente especial y tienen los mismos genes, así que esperábamos que usted nos diera los mismos resultados… Ella es muy disciplinada y usted es más… impulsiva. Pero nada que no se pueda limar, ¿no creer?
-Soy una tumba señor. Sé dónde y para quién trabajo. Y I es una excelente profesional. Espero ser como ella algún día.
-Me alegra saberlo.
-Y ahora, por favor, ¿puede explicarme el motivo de su visita=
-¿Sabe? He cambiado de idea. ¿Me puede ofrecer un café con hielo?
El subdirector le daba vueltas a su café solo y después lo vertio todo en el vaso con cubitos de hielo.
-Ino trabajaba como agente especial infiltrada en un caso de trata de blancas.
Saku abrió los ojos y las palmas de las manos se le enfriaron.
-Después del narcotráfico, la trata de personas es el delito más redituable ¿Lo sabía?
-Sí señor- Estaba al tanto de los índices de delitos federales. La mayoría de las veces, la trata de blancas se relacionaba con la esclavitud, el abuso sexual y trabajos forzosos. Por Dios, tenía ganas de vomitar, y un manojo de nervios muy inestable le oprimía la boca del estómago.
-Todas las naciones sufren de tráfico de humanos y como con todos los delitos, intentamos erradicarlos, pero no es fácil. Hace quince meses se encontró un cadáver de Konan Lewska. Una mujer rusa de veinte años hallada muerta por sobredosis en el desierto de las Vegas, cerca de la interestatal 215. Konan llevaba un collar de perro en la garganta con un medallón en el que rezaba "pertenece a los hombres lagarto".
-¿Un collar?
-Sí. Un collar de sumisa. ¿Cuánto sabe de DS, Saku?
-¿Perdón? ¿DS? Mmmm… que es el apellido de nintendo.
Jiraiya entrecerró los ojos y frunció los labios. El silencia se tornó espeso y pesado entre ellos.
-Dominación y sumisión.
-Ah, BDSM- contestó como si esas siglas no le dieran un terrible aspecto- ¿Bondage y sadomasoquismo?
-Bueno, ahora lo llaman solo DS, porque quieren acercarlo un poco al populismo. Como le decían Konan llevaba un collar de sumisa y al parecer tenía a un amo o, en este caso, varios amos. Hasta ahí todo indicaba que podía ser un crimen pasional sexual y que se les fue de la mano con las drogas ¿verdad?
-Sí continúe.
-Desde las Vegas se pusieron en contacto con Washington y desde entonces llevamos el caso nosotros. Investigando, nos dimos cuenta que Konan había desaparecido de su país dos meses atrás-tomó un sorbo de café helado- Era practicante principiante en el mundo DS. En sus extractos bancarios descubrimos compras por internet a varias tiendas de fetiches y sumisión, por tanto, la mujer sabía lo que hacía.
-¿Y cómo fue a parar a las Vegas?
-Konan había comprado dos billetes con destino a Miami, en respuesta, posiblemente a una invitación.
-¿Qué tipo de invitación?
-Un encuentro DS
Saku se removió en el sofá. Aquello era incómodo.
-Un encuentro de sado, de acuerdo.-¿Cómo sabían que su visita a Miami respondía a ese tipo de invitación?
-Por lo que averiguamos luego gracias a Ino y a Jūgo , que después le explicaré.
-Dios..-Apoyó los codos en las rodillas y se cubrió el rostro con las manos.
-Una vez la joven llegó a Miami, se perdió su pista totalmente. Ninguna actividad bancaria, ninguna conexión a internet, ninguna llamada telefónica.
-Hasta que la encontraron muerta, con el collar que la identificaba como propiedad de los hombres lagarto.
-Sí. El cuerpo de Konan no nos decía mucho más. No había rastro de semen ni de agresión física, excepto un exceso de un tipo de droga que se halló en su cuerpo, conocida como Popper, mezclada con cocaína.
Saku sabía lo que era el Popper. Era una droga afrodisíaca que servía en forma de inhalador, y de la que si se abusaba, podía causar graves daños o incluso la muerte.
-Konan murió por una sobredosis y por una reacción asmática al inhalador, pero su hallazgo propicio que entráramos en uno de los casos de trata de blancas más importantes y mejor camuflados de los últimos tiempos. Después de Konan, vinieron Mirai, Naori y Pakura… Las tres en un espacio de diferencia de tres semanas.
-¿También en las Vegas?
-No. Esta vez en Phoenix, Arizona; Alburquerque, Nuevo México y en Sacramento en California. Las relacionamos con el mismo caso porque también murieron de sobredosis.
-También por Popper.
-Sí. Todas tenían la misma droga en su sangre. Se había denunciado la desaparición de una de ellas, Pakura, dos meses atrás en Noruega. Estudiamos sus movimientos bancarios y descubrimos similitudes con Konan; le encantaba lo fetish y las fustas; y lo último de lo que el sistema tiene constancia es de que vino a Alburquerque para algo, y ahí se perdió su rastro. La hallaron muerta en la frontera entre Nuevo México y Juárez. Las otras dos víctimas, Mirai y Naori, no presentaban ninguna denuncia por desaparición y eran originarias de Phoenix y Sacramento, respectivamente. Ambas adoraban el sado y una de ellas tenía un tatuaje que rezaba: "Los monos cuidarán de Dorothy".
Saku sacudió la cabeza. No podía hilar casi nada. Ni una sola vez había nombrado a Ino todavía.
-¿Dorothy? ¿El Mago de Oz?- preguntó confusa- no logro entender.
-Hasta entonces, nosotros teníamos un rompecabezas del que solo teníamos a cuatro chicas muertas: dos pelirosas y dos rubias, de rostro pálido y ojos claros, esbeltas-enumeró.- Tenían en común sus inclinaciones por el sado y la dominación. Dos de ellas estaban declaras desaparecida en sus respectivos países. Y las cuatro habían muerto por una variante de Popper con cocaína. Lo único que teníamos claro era que el escenario en el que debíamos trabajar era el DS.
-Mi hermana cuadraba en el perfil- entendió con voz monótona y la mirada perdida- Rubia, piel clara y ojos claros. Esbelta.
-Sí. Decidimos trabajar con ella por muchas razones. La agente Haruno se internó en el mundo del DS como practicante, se infiltro.
¿Su hermana? No… ¿Ino había hecho eso? ¿En eso estaba metida? Dios… Se le puso la piel de gallina.
-El collar de sumisa de Konan y el mensaje tatuado de Naori les llevo a buscar por todos lados el significado de los hombres lagarto y la relación que podían tener con Dorothy y los monos. La agente Ino y el agente Jūgo hicieron un trabajo de investigación sublime. Internarse en el DS, conocer su munfo y hacerse pasar por practicantes les llevó a un juego de rol muy popular en el ambiente: dragones y Mazmorras DS.
Dragones y Mazmorras, un mundo infernal, se oculta entre las sobras las fuerzas del mal canturreó Saku mentalmente. Increíble.
-El medallón de Konan hablaba de los hombres lagarto y el tatuaje de Naori insinuaba que los monos cuidarían de Dorothy. En el juego de rol de dragones y mazmorras, en el real, existen los hombres lagarto: seres oscuros que esclavizan a los débiles. Y también existen los monos voladores. Los adictos al rol afirman que estos personajes los incluyeron en honor al mago de Oz de Juudy Garland. Todo apunta al rol de dragones y mazmorras DS, cuyas iniciales D&M son conocidas en el ambiente como Domines y Mistresses: amos y amas. Pero, como habrás podido deducir, no es solo un juego de rol. Hay una organización que está utilizando este juego BDSM como tapadera para traficar con mujeres y hombres. Buscan esclavas y esclavos sexuales con un determinado perfil. Piel claro, ojos claros y pelo largo y liso.
-Demonios… ¿Dónde está Ino?-preguntó frotándose las manos, levantándose con brío- ¿sigue viva?
-Esto es todo lo que Ino nos ha filtrado. En una semana se celebran los juegos de Dragones y Mazmorras DS; una cita del ambiente que se realiza cada quince meses. Esta vez son solo cuatro días de juegos eróticos, dominación y sumisión. Una especie de torneo, como unas olimpiadas, en el que al parecer es la única ocasión en la que se muestran los tres cabecillas más poderosos del rol, conocidos como villanos. Algunos miembros del rol que intimaron con Jūgo e Ino afirman que el colofón final viene cuando presentan a un grupo de esclavas y esclavos neófitos y se los dan como carnaza a los villanos. Primero juegan con ellos públicamente, pero luego se los llevan y nadie sabe que es lo que hacen con ellos..
-¿Piensan que se trata de gente que no ha consentido?
-La última vez que se realizaron esos juegos se hizo una ruta por el sur de Estados unidos. Una ruta que pasó por Nuevo México, las Vegas, California y Arizona.
-Coincide con los puntos donde aparecieron los cuerpos de las víctimas.
-Y, al menos, dos de esas mujeres estaban desaparecida. Ino lleva tres días fuera de cobertura. Ella y Jūgo estaban a un paso de descubrir los miembros que forman la estructura piramidal de esa organización. Dragones y Mazmorras DS mueve muchísimo dinero, y para elaborar escenarios donde escenifican los juegos se necesita una gran infraestructura económica. Hay gente importante detrás. Nuestros agentes estaban a punto de dar con ellos; esperaban el torneo con ansiedad. Los juegos iban a ser el colofón del año de investigación. Los villanos son invisibles, aunque todo el mundo habla de ellos. Pero en este año no han llegado a averiguar nada sobre su identidad y su paradero. El BDSM que se practica fuera del rol es extremadamente limpio y sano- dijo contrariado- No han hallado rastros de Popper, ni esclavitud forzada, ni nada mínimamente denunciable. La gente que han conocido en el sado está al margen de los homicidios que conocemos y practica de manera consentida. Pero en el torneo se reúnen los miembros más selectos y ahí es donde ocurre todo. Los villanos y aquellos a los que sirven, son los que mueven el tráfico de personas y facilitan el Popper. Son a ellos a los que debemos capturar. Sin embargo- su rostro se endureció y sus ojos se opacaron- perdimos al agente Jūgo, señorita Haruno. Él era la pareja de su hermana. Lo hallaron muerto a las afueras de uno de los clubes de DS de Nueva York. Ino iba con él, pero no hemos vuelto a contactar con ella. Esta desaparecida.
-¿Cómo murió el agente?
-Le asfixiaron. No tenía señales de agresión física en el cuerpo, pero la necropsia reflejaba la presencia de sangre desoxigenada en los tejidos, protrusión de los globos oculares, mordiscos en la lengua y edemas en el pulmón.
Horrible. Una muerte horrible y muy violenta.
-lo siento mucho por Jūgo, de verdad… pero, mi hermana…- lamento con voz temblorosa-¿usted cree que está..?
- Jūgo nos dijo que la agente Ino llamaba mucho la atención de la reina de las arañas: la líder de las dominas del juego rol. De hecho, gracias a ella, tenían la invitación personal para el torneo de Dragones y Mazmorras DS. Ellos creían que la reina jugaba el papel de informador de los villanos, que les decía si había bocados suculentos entre los nuevos miembros del rol. Confío en que su hermana siga viva, pero ahora mismo desconocemos en manos de quien está.
-¿Y si ha huido? ¿Y si ha escapado?
-La agente está capacitada para contactar con nosotros en cualquier situación. Incluso con ustedes.
Claro. Y no lo había hecho.
-¿Cómo sabía que Ino iba con Jūgo?
-Porque nuestro infiltrado al cargo nos lo dijo. El foro rol tiene una vida muy rica y estructurada y, aunque esta todo controlado por los villanos, encontraron el modo de comunicarse y dejarse mensajes cifrados a través de los avisos privados del foro.
¿Había otro agente más? ¿Quién era?
-Entiendo… ¿ha venido para decirme solo que Ino ha desaparecido?-retiro el vaso de café- ¿Le apetece otro?
-No, gracias. Y no, he venido solo para anunciarle la desaparición de su hermana.
-¿Entonces? Dígamelo de una vez.-
-Necesitamos otro cepo. Saku se detuvo de espaldas a él- y usted y Leslie se parecen mucho. La agente Haruno no deja indiferente a nadie, y Jūgo se encontraba en serias dificultades para alejarla de los otros amos. Usted tiene su misma estructura facial, se parecen mucho, aunque son inquietamente distintas y definitivamente, cuadra con el tipo de perfil que, al parecer les atrae a los villanos o a quienes sea que haya detrás de ellos. Si la infiltramos con nuestro tercer agente y la reina la ve, es posible que la atraiga del mismo modo que hizo su hermana; y, si es así, tanto su amo como usted podrían ser presentados ante la cúpula.
Saku seguía inmóvil con las manos ocupadas por los vasos ¿amo? ¿Iba a tener un amo?
-Necesitamos su colaboración. Queremos encontrar a la agente Haruno y seguir adelante con este año de dura y sacrificada investigación que hemos realizado. Estamos a un paso de revelarlo todo. No queremos que la muerte de Jūgo sea en vano y…
-¿Quieren que me infiltre como agente especial?- Lo haría. Lo haría por su hermana y además a ciegas. Pero si el FBI reclamaba su ayuda, esta sería su oportunidad para reclamar algo a cambio.
-Tenemos poco tiempo para reaccionar. Hemos perdido a dos agentes y no se me ocurre nadie mejor que usted para asumir este cargo.
-¿En serio?- Se dio la vuelta y dejó los dos vasos de nuevo sobre la mesa- Tiene miles de agentes mejor preparadas que yo, que soy una policía con instintos homicidas de Nueva Orleans ¿recuerda? Ya habrá leído mi historial y el señor Tazuna le habrá alertado sobre mis politonos.
-Me han recomendado que fuera usted, señorita Haruno. No le voy a engañar: no es una misión fácil. Tiene que meterse mucho en el papel y sé que no debe ser agradable exponerse de ese modo ante nadie. Pero, si es usted tan obstinada y profesional como él dice que es, estoy convencido de que puede funcionar.
-¿Quién me ha recomendado?- pregunto curiosa.
-Es confidencial. Nosotros nos fijamos en usted y él decidió ser su pareja en esto. Escuche: usted y su hermana Ino se parecen mucho. Y además es policía, ya trabaja para la ley. Queda una semana para los juegos de D&M. entiendo que esto es muy inesperado, así que le daré esta noche para que se lo piense… pero, si al final acepta, su instrucción empezará inmediatamente.
-¿De qué tipo de instrucción está hablando?
-Le explicaremos cómo funciona el rol y tendrá todos los archivos del caso. Y le enseñaran a ejercitar su papel y a entender el mundo de la dominación y la sumisión. Tendrá que sentirla en carne propia. ¿Comprende lo que le digo?
Saku sabía que estaba metiendo en camisa de once varas. Ni siquiera confiaba en que fuera capaz de relajarse ante un hombre con un látigo, un hombre que, seguramente no iba a conocer de nada. Pero también tenía consciencia de lo que suponía ejercer su trabajo. Su hermana la necesitaba y aquella era la única razón por la que aceptaba.
-No tengo que pensar nada. Acepto, por supuesto- levantó la barbilla.
-Ino tuvo tres meses de preparación para asumir su papel como sumisa- explico Jiraiya.
-¡¿Tres meses?!- imaginarse a I entrenando sin ropa con un potro no era una imagen agradable- ¿y yo solo voy a tener una semana? Esto no va a funcionar-negó con la cabeza- es demasiado precipitado.
-Lo sé. Pero no hay tiempo. Jūgo y ella se entrenaron juntos para estar plenamente sincronizados como pareja. No podemos despertar sospechas y se tienen que fusionar con el ambiente. Usted lo hará estos días con su compañero, que todavía sigue en misión; de hecho es el agente especial al mando. Entraran juntos, como amo y sumisa. Él necesitara a alguien que no levante suspicacias. ¿Puede asumir ese papel o es demasiado?
Saku arqueo una ceja y lo miro como si fuera una cucaracha.
-Acepto por mi hermana subdirector. Pensó encontrarla.
-Bien- Sonrió más relajado.
-Pero si me infiltro, les ayudo y saco a mi hermana del agujero en el que esté metida, usted me aceptara en el FBI.
Jiraiya acepto sin dudarlo. Saku era su única esperanza. Y si el agente especial Uchiha se había ofrecido a instruirla y a entrar en el torneo con ella, era por una razón: la chica ayudaría en la misión y se adaptaría bien. Además, Sasuke no se había equivocado. Había asegurado que Saku no perdería la oportunidad de exigir su lugar en el FBI, y así había sido. Al parecer, conocía muy bien a esa joven mujer.
Abrió su carpeta y extrajo las hojas de su precontrato con la seguridad estatal.
-Aquí tiene su contrato como agente especial de la Oficina Federal de Investigación. De ahora en adelante, trabajará para nosotros. Él nos dijo que pediría justamente esta gratificación. Firme aquí.
Saku aturdida, firmó donde señalaba el índice del subdirector.
-Si todo se desarrolla con éxito, cuando regresen, oficializaremos su entrada en el cuerpo. Mientras tanto, en unas horas, nuestro agente al mando se pondrá en contacto con usted y le informará sobre cómo van a desarrollar esta misión- Tomó su carpeta y se levantó del sofá, ofreciéndole su mano- Ha sido un placer.
-Ya.. Gracias- acepto su mano. Retiro su flequillo rosa de sus ojos verdes y se abrazó por la cintura mientras lo acompañaba a la salida.- ¿Señor Jiraiya?
-Dígame- pregunto mientras descolgaba su americana oscura de la percha de madera de la entrada.
-No se mueva- se acercó a él y sonrió, aunque el gesto no le llegó a los ojos- Tiene a Ringo en su hombro.
-¿Ringo?-pregunto inclinando la mirada. Sus ojos azules se toparon con los ojos locos de un bicho que cambiaba de color, de verde a rojo-¿es una iguana?
-Es un camaleón- lo cogió apresuradamente y lo cubrió con sus manos, dejando solo su cabeza descubierta- Tiene la mala costumbre de camuflarse con los invitados. Pero creo que es daltónico… su americana es de color negro- se echó a reír, esta vez con más ganas.
El hombre la miro y se dio cuenta que con aquel pelo rosa y ojos verdes daba la sensación de que era una especie de ninfa inocente a la que iba a meter en un mundo de oscuridad y sombras.
-Dé lo mejor de usted señorita Saku. Acaba de entrar en la misión de Amos y Mazmorras.
-Lo haré señor-asintió con la barbilla-¿puedo hacerle una pregunta?
-Dispare
-¿Quién es él?- Solo había una persona que pudiera conocerla de ese modo, que supiera su ansiedad por entrar en el cuerpo, y que entendiera su inconsciencia e impulsividad a la hora de aceptar una misión así.
-El agente Sasuke Uchiha. Él está al mando.
Si el subdirector vio la sorpresa y el impacto que le provocó aquella revelación lo supo disimular muy bien.
Jiraiya abandonó su casa con el precontrato firmado y con la esperanza de que ella pudiera ayudarles. Pero Saku estaba en medio de un ataque de inseguridad.
Sasuke Uchiha.
Sin pensarlo dos veces subió a su habitación y dejo a Ringo en su espectacular terrario. Volvio a enfundarse la ropa de boxeo y bajo al jardín.
Su hermana Ino estaba en peligro.
¡Dos puñetazos arriba! ¡Uno abajo!
¡Patada voladora!
Sasuke era el agente al mando de su misión. Era el superior de Leslie, pero nunca pensó que trabajarían juntos en aquel caso. Sasuke en un caso de amos y sumisas… infiltrado. Dios…
¡Patada! ¡Patada!
Ino siempre había sido una mujer muy integra y honesta, pero mucho menos inflexible que ella. Era elegante y serena, y tenía un aura especial que inspiraba respeto.
¿Qué sintió cuando empezó a instruirse en el DS? ¿Una mujer como ella aceptaría ese rol? Tuvo que hacerlo para interpretar tan bien su papel ¿no?
Pero imaginársela en manos de los villanos o de la maldita reina de las arañas le revolvía el estómago.
Tantas preguntas sin respuesta…
¡Patada! ¡Puñetazo al frente! ¡Izquierda, derecha!
Una pelota de angustia atoró su garganta y de repente se dobló sobre sí misma y vomitó. Con los ojos rojos fijos en el césped, no dejaba de pensar que I estaba en peligro. ¿Y si le estaban haciendo daño? ¿Y si abusaban de ella?
-Ino..-gimoteó entre lágrimas. Se incorporó y dando un paso derrotado, dio un último puñetazo al saco para luego abrazarse a él y llorar.
Lloraba como nunca, por nervios, por miedo, por rabia… porque I nunca le explico lo que hacía; porque como hermanas, nunca se sinceró con ella ni dijo cómo se sentía con el papel que estaba desempeñando.
Y su archienemigo, Sasuke Uchiha, por muy odioso y prepotente que fuera, tenía que dar lo mejor de él para ayudarla. Iba a ser su superior.
-Menuda mierda…
En esa misión no importaban ni su orgullo ni la inquina que se tenían. Solo importaban Ino y las otras personas que estuvieran en su misma situación.
Debían liberarlas.
