La depresión es despiadada.

Te encierra en una jaula de la que sientes no puedes escapar, dónde crees que estarás el resto de tu vida. Porque sí, te vuelves prisionera de tu propia tristeza, te pierdes en la oscuridad de tus miedos y el vacío que antes solían ser tus esperanzas te envuelve, te consume.

Pinkie Pie estaba siendo víctima de sus propias decepciones.

Sus amigas odiaban sus fiestas, su compañía, todo lo que estaba relacionado con ella. Y Pinkie no lo soportó, la tristeza la atrapó con fuerza y la hizo caer con fuerza en la realidad.

Una realidad dónde ella era la definición de locura y, su locura, era la única respuesta sana al dolor enfermizo y opresor que la asfixiaba y le hacía arder las entrañas como si su sangre fuera lava.

Ahora su depresión era más fuerte que su propia luz; y sabía que de aquella prisión, dónde incluso su risa se había perdido, ella no podría escapar.

Y ni quería.


Ésta podría ser como la otra versión del Drabble anterior¿?

Sé que tardé un poco, pero estuve de allí para acá en todo Diciembre ya penas salí a vacaciones y pude darme un lujo en internet.'3

¡Gracias por leer!

¡Hasta la próxima!