Después de pensarlo un poco y de recibir un review respecto a la secuela, decidí dejar que el muso actuara libremente y pues siempre si salió una segunda parte. No esperen mucho pues es algo que avanza lento debido a que...bueno, están por leerlo.
No pongo disclaimers porque, si leyeron el primer capítulo y vienen a leer éste es porque buscan NueKura y están de acuerdo con ello. No hay nada "serio", éso si, solo pequeños hints hacia la pareja.
Sigue siendo fic en primera persona, solo que en ésta ocasión es Kurama quien narra todo.
Neblina. Espesa neblina cubriendo todo a mi alrededor. Mi pecho se oprime. Escucho pasos en la distancia. Quien sea que viene hacia mí no está muy lejos. Mi voz es firme al tiempo en que sale de mi boca.
"Muéstrate."
Todo luce tal como aquella vez, cuando volví a ver su figura después de tanto tiempo. Aquella vez que las memorias de todos aquellos momentos que pasamos juntos se vieron amenazadas. La misma vez que mis propios sentimientos me jugaron una mala pasada y casi termino presa de un impostor. Errores fatales que pudieron haberme costado la vida, sin lugar a duda, aunque quizá merecía haber caído en aquella trampa y perecer. Sería lo justo después de haberle dejado atrás... Sin embargo, ésta vez es un tanto diferente. La figura frente a mi es idéntica a aquella que tan bien conozco y que tanto añoraba ver a mi lado una vez más pero, a diferencia de aquella vez, él no parece querer dañarme. Mi garganta se cierra; ni un sólo sonido sale de mi boca ésta vez. Él se queda de pie a una distancia considerable. Apenas logro distinguir los rasgos de su rostro, aquella vestimenta tan distintiva que usualmente llevaba encima y ése cabello largo, de color negro como la noche, atado en una coleta alta.
"Kurama." Habla con voz firme y un tono neutro en ella; su vista fija en mí en todo momento. Da un par de pasos. Parece titubeante al hacerlo y se detiene, midiendo mis reacciones. A pesar de aquel antecedente con el impostor, Kaiki, me es imposible siquiera tratar de alejarme o pensar en pelear. Se acerca un poco más y, antes de que pueda siquiera darme cuenta, su mano se posa sobre mi mejilla.
Es cálida, tal como la recordaba. Puedo sentir las callosidades que sus kusarigama dejaron en ella a través de los años, y sin embargo, es una sensación que tanto deseé poder sentir de nuevo. Mis ojos hacen contacto con los suyos. Debí haber sido un libro abierto para él en ése instante. "No debes sentirte culpable por lo que pasó hace tanto tiempo." Me dice con voz suave. Mi única reacción ante ello fue una mirada atónita; mis ojos un poco más abiertos de lo normal ante la sorpresa de verme tan fácilmente descubierto.
"Kuronue, yo... L-lo siento..."
"No tienes por qué disculparte, Kurama. Sé cuánto has sufrido en silencio, siempre culpándote por lo que sucedió cuando, en realidad, soy yo quien debería disculparse por ponerte en una situación como ésta." Puedo ver el dolor reflejado en aquellos ojos oscuros a los que tanto me acostumbré a lo largo del tiempo. "Fui yo quien te pidió que huyeras aquella noche. No teníamos otra opción. Si hubieses titubeado o intentado volver por mí habría sido en vano. Ambos lo supimos desde el comienzo..."
"Aún así..." Mi voz comienza a quebrarse. Me resulta increíble cómo, a pesar de los años, él es la única persona capaz de ponerme y verme así, en un estado tan vulnerable. "...es algo que no puedo evitar. Te echo tanto de menos que...a veces desearía haberme ido contigo aquella noche..."
"¿El gran Youko Kurama diciendo éso?" Responde él con una pequeña sonrisa. Típico de Kuronue: Tratar de aligerar momentos como éstos con palabras tan simples y una sonrisa tonta. "He podido ver parte de tu nueva vida como humano-" Comienza de nuevo mientras trato de ocultar un cierto nerviosismo por lo que pueda pensar sobre mí; después de todo, no todos los youkai son seres que aprecien mucho que digamos a los humanos. "-sé que tienes nuevos amigos y aliados, incluso una familia. Si bien no he dejado de extrañarte ni un solo segundo y que me encantaría que pudiésemos volver atrás en el tiempo... lo cierto es que jamás apoyaría que me siguieras y dejaras de lado todo lo que podrías haber conseguido más adelante. Tomé mi decisión y no me arrepiento de ella, por dolorosa que sea. Jamás lo he hecho. ¿Sabes por qué?" Pausa por un momento, como si esperase una respuesta mientras su pulgar acaricia suavemente mi mejilla. "Porque quería que tuvieras una segunda oportunidad, quería que continuaras viviendo y buscando nuevas oportunidades para ser feliz, aún si no pudiese estar físicamente a tu lado. Veo que no me equivoqué del todo." Añade; su sonrisa se transforma levemente: Había un ligero dejo de tristeza en ella pero, más que éso, mostraba genuina felicidad, dejando entrever que realmente era cierto lo que decía, que de verdad estaba feliz por mí y por lo que había conseguido a pesar de no tenerle conmigo más allá de...
"No has cambiado en nada..." Contesté con una sonrisa, igual que la suya, invadida por la tristeza pero plagada de verdadera felicidad; una felicidad que no había sentido desde hacía muchos años, una felicidad que intentaba llenar el hueco que su muerte dejó en mi vida y que solo él podía brindarme.
"Ni lo haré tampoco. No olvides que soy un hombre de palabra, kitsune." Me asegura con una sonrisa más amplia ésta vez mientras retira su mano de mi rostro, no sin antes enjugar las lágrimas que no me había dado cuenta antes que caían por mis mejillas. No fue necesario decir más. Me sentía mejor conmigo mismo pero, sobretodo, con él, de saber que todo estaba bien entre nosotros aunque...
...dentro de mí, estaba consciente de que todo ésto...no era más que solo un sueño.
Extendí mis brazos, moviéndome un poco hacia adelante para intentar abrazarlo. Añoraba aquello, realmente necesitaba tenerlo cerca, respirar su aroma...
El sonido de la alarma del despertador irrumpió en aquella frágil tranquilidad de pronto, reforzando el pensamiento que justo había cruzado mi mente segundos antes. Solo pude sentir mis manos rozar apenas la tela de su grueso chaleco antes de que todo se desvaneciera a mi alrededor, dando paso a la luz del sol a medida que mis ojos se abrían de nuevo a la realidad. Un pensamiento inundó mi cabeza mientras mis ojos se acostumbraban al resplandor de los primeros rayos de sol entrando por la ventana de mi habitación.
De nueva cuenta, estaba lejos de él...
Como se imaginarán ya, ésto no va a terminar aquí por dos razones:
1.- Amo demasiado a éstos dos como para dejarlos así.
2.- Mi muso es más terco que nada y, aunque intentara dejar la historia aquí, no me dejaría en paz hasta que lo dejara venir a terminar las cosas como se debe. Pequeños gajes de tener musos "activos" de rol. No te dejan en paz ni un mísero segundo...
En fin, como siempre, todo comentario y critica constructiva son apreciados y agradecidos. Trolleos y flammeos...luego les digo por donde van ésos.
