Dragón Ball no me pertenece los derechos corresponden al Gran Akira Toriyama. Yo solo soy una admiradora más.
Vegeta Jr. era inexperto con la maquina del tiempo así que a la hora aterrizar tuvo un gran dilema con los controles y la nave cayó haciendo un gran estruendo quedando el un poco golpeado pero a la maquina no le pasó nada grave.
El ruido alarmó a los saiyajins que vivían en esa zona que eran los más tranquilos y que se dedicaban al comercio.
Una mujer de baja estatura se acercó a la nave y cargó al niño hasta su casa.
Vegeta Jr. despertó en una cama en una casa extraña. Se levantó y salió de la habitación y cruzó unos pasillos hasta llegar a un habitación que parecía ser una cocina y vio a una mujer de baja estatura de piel blanca, cabello corto se acercó a ella y vio que ella tenía una cola.
– Vaya con que al fin despertaste niño – dijo la mujer, que a pesar de sonar con mal carácter su voz era sumamente dulce.
– ¿Quién eres? – Preguntó Vegeta Jr.
– Soy Gine – dice la mujer – ¿Y tú? – Preguntó ella cuando pito su scooter – dímelo después ahora debo terminar la comida.
– ¿Dónde está mi nave? – preguntó el pequeño.
Gine le señaló con el dedo hacia el patio a lo que él niño fue rumbo a ella.
Encapsulo su nave y escucho la voz de la mujer de nuevo.
– Niño, ven a comer con nosotros – gritó Gine.
Vegeta Jr. entró en la casa y vio a un niño igual al que compitió con él en el torneo.
– ¿Tú? – preguntó.
– Mira ellos son mis hijos Raditz y Kakaroto – dijo la mujer.
"No, el niño del torneo se llamaba Goku, claro que no pueden ser los mismos si vine al pasado y al planeta que tiene mi nombre" pensó el niño.
En eso Bardock entró a la habitación y se quedo shockeado.
– ¿Y tú quién eres? - preguntó el hombre.
- Mucho gusto, mi nombre es Vegeta – al oírlo todos escupieron su comida.
– ¿Eres el príncipe Vegeta? – preguntó Raditz. Ya que el nunca había visto al príncipe en persona.
– ¿Y tú cola? – preguntó Kakaroto.
– No es el príncipe, pero se parece mucho a este y al Rey – comentó Bardock.
– Niño sabes que nadie más puede llevar ese nombre si no pertenece a la Realeza – dijo Gine.
Vegeta Jr. Estaba confundido, con todo lo que le decían y lo siguiente que sintió fue que Bardock, le cargó y emprendieron vuelo a algún lugar.
Bardock, lo dejó en un jardín mientras que el fue a pedir una audiencia con el Rey.
Vegeta Jr. Vio a un pequeño niño que estaba recorriendo el jardín. Se acercó a él y lo saludó.
– Hola – dijo Vegeta Jr.
El niño lo miró, lo examinó y le sonrió.
– Hola soy Tarble, príncipe Tarble – dijo el niño.
– Yo soy Vegeta – Tarble lo miró muy sorprendido.
– Tienes el mismo nombre que mi hermano y mi padre – se giró y lo miró desde todos los ángulos – Y te pareces un poco a él, excepto que no tienes cola – dijo el pequeño príncipe.
– ¿En serio y donde está él? – preguntó Vegeta Jr.
– Sígueme es por aquí, pero te advierto una cosa mi hermano hoy amaneció de muy buen humor así que no lo hagas enojar por favor – le suplicó el Príncipe Tarble.
– Está bien, te lo prometo – prometió Vegeta Jr.
Mientras caminaban rumbo a donde estaba el Príncipe Vegeta, Tarble le hacia preguntas a Vegeta Jr.
– ¿Te quitaron la cola? – preguntó Tarble.
– ¿Cola? Nunca he tenido una – respondió Vegeta Jr.
– ¿Entonces no eres un saiyajin? – dice Tarble.
– ¿Un saiya qué? – preguntó Vegeta Jr.
– Vaya creo que no eres uno – dijo decepcionado el príncipe Tarble – pero igual me caes bien, ¿de dónde vienes entonces? – le consultó.
– No me creerías pero vengo del futuro de como unos 150 años en el futuro, aquí dentro tengo mi máquina del tiempo – le dijo Vegeta Jr. Enseñándole una capsula.
– Eso es fantástico pero ¿de verdad tienes ahí dentro una máquina del tiempo? – le preguntó curioso Tarble.
– Pues claro, en mi tiempo soy el chico más popular y rico de la Tierra, y la empresa de mi madre crea estas capsulas de almacenamiento – presumió Vegeta Jr.
– ¿La Tierra? – preguntó Tarble.
– Si ese es mi planeta, yo soy un ser humano así se llama nuestra raza – respondió el niño del futuro.
– Pues te pareces mucho a un saiyajin, si tuvieses una cola y no me hubieses dicho todo eso creería que eres un hermano más – dijo Tarble.
Luego de esa charla y la caminata por los alrededores de palacio donde los guardias y algunos saiyajins los estaban mirando sorprendidos y confundidos, llegaron al lugar donde se encontraba el Príncipe Vegeta.
Tarble entro primero donde estaba su hermano sentado manipulando su scooter. Se acercó con cuidado y lo saludo.
– Hermano – dijo el príncipe más pequeño.
– Tarble – le dijo el Príncipe Vegeta.
El príncipe Vegeta tenía diez años, mientras que Tarble tenía ocho y Vegeta Jr. doce, siendo un poco mayor que sus antepasados.
– Hermano Vegeta, quiere hablar contigo – dijo Tarble.
– No deberías, llamar por su nombre a nuestro padre – dijo el Príncipe Vegeta.
– Pero si no estoy hablando de nuestro padre, sino de ese chico – dijo señalando a Vegeta Jr. – él también se llama así como nuestro padre – le comentó su hermano menor.
El Príncipe Vegeta, se giró, miró al niño y temió lo peor. Tal vez este era un bastardo de su padre, que ahora aparecía y quería ser el príncipe heredero y sacarle su lugar.
Se acercó a él y lo miró. – ¿Qué quieres, ahora vienes a buscar a nuestro padre? ¿Quieres ocupar mi lugar? Pues primero pelea – exigió el Príncipe Vegeta poniéndose en posición de ataque.
A lo que Tarble se colocó frente a su hermano.
– Hermano, Hermano, tranquilo él no es hijo de nuestro padre ni siquiera es un saiyajin como nosotros – dijo Tarble.
– ¿Y cómo explicas el parecido? – cuestiono el Príncipe Vegeta.
– Eso no lo sé, pero me contó algo impresionante, él viene del futuro y tiene una máquina del tiempo – expresó Tarble.
– ¿Una máquina del tiempo? – preguntó el Príncipe Vegeta.
– Así es la tengo, aquí – presumió mostrando su capsula.
– Hmp, patrañas – respondió el Príncipe Vegeta.
– ¿A que no te atreves a viajar conmigo? – dijo Vegeta Jr. sonriendo.
– ¿Me estas retando? – dijo el pequeño Príncipe Vegeta.
– Si vamos – dijo Tarble feliz.
– Esta bien, iremos contigo pero espero que me muestres algo que valga la pena – respondió el príncipe Vegeta – Pero antes haremos un pequeño entrenamiento, pelea – exigió el príncipe Vegeta.
Los dos se pusieron en posición de pelea, entrenando al mismo ritmo, mientras Tarble observaba, pero no se percataron que eran observados por un hombre de gran tamaño y barba.
Nada más y nada menos que el Gran Rey Vegeta.
Espero les haya gustado estoy muy feliz por la aceptación que logró este fic, al despertarme encontré con tres reviews que me alegraron, gracias espero poder complacerlos con mi historia.
