¡Saludos!

Gracias por quienes leyeron esto y lo agregaron a favs :D

Yue: También siento pena por él pero no te preocupes, mejorarán las cosas. Gracias de verdad por dejar un comentario y me alegro que te haya gustado :3 Espero te guste y pueda seguir contando con tus reviews :3

Leo: Oh chibi nii-chan +se cae+ ( ¬¬ Okay ._. gracias por el review y a ver si dejas otro xD)

LyS: Muchas gracias por tus comentarios :3 las cosas empiezan a mejorar para este cap :D Espero te siga gustando y puedas dejarme más tu opinión.

Histukarin: Perdón D: También sentí feo lo de Shiro-chan, pero en su cumpleaños viene algo bueno para él. Hehe la verdad, no me gusta Momo con él, siento que no sé, es demasiado inútil para él ¡Gracias y ojalá te guste!

(Enjoy!)


Toshiro caminó hasta el comedor una vez más, encontrándolo más vacío que en la mañana, Jidanbo ya no estaba ahí. Tomó un nuevo plato y se sentó en una mesa bastante alejada de los demás.

A su alrededor todos hablaban de lo que harían mañana para parecer la opción ideal de quien fuera a venir, de alguna manera salir de ahí y conseguir un hogar. Toshiro deseó tener audífonos para no escuchar todo eso.

Cuando terminó se levantó para dejar el plato y dirigirse a la biblioteca donde le habían ordenado ir. Pasó mucho tiempo ahí, siempre le había gustado leer y los libros que ahí habían no los conocía así que decidió aprovechar lo mejor que pudiera su tiempo.

-Hitsugaya – La fuerte voz de Akira lo sacó de su lectura – Hora de comer, ahora – Salió de la habitación y Toshiro suspiró.

Dejando el libro en la estantería comenzó a caminar hacia la puerta, se despidió de la bibliotecaria que le había recomendado diferentes títulos y caminó al comedor. En cuanto entró logró divisar a Jidanbo. Se sentía mal por la manera en la que le había contestado, después de todo, Jidanbo solo intentaba hacer llevadera su estancia ahí.

-Lo siento – Murmuró, no estando muy acostumbrado a pedir perdón.

Jidanbo lo miró - ¿Te han hecho decirme eso?

-¡Claro que no! – Reclamó ofendido – Lo estoy haciendo por mi cuenta, sé que no debí de contestarte así.

-Todo bien – Jidanbo sonrió y le puso una mano en el hombro - ¿Qué te ha puesto de castigo la bruja esa?

Toshiro no pudo evitar reír al escuchar ese comentario, la describía perfectamente – Solo me dijo que permaneciera en la biblioteca y que mañana no podría andar con los demás niños para ver a quien vendrá.

-Esa bruja, no tiene derecho a prohibirle a alguien la oportunidad de ser adoptado – Jidanbo la miró con desprecio, aprovechando que ella estaba de espaldas.

-No importa, de cualquier manera, mañana tengo cosas más importantes de las que preocuparme – Suspiró tristemente.

-¿Cómo qué? – Jidanbo preguntó.

-Nada, no hay de qué preocuparse.

-Vamos Toshiro, no seas orgulloso y dime de qué se trata, eres bastante joven así que no creo que se trate de cosas más grandes ¿Acaso es tu cumpleaños?

Toshiro levantó la mirada, mostrando primero sorpresa y después tristeza. Asintió levemente.

-Hm, bueno mañana veré – Dijo, haciendo que Toshiro lo mirara con curiosidad.

La comida pasó bastante rápido y Toshiro volvió a la biblioteca mientras que Jidanbo iba a hacer demás cosas, la noche alcanzó poco a poco la habitación que ocupaba la biblioteca. La bibliotecaria le indicó a Toshiro que fuera a dormir, era mucho más amable que cualquiera de ese lugar.

-Bueno, mañana será el gran día, Toshiro – Jidanbo dijo en cuanto él entró a la habitación.

-No es nada, no importa mucho de verdad – Lo que menos quería era hablar sobre eso – Buenas noches, tuve un día pesado – Dijo sonando lo más cortés que pudo.

Para ser su primer día había sido bastante tranquilo, le había ayudado mucho el distraerse con la lectura pero aun así le era muy doloroso acordarse de sus padres y que mañana fuera un día en el que normalmente estaba lleno de felicidad lo deprimía bastante.

~O~

-Ahora si no dejo que te regañen – Fue lo primero que escuchó Toshiro, seguido de una serie de empujones leves - ¡Despiértate!

Abrió lentamente los ojos, encontrándose con que Jidanbo lo mecía para despertarlo – Ya, ya, desperté – Dijo para que terminara con su incesante meneo – Gracias – le sonrió muy levemente.

Cuando terminó de cambiarse a unos pantalones de mezclilla y una playera azul marino acomodó su cama – Eh, Toshiro – Murmuró Jidanbo. Toshiro volteó a ver.

-Feliz cumpleaños – Le extendió una caja color azul

Toshiro la aceptó y la abrió, encontrando un libro bastante cuidado de cubierta café y pasta gruesa. En letras plateadas tenía escrito "Dragones legendarios" – Ayer vi que leíste muchos libros sobre mitología y esas cosas así que supuse que te gustaría, es un libro que pude comprar un tiempo atrás – Sonrió.

Una sonrisa se formó en los labios de Toshiro, una que no había mostrado desde que aquel suceso había pasado – Muchas gracias Jidanbo – Le dijo mientras agarraba el libro y salían juntos al comedor.

-Escuchen todos – La fuerte voz de Akira sonó mientras todos estaban desayunando – Hoy, a las 11 llegará un señor que viene a verlos, no permito ningún tipo de comportamiento inadecuado – Dijo amenazante, haciendo que todos asintieran – Hitsugaya, ya sabes, a la biblioteca.

Toshiro la odió por evidenciarlo de esa manera. Asintió levemente.

La corredera de niños por todos lados comenzó a incrementarse cuando el reloj marcaba las 10:50, todos querían estar lo mejor posible para la persona y hacían de todo por verse bien.

Toshiro estaba en el mismo lugar que había tomado la tarde anterior, el libro de Jidanbo era en realidad interesante, hasta ahora, había encontrado el dragón más fuerte del que había oído hablar, Hyorinmaru, se decía que era el dragón de hielo más fuerte y a Toshiro simplemente le pareció fascinante.

~O~

Un hombre de largo cabello blanco que llevaba suelto entró por la puerta principal, vestía un pantalón café claro, unos zapatos negros y una chamarra holgada color café obscuro. Sus ojos verdes mostraban amabilidad, era bastante delgado y alto pero parecía estar un poco demacrado.

-Oh, señor Ukitake – La secretaria se levantó rápidamente al verlo entrar – Bienvenido, en un momento vendrá la señorita Akira para enseñarle el lugar.

-Gracias – Contestó amablemente Ukitake, su sonrisa estaba cargada de amabilidad y su voz, a pesar de ser bastante grave, sonaba calmada y reconfortante.

-Usted debe de ser el señor Ukitake Juushiro – Akira entró a la estancia, sonriéndole a Ukitake – Soy la señorita Akira – Dijo extendiendo su mano.

-Un placer, en efecto soy yo – Ukitake respondió el gesto y volvió a sonreír.

-Sígame por favor – Akira le extendió un brazo para que le siguiera - ¿Cómo en qué edad está interesado? – Mientras caminaban por los pasillos varios niños se acercaban a Ukitake y se le quedaban viendo.

-No muy pequeño… no muy grande – Ukitake se rascó la cabeza nervioso al no encontrar una mejor manera de explicar.

-Me llamo Reiko, ¡Hola! – Una niña de mediana edad se paró frente a Ukitake, ganándose una mirada de reproche de todos los demás niños.

-Oh, hola nena – Ukitake puso una mano en su cabeza.

-En esta estancia nuestros niños juegan diferentes cosas que les ayuda a despertar su creatividad y mejora su formación – Ukitake levantó la mirada de la niña y vio la sala. Era bastante amplia.

-De este lado está la biblioteca, contamos con un gran acervo para mantener sana la mente de nuestros niños – La sala llena de libros se extendió frente a la vista de Ukitake, estaban a punto de seguir su camino cuando se escuchó el grito de dos niños – Permítame un momento señor Ukitake – Akira salió fúrica en dirección a la fuente del sonido.

Ukitake paseó la mirada por todos los niños que había ahí y que lo miraban como a algún tipo de salvador o algo así. Los encontró adorables a todos pero no al grado de sentir el deseo de tenerlos como hijos – Sabe, adentró también hay otro niño – Jidanbo pasó a su lado y le hizo una seña con la cabeza en dirección a la biblioteca. Ukitake le sonrió y empezó a caminar hacia adentro.

Toshiro continuaba con su lectura, había escuchado que la persona andaba fuera de la biblioteca pero lo que menos quería era ser evidenciado nuevamente por intentar ver. Por suerte, el apartado de Hyorinmaru abarcaba más de la mitad del libro y él seguía absorto en su lectura.

-Hola – La voz lo hizo dar un ligero brinco – Oh lo siento, no quería asustarte.

Toshiro levantó la mirada, encontrándose con un hombre, lo primero que jaló su atención fue su largo cabello que llegaba a la mitad de su espalda, de un tono tan blanco como el de él, sus ojos verdes relucían con amabilidad – H-Hola – Contestó sintiéndose un poco extraño al ver la similitud de aquel hombre y él – N-No hay ningún problema, solo me sorprendí – Dijo cerrando su libro y poniéndose de pie.

-¿Cómo te llamas? – El hombre se acercó más.

-Hitsugaya Toshiro – Contestó, recuperando sus control.

-¡Vaya! También eres Shiro-chan – La sonrisa en el hombre se agrando y Toshiro lo miró detenidamente – Veras, mi nombre es Ukitake Juushiro y algunas amistades me llaman Shiro-chan.

-Un gusto – Contestó Toshiro, sintiendo una extraña sensación el pecho.

-Señor Ukitake mis más grandes disculpas… - Akira entró por la puerta y Toshiro sintió la necesidad de salir corriendo cuando ella lo vio - Hitsugaya ¿Qué estás haciendo? – Su tono se tornó más amenazante.

-Nada, solo estaba leyendo – Toshiro enseñó el libro que traía en manos.

Ukitake solo observaba.

-¡Pues veté ahora mismo a tu habitación! – Le gritó, haciéndolo retroceder levemente.

-No le grite, no esté haciendo nada malo, fui yo quien lo encontró – Ukitake intervino, cambiando su expresión a una seria, no toleraba el maltrato a los niños en la más mínimo - ¿Cuántos años tienes?

-12…Bueno 13, hoy los cumplí – Toshiro no estaba seguro si seguir ahí, estaba seguro que el castigo sería peor.

-¡¿De verdad?! – Ukitake le sonrió – Señorita Akira, lo quiero a él – Dijo de momento y tanto Toshiro como Akira quedaron petrificados.

-¿A él? – Preguntó con incredulidad – Acompáñeme al jardín, ahí están todos los demás niños – Dijo viendo con asombro a Ukitake quien negó con la cabeza.

-No es necesario, he tomado mi decisión – Ukitake le sonrió.

-Él acaba de llegar y no sabemos qué tal su comportamiento, solo tenemos el estudio de la policía – Era obvio que todo eran meros pretextos.

-Con ese bastará – Ukitake volvió a sonreír – Dime, Shiro-chan, ¿Te gustaría vivir conmigo? – Lo volteó a ver y Toshiro sintió su corazón latir fuertemente.

Una serie de emociones barrió de pies a cabeza a Toshiro, una parte gritaba que contestara que sí, que su soledad se vería aminorada con la compañía de un hombre que parecía traerle tranquilidad. Otra gritaba que era un mal hijo, que había olvidado a sus padres rápidamente y que se estaba aventando con cualquiera para reemplazarlos.

Sus labios estaban a punto de formar un "no" cuando recordó los dicho por Jidanbo.

"No es como si tomaran el lugar. Siempre he pensado que si alguien me adoptara, no sería un reemplazo de mis padres, si no como otra persona que tomó su lugar y que igual puedo sentir afecto por él y así, ambos siempre significarán mucho para mí"

Un escalofrío lo recorrió y miró nuevamente a Ukitake, parecía una persona extremadamente buena y cariñosa – S-Sí – Dijo sintiendo la voz temblar otra vez.

Ukitake sonrió hasta que sus ojos se cerraron y Akira hizo una mueca.

-Bueno, señorita Akira, creo que es una decisión tomada, si pudiera hacernos el favor – Dijo mientras ella torcía la boca.

-Muy bien, acompáñeme a la oficina por favor – Salió de la habitación.

-Vamos Shiro-chan – Ukitake le extendió la mano y después de unos minutos de titubeo, Toshiro lo agarró,

Caminaron por el pasillo, Toshiro sintió miles de miradas de coraje y envidia sobre él pero las ignoró. Se sentía bastante extraño como para hacerles caso.

-Hitsugaya, ve por tus cosas – Akira dijo, Ukitake lo soltó y le sonrió mientras entraba a la oficina.

Toshiro se quedó un momento parado ahí sin saber cómo reaccionar bien y después emprendió su camino a su ex habitación. Escuchó murmullos como "Que le vio" o "Es nuevo" de parte de varios pero la ¿felicidad? Que albergaba su corazón le hizo ahuyentar todos esos murmullos.

Entró a su habitación, encontrándose con Jidanbo recostado en su cama. Sintió cierta vergüenza, no sabía si hablarle o no.

-Eh Toshiro – Se escuchó su voz mientras se levantaba de la cama – Felicidades dobles hermano – Le palmeó la espalda.

Toshiro lo miró, encontrando una sonrisa - ¿No estas molesto? – Preguntó mientras tomaba una pequeña bolsa con el libro y pocas cosas que había podido traer de su vieja casa.

-¿Por qué lo estaría? – Jidanbo lo miró confundido – Por supuesto que no, ese hombre decía "padre de Toshiro" por todos lados, es muy parecido a ti – Toshiro volvió a sentirse extraño por las palabras de Jidanbo – Así que ve, y se libre – Dijo en tono dramático, ambos soltaron una risa.

Después de unos segundos, Toshiro tenía listas todas sus pocas pertenencias, salió de la habitación con Jidanbo y volvieron a pasar entre la bola de niños que seguía con sus murmullos – Gracias Jidanbo – Toshiro le sonrió cuando vio que Ukitake ya estaba en la puerta.

-No te pongas sentimental, algún día nos volveremos a ver – Jidanbo sonrió y le pasó un brazo por los hombros – Hasta pronto Toshiro.

-Hasta pronto – Toshiro le sonrió un poco más y camino hasta quedar a lado de Ukitake – Adiós señorita Akira – Dijo haciendo una leve reverencia ante ella.

-Adiós Hitsugaya – Contestó un poco cortante – Le llamaremos después para ver si tiene algo que notificarnos señor Ukitake – Ukitake meneo la cabeza y agradeció.

Cuando salieron Ukitake caminó hasta un auto negro y abrió la puerta del acompañante - ¿Quieres viajar aquí o atrás? – Le preguntó a Toshiro mientras terminaba de guardar la pequeña bolsa que este había traído.

-Está bien aquí, sí solía viajar… en este asiento – Agachó la mirada al recordar una vez más a sus padres.

Ukitake lo notó pero permaneció en silencio, una vez que Toshiro se acomodó cerró la puerta y entró a la del conductor.

Antes de encender el auto o cualquier otra cosa, Ukitake abrazó de sorpresa a Toshiro – Hazlo – Le dijo mientras sentía el cuerpo del menor temblar levemente.

-¿Hacer qué? – Toshiro preguntó confundido.

-Llora, sé cuántas ganas tienes de hacerlo, sé cómo te debes de sentir – Ukitake habló con voz reconfortante – Llora, Toshiro.

En un inicio Toshiro se sintió confundido y no pensaba en llorar pero poco a poco los recuerdos fueron creando el sentimiento y antes de siquiera darse cuenta, estaba llorando silenciosamente sobre el hombro de Ukitake.

Se sentía muy bien liberar todo ese sentimiento reprimido, Ukitake le causaba tranquilidad y confort.

Continuará…


Agradezco a quienes hayan leído (Ay, los dos Shiro-chan) Gracias a los omakes del anime y esos hermosos fanarts donde ponen a Ukitake y Toshiro como padre e hijo fue que acabé adorando este tipo de fics.

Ukitake realmente tiene una personalidad de padre cariñoso y protector y aproveché que Toshiro se le parece tanto para el fic.

En sí, la trama de la historia empezará a agarrar forma para el próximo capítulo

Espero siga siendo de su agrado y gracias.

(Sayone! Dejen reviews :3)