Reescribí este capítulo hace tiempo pero me había olvidado de publicarlo acá. Creo que quedó mucho mejor de lo que era antes.

Mi otra historia está recibiendo el mismo tratamiento pos porque tenía que, un escritor nunca deja de mejorar.


Las expectativas de Twilight sobre cómo levantarse al día siguiente probaron ser demasiadas.

Y eso que en verdad ni siquiera tenía idea de cuáles eran, exactamente. Seguro debió ser algún manifiesto inconsciente, o a lo mejor tenía que ver con el hecho de que se acordaba de la mitad de lo ocurrido el día anterior. Mucha información para procesar sobre demasiados hechos, excesiva cantidad de instrucciones a recordar, e introducciones varias que terminaban haciendo de su cabeza un caos. Twilight podía poseer una muy buena capacidad de retención y memoria, pero incluso para ella probó ser demasiado, sobre todo cuando al mismo tiempo trataba de olvidarse de otras cosas.

El efecto de los analgésicos se había pasado, por lo que al despertarse, lo primero en azotarle fue el pánico de cinco segundos y una ola de dolor puro al tratar de levantarse de una forma que tal vez resultó un tanto bruta gracias a la desesperación repentina. Hasta que una mirada rápida le recordó a dónde se encontraba y volvió a echarse sobre la cama con músculos forzosamente relajados.

Twilight no era del tipo de po- persona que le costara levantarse, o que tomara gusto en permanecer un rato largo en la cama antes de prepararse para el día. Quizá era por el hecho de que siempre se quedaba hasta tarde por alguna razón y cuando se despertaba era justo sobre la hora o a punto de atrasarse respecto del cronograma diario. Sin embargo, esta vez tardó unos cuantos minutos en juntar la voluntad necesaria para querer moverse. No sólo por esa ola de angustia que junto con la de dolor la mantenía atada a la cama, sino porque también las sábanas eran cómodas, suaves, y muy calentitas.

Al menos, lo positivo era que había logrado descansar mucho más que cualquier día anterior. Debería agradecerle a Sunset Shimmer por insistirle en que durmiera en su cama.

Luego de juntar la voluntad necesaria para levantarse por fin, Twilight decidió por peinar lo que probablemente sería una melena desarreglada con los dedos. No tenía ganas de ir al baño porque implicaría mirarse el espejo y arruinar el humor neutral que tenía. Con tener un ojo sin poder funcionar de la manera correcta era más que suficiente.

—Buenos días…— Saludó luego de chequear que eran alrededor de las diez de la mañana en el reloj posicionado convenientemente sobre la columna que daba sostén a la isla de la cocina.

Sunset Shimmer devolvió el saludo de manera automática desde la mesa del living comedor, nunca levantando la vista de los papeles que tenía enfrente. Y ante el nulo rastro de Celestia, Twilight decidió por ocupar despacio el asiento al lado de la chica, procurando ser lo más sigilosa posible, sus ojos violáceos observando con curiosidad qué es lo que parecía tenerla tan ocupada. No tardó demasiado en descubrir que se trataba de Algebra nivel cinco según el libro a un costado de la mesa, pero las formulas que la pelirroja escribía a toda velocidad en el papel frente a ella le eran demasiado familiares.

Le hacían recordar a su tiempo en la Escuela de Celestia para Unicornios Superdotados y las clases de Teoría de Hechizos. Las intermedias, las avanzadas tenían Límites mucho más complejos.

Twilight se limitó a seguir observando y tragarse la curiosidad efervescente de preguntar el propósito de las fórmulas de magia si en este mundo se supone que no existía. ¿Acaso habían excepciones? ¿Podía ser que se redujera a un grupo específico en particular? ¿O es que estaban sujetos a variabilidad según especies, como en Equestria? Si esto era así, entonces las probabilidades de volver a abrir el portal podrían amplificarse bastante.

— ¿…Twilight?

La susodicha salió de su trance, levantando la vista de ahora un espacio despejada puesto que todo había quedado organizado en una pila prolija en una esquina, para toparse con la mirada expectante de Sunset Shimmer. No tuvo que dar ningún tipo de respuesta para dejar en claro que no tenía idea de cuál fue la pregunta.

—Voy a preparar algo de avena con leche y miel. ¿Te gusta? Si no, te puedo hacer alguna otra cosa…— Repitió despacio, esperando pacientemente algún tipo de contestación.

Twilight solo dio un leve asentimiento de cabeza.

—Eso estaría bien. Gracias.

La pelirroja le imitó gesto de afirmación, y sin más se dio la vuelta para dirigirse a la cocina algunos metros detrás de su posición inicial. El departamento no era de grandes espacios como solía ser la típica arquitectura Equestre, sino más bien en un tamaño cómodo para poner varios muebles y decoraciones sin que se obtuviera una sensación de que reducía el espacio en demasía. Era más que suficiente para que dos personas lo habitaran, o tal vez tres si se le hacían los cambios necesarios.

"Tres". Pensó la chica de cabellos violáceos, sin saber si sentirse culpable por irrumpir en la cotidianeidad de los habitantes del hogar o agradecida a quien fuera la deidad de este mundo por haber tenido tal suerte.

Sunset Shimmer reapareció al poco tiempo con dos tazones con avena con leche y tras un segundo viaje, con un par de cucharas, un sobre de canela molida y un pote de miel.

— ¿Dormiste bien?— Preguntó la pelirroja mientras echaba una cucharada pequeña de cada cosa a su propio desayuno.

—Sí—. Twilight decidió poner en práctica su última nota mental antes de se le olvidara—. Gracias, otra vez.

La otra chica sólo le hizo un ademán con la cabeza de que no significaba nada, como la noche anterior. Definitivamente se sentía más agradecida de tener la suerte de toparse con personas tan amables.

El único sonido por el par de minutos que siguieron fue el de las cucharas de metal contra los potes de cerámica, el tic-tac del reloj, y más ocasionalmente, un pequeño ruido de alerta que reproducía la… ¿célula? No, el celular, o algo así. Esos objetos rectangulares de pantallas táctiles con los que todo el mundo interactuaba de forma constante, en todos lados, a toda hora. Twilight no entendía exactamente qué es lo que tenían, qué los hacía tan valiosos e indispensables para la vida cotidiana, o por qué era tan importante poseer uno.

—Supongo que tienes varias preguntas, ¿no?— Le comentó la pelirroja una vez que dejó de lado dicho aparato tecnológico, sacándola otra vez del ensimismamiento mental.

Varias era quizás una palabra muy vaga y corta para describir la complejidad de su curiosidad insaciable y tan intensa como el dolor de cabeza, que por suerte en realidad estaba comenzando a morir un poco. Millones, sería un término más adecuado.

En otro momento, hubiera abarrotado a la chica junto a ella de preguntas, miles de preguntas referidas a este universo y cómo es que funcionaba su magia (si existía, en base a lo visto minutos atrás), sus costumbres y cultura, los avances tecnológicos, el sistema político… ¡Podría escribir cientos de libros, reportes o monografías sobre cada tema si investigaba lo suficiente! Había prestado atención a todo su entorno desde el cruce del portal, tomando notas mentales de cada detalle.

Pero si tuviera que empezar por algún lado, entre tantas cosas, lo que más curiosidad le daba desde la noche anterior era cómo es que Sunset Shimmer había terminado allí. El espejo/portal se encontraba en una sección bastante poco usual en el castillo de Canterlot, y sólo alguien con acceso regular podría haber dado con él. Claro que existía la posibilidad de que hace cinco años atrás estuviera en un lugar distinto, pero estaba claro que no era algo de conocimiento público.

Sin embargo, no tenía el más mínimo derecho ni era de su incumbencia preguntar eso, habiéndose conocido hace menos de veinticuatro horas. Por ende, lo tachó de la lista interminable y volvió a rebuscar en ésta misma alguna otra cosa de relevancia verdadera.

Apareció una, o mejor dicho varias, que no había podido resolver en todos estos días y que inconscientemente había empujado al fondo de su memoria. No tan al fondo como ciertos otros hechos, pero digamos que al ser un desencadenante de sus malas decisiones, Twilight prefirió tomarlo como algo ligero que se resolvería después por sí sólo.

Era hora de probar si en verdad sería así. Si existía alguna mínima chance de poder volver a su hogar.

— ¿Está bien si pregunto qué es lo que sabes sobre… sobre el portal?

Sunset Shimmer pestañeó sorprendida durante un segundo, antes de recomponerse y seguir como hace dos minutos atrás.

—Pues… Sé que se abre por alrededor de tres días cada unas… ¿treinta? Sí, treinta lunas. No sabría decirte si existen otros, la verdad es que no me he cruzado con ninguno.

Treinta lunas.

Treinta lunas eran el equivalente a dos años y medio.

No podía volver a Equestria, su hogar, hasta dentro de treinta lunas, hasta dentro de dos años y medio.

Y lo peor de todo, es que no estaba sorprendida. No tenía idea de por qué, tal vez tenía que ver con el hecho de que cuando volvió a encontrar la base del portal ya estaba cerrado otra vez y de allí es que decidió por tomar una ruta en un sentido totalmente opuesto al anterior y esa fue la peor decisión en la lista de las peores decisiones que podría haber tomado no sólo en el último mes sino en su vida entera porque se le ocurrió mantenerse con ese positivismo estúpido de que en cualquier momento saldría el sol y todo terminaría bien perfecto y radiante pero resultó en-

— ¿Te encuentras bien?

No estaba sorprendida.

Ni del portal, ni de sus actitudes, ni de las consecuencias.

No estaba para nada sorprendida. Al contrario, era tan, tan obvio.

Tragó casi sin masticar una cucharada entera de su desayuno, estaba en un humor neutral hoy, no quería arruinarlo. No iba a arruinarlo. Por más que la lágrima involuntaria que se le escapó del ojo izquierdo intentara demostrarle lo contrario.

Twilight se colocó una mano en la mejilla para cubrirla, aparentando descansar la cabeza sobre la mano.

—Sí, no pasa nada…— Murmuró, haciendo círculos con la cuchara en su avena. Tenía hambre, pero de alguna forma sintió como si se le hubiera cerrado el estómago.

—No sabías—. Fue una afirmación con más tono inquisitivo que otra cosa. Twilight negó despacio, ya no sabía si el dolor de cabeza al fin se había apaciguado o en realidad era todo lo contrario.

—La información sobre portales está en la sección restringida de la librería de Canterlot. Y no podía ir con la Princesa para que me diera su autorización—. En realidad, podría haberla buscado para informarle de la apertura del portal, a pesar de que estuviera enojada con ella por el "escándalo" del que había sido protagonista en el ensayo de la boda de su hermano. ¿Habría sido esa una mejor opción, sabiendo ahora esta nueva información? Quizás sí. O quizás no y de todas formas estaría ahora sentada en el mismo lugar.

¿Tenía sentido plantearse esto alrededor de quince días después? No, en lo más mínimo.

De todos modos hacer una boda cuando se tenía a toda la ciudad alerta ante un enemigo desconocido e invisible era absurdo. Pero en Canterlot siempre a todo el mundo le gustaba dar esa apariencia exterior de paz y autosuficiencia típica de la noblesa, a pesar de que todos sabían que era inexistente al tratarse de las ciudades más importantes de Equestria.

—Creí que se abriría en menos tiempo—. En muchísimo menos tiempo, pero (otra vez) no le sorprendía. Así que por el bien de su estabilidad mental, decidió por encogerse de hombros y terminar por quitarle importancia al asunto—. Supongo que tendré que acostumbrarme a este mundo, entonces.

Además de que no era como si a alguien del otro lado del espejo le importara demasiado, por mucho que le doliera. Ergo, lo único que le quedaba por hacer era elaborar un plan a largo plazo.

Sunset Shimmer la miró extrañada por un segundo, pestañeando, antes de responder.

—…Ok—. Se recompuso al instante, como si no quisiera indagar mucho en ese tema—. Asumo que vas a querer alguna recomendación, ¿no?

Twilight intentó asentir de la manera más controlada posible, para ocultar su entuciasmo de potrilla ante la idea de aprender cosas nuevas y de poder sacarse por fin algunas dudas.

— ¿Por dónde crees que debería empezar?— ¿Mejorar la motricidad de las manos? Aunque estaba segura que había mejorado bastante al aprender por imitación y por, bueno, prueba y error. ¿Familiarizarse con todos esos aparatos tecnológicos? Eso era parte de su cultura en cierta forma, ¿no?

Sunset Shimmer se quedó pensando un momento, mordiéndose la punta del pulgar de una mano mientras tamboreaba los dedos de la otra en la mesa.

—Lo primero que se me viene a la cabeza, que supongo que ya lo sabes, pero por si las dudas. No le digas a la gente que vienes de una dimensión paralela, mucho menos que allí son todos… uh, equinos parlantes—. Twilight no pudo evitar fruncir un tanto el ceño ante tal descripción, a pesar de que podría decirse acertada dentro de todo. La pelirroja sólo le dedicó una expresión un tanto culpable—. Aquí la magia no existe, no es algo que pueda ser probado por la ciencia o la tecnología. Además de que los humanos son los únicos con la capacidad de pensamiento abstracto y lenguaje articulado. No te van a tomar muy enserio, lo sé de mano propia.

No era nada que la (¿Maldita? ¿Dichosa?) experiencia no le hubiera demostrado, pero saber un por qué exacto no estaba demás. En Equestria la magia se manifestaba en todas las formas posibles, uno convivía tanto con la interior con la cual se nacía, como con la exterior que poseía el resto de los seres vivos que lo rodeaban. Era tan natural que su estudio era explicable a través de leyes científicas y paradigmas que aplicaban nada más que a esa realidad. Si este era un mundo basado en ciencia y tecnología, donde la magia no tenía lugar por ser carente de una explicación posible, entonces tenía sentido que fuera considerada como algo fictisio e inexistente.

De todas formas, cuando tuviera la chance, quería averiguar para qué exactamente se utilizaban las fórmulas que había visto antes.

—Otra cosa importante es el uso de las manos—. Sunset Shimmer ahora enumeraba con los dedos, como si estuviera armando alguna lista dentro de su cabeza. Twilight se dedicó a observarla con detenimiento y enlistarse para tomar notas mentales—. Veo que tomas la cuchara de la forma correcta, así que no creo que tardes mucho en escribir con ellas.

La ex-unicornio asintió animada ante la idea de poder tener resúmenes y anotaciones en un papel, porque había un punto en que ciertas cosas inevitablemente se le olvidaban. Tal vez, si llevaba una libreta consigo, todo sería un tanto más sencillo.

Lo que siguió fue un pequeño pantallazo a la tecnología en general, cuáles eran las funciones básicas de los electrodomésticos, o cosas ya comunes en la sociedad como la televisión y el aire acondicionado. La importancia del celular junto con el inter…net, que en conjunto eran los grandes elementos comunicacionales en lo que iba del siglo, y otro par de preguntas y respuestas que Twilight sintió eran convenientes hacer cuando el momento lo propiciaba.

La mañana terminó por tomar un giro interesante y positivo, dentro de todo. Sunset Shimmer logró aplacar varias de sus dudas con respecto a tratos o actitudes culturales, y alrededor de una hora y media más tarde, ambas adolescentes se encontraron envueltas en una conversación animada. Lamentablemente cuando a Twilight se le ocurrió inquirir por su contraparte humana, Celestia llegó con el almuerzo y se vieron obligadas a cambiar el tema.

De todas formas había tiempo para eso y para muchas preguntas más, estaría en este lugar por dos años y medio. Pero esta vez haría las cosas bien, las tomaría con calma, las pensaría una y otra vez cuando tuviera una mejor idea del mundo que la rodeaba, para luego evaluar todas las opciones posibles y elaborar un plan factible sobre cómo iba a vivir aquí hasta que el portal a Equestria se abriera de nuevo.

Después de todo lo peor ya había ocurrido, lo mejor y más sensato que podía hacer era dejarlo atrás y simplemente seguir adelante.