Capítulo 2
Algo esta cambiando…
El día había comenzado nuevamente, hecho que él noto al caerle directamente en la cara un rayo de sol que se colaba por el dosel de su cama. Después de esa pesada noche de insomnio se encontraba sumamente cansado, pero no podía quedarse más tiempo en la cama siendo el tipo de persona que era, tan riguroso con las reglas, por lo cual no se podía dar el lujo de no cumplir con sus obligaciones. Así que enérgicamente salió de entre sus sábanas, decidido a darse un duchazo rápido para aclarar sus ideas y despertarse de una buena vez. Al llegar al cuarto de baño se miro en el espejo, el cual le reflejo su rostro, cansado y con algunas ligeras arrugas prematuras, debidas principalmente al estrés, aunque aún podía notarse en aquel rostro algunas señales de su no tan lejana juventud, sobre todo en sus ojos, con aquella tan conocida melancolía que ya desde pequeño tenía, revelándole lo que sería su carácter adulto…
Al verse así, de frente, no pudo evitar el preguntarse sobre su vida. ¿Acaso eso era todo lo que había logrado con ella? Se sentía completamente vacío… Si bien era verdad que nunca había deseado estupideces como el matrimonio y estar rodeado de escandalosos e insoportables chiquillos… pero el anhelo de tener a alguien a su lado siempre había estado ahí, como una necesidad insaciable, que le era muy doloroso reconocer. Su soledad asumida, a la vez que era su elección y defensa, también sentía que era su perdición, su tumba… Seguía sin entender, a pesar de los años transcurridos¿para que seguía con vida aún?… ¿cuál era su propósito en la vida?
Le parecía muy absurdo el solo pensarlo, pero ahora incluso se sentía algo melancólico por la muerte de su gran enemigo de la infancia, Black, pero no porque realmente sintiera su muerte, que va, sino por la forma en que había sucedido, tan sorpresivamente, y lo que era aún peor, no lo había matado él, en un duelo de vida o muerte, como le hubiese gustado, sino por una estupidez de pasar a través de un velo. También le causaba melancolía el que ya no estuviese vivo para provocarlo, una de sus distracciones favoritas y la cual ya no tenía para desahogarse… Decidió alejar estos pensamientos nefastos de él, no tenía caso dedicarles más tiempo a ellos.
Al fijarse en la hora, noto que ya se le había hecho demasiado tarde. Finalmente decidió bañarse y procedió a despojarse lentamente de sus túnicas; dejando entrever su muy bien formada anatomía, fruto sin duda de sus arduos entrenamientos a los que se sometía desde joven, para estar siempre preparado de acuerdo a la situación que se le presentará. Aunque también se podían observar en su torso y piernas, múltiples cicatrices, señales de batallas y castigos recibidos en el pasado y presente. Sentía caer el agua a lo largo de su cuerpo, relajándolo enormemente… No había duda, tenía que hacer algo al respecto, no podía dejar que su vida siguiera transcurriendo de esa forma. Ya era demasiado tarde, por lo que salió rápidamente del baño, se peino poniéndose una sustancia que impedía que su cabello se alborotara, aunque le daba un aspecto grasoso, se vistió y decidió ir de una vez a desayunar.
Había bajado ya, notando el bullicioso ambiente que reinaba en el Gran Comedor, lamentándose tener que estar ahí cuando se encontraba de tan mal humor. Jugueteaba con la comida, realmente no tenía apetito y escuchaba un poco harto la conversación que sostenían animadamente Hagrid con el prof. Flitwick. Sentía que ya era suficiente, y había decidido levantarse y retirarse de ahí a su mazmorra para preparar lo que sería su primera clase del día, cuando de pronto un resplandor rojizo (o así le pareció a él) pasó ante sus ojos y lo único que se le vino a la mente fue 'Lily'. Busco con la vista rápidamente de donde provenía aquello que había visto y lo localizo en la mesa de Gryffindor, pero no era lo que había buscado, sino una pequeña pelirroja integrante de la familia Weasley. Se reprocho a si mismo aquel equívoco¿por qué sabiendo lo que había pasado, que estaba muerta, deseaba aún verla? Eso era imposible… y sin embargo no pudo evitar el dirigir la mirada otra vez hacia esa niña que le había llamado la atención en este momento. Observándola mejor, se dio cuenta de que ya no era precisamente una niña, sino por el contrario, se encontraba en proceso de convertirse en una hermosa mujer, mas sin embargo no guardaba un exacto parecido con Lily Evans… Era un poco más pequeña que ella, sus ojos eran castaños, y tenía muchas más pecas que Lily, además que siempre le había parecido una alumna promedio, a quién nunca le había dado mucha atención… aunque creía que no era la primera vez que le prestaba atención… Y haciendo un poco de memoria, recordó de pronto lo que había ocurrido ya 4 años atrás… los ataques y el misterio de la cámara secreta. Ella había sido la niña que había sido poseída por el mismísimo Dark Lord, que aunque había sido una versión más joven del mismo, no era por eso menos letal… Y sin embargo se sorprendió mucho por lo que veía ante sus ojos: parecía comportarse normalmente como cualquier otra estudiante de ese colegio, algo que le parecía sorprendente por todo lo que él sabía, de personas que también habían sido poseídas por la misma persona, durante menor tiempo y las cuales habían terminado con terribles secuelas, locura permanente o incluso la muerte, a pesar de ser personas adultas y mucho más poderosas que ella (incluso un ejemplo reciente de eso había sido el finado prof. Quirrell). Y en cambio en ella no parecía haber tenido un gran efecto… esa era algo que le parecía por si mismo inaudito¿Qué clase de extraño poder parecía poseer esa niña? No podía explicárselo, y como todo lo que a el le parecía que no tenía explicación, decidió que era el momento de empezar a investigarlo a fondo, por lo que en ese mismo instante se levanto de la mesa y se dirigió hacia la sala donde se almacenaban los expedientes de los estudiantes, quizás eso podría ayudarlo a entender todo mejor…
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Ring, ring
Resonó el odioso sonido de su alarma, insistiendo en que se despertará. "En mala hora me lo regalaron, creo que solo para fastidiarme" pensó para si misma. Se lo había dado de regalo de cumpleaños su mejor amiga, porque siempre, por una u otra razón, se le hacía tarde, en especial por quedarse dormida. Pesadamente levanto el brazo y apago el detestable aparato. Solo quería seguir durmiendo. "¿Para que me despierto, si solo en mis sueños lo que deseo se vuelve realidad¿Para que regresar a este mundo que solo es una gran mentira?" pensó. "No, yo solo quiero seguir en mis sábanas" Pero entonces, recordó los ojos de él, esos ojos tan intensos en los que se podría perderse, que solo para verlos valía la pena levantarse.
Corrió las cortinas del dosel de su cama y vio que sus compañeras de dormitorio ya se habían ido. En realidad eso no le importaba mucho. Se levanto por fin. Lo bueno es que ahora el baño era para ella sola y podía tardarse un poco más. Un baño siempre conseguía relajarla. Al entrar inmediatamente sintió caer el agua sobre su cuerpo acariciándola suavemente, deseando que fueran las manos de él recorriéndola y haciéndole sentir sus labios sobre su piel, tal como había pasado en su sueño. "Vaya, y yo que creí que el baño me calmaría" pensó.
Salió apresuradamente del baño, pues ya era demasiado tarde, se había demorado mucho en el baño. Se puso el uniforme rápidamente y se aplico ligeramente un poco de maquillaje. Al verse al espejo, una cara pecosa de una chica pelirroja le devolvía la mirada. "No estás tan mal" pensó. Quizá hoy sería el día…
Bajo rápidamente las escaleras para ir a la sala común, y en su afán no se dio cuenta que chocaba con alguien.
- Ay perdón¿te lastime? – dijo con voz chillona, sobándose un poco la cabeza en el lugar donde se había pegado.
- No, estoy bien, aunque tú pareces muy agitada ¿dormiste bien? – le contesto el chico dándole un dulce sonrisa. Era su exnovio, con quien había terminado hacía poco tiempo, y no porque el fuera una mala persona o un mal novio, sino todo lo contrario, era un chico que ella le parecía maravilloso, excepto por el pequeño detalle de que aunque ella se había esforzado en serio, nunca había podido amarlo. Y esto tenía una sencilla razón: aún seguía, estúpidamente le parecía, enamorada de un chico que parecía no caberle en la cabeza que nunca sería para ella. Eso era algo que ella entendía perfectamente, pero saberlo no hacía que fuera suficiente para olvidarlo.
¿Te sientes bien? – le pregunto un poco preocupado el chico al verla tan distraída.
- Eh… a sí, sí me siento bien – contesto reaccionando al fin – Y dime¿mi hermano ya se levanto? – pregunto disimuladamente Ginny, sabiendo que al contestarle le diría donde se encontraba él.
- Si, ya bajo a desayunar, con Hermione y Harry.
Harry… el solo escuchar su nombre le recordaban las sensaciones que había tenido en su placentero sueño.
¿Segura que estás bien- le pregunto aún más preocupado Dean.
- Ya te dije que estoy bien… ¿Bajamos?
Al llegar a las puertas del Gran Comedor, se separo de él y se dirigió a su lugar en la mesa, junto a Hermione, mientras él iba con su amigo, Seamus. A pesar de esto, y de saber que ya habían terminado, el celoso de su hermano siempre lo fulminaba con la mirada cada vez que veía que estaba junto a ella. Y sabía que estaba más que dispuesto a darle una golpiza si quería sobrepasarse. Vio como, aunque se sentó lejos, Ron no dejaba de observarlo con el entrecejo fruncido y murmuraba cosas por lo bajo. "Nada más que intente hacerle algo y va a saber quien soy yo" pensó ella, ya que sabía que si todavía no le hacía nada, era por temor a sus maleficios, que tan bien le salían.
- Buenos días Hermi – saludo al sentarse junto a esta, dándole un pequeño beso en la mejilla en señal de saludo. Hermione parecía algo distraída, porque no le contesto al instante, pero al fin, al salir de su ensimismamiento, la saludo con una sonrisa. Ella también la sonrió, aunque estaba un poco preocupada por la distracción de su mejor amiga. ¿Acaso le pasaría algo? Pero decidió averiguarlo después, cuando los chicos no estuvieran cerca.
- Hola Ron… - saludo a su hermano que le respondió con un gesto con la mano, ya que ahora se había dedicado completamente a su desayuno y tenía la boca tan llena de comida que no podía hablar – Buenos días, Harry… - saludo a éste, brindándole una dulce sonrisa que reservaba solo para él.
Ella observo como al saludarlo, él había dado un pequeño respingo, como si hubiera esperado a que ella lo saludara y levanto la cabeza, ya que había estado mirando hacia abajo, haciendo que se le viera un levísimo rubor en su cara, respondiéndole el saludo. Sus miradas se cruzaron por un instante, pero después él bajo otra vez la vista, como si meditara algo muy importante, detalle al cual ella no pareció darle mucha importancia. Ella sin embargo instintivamente miro hacia el pequeño dije esmeralda que tenía en el cuello, esperando una reacción, pero solo fue un pequeño resplandor. Ese amuleto se lo había dado Luna, la cual le había asegurado que tenía un poder y que cuando dos personas que eran el uno para el otro se miraran directo a los ojos, el colgante reaccionaría con un gran destello. Pero para su pena, el colgante casi no había tenido reacción. "Quizá esta cosa ni siquiera funcione, a lo mejor es otro de los cuentos de Luna" pensó. Pero al instante recordó que el día que se lo entrego Luna, esta le había puesto una cara muy seria, asegurándole que si funcionaba. "Pero entonces… ¿por qué no funciona con Harry? El tiene que ser mi pareja ideal… ¿o acaso no lo es?" pensó, pero al instante aparto eso de su cabeza. Era algo en lo que no le gustaba pensar, y además no tenía caso hacer conjeturas sobre eso.
En ese momento miro a sus amigos y noto otra vez ese extraño ambiente que había entre ellos, que hacía algún tiempo que existía, parecía que algo estaba cambiando, aunque el único que parecía no darse cuenta, era para variar, su hermano, que seguía engullendo su comida sin preocuparse de nada. "Que será" pensó algo desconcertada y miro la cara de Hermione, que tenía una expresión muy rara, como meditando. No sabía porque, pero sentía que no le iba a gustar averiguarlo.
Recordó de pronto que ya era tarde y ella ni siquiera había probado el desayuno. Comió todo muy aprisa y salió del Gran Comedor despidiéndose de sus amigos, ya que ese día tenía a primera hora pociones y el profesor de esa materia siempre era bastante estricto con respecto a la hora de entrada. Al llegar a la mazmorra se alegro de comprobar que todavía no había empezado la clase. Se recargo un poco en la pared para recuperar el aliento y después se sentó al lado de su amiga Luna que como siempre parecía estar en su mundo. Observo hacia el frente, preparándose para lo que sería una aburrida clases de pociones. De lo que se alegraba era de que les tocará con los de Ravenclaw, porque si fuera con los Slytherin, sería todavía más insoportable.
Unos instantes después la clase se sumió en un silencio sepulcral, señal inequívoca de que el profesor ya había llegado. Aunque a Ginny no le caía muy bien que digamos, no podía dejar de notar la extraña fascinación que le producía cada vez que lo veía llegar, y se le quedo mirando, notando ese característico aire de superioridad que él poseía, dándole a cada uno de sus movimientos una exquisita elegancia y a la vez inspirando miedo y respeto, con una mirada que le hacía honor a su nombre. Vio como se dirigía a su escritorio y desde ahí notaba la dureza de sus ojos negros como la noche, dirigiéndolos a la clase en general, para intimidarlos y así controlarlos. Incluso algunos de sus compañeros bajaban la mirada al no poder soportarla pero ella no lo haría, ya había tenido que soportar cosas mucho más fuertes.
Después, el profesor se puso a explicar la poción que harían ese día, veritaserum. Ginebra frunció el entrecejo; la poción era bastante complicada y eso la ponía de mal humor, porque aunque regularmente las pociones solían salirle bien, y siempre terminaba antes de que acabará la clase, con lo que la materia en si nunca le había dado demasiado problemas, al contrario de sus hermanos, ese día se encontraba un poco distraída como para que le saliera bien. Y lo peor es que los había amenazado diciéndoles que las calificaría como si fuera un examen de TIMO. Sabía perfectamente que tenía que aprobar muy bien este año la asignatura o si no eso le evitaría tomar la carrera que ella quería. Así que trato de poner toda su atención a la poción que estaba realizando, lo cual le era difícil teniendo a Luna de compañera y escucharla decir toda su sarta de tonterías que la hacían reír, aunque tratara de contenerse. Aún así logro terminar la primera etapa de su poción, la cual estaría lista hasta dentro de un mes, y lo hizo antes del tiempo que tenía para ello, sorprendiéndose de si misma. Aunque estaba un poco turbia, era casi transparente y sabía que era lo mejor que ella podría haber hecho. La puso en un pequeño frasco de vidrio, para entregársela al profesor en cuanto terminará la clase.
Ahora tendría que esperar a que se terminará la clase y trato de distraerse con Luna, pero esta como siempre parecía encontrarse en su mundo y murmuraba algo sobre agregarle a su poción polvo de pezuña de snorkacks de cuernos retorcidos, así que ya sabía que se encontraba intratable. Sus compañeros a su alrededor parecían encontrarse todavía ocupados en la preparación de su poción y ella se estaba desesperando, no sabía que hacer. Entonces volteo hacia delante y sin saber porque se quedo observando a su profesor. Ahora que lo veía bien, no estaba nada mal. Snape se encontraba sentado (en contra de su costumbre) al parecer revisando algunos trabajos. Su largo cabello negro le caía en mechones suavemente en la cara, de una manera que le parecía muy provocativa. Aunque sus ojos parecían algo cansados… parecía no haber dormido en toda la noche, haciendo quien sabe que cosas. Y sus labios, delgados y rojizos contrastaban con la palidez de su piel, y se veían muy deseables, tanto que hizo que se relamiera los suyos sin apenas notarlo. Y daba gracias al cielo que usara túnicas tan ajustadas, que le daban muy buena idea de lo bien formado que tenía el cuerpo. Se imagino en como se sentiría que la rodearán unos brazos como aquellos, sin quererla dejar escapar y brindándole todo su calor… como en su sueño… Que la tomara de los hombros y la recostara sobre aquel escritorio en el que se encontraba y que él se pusiera encima de ella, sintiendo como sus cuerpos se reconocían, y se recorrían, mientras él susurraba una y otra vez su nombre, con deseo, y ella estuviera dispuesta a llegar a todo con él, deseando que aquel hombre, que seguro sería un gran amante, la hiciera suya… Inmediatamente trato de apartar esos pensamientos de su mente "Por dios, es Snape, como se te pueden ocurrir esas cosas con él" se decía, pero era más sencillo que dejará que continuarán, porque era algo que tenía que admitir que le gustaba mucho. Así que siguió con la mirada fija en él, y en ese momento, Snape, quizás notando la fija mirada que tenía en él, levanto la vista, mirándola directamente a los ojos. Eso la asustó mucho. "Ya descubrió que lo estaba viendo" pensó y se ruborizo de tal forma que ya no se distinguía su cara de su roja cabellera.
En ese instante paso algo totalmente inesperado, su colgante brillo de una manera inusitada, un verde brillante, y se impresiono tanto que tiro sin darse cuenta su frasco con poción, haciéndola que cayera por todos lados, provocando diversos efectos en los compañeros a los que había alcanzado. Al parecer en grandes cantidades la poción en esa etapa actuaba casi como un ácido. Para detener todo el caos que se estaba generando, Snape se levanto y susurro 'evanesco' desapareciendo casi todos los rastros de la poción desastrosa. Después, se dirigió rápidamente a la fuente de todo aquel barullo, el escritorio de Ginny y esta no sabía que explicación darle, estaba muy apenada, tratando de ocultar su dije.
¿Y bien Weasley, que explicación me das de esto? – dijo señalando toda los restos de la poción derramada alrededor y sus compañeros que se quejaban, a la vez que le dirigía una mirada muy amenazadora.
- Yo… este… lo siento profesor, solo fue que me distraje y… se me cayo el frasco con la poción. – dijo bastante alterada, sin saber que decirle.
- Esa no es un explicación convincente, Weasley, debe poner más atención a lo que esta haciendo. 15 puntos menos para Gryffindor – dijo con voz cruel y añadió – y además vendrás a cumplir un castigo a las 8:30 de la noche, en esta mazmorra. Te quedo claro Weasley.
- Si, señor – contesto ella guardándose toda la rabia que esto le causaba, porque si no podría irle todavía peor.
- Entréguenme sus pociones. – se dirigió enérgicamente al resto de la clase - Y los que han sido tan tontos como su compañera Weasley para tirar sus pociones, sabrán que tienen automáticamente un cero y que tendrán que traerme esta parte de la poción realizada hoy mismo si no quieren otro cero la próxima clase. Entendido – dijo con una maliciosa sonrisa, dirigiéndose a Ginny.
Ginny se quedo muy quieta, controlándose y cuando sonó la campana, salió rápidamente de ahí, porque su ira estaba empezando a dominarla, y si seguía ahí seguramente terminaría castigándola el resto del año. Que mala suerte tenía, aparte de tener castigo, tendría que llegar un poco antes a esa mazmorra, para terminar su poción, pues solo ahí se encontraban los ingredientes que necesitaba. "Pero que maldita suerte tengo" pensó y se recriminaba que por estar pensando tonterías con Snape, su trabajo se hubiera arruinado y aparte tendría un castigo. Ahora Snape no le parecía sexy sino un completo imbécil. Estaba tan ofuscada que no noto que alguien se le acercaba en el pasillo por la espalda, y cuando toco su hombro la asusto bastante, pero otra vez invadida por la ira respondió gritando ¿Qué quieres? – y se volteo bruscamente dispuesta para darle su merecido a quien hubiera sido, por molestarla cuando estaba de tan pésimo humor.
- Vaya, que temperamental estás Ginny – le dijo Harry con una media sonrisa y Ginny no pudo evitar sonrojarse por lo que acababa de hacer, 'como pude gritarle' pensó, sin duda este no era su día – Déjame adivinar, tuviste pociones ¿verdad?
- Si, estoy harta del imbécil de Snape – dijo todavía furiosa, después respiro hondo tratando de calmarse y en un tono un poco más dulce le preguntó - Pero para que me detuviste¿necesitas algo?
- No, solo quería decirte que hoy tenemos nuestro primer entrenamiento, así que nos vemos a las 7:00 ¿Te parece bien?
'Maldita sea' pensó, esto acababa de rematar su mal día – No puedo ir, me castigo Snape – dijo afligidamente, odiaba tener que perderse el entrenamiento y sobretodo un rato con Harry.
- Bueno, entonces será otro día. Te dejo, tengo que ir a mi próxima clase – dijo Harry y titubeando un poco, se acerco y le dio, en señal de despedida, un pequeño beso en la mejilla y después se fue corriendo. Ginny, se quedo mirando como se iba, con expresión atontada. Inconscientemente se toco suavemente la mejilla donde la había besado, simplemente no podía creerlo… Quizás no fuera un día tan malo… Por fin reacciono y mirando la hora se dio cuenta que otra vez se le había hecho tarde, aparte de que tenía que prepararse para su castigo de esa noche…
