— ¡No puedo creer que después de lo que hizo sigas teniendo esperanzas en él!

— ¡y yo no puedo creer que tu nunca lo hayas hecho!


Grandísimo hijo de puta.

Se apoyó en la baranda de aquél puente y miró al río solitario que se formaba abajo. La noche, podía afirmar, se encontraba más estrellada y a la vez más oscura que nunca, el silencio y su respiración entre cortada era lo único que se podía escuchar.

Apretó sus ojos y lágrimas salieron de ellos, aquella agua ya le había nublado los ojos al punto de no poder reprimirlo por mucho tiempo más. Se sentía tan... Decepcionada, pero ¿por qué? Ella jamás lo quiso, ni tuvo interés en saber algo de él, ¿por qué se sentía tan mal al haber escuchado aquellas palabras en boca de su madre?

Sus dientes rechinaban de la fuerza que empleaba, sus manos comenzaron a sangrar de lo mucho que se había clavado las uñas. Realmente no podía explicar las ganas de llorar y romper todo que tenía, las ganas de tener al estúpido de su padre en frente para molerlo a golpes sin parar. Estaba sacada de quicio y lo que más le enfadaba era no entender el por qué. Ésta reacción la habría entendido de su hermana, después de todo, ella era la que quería un padre. A Bat nunca le interesó, ella tenía a su familia, su hermana, sus primos, sus tías, su madre, no necesitaba a un... Asesino.

¡Maldita sea, un puto asesino!

Ella era hija de un genocida, ni siquiera le entraba en la cabeza, se sentía tan avergonzada y sucia. Se sintió un completo monstruo, un demonio en pinta. Pero, es que, ella si había sentido curiosidad de saber quién era su padre y de conocerlo, hasta aquél día.

Una chica IRRITANTE la había molestado cuando estaban en segundo de primara y ella, furiosa, se transformó. Al ser Van la única que podía igualarla (dentro de todo, sin su forma bestial), intentó detenerla, pero salió herida de gravedad. Bat logró recuperar la consciencia después de eso, pero la culpa que sintió la llevó a retener un odio inmenso a su padre y a todo aquél que se relacionara con ese demonio.

Su hermana podía entenderla, no era la persona más comprensiva, pero no porque no escuche sino que era muy directa a la hora de hablar, demasiado; el odio qué sentía nunca fue a su padre por no aparecer, sí, estaba enfadada, pero podía entender que estaba pagando una condena. Lo que la ponía así es cargar tantas cosas por su culpa, ¡y que ni siquiera esté consciente de eso, mierda!

Suspiró y retomó su camino. Dio pasos lentos y cortos, tomándose el tiempo de pensar y replantearse la situación. Llegó a un pequeño parque y se sentó en un columpio, sus ojos se llenaron de lágrimas nuevamente.

Ella siempre lo había deseado, siempre quiso tener un padre que la vaya a buscar al colegio, que la entienda... Que por lo menos sepa de su existencia. Pero ahora, ¿alguien la encontraría? ¿Alguien la llevaría a casa?

Se columpió suavemente con los pies, cuando era un poquito más joven, siempre iba a aquél parque y, luego de jugar, miraba a todo hombre que se encontraba buscando... Algo. Alguien que la tome de la mano y que la lleve a un lugar nuevo, una cara, alguien que conociera, simplemente algo de su pasado.

— Eh – se giró rápidamente y pudo divisar una cabellera naranja y unos ojos rojizos, se secó las lágrimas con rapidez y se acomodó su chaqueta –. ¿Qué haces aquí?

— Intento encontrarle sentido a mi vida –Charly se acercó lentamente y se sentó en la hamaca a su lado.

— Pues no te está yendo muy bien que digamos.

— La verdad.

— Hey –la miró –, ¿qué pasa Batichica?

— Sabes... – su voz se quebró – ¿sabes lo horrible qué es que todos parezcan saber todo de ti, excepto tu mismo?

— ¿A qué te refieres?

— A que mi padre es un puto asesino y me estoy enterando ahora –pudo notar como los músculos del varón se tensaban –. ¿Lo sabías, verdad?

— Mi madre me lo dijo, lo siento – desvió su mirada, la pelinegra lo imitó. Sabía que Berseck había sido amiga de sus padres.

—No es nada, tranquilo, es solo que... No lo sé, estoy confundida, o volviéndome loca.

— Para variar –le golpeó el hombro, éste hechó una risa.

— Es solo que –su voz volvió a quebrarse, se tapó la cara –, ¡no entiendo por qué me afecta tanto!

— Bat, linda, es bastante entendible, es tu padre.

— ¡Jamás lo conocí! No sé nada de él, por qué es tan horrible.

— Creo que te entiendo, es una herida a tu orgullo y en cierto punto mancha lo que eres – tragó en seco –, me refiero a que antes te tenias entendida como la hija de una superheroína, y ahora eres hija de un homicida. Además, también es bastante hiriente saber que un hombre que pensaste comi asombroso toda la vida haya hecho eso.

— Creo que sí, pero Dios... Van, mamá, las traté horrible por haberse puesto tan mal y, mierda, ¡mirame!

—Hey, era tu padre. Sé que es difícil, sabes... No tener con él la misma relación que te pintan las películas, es como un golpe de realidad, pero creo que aún así deberías...

— ¿matarlo?

— No –rió, se paró y caminó algunos pasos antes de dedicarle una última mirada y agregar: –, perdonarlo –y así sin más se retiró.

Bat se quedó en shock. ¿Perdonarlo? ¿Debería? Nadie más que ella y su hermana sabían lo que su padre había sentido, el descontrol, el sentirte un completo monstruo, el tener miedo incluso de vivir, en especial ella. Se quedó mirándose los pies por unos segundos.

Maldito Butch Him.

Se levantó y corrió hasta su casa. Sabía que nadie la iba a llevar a tomar un helado, la iría a buscar al colegio, se pondría celoso de sus novios, la trataría como su princesita, pero no lo necesitaba. Ella no necesitaba a su padre.

Y fue por eso mismo que Bat lo perdonó, abrazando entre lágrimas a su hermana y gritándole dolorosos "lo siento", pudo entender que el lazo existía y era por algo, pero aún así seguía sin tener una necesidad. La simple misericordia ante aquél hombre de no más, actualmente, 31 años, era más para su propio bien, pero su padre no era un mal tipo, el simplemente estaba... Marginado. Cómo ella.

La habrán amenazado de muerte, ¿cuánto? ¿100 veces?

— Van, te amo mucho, con la vida, perdón por haberte dicho todo eso.

— Eh, Batichica, tranquila, ¿sí?

Sonrieron y se volvieron a abrazar. Realmente no lo conocía, no sabía quién era su padre, qué le gustaba, qué odiaba, qué amaba, qué temía, qué lo entristecía, no sabía nada de él. Pero había algo que tenía siempre claro...

Estoy contigo.


Omg creo que este va a ser editado porque lo hice medio dormida jeje.

Hola! Quería aclararles algo muy importante, mi propósito no es romantizar a unos asesinos, al contrario, ellos siempre tienen en claro lo que hicieron. Pero quiero promover la empatía, realmente no fueron los rowdys los que asesinaron si no que fue Him poseyendo sus cuerpos.

Además, esta serie se basa mucho en mi propia experiencia con mi padre, por muchos años traté de tener una pizca de relación con él y siempre la cagaba. Aún sabiendo lo que hacía y lo mucho que me lastimaba, yo quería tener ese papá de ensueño y una vez que caes en la realidad es demasiado triste. Precisamente esto les pasa a las gemelas.

Yo creo, en lo personal, que un padre es realmente necesario porque siento que es parte de nuestra identidad. Son cruciales para el crecimiento de un niño! Lo digo por experiencia propia. Claro que todos podemos vivir sin un padre, pero siempre van a tener un puesto importante.

Y eso, muchas gracias por el apoyo! Cheers.