Capítulo 2
Se escucharon gritos y los pasos que se resonaban en el salón del bunker. Dean estaba molesto, tanto que hasta le costó destapar la cerveza que llevaba en mano y Sam que lo seguía intentando hacer que lo escuchase. Desde la muerte de Castiel y la desaparición de su madre en el otro mundo, Dean había quedado mal, destrozado, estaba tan fuera de sí que Sam no sabía cómo hacerlo reaccionar y que volviera a ser el de siempre. Pero a esa altura, parecía ser un imposible si quiera, intentar hablar con su hermano mayor.
—Está pasando por un mal momento. Y podría ayudarnos —intentó hacerlo entrar en razón de alguna manera. Necesitaban a Marie Jeanne, él la necesitaba. A diferencia de su hermano, no podía dejarse caer así como así ¡no! Sam necesitaba creer que había una forma de traer a Cass de nuevo a la vida y de volver a ver a su madre y confiaba en que Jack y Marie Jeanne fueran los que lo ayudaran a conseguirlo— es una bruja que…
—¡Es una bruja! Sammy, tenemos al hijo de Lucifer y ahora ¿quieres meter una bruja al bunker? ¿Qué harás luego? ¿Invitarás a los ángeles a tomar el té? —Se quejó haciendo fuerza hasta que los nudillos se le pusieron blancos para abrir la estúpida botella.
Sam rodó los ojos, se la quitó de la mano y la abrió.
—Si hay una forma de traer a Cass y a mamá…
—Están muertos —dijo Dean con esa mirada vacía que se dirigía a Sam, esa que le helaba los huesos, que hacía que se agolparan las lágrimas en sus ojos— mamá está con Lucifer. Murió al instante. Y Cass…
No siguió, no podía seguir. Si había algo que le había dolido más que perder a su madre, había sido perder a su mejor amigo. Cass, era el primer amigo que tenía fuera de su hermano menor. Su vida había sido siempre demasiado ajetreada, yendo de aquí y de allá y las pocas veces que se había logrado establecer, nunca había llegado a durar demasiado tiempo viviendo una vida normal. Nunca, porque era un cazador y los cazadores viven bajo la ley de los cazadores. La vida normal no se hizo para ellos porque lo que es la vida normal para un cazador es cazar.
Y aunque tenía algunos conocidos con los que se llevaba bien en ese mundillo, ninguno era como con su hermano y Cass. Ninguno. Podrían llevarse bien, hablar de coches, de caza, de mujeres, pero ninguno era Cass. Y la vida se encargaba de arrebatarle poco a poco todo.
Su madre.
Su padre.
Bobby.
Charlie.
Hasta el maldito de Crowley.
Su madre de nuevo.
Y Cass. De todas las personas que nunca había pensado perder, había sido la que había visto morir en manos de Lucifer.
Dean estaba perdido, no lograba hallarse en nada ni si quiera, hallaba consuelo en el alcohol. Y sólo podía ver a Jack y pensar que Castiel había muerto por protegerlo a él. Que su madre había muerto por lo mismo.
Dean sólo podía pensar que la vida era una mierda bien jodida.
—¿Tú eres la novia de Castiel, no? —Jack se animó a hablar con ella desde el marco de la puerta.
Marie Jeanne estaba sentada en la cocina, esperando que regresara Sam, pero no se había dado cuenta de aquella presencia junto con ella.
Alzó la vista al jovencito y le dedicó una sonrisa invitándolo a sentarse en el otro extremo de la mesa. Aun no creía que ese era el niño por el que Cass había muerto ¡era un adolescente ya! Y apenas habían pasado unos días desde su nacimiento, pero según Sam le había contado, Jack tenía esa apariencia porque corría peligro siendo un bebé, por lo que había tenido que crecer de golpe. Aunque seguía teniendo la personalidad de un niño que va descubriendo el mundo de a poco.
—Era su novia. Marie Jeanne —le dijo extendiéndole la mano luego de presentarse— tú eres Jack ¿no?
Él asintió y después de darle la mano, las posó en la mesa sentándose en frente de ella.
—Conociste bien a Cass ¿cómo era? Dean y Sam no me hablan mucho de él. Creo que Dean me odia.
—Bienvenido al club ¿escuchas eso? —le dijo guardando silencio unos instantes para ori a Dean quejarse— toda esa bienvenida es por mí —se rio tomando un sorbo del vaso con agua que tenía entre sus manos— Cass era… un hombre muy dulce. Un poco tonto, pero tenía buenas intenciones, aunque no siempre le salieran las cosas bien. Cometía errores, como todos. Hasta Dios los ha cometido.
—¿Mi abuelo?
Ella asintió divertida ante su sorpresa ¿quién iba a pensar que alguna vez iba a estar charlando con el nieto de Dios? Había visto cosas raras, pero como esa, ninguna. No podía negar que Castiel sí que sabía elegir las situaciones más extrañas en las que involucrarse.
—¿Te quedarás?
Marie Jeanne se encogió de hombros apretando los labios sin saber cómo debía responderles.
—Sam quiere mi ayuda y cree que no debo estar sola hasta que supere la muerte de Cass. Yo… —se cortó en la frase mordiéndose el labio. Una de sus largas uñas se clavó en su mano conteniéndose las lágrimas— no estoy segura de qué es lo que sea lo mejor ahora. Cass era…
—Un gran hombre —terminó la frase Jack con una sonrisa inocente y no pudo evitar pensar en su novio sintiéndose peor aún.
Por mucho que fuera el hijo de Lucifer, notaba en Jack mucho de Castiel como para que fuera mucho más fácil superar su luto, porque había más en él de lo que podía explicar.
—Tenemos un caso —entró a la cocina Dean avisándoles aquello sin que ninguno supiera cómo reaccionar.
Marie Jeanne y Jack se miraron y luego, miraron a Sam pidiéndole explicaciones, pero antes de que pudiera decirlas, Dean habló:
—Eres el hijo de Lucifer. Tú, una bruja. Ninguno se quedará aquí sin supervisión. Vienen con nosotros —fue cortante al salir de la habitación.
Sam les pidió disculpas en su nombre y los animó a salir. Iba a ser una misión demasiado dura para todos, especialmente, para ellos dos.
Al menos, con eso, tanto ella como Jack tenían algo seguro: se quedarían en el bunker por un tiempo más. Al menos, hasta que pudieran calmar a Dean y encontrar una solución a su situación y eso, estaba lejos de suceder pronto. Pero con esfuerzo y los poderes de la bruja y el nephilim, lo conseguirían.
Marie Jeanne aún tenía esperanzas de que Cass volvería. De alguna forma, lo traería de vuelta.
¡Finalmente, traje continuación! Gracias especialmente a Guest por los consejos dados. Los tendré especialmente en cuenta para los siguientes capítulos 3
¡Un abrazo!
