¡Hola! Traemos el nuevo capítulo que, si nos tardamos en hacerlo. Les dejo las notas de autoras:
YoakeYoru: Disculpen la demora, esta vez fue mi culpa. Espero que este capítulo les guste.(Nuevo nombre por extrañas circunstancias)
berry115: Gracias por dejar reviews y por apoyar la historia, ¡me da mucha alegría!
Capítulo 01.
Con una temblorosa voz, simulando nerviosismo y pena, me tuve que negar inventando una excusa convincente. Algo como:
—Lo s-siento, Daraen, voy a practicar con Little Mac —mis manos se juntaron detrás de mío—, él es mi entrenador.
Antes de que la chica me diera un sermón o me dijera que definitivamente estaba mintiendo, Ike, que se lo había creído todo, soltó un quejido al levantarse y darme un ligero golpe en el hombro. Su mirada expresaba dolor pero también satisfacción con mi excusa.
—Eso me da explicaciones sobre el golpe —el peli-azul cerró los ojos—. ¡Pero yo no soy un sucio saco de boxeo!
Tras el grito imperioso del mercenario, volvió a su estado normal y se encaminó hasta el consultorio por su cuenta. Como una subordinada o niñera de éste, la estratega lo acompañó sin despedirse de mí. Claro, cómo iría a decirle "adiós" a la persona que golpeó sin razón a su amigo.
Ciertamente, mi puño se cerró dando paso a pensamientos encelados en mi cabeza: ¿Esos dos tienen algo más que una amistad? ¿Qué debería hacer de ser verdad? Resignarme no es la respuesta, tampoco puedo golpear a la gente cada vez que se da en gana…
—¡Maldita sea! —exclamé a la vez que soltaba un puñetazo y el príncipe alteo articulaba un "¡Ah!"—. ¿M-marth?
—¿Q-qué te pasa a ti? Eso de andar abofeteando no está bien —Marth sobaba con delicadeza su cara—, menos si es en mi bello rostro.
—Una disculpa, me dejé llevar por…
—Por los celos —concluyó de golpe la frase.
No sabía de qué manera reaccionar a la inesperada, y acertada, respuesta del otro peli-azul, lo que formó un silencio inaudito. Él siguió por unos cuantos segundos con un pañuelo en el cachete, acabó y me miró tranquilamente a pesar de que se estaba quejando minutos atrás.
—No te preocupes. Ike, Lucina, Robin, Daraen, Roy y yo resistimos los golpes —el príncipe sonrió enorgullecido—. Venimos de lugares donde nuestros puntos de vida se agotan lentamente.
«¡Eres un desgraciado incompetente y mentiroso Ike! ¡Me las pagarás!»
Fue muy visible el tic en el ojo que sufrí al escuchar eso, no recuerdo lo que pasó después. Sólo sé que Marth se fue asustado. Tuvieron que pasar varios minutos para que lograra tranquilizarme después de la revelación tan espontánea que hizo el príncipe de Altea. ¿Por qué Ike mentía? ¿Acaso sólo de esa forma podía estar cerca de Daraen? Yo creo que no.
«Al menos sé que yo jamás estaría de embustero para conseguir la atención de una chica» me dije tratando de animarme. «Por ejemplo, Daraen me hizo caso y no tuve que... Oh, de hecho sí mentí»
Y mi último pensamiento no fue tan reconfortante como esperaba, el efecto fue todo lo contrario. Tal vez debería hablar de este problema con alguien, de preferencia con alguien que no tuviera amistad con Ike, así podría convertirse en mi aliado para destru...- ¡Concéntrate, Link! ¡Tú no eres vengativo! ... Pero se trata de ese mercenario que robo a tu chica, entonces se puede hacer una
excepción.
De esta forma, con una "gran" idea en mente, me dispuse a recorrer la Mansión Smash. Primero fui a la sala de entrenamiento donde estaban Samus y Little Mac. Me desconcerté un poco al ver que el pequeño hombre hacía cosas (muy raras, cabe aclarar) para impresionar a la rubia, ésta se veía muy desinteresada y aburrida. Me quedé observándolos y buscando algún suceso que podría hacer que ellos odiaran a Ike, pero por más que pensaba y recordaba no había nada útil.
Mientras Little Mac seguía haciendo no sé qué tanto, Samus rodó los ojos y se dio cuenta de mi presencia.
—¡Hola, Link! —Me saludó con una gran sonrisa, misma que tuvo como resultado una mueca de disgusto por parte del boxeador.
—Hola —respondí más por obligación que por otra cosa. Samus no era mala persona, siempre nos hemos llevado bastante bien, pero ahora no estaba con ánimo para iniciar una conversación que me desviara de mi propósito.
Little Mac se dirigió a mí lentamente y me estudió con la mirada. —Link, ¿no?
—Sí, ese es mi nombre —pensaba que él haría más preguntas, aunque me alegré de que ese no fuera el caso, así podría seguir con lo que tenía en mente—. Samus, ¿qué piensas de Ike? —me animé a preguntarle.
—Ammm... Creo que Ike es un gran chico y...-
—¿Enserio? —La interrumpí—. ¿Por qué?
—Porque lo es —contestó como si fuera lo más obvio.
—Si, si, tú continua —sin darme cuenta en mi cara se había formado una expresión de fastidio.
—A ver, Link —cruzó los brazos y me miró extrañada—, ¿por qué de pronto me preguntas eso y te quejas cuando te doy mi más sincera respuesta?
—Escuché que le diste un puñetazo a Ike sin razón —Little Mac se metió en la conversación—. Eso estuvo mal.
Que rápido se esparció la noticia, ¿no? Y lo más importante, ¿quién fue el que la divulgó exactamente? Ninguno de los luchadores estaba presente en ese momento y ahora resulta que ya se enteraron.
—¿Quién se los dijo? ¡Y no fue sin razón!
Parece que mi amiga rubia se enojó. —En primer lugar, no me grites y segundo, hace un rato vimos a Ike y a Daraen que nos platicaron un poco de lo que había pasado. Pero no les creímos todo.
—Ah, ¿no?
—En gran parte fue porque Ike me felicitó porque estaba haciendo un buen trabajo con tu entrenamiento. Hasta donde yo sé eso no es cierto —dijo el boxeador, y para mi sorpresa no se veía molesto.
Estuve dudando de si disculparme o no, tampoco quería arruinar el argumento que le di a la estratega (que de hecho se negó a creer) y al mercenario, así que mejor opté por pedirle a Little Mac que me siguiera el juego sólo por un poco de tiempo más.
—Perdona, Mac, pero necesito que me ayudes...
—¿A pegarle a Ike mejor? —Inquirió preocupado.
—¡No! —Negué rápidamente y con un movimiento de cabeza—. Solamente necesito que finjas que de verdad eres mi entrenador.
Él asintió y Samus intervino. —En conclusión, quieres que Little Mac mienta para salvar tu pellejo.
—Algo parecido —reconocí, un tanto apenado y bajando la cabeza.
La rubia y el hombre enano se miraron entre sí, discutiendo cosas con la mirada. Me inquieté al creer que podrían hablar con el mercenario sobre esto, con Daraen y así todo se fuera directo al bote de basura. Retrocedí despacio, por lo que Little Mac me jaló y gritó emocionado:
—¡No te echarás de cobardía!
«Uf... ¿Me ofrecerá su ayuda y silencio?» Frente a mis ojos, el luchador se veía glorioso... ¿Cómo un héroe que me salvaría de las desgracias? «¡Qué cosas tan raras están ocurriendo ahora!. ¿Tendrá que ver con el amor?»
Un boxeador indiscreto extendió su mano y la cerró repetidas veces, a la par que murmuraba. —¿Cuántas monedas de oro darás?
«NO. Definitivamente no es ningún príncipe azul»
Samus Zero paralizó a Little Mac con su pistola, permitiéndose mandarlo lejos a este con el láser de plasma. La chica me observó y se apoyó en mi hombro, su sonrisa sincera me daba a entender que estaba dispuesta a guardar el secreto. Ella siempre había sido buena conmigo, éramos amigos desde el inicio de los tiempos, me sentía feliz pudiendo contar con su apoyo incondicional.
«Agradezco al cielo por tener tu amistad» Suspiré antes de retirarme sin dejar de ver qué haría con su admirador. «Suerte con tu relación.»
Ya tenía un aliado, pero no es suficiente. Por lo que escuché cuando Ike ingresó al torneo, él era un muy buen espadachín (no tanto como yo, claro está) y su fuerza era descomunal, eso lo pude comprobar la primera vez que tuvimos un duelo...Ese día todo mi cuerpo terminó mal y lleno de moretones. Aunque he de admitir que yo también le dejé muchas marcas de golpes.
Como sea, reanimado me dirigí a mi habitación para pensar cuál era la siguiente fase de mi plan ahora titulado: "Que Daraen salga conmigo y se olvide de Ike para siempre", o abreviado QDSCYSODIPS. Esta cosa extraña del amor a veces podía llegar a sentirse muy agradable.
