HOLA perdona el retraso, pero si alguien vio mi pagina, pues estaba lesionada de la mano derecha y bueno hasta ahora que no he podido ponerme a escribir.

Bueno espero continuar pronto los demas capis y bueno solo decir que los personajes no son mios


CAPITULO DOS

No se arrepentía, por más que lo pensara, no se arrepentía. No se arrepentía de la decisión, de las palabras y de las consecuencias que podrían suceder. Pero… por dentro, muy dentro de ella sentía como si algo no estuviera bien.

La noche había llegado y con ella aun quedaban en su memoria las siguientes horas que siguieron a su baño con Inuyasha, el descubrimiento de porque el hanyou no quería hacer nada con ella, porque era virgen. Una sonrisa asomo por su rostro, una sonrisa triste y sarcástica. En el fondo sabía que debía respetarlo, pero se le hacia tan difícil entenderle…

Ella que se había preocupado porque creía que la veía como Kikyo, y luego resultaba que era por otro motivo bien distinto, porque tenía miedo ha hacerle daño. Inuyasha no se había dado cuenta que con esas palabras la había lastimado más que con cualquier posible acción suya futura.

Ella se había aguantado y se había mantenido paciente para poder cumplir su gran sueño, hacer el amor con la persona amada, y venía ese mediodemonio y se lo tiraba todo por los suelos, todos sus sueños y deseos rotos por unas simples palabras.

Decidió no pensar más en ellos, puesto que tanto pensar y darle vueltas al mismo tema estaba por darle un gran dolor de cabeza. Por suerte para ella, cuando llego a casa aun era temprano y pudo llamar a Kenichi para poder concertar una cita para el día siguiente.

Sonrió con pesar, pero a la vez un poco más esperanzada, Kenichi no la rechazaría y seguramente sería muy dulce y gentil con ella. Él entendería todo desde el principio y seguramente la ayudaría en todo lo que pudiera, y ella estaba apunto de hacerle una proposición bastante fuera de lo común entre amigos, pero que más daba, su cuerpo hacía tiempo que le pedía ciertas cosas y ella ya llevaba bastante tiempo engañándolo, y por mucho que se diera placer a ella mismo, siempre deseaba que sus manos fueran las de otra persona y que su cuerpo se uniera a otro.

Lamentablemente su imaginación siempre deseaba lo que nunca podría conseguir, que las manos y que el cuerpo que las poseyera fueran las de Inuyasha, pero debía antes deshacerse de un lastre que llevaba encima, su virginidad, y si debía perderla antes para poder sentir el cuerpo del mediodemonio, así lo haría, aunque su corazón y su alma sintieran dolor. Al menos tendría el consuelo de saber que pronto podría probar lo que tanto deseaba. Ha Inuyasha.


No sabia como Kagome había cambiado tanto. Aquella niña que había conocido había cambiado drásticamente, tanto en aspecto como en carácter. Nunca se hubiese imaginado que fuera tan descarada, pero a la vez le gusto eso en ella. La lastima era que en aquel momento no hubiese podido aprovechar la ocasión. Ahora era uno de esos momentos en que deseaba ser humano, cosa rara, porque detestaba siempre cuando llegaba su transformación y ahora se encontraba deseoso de que pasaran esos dos días.

Sí, su mente ya se imaginaba que podría hacer con Kagome. Ya tenía ganas de probar esa piel y esos labios carnosos. Kami verla mojada y darse placer lo había puesto muy caliente, y el estar aun en las aguas termales imaginándose el cuerpo de Kagome tampoco ayudaba mucho a que bajara su temperatura. Decidió que ya iba siendo hora de volver al campamento y de ver como estaba todo el mundo.

Tan pronto se vistió fue caminando hacía donde estaba la fogata. Allí vio a Shippo y Kirara durmiendo placidamente, y al otro lado pudo ver como Miroku y Sango estaban abrazados, ella durmiendo y él despierto vigilando. Se quedo mirando ha estos dos últimos. Era raro, pero el carácter pervertido de Miroku se había esfumado, claro esta que con Sango aun estaba presente, pero con las otras mujeres ya no tonteaba. Era agradable ver como ese par había podido estar juntos.

Miro a su alrededor y comprobó que las pertenencias de Kagome no estaban. Echo un suspiro, bien, al menos la tentación se había marchado y podía descansar un poco, claro esta que la imaginación siempre estaba allí presente y los recuerdos en las fuentes termales no se le iban a ir durante mucho tiempo.

Decidió que él haría la primera guardia, luego ya despertaría a Miroku para que le hiciera el relevo. Miroku asintió, solo lo miró y le dio las buenas noches. Subió al árbol más cercano y se quedó mirando atentamente al grupo. Luego desvió su mirada hacía más a lo lejos, hacia el pozo devora huesos. Imaginando que Kagome a esas horas ya estaría dormida placidamente en su cama. Mal, muy mal imaginarse a Kagome en una cama estaba mal, por que su imaginación se disparaba y le venían a su cabeza imágenes de ella tumbada desnuda invitándolo a que lo acompañara.

Desvió la mirada y miro al grupo que había abajo, decididamente faltaba poco para la transformación, porque siempre le pasaba lo mismo, sus sentimientos se dejaban aflorar siempre que se acercaba esa fecha. Decidió que solo faltaban dos días y que ya haría cualquier cosa por aguantar hasta que volviera Kagome a su época. Y cuando volviera, jeje, estaría gustoso de demostrarle todo lo que su imaginación había creado con ella.


¿Estas segura? Es un poco raro lo que me pides y por lo que me has contado… Bueno, ya sabes yo siempre te dije que te ayudaría.

Estoy segura Kenichi

No sabía muy bien como le había podido sacar el tema, pero allí se encontraba ella, en una cafetería con Kenichi. La conversación había derivado a lo acontecido a la noche anterior, obviamente omitiendo ciertos detalles, como que se había dado placer en unas fuentes termales y que se había aparecido delante de Inuyasha desnuda.

¿Así que te declaraste y él te rechazo porque eres virgen?- Kenichi hizo una pausa y cogió su café para beber un poco. Al acabar de beber giro su mirada y le dirigió un poco preocupada a la expresión de su amiga.- Yo creía que te iba a decir que sí.

Pues me dijo que no, que no le iban las vírgenes.- Kagome cogió su refresco y pego un buen sorbo para darse ánimos. Al menos ya había dado el paso de hablar con Kenichi y estaba nerviosa por saber la respuesta de este.

Estaba segura que la ayudaría y ahora veía las cosas desde un punto diferente. Se tenía que poner en el papel de él, que le viniera su amiga para pedirle que se acostara con ella porque resultaba que el chico que le gustaba no quería hacerlo con ella porque era virgen. ¡Uf! Era todo un lió y ni ella misma sabía como había tenido el valor de soltarle todo eso, pero hay estaba ella esperando alguna respuesta por parte de su amigo, tanto si era negativa como positiva. Ya estaba apunto de levantarse y marcharse cuando unas manos cogieron las suyas. Levanto su mirada y vio que era Kenichi que la estaba mirando dulcemente y que le hablaba.

Esta bien Kagome, te ayudare.

Esas dos palabras que tanto deseaba escuchar le cayeron como un cubo de agua fría. Un hormigueo le subió por la espalda y un inesperado nerviosismo se instalo en la boca del estomago. Sabía que se sentía mal, pero al diablo con todo, quería lo que le había pedido y ahora que lo había conseguido no se iba acobardar.

Solamente pudo sonreírle y darle un gracias por su ayuda. Debía ser muy duro hacer eso por un amigo. Solo esperaba no hacerle daño.

Kenichi, se que debe ser un poco difícil hacer esto, y más con un amigo. Supongo que tú querías hacerlo con la chica que te gustara.

No te preocupes Kagome, los chicos a veces lo hacemos con la chica de la que no estamos enamorados y bueno, muchas chicas también lo hacen sin amor, pero supongo que tu concepto es diferente al mío- le sonrió y le rozo la mejilla ruborizada de ella para apartarle un mechón de pelo- te prometo que haré que sea dulce y hermoso, aunque tu estés enamorada de otro.

Sonrió complacida por sus palabras. Ella sabía bien que muchas veces había escuchado a muchas de sus compañeras y amigas hablar del sexo sin amor. Sabía que existía y que había gente que lo hacía, pero ella no sabía porque no compartía esa opinión. Ella deseaba hacerlo con la persona que amaba y muchas veces había deseado ser como los demás, poder entregar su cuerpo por necesidad, pero su corazón no le dejaba, o más bien era su alma que se lo impedía. Pero esta vez su corazón y su alma ya no podía parar el deseo físico que sentía su cuerpo. Ya hacía mucho que se negaba ese placer y podía estar segura que este placer se lo podía proporcionar su amigo Kenichi, ya que Inuyasha no estaba dispuesto ha ofrecérselo.

Se despidieron en las escaleras que daban acceso al templo Higurashi, concertando al día siguiente la cita donde definitivamente podría complacer a su cuerpo. Y mientras ella subía las escaleras deseando y no deseando que llegara el día siguiente, al otro lado, en otra época se encontraba un hanyou deseoso de que llegara la noche para poder buscar a Kagome. Poco sabía Inuyasha que no la encontraría en su casa.


Se sentía flotar, era una sensación maravillosa. Había un olor agradable y a la vez dulce que embriagaba todos sus sentidos. Era un sueño de lo más agradable y a la vez ese olor se le hacía bastante familiar. No cabía duda, era el olor de Kagome y ese olor lo volvía loco, y su cuerpo se encontraba tenso ante la sensación de poder percibirla cerca.

Dejo esa sensación de liviandad y se vio caminando hacía el pozo devora hueso, el olor de allí se intensificaba y no supo como su cuerpo ya se encontraba saltando dentro para pasar a la siguiente época. De un salto salio fuera del pequeño templo y siguió el rastro de olor. No supo bien como había llegado pero se encontraba en la ventana de Kagome asomado buscándola. Se sorprendió al no verla en su cuarto, y más por las horas que eran, que eran bastante tarde. Supuso que habría ido al baño. Y justo cuando estaba dispuesto a ir a buscarla la puerta del cuarto se abrió y apareció ella.

Se veía preciosa y liviana con una sola prenda que le cubría escasamente el cuerpo. Era una especia de vestido rojo brillante. Podia deducir que era seda y que le sentaba tremendamente bien. Con cada paso que daba la muchacha hacía él, el corte del vestido subía un poco y dejaba mejor a la vista los muslos blancos y tersos de ella. Se le hizo la boca agua al contemplarla así, con una sencilla pieza, que seguramente estaba echa para seducir, y que ella estaba consiguiendo su propósito con él.

Escucho un leve "Hola Inu", por parte de ella y él sin poder contestar, solo pudo ver como la chica se iba dirigiendo pausadamente y muy sensualmente hacía él. Trago saliva y cuando ella estaba lo suficientemente cerca de él, acerco sus brazos para rodearle el cuello para que él bajara un poco la cabeza para estar a la misma altura. Kagome acerco sus labios a una de sus orejas. El estaba expectante, nervioso por la proximidad de su cuerpo junto al suyo. Su erección era notoria en su pantalón y el olor de la chica no ayudaba en nada para que su nerviosismo se desvaneciera. Y justo cuando pensaba que ya no podía más un susurro por parte de ella detono todo el control que tenía sobre su cuerpo "te deseo, tómame Inu".

Aquello desencadeno una oleada de calor por todo su cuerpo. Sus brazos cogieron el cuerpo de ella consiguiendo una unión más cercana. Acercando el cuerpo de Kagome al suyo, notando como el pequeño cuerpo de ella se amoldaba al suyo sin ningún problema. Podía notar como los pechos de ella se aplastaban contra él y tenía deseos de sentir toda esa suave piel sobre la suya. Así que con un deseo tremendo se separo un poco de la chica y se encontró mirándola mientras se desprendía de su parte de arriba.

Deseo era lo que veía en los ojos de Kagome, como ella se mojaba sensualmente los labios deleitándose por el echo de que él se encontraba desnudándose delante de ella. Esa imagen sensual por parte de ella hizo que el medio demonio sintiera como su pene se ponía más duro contra su pantalón y tuvo deseo de estar completamente desnudo para así tomarla sin las molestias de las ropas.

Estaba apunto de desabrocharse el nudo de los pantalones cuando sintió las manos de Kagome que lo paraban. Al principio pensó que no quería que continuara. Él desistió un poco decepcionado pero en contra de todo lo esperado, se encontró a la chica acercarse hasta el nudo de sus pantalones para desabrocharlos. Se contuvo al notar como esas pequeñas manos iban deshaciendo el nudo y como estos bajan hasta el suelo, hasta dejarlo totalmente desnudo delante de ella. Vio en ella una expresión de sumo placer al contemplarlo e Inuyasha no pudo soportar más la espera. Cogió a la chica en sus brazos y la fue a depositar en la cama.

La tela que la cubría había dejado que uno de sus pechos quedara expuesto y como se había subido un poco para dejarle ver lo suficiente su feminidad. Kami, no llevaba braguitas y esa imagen expuesta de su entrepierna le causo una ráfaga de excitación. Vio como kagome se movía sensualmente y como le indicaba con un dedo que se acercara. Poco a poco ella abrio sus piernas para que el pudiera acomodarse mejor sobre la chica.

Estaba a pocos centímetros de su entrada y de sus labios. Solo podía escuchar la respiración agitada de ella y la suya propia. Miró el rostro de Kagome y vio en sus ojos un deseo abrasador y como la chica se humedecía esos labios rojos tan deseables. No pudo contenerse más y acerco sus labios a los suyos. Eran tan dulces y suaves, que se encontró lamiéndolos y devorándolos como un animal muerto de hambre.

Sus manos viajaban por todo el cuerpo de ella, notando el contraste de cambio de temperatura de piel a seda. Era sumamente excitante y cuando alcanzo el pecho de la chica tuvo que para en su ímpetu de besos. Rompió las tiras del vestido que la cubría para poder acariciar mejor esos dos montes y pronto se encontró contemplando embobado la cara de excitación por parte de la muchacha por el placer que le causaba sus caricias. Noto como los pezones se ponían en punta y sin mucho más que poder aguantar acerco su boca a esos botones que tanta atención le pedían.

Lamió y devoró sus pechos con ansias. Mientras con un pecho lo lamía el otro era acariciado por su mano. Estrujo sus pezones con sus colmillos sin causarles ningún daño pero sintiendo como de la boca de Kagome salían suspiros de placer. Notaba el olor de excitación por parte de ella y una de sus manos ya se encontraba en su muslo acariciándolo y adentrándose para tocar su raja húmeda.

Kami, estaba empapada y podía notar como ya estaba lista para él. Su curiosidad pudo más y adentro un dedo dentro de ella, ocasionando que de los labios de Kagome salieran más suspiros de placer. Siguió adentrando un dedo y sintió ganas de probar a que sabia ella. Se acerco y con su lengua empezó a lamer cerca de la entrada de donde estaban sus dedos. Pudo notar un pequeño botón, el cual se encontraba hinchado, por lo cual decidió lamerlos y probarlo. La reacción por parte de Kagome fue un grito de placer y él continuo lamiendo y dándole placer con sus dedos, hasta que noto que el cuerpo de la chica se convulsionaba y que de sus labios surgia un grito de puro placer. Cuando hubo acabado, decidió que ya era hora de que su cuerpo recibiera el mismo trato, por lo que se separo de ella y se encontró mirando a Kagome mientras iba acercando su pene hacia la entrada de ella.

Se encontraba justo en la entrada, podía notar como se estaba adentrado dentro de ella cuando, de pronto miró hacía arriba, buscando la mirada de Kagome, quería ver su expresión cuando la hiciera suya. Justo vio una sonrisa de puro placer por parte de ella cuando unos brazos los separaron alejándole del precioso cuerpo de ella. Él iba alejándose y solo podía escuchar como ella lo llamaba.

¡Mierda!

Todo había sido un sueño, un sueño muy pero que muy bueno y bien vivido.

Deseaba saber porque se había despertado justo en el mejor momento, pudo ver el motivo, se había puesto a llover y él donde estaba, encima de un árbol, se estaba empapando. Miro hacia abajo y vio como todos los demás también habían despertado y como Miroku ayudaba a Sango a resguardarse.

Maldijo otra vez y miro hacia sus pantalones, vio como de ellos sobresalía su erección y dedujo que su hubiese seguido soñando se hubiese encontrado a la mañana siguiente con todos los pantalones mojados. Menuda ironía, al menos esa lluvia lo ayudaría a apaciguar esos calores. Miro otra vez hacia el campamento y vio como todos se encontraban yendo hacia un gran árbol, decidió que después de un rato los acompañaría, pero de momento se quedaría un poco más bajo la lluvia, esperando con ansias a que llegara el día siguiente para poder hacer realidad sus sueños.


Inuyasha

Se despertó un poco inquieta y asustada. El sueño había sido tan real, lo había sentido tan cerca. Pero claro su estúpida mente le jugaba malas pasadas incluso cuando estaba dormida. Incluso en sus sueños Inuyasha no le hacia el amor.

Noto como su cuerpo aun se encontraba caliente por el sueño tan erótico y pervertido que acababa de tener. Y justo estaba por dormirse otra vez cuando noto una humedad en la parte baja. Acerco sus manos y pudo comprobar que ese sueño había sido muy vivido, tanto que se había corrido.

Oh, Kami, ya tenía ganas de poder disfrutar de esos placeres y esperaba dar un poco de paz a su alocado cuerpo, que se comportaba a su antojo.

Volvió a recostarse y deseo con ganas que llegara el día en el que ese sueño terminara.

continuara...


jejeje, soy un poco mala, pero ya saben me encantan los lemons y bueo en cada historia que haga habra. Espero verles en la proxima entrega y bueno gracias por los apoyos, hasta pronto.