- ¡MAKI! ¡VEN AQUÍ EN ESTE MOMENTO!
- ¡NO QUIERO Y NO LO HARÉ HASTA QUE TE CALMES! ¡ENANA PROBLEMÁTICA!
- ¡¿A QUIÉN DEMONIOS LE DICES ENANA?! ¡TOMATE TSUNDERE!
- Nico-chan… por favor déjame sola, ¿sí?, no quiero volver a discutir…
- Maki, no te dejaré ir hasta que me expliques por qué demonios la estabas besando… ¿no que todo era un juego? ¿por qué demonios estaban abrazándose? ¡Explícame qué demonios sucede entre tú y ella!
- No tienes derecho a reclamarme nada… ayer te vi coqueteando con tu ya sabes quién… no te vengas a hacer la ofendida, después de todo tú y yo no…
- Tú y yo no… ¿qué? - la observó algo ofendida.
- Nada… olvídalo… - lentamente se aleja de la pelinegra, quien no pudo hacer más que observar cómo la menor se iba.
- Eres una tonta… Maki-chan… - Pensó, mientras cerraba débil y cansadamente sus ojos.
Frustrada, cansada, e incluso confundida y enfadada consigo misma, Maki se dirigió a un lugar donde sabía podría estar sola, o al menos eso pensaba. Al llegar al tejado de la escuela se encontró nada más ni nada menos con la persona que estaba comenzando a ocupar parte de sus pensamientos, Minami Kotori. En lugar de acercarse a ella como siempre solía hacerlo, la pelirroja se quedó parada junto a la puerta, necesitaba calmar sus nervios y ordenar sus pensamientos como sea, no podía permitirse que Nico y Kotori la tuvieran así de mal. ¿Qué había pasado exactamente? Definitivamente era algo demasiado difícil de explicar, de todas maneras, Maki podía recordarlo, todo había comenzado unas semanas atrás, aquella tarde en que todo cambió, aquel día en que su corazón dio un enorme vuelco, todo comenzó como un juego, y terminó transformándose en algo de lo que temía llegar a disfrutar.
Como de costumbre ella solía quedarse hasta más tarde luego del ensayo, esa semana en particular estaba sumamente bloqueada, pero pensaba que quizás su inspiración volvería al tocar en dicho sitio, y es que en aquel lugar había pasado muchas cosas que la tenían feliz y al mismo tiempo muy confundida, pero había algo que tenía medianamente claro, a ella le gustaba Yazawa Nico. Pero darse cuenta de esos florecientes sentimientos no hizo más que hacerla sentir peor, ¡eran chicas por dios! Claramente Nico-chan primero tenía sus sueños, ser Idol, donde claramente una pareja no estaba contemplada en absoluto, era como darse cuenta que tenía un nuevo sueño que no podría cumplir, otra estrella que estaría en el cielo tan bella como imposible. Sentía que de alguna manera aquellos sentimientos la tenían muy bloqueada, a veces intentaba convencerse de que no era así, pero su senpai le sonreía o le peleaba y nuevamente sentía que su estómago quería salírsele por la boca. Leyó mucho al respecto (ya que al inicio pensó que era una enfermedad que misteriosamente se le venía cada vez que Nico-chan estaba a su lado), y se dio cuenta que estaba en un punto sin retorno.
Aquella tarde Maki al darse cuenta que su práctica casi motivacional estaba siendo sumamente infructífera decide irse de la escuela, no sin antes pasar por la sala del club, y fue ahí donde de alguna manera todo cambió. Ella escuchó sollozos, eran tan débiles que incluso sintió cómo se le armaba un nudo en la garganta, expresaban una pena tan grande que hasta ella misma podía palparla, necesitaba averiguar de quién se trataba. Cuando entró al salón y se dio cuenta que era Kotori no pudo del asombro y se quedó a su lado, hasta que ella decidiera a hablar. Algo incómoda frente a la situación, la menor de ambas intentó acariciar la cabeza de su senpai, no era buena con las palabras así que debía intentar algo.
Pasaron unos minutos hasta que por fin Kotori se dio el tiempo de levantar la vista, enfrentándose a la pelirroja, quien al ver aquel adorable rostro no pudo evitar sonrojarse un poco. La mayor suspira y se acomoda en su asiento, evitando muchas veces la mirada de Maki.
- M-Maki-chan, ¿qué haces aquí? Pensé que no habría nadie a estas horas… - dijo la peli gris desviando la mirada.
- Tuve problemas intentando tocar el piano, así que decidí venir aquí para ver si había alguien con quien hablar, p-pero… luego…
- ¿Me escuchaste llorar?
- S-Sí… - comenzó a jugar con el mechón de su cabello.
- Bueno, gracias por no interrumpirme… necesitaba hacerlo, pero también me da gusto que estés aquí… - sonrió dulcemente.
- ¿Qué sucedió? Tuvo que ser algo serio como para que lloraras de esa forma…
- Verás… - titubeó un poco, no sabía si contarle a Maki sobre sus sentimientos, pero la pelirroja le inspiraba la suficiente confianza.
- Kotori… - no sabía por qué, pero tomó las manos de Kotori entre las suyas, dándoles un ligero apretón, era como si intentara darle un poco de valor, sin embargo, al darse cuenta de lo que había hecho, no logró evitar sonrojarse. – p-puedes confiar en mí…
- Lo sé Maki-chan… - acarició la cabeza de la menor. – lo sé… - sonrió, pero una pizca de dolor, miedo y confusión estaban presentes en esos bellos ojos ámbar.
Ante sus ojos increíblemente podía verse reflejada en Kotori, ella le confesó cuán enamorada está de Honoka pero que sabía que ella no la miraba de forma romántica, era exactamente lo que le pasaba con Nico-chan. Sintió tanta pena por ella, por si misma y por todo que terminó llorando junto con Kotori confesándole sus sentimientos por su senpai.
Al principio fue bueno, porque cuando tenían una recaída podían conciliarse con la otra, porque compartían aquello, era tranquilizador de cierta medida… hasta que Nico-chan empezó a ser más odiosa con ella, antes le sonreía y ahora la trataba con indiferencia.
"Maki-chan ahora solo esta con Kotori ¡Nico no perdona que Maki-chan la deje botada! ¿tienes algo con ella? ¡¿es eso?!" – Nico tenía los puños apretados, se notaba una clara molestia en su rostro.
Maki sintió rabia en el segundo que le contestó, pero luego, la invadió una felicidad absoluta… acaso… ¿acaso Nico-chan se había puesto celosa?... entonces ella… ella, ¿tenía acaso una pequeña posibilidad de gustarle?
"Si serás idiota Nico-chan! ¡Ella me confesó su mayor secreto y por eso comparte conmigo! N-no es como si quisiera que te quedaras tranquila o alguna cosa, porque no me interesa" – se cruzó de brazos.
Fue tanta la insistencia de Nico, que terminó por suceder lo inevitable sucedió, terminó por irse de boca diciéndole la verdad de Kotori (claramente sacando del relato sus sentimientos, solo contando los de Kotori) y Nico – un poco más aliviada - terminó diciéndole que se acercaría a Honoka para ayudar a su amiga Kotori (Aunque la verdad es que quería a la peli gris ocupada para que Maki-chan la mirara solo a ella otra vez).
Con ese pequeñito plan entre las manos Nico y Maki jugaron un juego por el que al final tendrían que pagar un gran costo.
Por su lado Maki se propuso ayudar a Kotori con Honoka, aunque francamente no sabía muy bien qué hacer, no es que ella fuera precisamente la más indicada para hacer este tipo de cosas, pero entonces Kotori le propone que quizás si la dejara ensayar con ella el cómo confesarse sería bueno, pero luego ambas encontraron varios errores por lo que se esmeraron en ese ensayo y error durante un buen tiempo.
En cambio, Nico había ido hasta la mismísima casa Homura para hablar con Honoka, y darle unas pequeñas "lecciones de Yuri" y vaya que fue una sorpresa cuando Honoka le confesó que a ella no le gustaba nadie de esa forma, es decir ¿cómo haría que le gustara Kotori? Nico empezó a sentir migraña pensando en cómo hacer que Honoka se enamorara de la peli gris.
Pero todas aquí estaban olvidando algo fundamental… el amor no es algo que puede forzarse, no es algo que se planea o puede arreglarse… y Nico lo descubriría de la peor manera.
Mientras Maki intentaba hacer su mejor esfuerzo por ayudar a Kotori fue inevitable que empezaran a conocerse mejor, a verse más seguido y a descubrir cuánto tenían en común o lo bien que la pasaban juntas, fueron a citas (para simular el cómo sería una con Honoka/Nico-chan) ... pero Maki sentía que esto se le estaba escapando de las manos… Más cuando veía cómo Nico se iba junto a Honoka, no podía evitar sentir rabia de ver cómo se sonreían o lo bien que se llevaban, cómo ella quisiera estar en el lugar de la chica peli naranja, pero al mismo tiempo adoraba estar ahí junto a Kotori, aunque claramente también dolía el saber que ella hacia esto por otra chica, era como saber que sí o sí jugabas a todo a sabiendas que no ganarías nada, o al menos ella lo sentía así.
Pasaron unas semanas y la situación parecía estar dando resultados, pero no los esperados para ninguna de las cuatro chicas. Nico y Honoka se habían vuelto más cercanas, habían descubierto que, a pesar de ser completamente distintas en algunos aspectos, tenían muchas cosas en común. Honoka era una de las únicas personas – aparte de sus hermanos – que disfrutaba de la típica pose y baile de Nico, haciéndola sentir apreciada y a gusto con la peli naranja.
- Nico-chan, ¿podrías enseñarme ese baile? – preguntó entusiasmada la menor.
- Por supuesto, ya verás como la gran Nico ni te deja sin palabras, no querrás separarte de ella nunca más~ - exclamó de manera arrogante.
- Estoy segura que así será, ¡Nico-chan~!
- B-Bien, vamos… - en el rostro de Nico había aparecido un pequeño sonrojo, no podía creer que al pasar tanto tiempo con Honoka se daría cuenta de lo linda que puede llegar a ser. – Un, dos, tres… Nico Nico nii~
- Nico, Nico nii~
- Otra vez…
- ¡Sí!
Situaciones como esa se iban volviendo habituales en aquella peculiar pareja de amigas, pero aun así Maki se sentía molesta. Todo aquel enojo que Maki pensaba tonto se volvió real cuando vio que Nico-chan estaba siendo sugerente con Honoka… ¿acaso le estaba coqueteando? De manera involuntaria terminó conversando con Kotori mientras se alejaban de aquella "melosa" escena.
- Maki-chan, ¿qué sucede? – sonrió mientras se adentraban a un salón vacío.
- Nada, solo estoy… cansada… - suspiró.
- ¿Estás segura? – se acercó.
- S-Sí, lo estoy… - se quedó mirando fijamente aquellos tiernos ojos.
- ¿Pasa algo? ¿Tengo algo en la cara? – preguntó la mayor inocentemente.
- N-No… nada… - comenzó a jugar con un mechón de su cabello, algo que Kotori encontró adorable.
- Eres muy linda, Maki-chan…
- ¿E-Eh?
- Maki-chan…
- N-No me molestes… - se cruzó de brazos.
Estaba tan distraída que no se percató cuando Kotori tomó su rostro mientras ella solo tenía el ceño fruncido, pero no le duró mucho ya que la chica de cabello gris la estaba besando y todos esos dolores que sentía cuando miraba a Nico-chan estaban ahora presentes mientras Kotori la besaba, de manera natural ella la tomó de la cintura para sentirla aún más cerca, incluso, su superior acomodó sus manos tras el cuello de ella y el beso terminó por un abrupto sonido fuera de la sala… y era Nico-chan quien la miraba con los ojos abiertos de par en par, ella solo atinó a ir por Nico (sin querer pensar que hace menos de un minuto había besado a Kotori) pero al no encontrarla, ahora caminaba lejos de todo, lejos de la escuela, lejos de Kotori, lejos de Nico-chan, lejos de todo aquello que la estaba confundiendo tanto.
Por otro lado, Nico se encontraba sola en el salón de club, con los puños apretados, sin saber exactamente qué hacer, tenía un sentimiento de derrota gigante, quería llorar, pero no le daría el placer a nadie de derramar una lágrima, menos por algo como el amor…
- ¿Nico-chan? - la de cabello negro no quiso ni dignarse a mirar, sabía que esa voz no era la que ella quería escuchar, pero ahí estaba Honoka a su lado - Hey Nico-chaaan, vamos ¿quieres algunos manjuus de mi casa? ¡esos siempre te hacen sonreirrr!
- Honoka ahora no.
- Pero Nico-chan es la mejor haciendo reír! vamos vaaaamooooos no seas aguafiestas, ¿que tal si vamos a los juegos? ¿ehhh? ¡al menos para distraerte!
- ¡¿Si vamos dejaras de molestarme?! ¡Veras como Nico nii te patea el trasero Honoka!
- No creas que me dejare ganar tan faciiilllll! – dijo alzando su puño.
Al día siguiente Nico después de hablar mucho con Honoka y de hecho sentir como ese positivismo que a veces pareciera que la líder de μ's sudaba se vio empañado al ver cómo Kotori miraba a Maki, ese brillo era el mismo con el cual la pelirroja la miraba, pero ayer no había sido sí, no después de ese beso… la pobre sintió que ya no había nada más que hacer, porque tal y como le había dicho Maki, ella no tenía por qué reclamarle, ella había perdido.
El tiempo pasó y con eso, lo inevitable, las miradas nerviosas de las dos integrantes ante el resto del grupo cuando anunciaron que eran novias, el sentir la mirada curiosa de algunas sobre ella misma, el tener que sonreír y felicitarlas como si realmente fuera feliz de que todo terminara así, como si no le doliera querer estar en la posición de Kotori.
Pero no todo era tan negativo como en algún momento lo pensó, porque cuando realmente sintió que estaría sola alguien estuvo intentando recuperar su sonrisa de manera incesante, era un lado de Honoka que jamás pensó ver, ni mucho menos sentir como ahora lo hacía. Honoka jamás dejo de intentar devolver la sonrisa más hermosa de Japón, ni siquiera cuando Nico se graduó.
Ahora mismo Nico se hallaba con un gran ramo de flores esperando por Honoka que venía con su título junto a Kotori y a Umi, maldición era tan difícil seguir simulando junto a Maki que estaba bien, que era completamente feliz con Honoka, así como su primer amor lo era junto a la chica de ojos ámbar que ahora corría hacia a sus brazos y ella sonreía, no dejaba de sonreír para que la máscara no volviera a trisarse, para que el trabajo de Honoka no fuera en vano. Ya en algún momento ella sería capaz de quererla por completo.
- Gracias por todo… Honoka… - susurró Nico.
