"Despertares"
Capitulo 2: Presentaciones.
Si bien la medicina mágica es muy distinta a la de los muggles. Hermione Granger sabia de ambas medicinas, porque aparte de ser medimaga, estaba estudiando medicina a lo muggle, no se conformaba con solo saber hacer hechizos y pociones para salvar a una persona, ella creía y aseguraba que para salvar al paciente tenia que estar informada sobre todos los métodos que se pudieran utilizar. En lugar de médicos, en el mundo mágico hay sanadores, que trabajan en el Hospital de San Mungo de enfermedades y heridas mágicas. Y la castaña era la mejor en cuanto a eficacia y responsabilidad.
La mayoría de los sanadores visten túnicas de color verde lima con el escudo del hospital, un hueso y una varita cruzados. Pero Hermione creía que luciendo una bata blanca se veía mas pulcra y no llamaba tanto la atención. Obviamente que lo tenían permitido, solo algunas personas, entre ellas el director del Hospital y los mas renombrados medimagos.
Caminaba por los largos pasillos mientras observaba los retratos colgados de sanadores famosos, iluminados por grandes globos de cristal llenos de velas que flotan por el techo. Subió unas cuantas escaleras, hasta llegar al séptimo piso. Allí se encontraba el cuarto en donde estaba el paciente.
Llego al cuarto donde se encontraba su paciente y no pudo creer lo que sus ojos veían…
Hermione se quedo parada en la puerta de la habitación, no podía creer lo que sus ojos veían. Una pequeña beba. Si, su paciente se trataba de una pequeña de nos mas de 1 día de vida. Una pequeña rubia, hermosa es lo que sus ojos apreciaban desde la puerta de la habitación.
Se encontraba en una cuna de maternidad, era hermosa, Hermione no podía creer como alguien podía haberla abandonado. Porque de eso se trataba, su madre la había abandonado apenas la niña nació, dejando solo una carta dirigida al padre, pero el director del hospital no le había comunicado de quien se trataba.
Se acerco hacia la cuna para observarla más de cerca. Estaba tan flaca y su respiración era muy pausada. Tenía aparatos para alimentarla ya que la niña no se dejaba alimentar por nadie, parecía que sufría por el abandono.
Pero Hermione estaba decidida a ayudar a esa pequeña, así fue que llamo a la enfermera:
-Anne-Llamo Hermione
-Si Sanadora, ¿que necesita?-contesto la enfermera apareciendo por la puerta de la habitación.
-Quiero que me traigas una mamadera con leche para la niña mientras yo la preparo para dársela.-respondió Hermione.
-Pero Hermione…-empezó a decir Anne pero fue cortada por la castaña.
-Pero nada Anne, haz lo que te digo-dijo Hermione viendo como la enfermera salía de la habitación y a ocuparse de su mandado.
Lentamente Hermione fue desconectando a la niña y tomándola en brazos. Estaba tan pequeña y desprotegida. La abrigo con una pequeña manta y la abrazo contra su cuerpo Por su parte, la beba, se movió buscando estar más cerca de Hermione. Fue un momento verdaderamente mágico. Desde el primer momento en que ambas habían entrado en contacto un aura las había cubierto sintiendo que algo fuerte las estaba uniendo. La pequeña fue despertando y Hermione pudo apreciar unos hermosos ojos grises que le recordaban a alguien.
La castaña sonrío al ver que la beba despertaba y comenzó a hablarle:
-Buenos días princesa.
-Eres muy hermosa, lo sabes?-Le hablaba Hermione a la pequeña con mucha dulzura. Mientras que la beba abría y cerraba sus ojitos siguiendo la voz de la castaña como si fuera lo más bello del mundo.
-Yo te cuidare, mientras esperamos que llegue tu papi, pero tu debes ponerte fuerte y mas hermosa así se alegra al verte tan bien-continuaba hablándole Hermione.
-Doctora, aquí le traigo la mamadera-dijo la enfermera entregándole la mamadera a Hermione.
-Gracias Anne-respondió la castaña tomándola.
Así fue como Hermione comenzó a alimentar a la niña quien tomaba su leche con muchas ganas.
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Mientras tanto en otro lado:
- Draco!!-Llamaba un joven moreno- Draco!!! Es hora de ir a almorzar, tengo hambre.
-Si, si, ya vamos. –Respondía el rubio- Tú siempre tienes hambre Theo.
-No, no siempre. Jajaja. ¿Vamos al restorante del Hotel?-Pregunto Theodore Nott.
-Si, vamos
Draco Malfoy y Theodore Nott, trabajaban en el Departamento de Cooperación Mágica Internacional del Ministerio de magia de Londres. Generalmente por su trabajo debían viajar mucho y ellos trataban que en los viajes les tocara ir juntos ya que son amigos y prefieren la compañía uno del otro antes que con algún desconocido.
Ellos dos son en quienes mas confianza deposita el Ministro, por ello son los únicos a los cuales se los envía para tratar directamente con los Ministros de otros países.
Los jóvenes se dirigieron hacia el comedor, y se ubicaron en una mesa cerca de un ventanal. Mientras pedían y esperaban su cena continuaban charlando.
-Que te parece si yo termino todo aquí y tu vuelves a tu casa?-Pregunto Draco- Seguro que Helen me lo agradecerá.
-Nose, tu crees poder terminarlo solo
-Claro, si no queda mucho por hacer, el ministro ya casi esta convencido, hoy terminaremos lo que falta y puedes volverte.
-Creo que estaría bien-Respondió Nott- Yo también te lo agradecería, tengo ganas de ver a Helen y acompañarla en el embarazo.
-Muy bien, no se diga mas, esta noche volves a Londres, y yo termino todo. No creo que me lleve mas de 2 días.-Hablo el rubio- ¿Como lleva el embarazo, Helen?
-Bastante bien, jaja, no tiene muchos antojos, pero tampoco me gusta dejarla mucho tiempo sola-Respondió Theo.- Y tu?, como vas con Isabella?
-Mmm…, mejor no tocar ese tema. Las cosas no están muy bien.
-Creí que cambiaria después de…-Estaba hablando Nott, pero fue cortado por Draco
-No, no. Ella sigue igual. No quiere cambiar. Supongo que cuando vuelva tendremos que conversar.
-Seria lo mejor. Bueno ahí viene nuestra comida.- dijo un hambriento Theodore.
Y así charlando siguieron almorzando para luego dirigirse al Ministerio de la Magia de America, para encargarse de las relaciones internacionales.
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Así fue pasando el tiempo. La niña solo se dejaba alimentar por la castaña, por eso Hermione había decidido mudarse a la habitación de la niña, ya que la pequeña tendría que alimentarse cada 3 horas y así era mucho mas cómodo.
Hermione, se sentía cada vez más apegada a la niña y lo mismo sucedía con la niña. Cuantos mas días pasaban mas unidas estaban.
Ya llegaban al 5to día en que estaban juntas y todavía no había ninguna novedad sobre el padre de la niña. Hermione ya estaba muy nerviosa, pensaba que también
él la había abandonado, que tal vez no la quería y por ello su madre la había dejado. Igualmente ella pasaba todos sus días junto a la niña. Se encargaba exclusivamente solo de esa pequeña, ya no atendía a otros pacientes ni lo aria hasta que el padre de la niña apareciera.
Esa mañana se despertó y se dirigió al baño. Tomo una ducha rápida antes de que la niña comenzara a requerir su atención. Cuando salio ya vestida y arreglada se acerco a la cuna y observo a la pequeña que cada día se ponía mucho mejor. En ese mismo instante Hermione tomo una gran decisión que había estado pensando.
Un sonido la saco de sus pensamientos. Habían golpeado a su puerta.
-Adelante-dijo Herms
Y vio como una mujer pelirroja entraba con un pequeño en brazos y tras ella una rubia que de la mano llevaba a una pequeña niña que era el calco de su madre.
-Si Mahoma no va a la montaña…-Comenzó a decir Ginny.
-La montaña va a Mahoma-Termino la frase con una gran sonrisa Luna.-Creo que era algo así, ¿No?. jajaja
-Chicas!!!!-Grito la castaña sorprendida y contenta por tener a sus amigas alli y sobretodo por ver a sus ahijados después de tantos días. Si, aquellas criaturitas hijos de sus mejores amigos eran los ahijados de Hermione.
-Hola Mione!!-Dijo Ginny- vinimos a visitarte y a conocer a la pacientita que te tiene aquí encerrada.
-jajaja, que cosas dices Ginny- reía Hermione.
-Hoa tita mía-Hablo la pequeña mientras caminaba hacia Hermione
-Hola preciosa, ¿me das un beso?-le dijo la castaña con mucha dulzura, recibiendo el beso acompañado de un abrazo que la niña le daba.
-Cada día estas más hermosa-le dijo Herms con una gran sonrisa. Y bajando a la niña de sus brazos.
-Los extrañaba mucho-Volvió a hablar la castaña-que bueno que vinieran, ¿puedo sostener a mi ahijado?
-Claro- respondió Ginny-Pero muéstranos a la beba
-Bueno chicas, les presento a la princesita del hospital-dijo Herms mientras apuntaba hacia la cuna.
Ginny y Luna se acercaron y contemplaron a la niña.
-Ohh!!! Pero es hermosa-dijo Luna-Saben me recuerda a alguien.
-Si, es muy bella.-Dijo Ginny- Se parece a…-Pero callo y abrió la boca sin emitir sonido.
-Que pasa Ginny-dijo la castaña-¿Ha quien se te hace familiar?
-A… a… No es una locura, nos hubiéramos enterado si iba a ser padre, al profeta no se le hubiese escapado esa noticia-Siguió Ginny
-Pero dilo de una vez-Hablo Luna
-Bueno es que se parece mucho a Malfoy-Concluyo la pelirroja
Y las tres se quedaron viendo a la pequeña que dormía en la cuna.
-Si yo lo pensé el primer día que la vi, pero es verdad hubiera salido publicado en la primera plana del profeta si así fuera-sentencio Hermione.
-Si tienen razón, a parte yo me hubiera enterado de algo-Siguió la conversación la rubia. Esto se debe a que Luna se había hecho cargo de la revista El quisquilloso. Y era toda una gran periodista con la ayuda de su amiga Ginny. Las dos trabajaban en la revista.
Se quedaron unos momentos en silencio hasta que ginny hablo:
-Y tu como estas Mione?-Pregunto Ginny
-Bien, aunque un poco triste, no puedo creer que el padre de la niña no aparezca.
-Pero Hers, que vas a hacer cuando aparezca?-Pregunto Luna- Tu te estas encariñando mucho con la niña y la pequeña contigo.
-Si lo se Luna, pero veré cuando llegue el momento. Por ahora solo quiero que la niña este bien. Y estuve pensando en que si el padre no aparece pediré la custodia de la pequeña.
-Que???-dijeron al unísono las dos amigas
-Herms,¿tu sabes lo que estas pensando?, es complicado-decía Luna- No creo que te den la custodia así porque si. A parte a lo mejor el padre todavía no sabe que la niña nació.
-Si lo se, pero chicas, creo que moriré si me separan de la niña-dijo Hermione comenzando a sollozar, por lo cual sus amigas se acercaron y la abrazaron.
-No llores tita mía-le decía la pequeña rubia.
-Si preciosa no te preocupes-respondió Herms a la niña.
Y así estuvieron hablando unas horas más hasta que Ginny Y Luna tuvieron que irse.
Ese día paso muy rápido para la castaña, se había alegrado de tener a sus amigas para hablar y descargar todo lo que sentía.
Pero nada la preparaba para lo que iba a suceder unos días después.
El destino había querido ponerla a prueba…
