Hola :3

El día de hoy me aventuro a un nuevo fandom trayendo este fanfic inspirado en un capítulo muy interesante de Criminal Minds, programa que recomiendo encarecidamente. En el capítulo anterior olvidé mencionarlo pero quiero agradecer a Pettxmox por ayudarme a ordenar mis ideas y darle pies y cabeza a este proyecto y también a mi querida Star por exprimir mi amor por Pyro.

Espero que les guste y cualquier comentario (constructivo) es bienvenido :3


Regresó a su antiguo vecindario, era sábado y si el profesor Eric seguía siendo profesor asumió que hoy estaría en su casa, vio el auto aparcado alegrándose de que su suposición fuera acertada, llamó a la puerta una vez más y esperó a ser atendido.

–¿Diga?... Ah, eres tú– nuevamente Pietro fue el que atendió a la puerta reconociéndolo de inmediato

–Así es, otra vez yo ¿Está el profesor Eric?

– Salió a comprar unas cosas ¿Quieres pasar? – internamente sonrió, no esperaba la invitación sin embargo tampoco la desperdició, así sería mucho más fácil poder cobrarle el favor que le hizo

–Por supuesto, gracias– Pietro se hizo a un lado para dejarlo pasar, John alzó la vista, el lugar no había cambiado mucho, lo único nuevo eran las fotos de los chicos decorando las paredes y los estantes y otras fotos de Magda, la madre de los chicos.

–¿Gustas un vaso de limonada?

–¿Por qué no? – tomó asiento en la sala esperando a que el chico le trajera el vaso, odiaba esa mierda de ser amable pero debía seguir sosteniendo tal actitud si no quería echar a perder el trabajo, Eric debía pagar por haberlo enviado a la cárcel ¿y qué mejor que asesinarlo en su casa? El chico llegó de la cocina con dos vasos en la mano, uno para John y otro para él, se lo entregó y se sentó en el sillón contiguo

–Dime ¿De dónde conoces a mi padre? – inquirió el platinado con verdadera curiosidad, Allerdyce tuvo que pensar rápido una respuesta para no causar alguna alarma, no quería que lo reconociera

–Fuimos vecinos pero tuve que mudarme.

–¿En verdad? Nunca nos había platicado de ti

–Es normal, fuimos e esos amigos-enemigos que llegas a toparte en algún momento. Éramos amigos pero si no estábamos de humor nos mandábamos a la mierda por días, algo común entre amigos de diferentes edades– Pietro rió ante la declaración, se le hizo gracioso imaginarse a su padre mandando al diablo a alguien, los pasos en la escalera le alertaron, era la pelirroja que bajaba del primer piso, iba a decir algo pero cayó abruptamente cuando lo vio sentado en la sala

–Buenas tardes– dijo escueta y con tono algo frío, John tenía un presentimiento, temía que Wanda lo estuviera reconociendo, relajó el cuerpo y le dedicó una pequeña sonrisa acompañado de un buenas tardes amable.

Wanda se sentó al lado de su hermano viendo de vez en vez a su invitado hasta que su padre llegó

–¿Dónde están? Necesito que me ayuden con las cosas– alegó Eric dejando las bolsas de papel en la mesa del comedor, volteó para buscar a hijos y enorme fue su sorpresa al ver a John sentado en su sofá. El aludido se acomodó mejor en su lugar, lentamente sus labios se curveaban en una sonrisa cínica como si supiera lo el mayor pensaba, por su parte Eric sintió un nudo atarse en su estómago, hacía muchos años que no sabía nada de John Allerdyce y verlo ahí sentado ciertamente lo perturbó.

–¿Todo bien papá? – preguntó Wanda preocupada

–Sí, todo bien. John, cuántos años sin verte– respondió con fingida alegría para no alertar a sus hijos

–Lo sé, Eric. 12 largos años para ser preciso, pero heme aquí nuevamente, viejo amigo– lanzó con veneno en su voz y levantando el vaso con limonada en el acto.

El corazón de Lehnsherr latía a mil por minuto, sabía de sobre que John no estaba en su casa como una visita ocasional luego de su liberación, debía seguir jugando con él hasta que se fuera en paz y no los hiriera. Continuó con su actuación hasta la hora de la comida, decidió invitarlo como una oferta de paz esperando que "Pyro" la aceptara

–Gracias por invitarme a comer.

–No agradezcas– respondió con una sonrisa ladina sin dejar de ver su plato, los gemelos por su parte sentían que algo malo pasaba, no era común que su padre actuara de esa forma tan ácida y más si se trataba de un viejo amigo, desde que la comida empezó estuvieron mandándose mensajes a escondidas externando su consternación, Wanda le pasó su respuesta a Pietro por debajo de la mesa, éste lo leyó cuando todos tenían la mirada puesta en los alimentos, su corazón se sobresaltó mordiéndose la lengua para no exclamar nada

Es St. John Allerdyce… El sujeto que mató a mamá

John se percató del respingó que el chico dio, había sido descubierto ¿Para qué fingir más?

–Me sorprende lo mucho que han crecido, chicos– los tres alzaron la vista clavándola en el ex convicto que jugaba con su ensalada, indiferente.

–John… Sé qué haces aquí por favor no nos hagas daño– agregó Eric buscando negociar con el muchacho

–¿Dañarlos? Para nada ¿Qué te hace creer eso? Sólo vengo a cobrar el favor que me hiciste.

–John…. Yo no fui…– el puño de John siendo azotado en la mesa lo interrumpe abruptamente

–¡Deja de llamarse así! John está muerto, ahora soy sólo Pyro y deja de decirme que no fuiste tú, yo te necesité y me botaste como un pedazo de mierda, me mentiste, dijiste que saldríamos juntos de esta y no lo cumpliste– gritó levantándose de su lugar y señalándolo acusatorio, Pietro y Wanda se hicieron para atrás unos centímetros cuando él estalló, desgraciadamente sus celulares estaban en la sala y el teléfono de casa descansaba a espaldas de John – ¡12 años, Eric, 12 años pudriéndome en la cárcel por algo que hice estando fuera de mis casillas! Yo no maté a Magda, fueron esas putas voces.

*Flash Back*

3 de Septiembre de 2004

John ayudaba a la señora Lehnsherr a preparar la comida en agradecimiento por darle asilo en su casa mientras él se asesoraba para denunciar a sus padres por maltrato y abuso, si todo salía bien ellos podían ser sus tutores legales hasta que cumpliera la mayoría de edad. Los gemelos jugaban tranquilos en el jardín.

Era viernes y en la noche le preguntó a la señora Magda si podía salir con sus amigos, ella aceptó con la condición de que llegara a las once, al terminar le ayudó a servirle de comer a los niños y corrió al baño para ducharse.

Señora, me voy.

Recuerda querido, a las once o Eric irá por ti le advirtió con un tonó divertido en su voz

Prometido–dijo antes de cerrar la puerta tras de sí.

En la noche John llegó antes de la hora indicada, caminaba un poco tambaleante y confundido, estaba un poco ebrio, entró a la casa y subió a su cuarto, en el camino comenzó a escuchar voces que no eran de los señores Lehnsherr y mucho menos de los niños, ellos apenas podían decir una oración de 7 palabras

Déjenme… Lárguense de aquí….pedía desesperado al borde de su cama, con la cabeza agachada y ambas manos a cada lado de la cabeza se balanceaba de atrás hacia adelante con impaciencia, las voces aumentaban con cada maldito segundo que pasaba, sentía que en cualquier momento perdería la cordura.

Magda subía las escaleras cuando escuchó a John gritar un "déjenme en paz" así que apresurada entró a su habitación, se aterró al encontrar al chico en semejante estado, rogó a Dios que no estuviera drogado pero todo indicaba que sí, por más que ella le hablaba no parecía responder, corrió a su cuarto para buscar el teléfono y llamar a su esposo, al regresar John la recibió golpeándola en la cabeza con la lámpara de la cómoda

Vamos a divertirnos ¿Les parece? preguntó en tono casi maniaco, tomó su cinturón y las tiras de una sábana previamente rasgada para atar a la mujer y amordazarla, tendida sobre el alfombrado lloraba y suplicaba intentando hacerlo entrar en razón pero sin éxito alguno, Allerdyce se bajó los pantalones colocándose en medio de su piernas, violándola en su cuarto.

Eric estacionó el auto y rápidamente subió a la casa, había recibido la llamada de Magda y temía que John dentro de su ebriedad le hiciera algún daño a su esposa, a sus pequeños o a él mismo, entró a casa lo más pronto que pudo y subió aterrándose con la escena frente a sus ojos…

Magda…murmuró débil antes de correr a auxiliarla ¡Magda, Magda por favor responde! ¡Magda! la colocó en el piso para palpar su pulso, por más que buscó no lo encontró, estaba muerta.

Gritó tan fuerte como pudo preguntándose qué fue lo que pasó, John escuchaba aterrado en el closet del cuarto, la señora lo pateó contra el mueble y el golpe lo hizo volver un poco en sí sin embargo la ira lo cegó y con la sábana la asfixió, cuando reaccionó ya era demasiado tarde. Las puertas de su escondite se abrieron, era su fin, Eric lo sujetó del brazo y con fuerza lo obligó a salir

Hijo por favor dime qué pasósuplicó con lágrimas en sus ojos, quería que le dijera que fue un accidente, que no fue él que era un error…

Yo…. Yo…. Lo lamento, señor….soltó a llorar, estaba aterrado Me drogué, me embriagué… No era yo…. Fueron las voces, voces que me controlaron ¡Y no pude hacer nada para evitarlo! Por favor, créame, yo jamás le hubiera hecho daño, no supe qué hiceel castaño lo miró consternado, al oír "drogué, embriagué" entendió lo que pasó, atrajo al chico hacia él

No es tu culpa, John, te entiendo, mírame…Vamos a salir de esta juntos, te lo prometo.

El menor comenzó a sentirse débil, mareado hasta que se hundió en una profunda oscuridad. Cuando despertó todo el lugar estaba iluminado, sus ojos se deslumbraron con la luz, intentó llevar una mano a ellos para cubrirse pero algo lo detuvo, su mano estaba esposada a la camilla ¿Por qué? No, debía ser un error, entonces los médicos, junto a los policías llegaron al cuarto.

St. John Allerdyce, quedas bajo arresto por la violación y homicidio de Magda Maximoffsus ojos se abrieron como platos y se dirigieron al profesor, suplicantes le pedían que no lo dejara, que no lo permitiera, pero mintió, Eric rompió su promesa

*Fin del Flash Back*

La tensión crecía minuto a minuto, Eric debía detener a Pyro de inmediato o una nueva tragedia se desataría en su familia. Con mucha precaución arrastró el cuchillo con el que cortaba su carne hacia él y lo escondió ante la mirada preocupada de sus hijos

–John, entiende por favor que lo hice por ti, para que pudieran ayudarte mejor de lo que yo pude haberte ayudado… Al igual que esto– empuñó el cuchillo intentando clavarlo en Pyro, él se lo imaginó así que con una agilidad formidable esquivó su puñalada, le arrebató el arma y lo redirigió a él

–Nunca debiste traicionarme– susurró a su oído luego dibujó una sonrisa sádica, disfrutando del calor que su sangre le proporcionaba a su mano izquierda, el cuerpo inerte del profesor Eric Lehnsherr se desplomó pesadamente sobre el piso de madera del comedor

–¡Papá! – gritaron ambos gemelos aterrorizados, su padre expulsaba sangre de la boca, Wanda no soportó más y corrió a buscar el teléfono para llamar a emergencias

–Oh no, no lo harás– alcanzó a tomarla del brazo, la rodeó con brazo mientras le colocaba el cuchillo en su garganta amenazándola

–¡No, no, no! Espera.

–¡Tú viste lo que hizo tu padre, él intentó matarte y no tuve de otra más que defenderme!

–Lo sé, lo sé, eso le diremos a la policía.

–¿Me crees estúpido? Ellos no me creerán, acabo de salir de prisión, maldita sea.

–De acuerdo, no los llamaremos, pero por favor suéltala– dijo en tono calmado estirando su mano para que dejara ir a Wanda pero no funcionó

–No lo creo, ustedes vendrán conmigo– declaró firme empujando a la pelirroja para que Pietro le siguiera –Pietro, ve por el arma que tu padre tiene en el armario.

–Cuál…

–¡No te hagas el que no sabe! Si no vas por ella, la linda pelirroja será la siguiente en llegar ir al otro lado– exclamó colocando el filo del cuchillo contra la garganta de su joven rehén, ella apretó los ojos con fuerza sin dejar de llorar así que el platinado no tuvo de otra que obedecer

–Está bien, está bien… Subiré por ella pero quita eso de mi hermana.

–Entonces sube– el chico asintió y subió tan rápido como pudo, sacó el arma 9 milímetros que su padre guardaba celosamente en su armario, revisó el cartucho, y le bajó las balas de repuesto, sabía que era estúpido hacerlo pero si John subía y le daba por buscar municiones él o su hermana estarían muertos. Bajó de inmediato con el arma en la caja y se la extendió

–Aquí está– el castaño se la arrebató, reviso el cartucho y sin soltar a la chica guardó el arma en su pantalón –Andando.