Saipu-san, Raquel Cisneros Taisho Okumura, Alei91, Maria C. Arias, entre otr s nos complace presentar nuestra historia.

Esto es amar espero que sea de su agrado.

Advertencia: Occ


Capitulo 2.

— ¡BASTA! – grito Kagome al ver a su amado gravemente herido.

— Humana no te metas. – ordenó Irasue mientras que le lanzaba un ataque el cual era muy difícil de esquivar para Kagome.

Sesshomaru fue más rápido y la cubrió con su cuerpo recibiendo el impacto del ataque proveniente de su madre de lleno regresando a su forma humanoide desplomándose encima de Kagome.

— Sesshomaru ¡No! – gritó horrorizada Kagome mientras lo acomodaba en su regazo.

— E...estas bien Kagome ¿no te lastimaron? – preguntó el yōkai.

— No, pero mírate, estas lastimado. – espetó Kagome comenzando a llorar.

— No llores recuerda, soy un yōkai no moriré tan fácil – dijo Sesshomaru.

Irasue observaba perpleja la demostración de afecto entre ambos, algo que ella nunca tuvo con el ya difunto Inu no Taisho, en cierta forma el compromiso de su hijo si es anulable solo basta que su hijo enamore y se case pero ella no quiere que sea de una humana, no se lo permitiría, pero ya vería la forma de deshacerse de la mujer.

— Bien haz lo que quieras, luego no me culpes si la humana no es lo que parece – dijo Irasue volviendo a ser humana y convertirse en una esfera de luz para después desaparecer de la vista de la pareja.

— Sesshomaru has hecho mucho por mi hoy ¿cómo puedo pagártelo? – inquirió Kagome.

Sesshomaru sonrío de lado — Como estoy herido dame un anticipo; Bésame. – dijo Sesshomaru.

Kagome sonríe y lo besa. Después del beso llegaron los guardias y los llevaron a sus habitaciones.

Un doctor yōkai atendió a Sesshomaru mientras que una yōkai revisaba las pocas heridas que tenía en su cuerpo Kagome.

Pasó un rato y se escucho un grito proveniente del otro cuarto, el de Sesshomaru, Kagome se alarmó y salió corriendo de su habitación haciéndose daño y entro sin preguntar, sus ojos estaban llenos de lágrimas intentando salir.

— Sesshomaru. – se arrodillo al lado de la enorme cama llorando mientras sujetaba la mano de él.

Kagome se levanto y le beso, Sesshomaru estaba al filo de la muerte.

Una lagrima resbalo por su rostro y al caer en Sesshomaru desprendió un brillo devolviendo le la vida, curando sus heridas.

— Tranquila estoy bien, todo gracias a ti — dijo a lo que Kagome lo vio sorprendida, él le sonrió. — Parece que tus lágrimas sagradas me curaron. Gracias. – Sesshomaru le agradeció.

— Me asustaste, tonto – le dijo mientras seguía llorando.

— No te preocupes que todo está bien - dijo mientras la abrazaba con su torso desnudo lo q sonrojo a la chica por sentir su piel cálida

Se besaron a lo que Sesshomaru atrajo más a Kagome a él.

Todos los presentes en la habitación salieron se fueron en dirección dejando solo a la pareja.

Sesshomaru seguía besando a Kagome la fue desnudando poco a poco al sentir la piel de los pechos de ella sobre su desnudo torso soltó un gruñido.

— Kagome – dijo por primera vez su nombre y de nuevo la beso.

El beso era interminable, las lenguas de ambos en una lucha interminable, las manos del yōkai vagando por la piel desnuda de la sacerdotisa que suspiraba bajo cada toque.

Poco a poco fue quitando la falda de Kagome hasta dejarla desnuda.

— Sesshomaru... – dijo ella apenada cubriendo su desnudes.

-Shhh es perfecto. – le tomo las manos y dejo su cuerpo expuesto a él.

Lento y torturante comenzó a arrastrar su lengua por el cuello de Kagome saboreando el dulzor de su piel hasta llegar a sus pechos.

Los cuales observo como si no hubiese comido por días y estuviera delante de un banquete.

Primero se llevo el pezón izquierdo a la boca y lo succionaba con avaricia sacando los gemidos más sonoros de Kagome mientras el otro era atendido por su mano derecha y su mano izquierda se paseaba por el cuerpo desnudo de ella.

Su mano vagabunda se poso en el caliente sexo de la joven se aventuro mas y con uno de sus dedos la penetro.

— ¡Ah! Se…Sesshomaru – gimió Kagome.

El ansioso por escuchar más sonidos como ese dejo sus pechos en paz fue bajando por el abdomen de la chica lamiendo todo a su paso hasta llegar al lugar que nadie había visto ni tocado si su olfato no le fallaba la chica era virgen.

Acomodando su cabeza entre las piernas de ella comenzó a lamer el húmedo sexo de la chica del futuro.

La incomodidad que sentía en su hakama era dolosa su miembro estaba duro y rígido deseoso de entrar en ella pero primero quería darle el mayor placer posible.

Después de un tiempo el orgasmo de la chica no se hizo esperar el duce néctar de pasión que salía del interior de Kagome era delicioso para el yōkai.

Ella decidiendo que no sería la única en gozar rápidamente empujo al yōkai y lo recostó en la cama ahora ella tenía el control.

Como no tenía haori ella besaba y lamia el cuello y torso de él quien estaba extasiado por las caricias que le proporcionaba la azabache.

De a poco ella bajo hasta toparse con el nudo del hakama de Sesshomaru el cual ella desato liberando al ya erecto miembro de él.

Acercando sus manos lo toco y era en extremo grande, duro y caliente lo sentía palpitar sobre sus manos. Comenzó a mover sus manos de arriba abajo para masturbarlo.

— K…Kag…ome – gemía Sesshomaru con dificultad el nombre de la chica.

El verlo gimiendo bajo su toque excitaba a Kagome; Bajando su rostro dejo caer un hilo de baba a la punta goteante del la virilidad del yōkai, después lentamente lo introdujo en su boca para comenzar un vaivén de lento con su cabeza a lo que poso sus manos sobre la cabeza de ella para que no parara.

Sesshomaru moría de placer ninguna de las hembras con las que había estado lo ha tenido loco de placer como la que tenía ahora.

Reunió fuerzas para poder alejarse de ella y la beso con pasión mientras posicionaba su pene en la entrada de la vagina de ella, haciendo que ella se tensara y él lo notó al instante.

— ¿Qué pasa?

— Sesshomaru yo... – él la callo con un casto beso.

— Lo sé virgen. Seré cuidadoso – terminó lo que ella iba a decir.

Lentamente entro en ella hasta toparse la barrera de la pureza de Kagome que de una sola estocada la rompió.

Ella grito de dolor y encajo sus uñas en la espalda de su amante.

Pasado un rato ella meneo las caderas y comenzaron las fuertes embestidas.

Con el placer casi a término y la Yako en control de Sesshomaru marco a Kagome mordiendo profundamente en la unión entre el cuello y el hombro derecho dejando una marca en ella con la forma de una pequeña luna cuarto creciente morada.

Un orgasmo arrollador azoto a Kagome que en desesperación mordió a Sesshomaru en la unión del hombro izquierdo con el cuello.

Asi ella termino gritando el nombre del yōkai mientras él dejaba su caliente semilla en el interior de Su Miko.

Ambos quedaron exhaustos y se quedaron dormidos ella sobre el pecho de él.