Disclaimer: Naruto no le pertenece a Sakura.
La mala hora le pertenece exclusivamente a Gabriel García Márquez y tood aquel que se haya visto envuelto en la publicación de dicho libro.
Rumour has it le pertenece a la cantante Adele y todo aquel que se haya visto envuelto en ese proceso.
NA (Nara): Saludos! Primero que nada, MUCHISIMAS GRACIAS a todos los que dejaron review y se tomaron un tiempito para leer el primer capítulo. Nos alegra mucho realmente. No hay mucho que decir, sólo que iremos avanzando lentamente con los capítulos porque no queremos acelerar la historia y que quede extraña, y lo cierto es que uno de los requisitos del concurso ha sido "Contenido amplio" asique ya saben de eso. Sariel y yo hemos decidido hacer las actualizaciones todos los viernes, de esa manera podemos estar juntas cuando actualizamos, y no hacerlo por separado.
Advertencia: Cualquier parecido con la realidad no es pura concidencia. Menciones de sexo, drogas, alcohol, violencia y otros bretes bretes de la sociedad en futuros capítulos. No es nada grave ni del otro mundo, probablemente sean menciones leves pero si alguién encuentra algo de esto ofensivo de alguna manera, no le recomiendo el fic.
Rumour has it
Los rumores no hacen daño, lo hace quienes los creen y actúan en consecuencia.
…..
Abrió los ojos al escuchar el sonido del despertador a su izquierda. Levantó su mano perezosamente y la extendió hasta alcanzar la ruidosa alarma, apagándola de un sólo golpe. El pelinegro soltó un largo bostezo, frotándose los ojos con las manos tratando de disipar el sueño, aunque realmente no estaba funcionando. Se rodó sobre el costado contrario, viendo que el rubio a su lado todavía seguía durmiendo, ¿Cómo era posible que siguiera durmiendo después de un ruido así? El Uchiha nunca lo sabría.
"Naruto despierta, son las siete" Lo movió un poco hacia los lados, tratando de obtener alguna reacción por parte de su amigo, pero este sólo se volteó dándole la espalda, susurrando algo completamente incomprensible a los oídos del Uchiha.
A la mierda con gentilezas. "Oh bien, entonces te tendré que levantar como ayer…"
"¡NO!" El rubio se incorporó rápidamente en la cama, sentándose de golpe tras oír aquello. "Estoy despierto teme"
El Uchiha hizo una ligera mueca de satisfacción. Naruto podía ser realmente exagerado cuando quería, se comportaba como todo un niño. El rubio lo miró molesto, volviendo a tirarse sobre la cama. Dejó salir un largo bostezo, sintiendo como sus parpados se hacían pesados nuevamente. El azabache, al percatarse de ello, decidió que tendría que usar algún otro método si quería que su amigo activara todos sus sentidos o se les haría tarde.
Se posicionó sobre Naruto, agarrando sus dos brazos y llevándolos sobre su cabeza, ejerciendo presión sobre ellos para que no se pudiera mover. El rubio debajo de él, dejó escapar un pequeño gruñido, molesto ante las acciones de su amigo. Lo único que él quería era dormir, sólo eso. El pelinegro entonces, llevó la mano que tenía libre hacia abajo, dejándola justo en la costilla del rubio, a sabiendas de que era uno de sus puntos sensibles. Naruto, al ver lo que el moreno hacía, se dio cuenta de cuáles eran sus verdaderos planes, y trató de zafarse del agarre desesperadamente.
"Sasuke no te atre-" Pero justo antes de que pudiera terminar la frase, el Uchiha comenzó a hacerle cosquillas justo en la costilla izquierda, subiendo rápidamente a la parte oculta debajo de sus brazos, impidiéndole si quiera respirar entre tantas risas y retorcijones que daba su cuerpo.
El pelinegro liberó los brazos del rubio para utilizar su otra mano y hacerle cosquillas en ambas partes del cuerpo. Naruto sentía cómo las lágrimas empezaban a formarse en la línea de sus ojos, y sus mejillas empezaban a dolerle de tanto reír, mientras que el chico sobre él parecía más que emocionado con la escena.
"¿Te vas a levantar sí o no idiota?" Dijo el azabache, sin ninguna intención de parar con su tortura.
El rubio aprovechó ese pequeño momento de desliz de su amigo y logró empujarlo hacia el otro lado de la cama, parándose apresuradamente para que este no lo pudiera atrapar de nuevo. Cogió la toalla que estaba colgando sobre una silla y corrió lo más rápido que pudo hacia el baño de la casa. El pelinegro se incorporó lo más ágil que el asombro le permitió y salió detrás del rubio, pero no lo alcanzó a tiempo, llegando justo cuando este cerraba la puerta del baño con seguro.
"¡Dobe esa es mi toalla!"
"¡No me importa!" Escuchó gritar desde el otro lado al rubio.
"Tsk…como sea" Gruñó el Uchiha, volviendo a entrar a su ahora desordenada habitación. Suspiró pesadamente mientras abría su ventana para dejar entrar un poco de luz, pero con lo único que se encontró fue con la densa neblina que se aglomeraba por toda la montaña.
SasuNaruSasu
Ambos chicos llegaron a la entrada del colegio a duras penas. Se habían percatado unas dos calles antes que había una gran e inusual agrupación de personas alrededor de todo el recinto estudiantil, lo cual les había dificultado un poco el trayecto. El Uchiha, instintivamente agarró la mano del rubio, sabiendo que este probablemente se querría adentrar en la conmoción de personas para saber qué era lo que estaba pasando. Y como si de magia se tratara, casi dos segundos después, sintió como su mano era estirada hacia delante, por el de cabellera dorada, adentrándose finalmente en el inmenso mar de personas.
El rubio divisó con la mirada a su grupo de amigos y se encaminó hacia ellos, apretando fuertemente la mano del Uchiha; cerciorándose de que este no se soltara y se quedara a mitad de camino. Entre empujones y alguno que otro golpe de la multitud, ambos por fin llegaron donde estaban los demás; subidos en uno de los muros más altos de la escalera de entrada.
"Que problemático es todo esto, me hubiese quedado durmiendo" Escucharon decir a su amigo Shikamaru, mientras soltaba un largo bostezo, sin siquiera molestarse en cubrirse la boca.
Ino, quien se encontraba delante de él, volteó la mirada acusatoriamente, al tiempo que negaba con la cabeza ante la holgazanería de su novio. Con lo que le costaba levantarlo todas las mañanas y aun así seguía pensando en dormir, increíble.
"Pero ¿por qué está la policía aquí?" Inquirió Naruto, atrayendo todas las miradas hacia él. "¿Qué rayos está pasando ahora?"
"Porque colgaron un nuevo letrero esta madrugada de la directora Tsunade" Contestó Kiba, quien se encontraba sentado en el muro al lado de Chouji y Shino.
"¿De la vieja otra vez?" Volvió a preguntar el rubio, algo sorprendido. Era la tercera vez que le colgaban un pasquín a la directora Tsunade, aunque milagrosamente, había logrado evadir a las autoridades las dos primeras veces "¿Qué decía de ella este letrero?"
"Lo que todos saben, que vende alcohol ilegalmente a los menores dentro de la escuela" Dijo la rubia, tratando de ocultar su visible enojo. Estaban tan acostumbrados a comprarle bebidas ilegalmente a la voluptuosa mujer, que no podían pensar si quiera en alguna otra alternativa para conseguirlas. "¿Quién rayos nos venderá alcohol ahora?" Finalizó molesta.
El Uchiha trató de calmarse y no decir nada ofensivo, pero eso era demasiado, a veces se preguntaba cómo era que había ido a parar con esa burda de idiotas, de los cuales sólo se podían sacar uno o dos que el Uchiha considerara como "amigos" o "allegados". Shikamaru y Shino por ejemplo. Meramente los respetaba, tanto por su inteligencia, como por su silencio, simplemente no se metían donde no los llamaban, algo que era justo lo que odiaba de ese maldito pueblo y los malditos letreros. A nadie le importaba lo que estuviera haciendo el otro, porque todos lo sabían, y encima de eso, lo aplaudían por lo bajo, hasta que colgaban el rumor en papel y no se podía ocultar más.
"Pues esperen a ser mayores de edad y listo"
En ese instante, las siete cabezas presentes, Naruto incluido, se voltearon a la velocidad de la luz, tratando de mantener la compostura ante tal absurdo comentario. ¿Esperar a ser mayores? ¡Eso era casi un año de espera! Meses y meses de hormonas y necesidad adolescente. Definitivamente esperar a ser mayores legalmente no estaba en sus planes.
"Estás loco Uchiha" Bramó el Inuzuka, con los demás asintiendo detrás de él.
Al cabo de unos segundos las puertas de la entrada se abrieron bruscamente, dejando ver la figura de la directora, siendo agarrada por dos policías de ambos brazos, y sus manos amarradas con unas esposas. Justo ahí, empezaron a soltar los flashes de las cámaras y un sinfín de preguntas que la rubia se limitaba a no responder, bajando la cabeza, para que su larga cabellera callera delante de ella y cubriera toda su cara.
Ante la mirada atónita de todos los estudiantes allí; unos más enojados que otros, se la llevaron las autoridades. Su atención entonces fue captada por un silbato, resonando fuertemente en cada uno de sus oídos. Un grupo de profesores salió por las puertas de entrada, indicándoles a todos que ya podían entrar y reasumieran sus clases diarias como si nada hubiese pasado.
El rubio entonces divisó a Sakura, echada en un rincón con la cabeza agachada, pegada de donde antes había estado Shikamaru. Se acercó a ella y puso sus manos en ambos hombros de la chica, dándole una pequeña sacudida para que reaccionara. La pelirrosa levantó la vista, mostrando una falsa sonrisa que probablemente había practicado cien veces frente al espejo, antes de salir aquella mañana. Pero incluso en sus ojos verdes, se le notaba todavía que había llorado la noche entera.
"¿Cómo te sientes?" Tan pronto como las palabras salieron de su boca, se arrepintió de ellas, cómo se le ocurría preguntar eso, era obvio que estaba destrozada. No importaba, conociéndole bien ella no lo admitiría.
"Bien supongo, gracias" Dijo, alargando la sonrisa, sin verse convincente.
El rubio sonrió levemente, tenía que ser fuerte, no podía verse triste o no solucionaría nada.
"Sabes que estoy aquí para lo que sea" Dijo, posando su mano sobre la cabeza de la chica, y masajeándola suavemente "Por cierto, te falta practicar esa sonrisa, todavía no se ve real"
La chica lo miró atónita por unos segundos. Sintió como sus mejillas se teñían de un tierno color carmesí, mostrando su clara vergüenza. El rubio al instante empezó a sentirse culpable por haber dicho algo tan fuera de lugar. No podía creer que hubiese empeorado así las cosas.
La chica bajó un poco la vista y se cubrió los labios con ambas manos. De no haber sido por la pequeña risa que escuchó provenir de ella, el rubio hubiese jurado que su amiga estaba llorando de nuevo.
Suspiró aliviado, viendo como esta trataba de calmarse para poder hablar. "Gracias" Lo tomó del brazo y lo arrastró hasta el interior de la escuela; donde ya todos habían ingresado, mientras le reprochaba lo idiota que estaba siendo.
SasuNaruSasu
El Uchiha no había visto a Naruto en todo el día. La última vez había sido después del alboroto esa mañana, cuando lo había visto entrar con Sakura agarrado del brazo. Supuso que necesitaban su espacio, y lo dejó ir, pero esto ya era demasiado a su parecer. Eran la 1 de la tarde, las clases habían finalizado y no sabía si irse o esperar al rubio, como usualmente se iban juntos a casa. Maldita sea, con lo mucho que él odiaba esperar.
"Uchiha, tiempo sin verte"
Sintió como un ligero escalofrío recorría todo su cuerpo al escuchar esa voz. Le resultaba asquerosamente familiar, y por alguna razón que no comprendía, no le daba buena espina.
El pelinegro se volteó rápidamente hacia la dirección de donde provenía la voz. Maldijo internamente su suerte mientras observaba la pequeña figura unos pasos más abajo que él. Sí, definitivamente hacía mucho tiempo que no la veía. Aquella mujer, la última vez que la había visto, había sido la mañana que los padres de Naruto habían muerto. Había sido uno de los policías que había ido a investigar la escena, asique por ende, no era posible que olvidara su cara. ¿Qué estaba haciendo ella aquí? Si mal no recordaba; y los Uchihas nunca olvidaban datos, después de aquella investigación, había sido supuestamente transferida a otro pueblo.
"Oficial Anko" Hizo una reverencia, saludándola con recelo.
"Estas bastante grande…." La mujer hizo una pausa, tirando su ahora acabado cigarrillo hacia el suelo, y soltando una última ráfaga de humo por su boca "Seguro te preguntas qué hago aquí…"
Claro que se lo preguntaba, nunca había confiado en esa mujer, había algo en sus ojos que lo dejaba ligeramente inquieto cuando la veía.
"Si me lo va a decir hable, sino, márchese y déjeme en paz"
"Ese carácter está como la primera vez que te vi, no has cambiado…"
"A usted eso no le importa"
"Oh pero a ti sí Uchiha" Dijo divertida la mujer, sacando un nuevo cigarrillo del bolsillo de su chaqueta "Me han enviado por el asunto de los carteles, vamos a abrir la investigación de nuevo"
¿Abrir la investigación de los carteles de nuevo? Las altas autoridades habían estado tratando de averiguar quién colocaba los dichosos letreros desde hacía muchísimos años atrás, pero luego de la inmensa oleada de rumores que salieron a flote tras la fatídica muerte de los padres del rubio, habían decido cerrar la investigación, catalogándola como un caso perdido y ahora ¿abrirla de nuevo? Algo no olía bien.
"¿Por qué?" Preguntó finalmente, sin tratar de ocultar su curiosidad.
"Eso no es de tu incumbencia tampoco Uchiha"
La mujer se dio media vuelta, montándose en su motor de policía, ajustando su casco y dedicándole una sutil sonrisa al pelinegro que la observaba impasible desde las escaleras. Encendió el motor y emprendió cuesta abajo a toda velocidad. El moreno la siguió con la mirada unos segundos hasta que por fin la perdió de vista.
Algo no estaba bien, algo definitivamente no estaba bien. Tan sólo la mera presencia de aquella mujer le daba muy mala espina al pelinegro. No estaba seguro de qué era, pero no le gustaba para nada. Justo cuando estaba a punto de marcharse hacia su casa, escuchó que lo llamaban nuevamente por detrás, pero esta vez, sabía de quien se trataba sin siquiera voltearse a ver.
"Naruto" Dijo, cruzando sus ojos con los de su amigo ahora frente a él.
"Sasuke, disculpa la demora" Dijo agitadamente, limpiándose con el brazo un poco del sudor que bajaba por su frente "Me ha sido difícil dejar a Sakura, estaba en un estado delicado, ya sabes"
El Uchiha rodó los ojos deliberadamente, dándose la vuelta y empezando a caminar calle abajo, en la misma dirección en que se había ido el motor anteriormente. ¿Debía decirle al rubio sobre Anko? Ni siquiera estaba seguro de que el ojiazul se acordara de ella, tal vez no era la gran cosa como él pensaba.
"A ella nadie le manda a estarse acostando con todo el pueblo" Gruñó entre dientes.
Error. Se le había escapado, no debió haber dicho eso, podía sentir la intensa y sorprendida mirada del rubio sobre él. El Uchiha se maldijo internamente por su imprudencia, no entendía cómo se le había escapado aquello, el rubio no debía saberlo, no tenía que saberlo, por lo menos no de boca suya.
"¿Todo el mundo?" Inquirió el Uzumaki, deteniendo por el hombro al Uchiha de su caminata apresurada.
Sasuke soltó un suspiro, ya no había vuelta atrás, ya lo había dicho.
"Si Dobe, todo el mundo, Lee, Neji, Kiba…"
"¿Kiba!?" Lo detuvo el rubio. De todas las personas, Kiba, ¿Cómo era que él no sabía eso? ¿Cómo Kiba no se lo había contado? Pero más importante ¿Cómo rayos el Uchiha lo sabía?... "¿Cómo lo sabes?"
Naruto era tan despistado. No entendía cómo el rubio no podía darse cuenta de cosas que estaban en sus mismas narices. Tal vez hayan sido las constantes miradas de desaprobación y el inexpresivo alejamiento de los aldeanos después de que se colgaran los pasquines sobre sus padres, lo que lo habían hecho ser así. Tal vez había sido la misma soledad que lo había acostumbrado a no prestarle atención a nada en particular, porque nunca había nada a su alrededor a lo cual prestarle atención. Pero, fuera lo que fuera, lo cierto era que el ojiazul había creado su propio mundo, se había aislado completamente de la sociedad, encerrándose en una esfera donde sólo unos selectos pensamientos eran privilegiados de entrar allí.
El moreno suspiró. A veces se preguntaba cómo aguantaba tanto tiempo en situaciones así con tan poca paciencia que él tenía. A decir verdad, eso era exactamente lo que lo hacía querer acercarse a ese imbécil con sonrisa bobalicona. Naruto era tan indiferente a las vidas ajenas que no ponía interés alguno en los asuntos que no le incumbían. Sasuke observó a su amigo por unos instantes. Él siempre había pensado desde muy temprana edad que el rubio estaba en el lugar equivocado. Era completamente diferente a todos los demás aldeanos de aquella fantasmosa aldea. De vez en cuando sentía que el rubio debía estar en otro lugar, haciendo algo diferente y rodeándose de otras personas. Sin embargo, no duraba mucho con esas ideas en su cabeza, de tan sólo imaginarse no haber conocido al rubio, lo único que le venía a la mente era un inmenso vacío. Lugar equivocado o no, más le valía a ese rubio idiota no irse a ningún lado, o si no, el pelinegro acabaría incendiando toda la aldea en un ataque desquiciado. Eso era seguro.
"Naruto, siempre serás tan dobe"
El rubio infló los cachetes ante el insulto, pero olvido su berrinche al instante llegando a la conclusión de que seguramente había estado pendiente a algo más importante y por eso no se había dado cuenta de lo que hacía su amiga.
"Bueno pero tres personas no es todo el mundo…" Trató de defenderla el rubio.
"Incluso mi hermano"
"¿Con Itachi?" Ahora sí estaba sorprendido.
"Los vi una vez en su habitación, olvidaron cerrar la puerta, créeme no es algo que quieras presenciar, Itachi…es un poco animal en la cama" Ambos el rubio y el pelinegro sintieron como un escalofrío subía por sus espaldas ante la mención de aquello, realmente preferían ni imaginárselo, mucho menos verlo.
"Pensé que tu hermano era gay"
El Uchiha se detuvo abruptamente de su caminata. El rubio al darse cuenta volteó a verlo, alzando las cejas cuando se percató de que su amigo no daba señales de vida alguna. Estaba a punto de acercarse a él para asegurarse de que estuviera bien cuando el moreno volvió a caminar, dando pasos cortos y lentos.
Llegó hasta donde estaba parado el ojiazul y sin detenerse le propició un pequeño puñetazo en la parte superior de la cabeza, haciendo que este se encogiera por el repentino dolor.
"¡Con una mierda Sasuke!" El aludido siguió su camino, ignorando por completo las protestas de dolor que provenían de la boca de su compañero.
El rubio se sobó la cabeza unos segundos más, hasta que una pequeña y muy jugosa idea surgió en su mente.
Corrió rápidamente para alcanzar a su amigo, ya con la sonrisa de oreja a oreja por lo que estaba planeando. "Sasuke ¿No será que tú tienes las mismas preferencias de tu hermano?"
El pelinegro se detuvo en seco; arqueando una ceja, realmente que Naruto sabía hacer los comentarios más extraños. El rubio lo miro divertido, si seguía presionándolo probablemente el Uchiha se molestaría, y eso siempre era algo que merecía la pena ver.
"Ya sabes, dicen que los genes…homosexuales, vienen de familia"
Naruto de verdad intentó mostrarse serio mientras decía aquello, pero la cara de entumecimiento de Sasuke era demasiado graciosa para dejarla pasar por alto, era algo que pedía a gritos que se rieran de ella. El rubio dejó que su sonrisa se alargara, viendo como Sasuke se acercaba a él, de forma amenazante.
"¿Quieres averiguarlo?" Preguntó el Uchiha, acercándose lentamente a su persona, hasta que por fin estuvo cara a cara con su amigo. Este retrocedía instintivamente ante cada paso que daba el moreno, hasta que por fin quedó pegado a la pared de la calle, sin tener a donde más retroceder. Sin embargo, a pesar de la extraña sensación que le estaba provocando en la boca del estomago que Sasuke lo mirara de esa manera, todavía seguía riendo divertido, lo cual sacaba al pelinegro de sus casillas.
"Tal vez" Susurró el rubio, mirando atentamente los oscuros ojos del azabache.
Estaban completamente pegados, presionando pecho con pecho, y no había lado alguno al que pudieran moverse. El Uchiha trago saliva, mientras se perdía en el cielo azul que eran los ojos de su amigo. Su mejor amigo. Ahí estaba esa línea. La fina línea que dividía su amistad, de algo más allá. Y ambos chicos sabían que no debían cruzar esa línea, no podían cruzarla, todo se limitaba a los tratos que ellos definían como una amistad normal, y lo hacían como si su vida dependiera de ello. Pero nada más, no iban a cruzar hacia el otro lado. Una vez allí, no hay vuelta atrás.
El pelinegro se despegó, volviendo su cuerpo hacia el frente de la calle una vez más, mientras metía ambas manos en los bolsillos de su pantalón. Respiró hondo, debía mantener la compostura cuando se trataba del rubio y sus estúpidos juegos.
"No te dejaría probarme dobe, creo que soy demasiado para ti"
Y así, instantáneamente, la sonrisa del rubio se desvaneció, trasladándose a una de victoria en la cara del Uchiha.
"Tsk que arrogante eres"
El pelinegro lo ignoró y siguió caminando, dejando al rubio detrás, mirando intensamente la espalda de este. Y entonces tuvo otra gran idea. Dio unos cuantos pasos hacia atrás, tomando impulso con los pies y se echó a correr rápidamente hacia donde se encontraba ahora el azabache. Con un ligero salto, se subió a la espalda de su amigo, llevando sus piernas alrededor de la cintura de este. Sasuke se desequilibró por un momento, sintiendo como el repentino peso hacía efecto en él.
"¡¿Naruto qué mierda haces?¡" Gritó enojado el azabache.
"Llévame así hasta la casa" Dijo entusiasmado el rubio, apretando sus manos alrededor del cuello del Uchiha.
"Naruto bájate, sólo faltan dos calles"
"Por eso, solo son dos calles ¿o ya estas cansado?" El rubio sabía donde presionar, Sasuke nunca podía negar un reto, y mucho menos si era cuando se dudaba de sus capacidades.
El pelinegro rodó los ojos, claro que podía, de eso no había duda. Llevo sus manos hasta las piernas del rubio, tomándolas por debajo para poder agarrarlo mejor. Volteó su cabeza ligeramente hacia la izquierda, viendo por la rabilla del ojo, la cara de su sonriente amigo; que se encontraba presionada en su cuello.
"Agárrate bien"
El rubio asintió, riendo aun más cuando el pelinegro empezó a caminar y apretando los brazos todavía más fuertemente en su cuello. Definitivamente iba a disfrutar esas dos calles restantes.
SasuNaruSasu
Fugaku Uchiha estaba sentado solo en su despacho, ya eran las nueve de la noche y ni siquiera se había molestado en salir cuando había sentido a Sasuke llegar por la puerta de la entrada. No era como que necesitara darle la bienvenida a su hijo, además, había llegado con el rubio amigo suyo, y no aprobaba mucho aquella relación, no después de todo lo que había pasado muchos años atrás. Aunque estaba completamente seguro que ninguno de los dos chicos estaban al tanto de eso.
Cogió el teléfono blanco que tenía en su escritorio; su línea privada, y marcó precipitadamente unos números que conocía muy bien. El teléfono sonó tres veces, hasta que por fin contestó una mujer del otro lado.
"¿Te has instalado en la policía?" Preguntó el Uchiha mayor.
"Claro, ha sido pan comido, no tiene de qué preocuparse" Contestó la mujer, con voz segura y determinada. El Uchiha asintió, aunque esta no podía verlo realmente. Colgó el teléfono sin una palabra más y se recostó en su amplio sillón de piel. Se sentía realizado, después de tantos años había logrado lo que siempre había deseado, sin embargo, un minúsculo problema se estaba interponiendo en su camino, y debía tomar acción al respeto.
De igual manera, ahora ya no había de qué preocuparse. Ya estaban infiltrados.
Continuará
NA (Sariel): Hola de nuevo! realmente me da un poco de verguenza, no estoy acostumbrada a esta página, pero bueno, esperamos les haya gustado el pequeño capítulo. Habrá acción y mucho más en futuras actualizaciones, y es muy probable que revelemos secretos de diferentes personajes en cada capítulo asique preparense mentalmente por si no quieren saber nada raro de alguno de ellos. Dejennos saber su opinión, nosotras les dejaremos saber como nos va en el concurso, ya mañana hay que entregar los datos seleccionados para pasar a la primera ronda, deseenos suerte.
