los personajes no son mios sino de la la gran rumiko
es un AU y posible OOC
ah y lo siempto por las posibles faltas de ortografia
Que lo difruten
-Shûta, Shûta, SHUTA! – le pegaron una sacudida, tan fuerte que me caí del pupitre. Me desperté enseguida cuando mi espalda toco el piso, sintiendo un fuerte dolor. Recodando de inmediato que estaba en la escuela, seguro me quede dormido en la mesa por escuchar la primera palabra de la profesora Tamashi (tenía ese tono de voz que al escucharla pareciera que te dieron un sedante)
Ese sueño siempre lo tengo, es el único recuerdo que tengo de mi madre antes de que las Sombras la mataran y nos dejen huérfanos. Desde ese momento tuvimos que sobrevivir aprendiendo a usar armas de fuego a muy corta edad para no ser devorados por esas bestias. Pero lo más extraño es que sigo teniendo sueños de esa leyenda ¿paso de verdad o es pura imaginación? Realmente nunca supe como terminaba
-Shûta ¿estás bien? –Me dijo Kagome mi mejor amiga. Parece un ser de otro mundo, con su piel de porcelana, sus cabellos negros azulado que le llegaba un poco más debajo de los hombros, con un flequillo que tapaba sus hermosos ojos azules que esconden tanto y a la vez nada, si me dirán loco pero ella los tiene de ese color. Realmente Kagome tiene características que ningún adolescente de esta ciudad tendría en su vida.
-Lo siento, me quede dormido de vuelta- Me levante del piso todo avergonzado, obviamente ustedes también lo estarían si se cayeran enfrente de la chica que debes tu vida ¿no? Oh me olvide de aclararles, ella me salvo de una sombra que estaba a punto de matarme,¿ cómo lo hizo? no tengo ni la remota idea
-Deja de dormirte tarde, tenemos que irnos ahora mismo- Kagome me señalo la ventana, mostrándome un tiroteo infernal con esas Sombras. Ahora que me doy cuenta estamos solos en el salón, seguro mis compañeros se fueron a refugiarse al sótano de la escuela (como si podrían escaparse de esas cosas)
-¿Donde esta Inuyasha?- Esa idiota era capaz de unirse al tiroteo para defendernos
-Aquí estoy bobo- apareció atrás de la puerta con una pequeña pistola en las manos. Mi hermano tenía dos años menos que yo, aunque nos confundían muy seguido de que somos mellizos. Es que si nos ves de pasada éramos idénticos, cabello negro, ojos castaños, piel tostada (aunque creo que la mía es más clara); realmente no salíamos del estereotipo normal.
Cuando estuvimos reunidos los tres, fuimos rápido a una habitación de servicio que había cerca de nuestra aula. Al entrar divisamos una pequeña escalera que se dirigía a la azotea, donde la vista de la batalla era más visible. Es que nuestro objetivo no era escondernos y salir cuando todo haya terminado, siendo ignorantes de los soldados que se sacrificaron por nosotros, nosotros tres tuvimos un pasado que nos cambió la visión del mundo para siempre.
Llegamos a la azotea, y lo que vi no era algo muy nuevo, soldados tirando con sus ametralladoras a esas Cosas. Las Sombras eran seres que podían adoptar cualquier forma que querían (humanoides, de animales, o hasta se mantenían sin forma pareciéndose a una nube negra con ojos), estas drenan la energía vital de sus víctimas; otra cosa es que si veías sus ojos rojos brillantes como llamas, te paralizabas y perdías tus sentidos, era necesario estar acompañado de alguien para que te aleje de esos llamativos ojos, encima que da un aura de frio que te incapacitaba para luchar, pero en los peor de los casos de que esa Sombra te consuma te convertías en una de ellas.
Estaba distraído viendo si mi arma estaba cargada, que no me di cuenta en ese momento de la matanza que se armó. Se escuchaban gritos de soldados entrando en desesperación, al ver esa Sombra que media unos tres metros aproximadamente con una forma humanoide pero muy ancha, esta al solo acercarse un poco a los soldados, estos gritaban de dolor, mientras su piel se palidecía y su masa muscular disminuía rápidamente. Nunca vi uno igual, seguramente era el jefe de todos aquellos, ya que nadie sabía realmente de donde provenían.
Impactado vi que todos los soldados guardianes de nuestra escuela se encontraban esparcidos en el suelo sin vida parecidos a unos esqueletos, mientras esa criatura subió su mirada hacia nosotros, éramos su presa. De un salto esa Sombra mayor se encontraba en la azotea mirándonos fijamente. Yo me encontraba paralizado, me estaba robando mi energía vital poco a poco sin que yo pudiera hacer nada; mis piernas fallaron y me deje caer, mis ojos se estaban nublando sin dejarme ver alrededor, me sentía impotente al no poder protegerlos. Lo último que pude con un poco de esfuerzo ver era brillo dorado moverse directamente hacia la criatura, después de eso me desmaye.
No quería abrir los ojos, sentía que toda mi vida se me escaparía si los abría de golpe pero una pequeña caricia en mi mejilla me obligo a hacerlo. Lo primero que vi era a Kagome mirándome fijo a los ojos, era ella quien me estaba tocando, parecía que estaba en los cielos viendo un ángel pero desgraciadamente la realidad me golpeo fuerte.
Me levante despacio por el dolor que sentía en la espalda, para ver el infierno que se convirtió lo que antes se llamaba mi escuela. Realmente lo único que quedaron eran calaveres y escombros, viendo a mi hermano corriendo hacia mí con una botella de agua, supuse que nosotros éramos los únicos sobrevivientes. La gran incógnita era como es que seguimos vivos.
-Toma Shûta, te sentirás mejor –Kagome me paso la botella de agua, me la tome enseguida nunca en mi vida estaba tan sediento
-¿Qué ha pasado aquí?- les pregunte alarmado, ahora me daba cuenta el mal estado en que se encontraba Inuyasha y Kagome, sus uniformes estaban destruidos apenas tapaban lo fundamental, tenían cortes en la cara, brazos y piernas. También ser podía divisar varios moretones, yo no sé cómo podían seguir entando de pie, aunque pensándolo mejor yo estaría igual que ellos.
-estábamos igual que tu hace algunos minutos-Inuyasha se sentó alado mío haciendo muecas de dolor-cuando despertamos todo ya estaba así, aunque teníamos un par de escombros encima nuestro; eso explicaría los cortes y moretones, pero después que paso con las sombras- me levanto los hombros en signo de no saberlo, si ellos no recuerdan nada de lo sucedido, mas respuestas no obtendría- aunque Kagome ya estaba despierta cuando desperté ¿sabes que paso?- nuestras miradas se dirigieron hacia ella que estaba parada tapando sus hermosos ojos con su flequillo
-Yo estaba en el mismo estado que ustedes- mis esperanzas de saber algo decayeron- Igual lo más importante es encontrar un refugio antes que la noche caiga y las sombras vengan hacia nosotros-
-Vamos debilucho, o quieres convertirte en una nube negra de gases-me aguante las ganas de pegarle a ese idiota, aunque no me aguantase no podría a cada movimiento que hacia lanzaba rugidos de dolor- Ven afeminado que yo te cargo- me subió a su espalda, no podía morirme más de vergüenza.
-Cuando me recupere te matare a golpes, hermanito- le dije sobre su oído, sonreí a ver que los pelos de su nuca se paraban por el miedo
-dejen de jugar ustedes dos, que casi anochece- los dos asentimos y dirigimos nuestros pasos a un supuesto lugar seguro
Después de caminar por horas por escombros, encontramos una casa casi por caerse pero servía para resguardarnos del rio y de esos monstros. Apenas entramos nos fijamos que había montones de ropa que todavía seguía de buen estado y por suerte de Inuyasha que su estómago estuvo gruñendo todas estas horas, había Ramen y mucho para llenar el interminable estomago de, el de Kagome y el mío.
-vístanse ustedes, que yo hago un fuego- empecé a recolectar la madera caída del techo de esa casa para prender una buena fogata que para mi opinión duraría toda la noche. A l pasar unos minutos aparecieron Kagome vestida con una polera color crema, una pollera violeta que le legaba más debajo de los muslos y se dejó sus zapatos de colegio negros. En cambio Inuyasha se vistió con un jeans rasgado y un jersey que le quedaba más grande e igual que Kagome se dejó los zapatos.
-creo que hay ropa de tu talla, ve y pruébatela si no quieres huir desnudo de las sombras- que fastidioso era mi hermano! Me levante enojado a una habitación donde se encontraba mi ropa que consistía en unos jeans sanos después de todo, una remera blanca que creo que no me va a durar mucho de ese color, una chaqueta color verde militar, y tal parece que en esta casa no había zapatillas y me las deje puesto mis zapatos.
Al volver vi a las dos ya comiendo Ramen, me dieron uno y empecé a llenar mi estómago que estaba vacío desde el mediodía. Todos terminamos nuestra improvisada cena en silencio.
-¿Sobreviremos de esta?- dijo Inuyasha después de dejar el Remen a un lado- ya nos habíamos enfrentado a ellos pero teníamos armas con nosotros y siempre al final venia el ejército a ayudarnos- sus ojos mostraron furia que ocultaba como podía de sus compañeros de clases, pero de nosotros no ocultaba nada- Apenas salimos ilesos de la escuela y nosotros no sabemos que paso-
-Ten fe en nosotros Inuyasha- dijo Kagome con su tranquilizadora voz- los tres juntos pasamos por mucho, ahora también lo lograremos- lo abrazo y le acaricio la cabeza con una ternura infinita, que me causaba celos - duerme que mañana seguiremos hacia delante-
El en unos minutos se quedó dormido, yo en cambio se me cerraban los ojos del sueño pero yo debía de aguantar; era mi deber como hombre cuidar a mi familia.
-Duérmete de una vez-la escuche decir con vos calmada mientras acomodaba la cabeza de mi hermano entre sus piernas- yo hare guardia, tu descasa-
-pero... Yo estuve desmayado todo el día, en cambio tú te esforzaste para protegernos-
-yo también me desmaye, así que déjate de quejar y duérmete- me señalo un montículo de ropa, seguro era para que lo use como almohada. Me acomode cerca del fuego, mi mirada parecida perdida a los ojos de ella pero solo estaba dirigida a sus ojos enigmáticos
-¿Qué paso con tu familia? Nunca nos revelas nada- al instante me arrepentí de haberlo dicho, sus ojos me mostraron una furia tal de paralizarme. Nunca en estos dos años en donde la conocí vi esa mirada
-nunca tuve familia-su actitud era cortante, tanto que parecía cortar el aire- pero a quienes considere mi familia, murieron uno a uno frente a mis ojos-
-¿Fueron las Sombras?- mis ojos se estaban cerrando poco a poco, pero esto era importante para mi
-Ojala lo hubieron hecho las Sombras- mi vista se hacía borrosa por el sueño, tenía que aguantar- Quien lo hizo es el ser más maldito de este mundo-
Mi cuerpo no soporto más el cansancio y cayó en los brazos de Morfeo, sin dejarme responder la gran pregunta ¿Quién era ese ser?
Mis ojos deslumbraban un atardecer hermoso en pie de una montaña. El viento movía mis cabellos que extrañamente eran largos y blancos, moví mi mano para sacarlos de mi cara y me di cuenta que tenía garras. Me asuste un poco al ver eso, ese no era mi cuerpo.
Buscaba respuestas al mi alrededor, ahí deslumbre una cabellera de color del ébano con destellos azules que se movía por el viento; también pude ver que tenía una protección de cuero en el torso, unos pantalones de tela gruesa combinados con unas botas también de cuero, lo más sorprendente era que poseía una espada de color del oro y un carcaj llenos de flechas como si fuera a la guerra.
- Sesshomaru… hay que derrotarlo lo antes posible- su vos era tranquila, con un tono suave casi no se podía escuchar pero yo si lo podía hacer, no le podía decir que ese no era mi nombre- No quiero perderte Sesshomaru, eres lo único que tengo-
No podía hablar, pareciera como si no controlara mi cuerpo. Pero la gran pregunta era... ¿Dónde estoy? ¿Quién era ella? ¿Quién era Sesshomaru? Y lo más importante ¿Por qué estoy en otro cuerpo?
Ella agarro una flecha y la coloco en su arco, que recién veo que lo tenía en la mano y apunto hacia el cielo- Prepárate nos están rodeando
Me desperté agitado y sudado, era un alivio que eso fuera un sueño ¿lo era verdad?
-Shûta prepárate nos están rodeando- dijo Kagome, que para mi sorpresa su vos era parecida a la de mi sueño.
continuara...
es corto lo se pero... ¿se merece un rw?
