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Capítulo 2
La Marca
El sol se alzaba dando el comienzo de una nueva semana. Era mucho más caluroso que los otros días, ya que el verano estaba a punto de dar inicio. Por un largo camino que en su mayoría estaba ocupado por grandes y coposos árboles, de hojas de un color marrón que caían ligeramente al suelo, iba pedaleando un chico en una bicicleta de un color verde. El joven de un pelo marrón, bastante alborotado, y de unas pronunciadas ojeras, las cuales se parecían más a unos moretones, tarareaba una canción, acompañada por el ritmo de los chasquidos de su mano izquierda en ciertos momentos.
Contemplaba animado su alrededor, el verano se acercaba y eso era un gran alivio para un adolescente de dieciséis años como él.
Alzaba su cabeza de vez en cuando, deteniendo un poco la velocidad de su bicicleta para poder disfrutar el olor que desprendían esa gran zona boscosa; era algo que olías y te limpiaba por dentro, era algo sumamente satisfactorio y más si se vive en una ciudad bastante transitada y un tanto contaminada como el caso de Berlín, Alemania, donde residía el chico.
Tomo posición nuevamente en su bicicleta, centro sus ojos de un marrón oscuro al frente, los cuales al iluminarse por los rayos solares mostraban unos ojos almendrados, sonrío y pedaleo con fuerza.
Durante el transcurso de su camino empezó a cantar a todo pulmón canciones que en esa ocasión vagaban por su mente, desafinando, pero después de todo estaba solo por esa vía disfrutando su momento.
Pudo sentir un gran golpe delante de su bicicleta, en la rueda delantera. De una manera inesperada la bicicleta dio una vuelta haciendo caer al chico, la cual su cabeza golpeo fuertemente contra el suelo.
- ¡Maldita sea! – Fueron las primeras palabras en salir de la boca del chico al caer contra el suelo.
Se sentó entre el gran manto de hojas secas, sobando su cabeza con su mano derecha. Su pantalón de un color negro, y un tanto holgado para sus delgadas piernas, se encontraba con un gran agujero en su rodilla. Por suerte ese agujero no fue en su rodilla, la cual se encontraba intacta.
- Puntos extra para la ropa holgada. – Comento el chico para sí mismo, mientras todavía se quejaba un tanto por el dolor.
Dirigió su mirada buscando en donde fue a parar su bicicleta después de ese torpe accidente.
Se levantó del suelo sacudiendo la parte trasera de su pantalón, dejando caer los restos machacados de las hojas por sus miserables y huesudos glúteos. Al terminar de quitar los restos de hojas pudo observar que una especie de roca sobresalía de una gran masa de hojas.
- Así que fue eso la causa de mí caída…Ya decía yo que la bicicleta se había volteado mágicamente.
Se acercó sin más hacia la causa de su caída, agachándose para poder así tomar con su mano derecha esta especie de roca.
Al tomarla pudo observar que esta especie de ''roca'' de una forma bastante peculiar, tenía una especie de grabado, el cual este grabado se parecía a un árbol. Además de que su color era un tanto más claro que las rocas que se encontraban por ese camino.
- Es tan curioso esto…
No le quitaba los ojos de encima, contemplaba todos los detalles meticulosamente. La curiosidad siempre fue parte de él.
Un extraño ruido hizo que el chico volviera a la realidad, y se enfocara delante de su persona. El ruido provenía de una especie de arbusto, bastante descuidado, que estaba oculto por grandes árboles.
Ojala sea una ardilla. Pensó el chico. Las ardillas para él es uno de los animales más entretenidos y tiernos que ha podido ver, aunque sus experiencias con ellas han ido de persecución hasta mordidas. Después de todo… ¿A quién no se le antoja abrazar a esos seres tan esponjosos?
Del gran arbusto y entre los árboles la figura se dio a ver. Era una especie de chico de pelo amarillo la cual su tonalidad iba casi al blanco, de unos ojos azules y unos labios bastantes definidos. En comparación del chico de pelo marrón era bastante corpulento y traía una camisa y pantalones rasgados e iba sin calzado.
Boris detuvo su mirada observando detenidamente al chico que había aparecido de la nada, y suspiro decepcionado.
- No eres una ardilla…
El chico desconocido al escuchar esto le produjo una risa en el momento, dejando en su rostro una blanca sonrisa.
- ¿Una ardilla?
Boris con velocidad se dio cuenta de la situación en que se encontraba y se sonrojo por un momento, era un chico bastante tímido aunque a veces se le escapaban cosas, y la mayoría de las veces esas cosas eran idioteces.
Sostuvo la roca con fuerza en ambas manos, levantándose y dando uno pasos hacia atrás.
- Em…Disculpa, ¿Te puedo ayudar en algo? – Preguntó Boris al ver al sujeto que había salido de la nada y el cual lo superaba bastante de altura.
Él desconocido corpulento lo vio por unos segundos y dirigió su mirada hacia el interior de las manos blanquecinas de Boris.
- No quiero parecer grosero, pero necesito esa run…Roca.- Vaciló por un momento el chico mientras le respondía.- Por favor.
Sonrío amablemente, tendiendo su gran mano la cual tenía una gran variedad de cicatrices
Boris observo por última vez la dudosa roca que sostenía en sus manos, dirigió su mirada hacia el chico corpulento el cual seguía con su atractiva sonrisa y su mano esperando el objeto. Boris camino hacia este, dejando caer la roca en la mano del chico de pelo rubio. Este observo velozmente la roca, por atrás, por adelante y por los lados, la acarició por un momento y después detuvo su mirada hacia el rostro de Boris. Su sonrisa se había borrado y la expresión de su rostro le dio escalofríos al pequeño chico.
Inesperadamente el chico corpulento empujo con fuerza a Boris, el cual cayó nuevamente al suelo.
Boris elevo su brazo hacia adelante en una posición defensiva tratando de protegerse de su atacante.
- ¡¿Qué te sucede?! – Grito Boris aterrado.
Nadie respondió
Bajo lentamente el brazo de su rostro, asomando sus ojos castaños. El chico había desaparecido.
- Y después uno está loco solo por hablar solo. – Se dijo para sí Boris.
El chico escucho un ruido a unos metros de él. A los lejos del camino pudo visualizar la silueta de una chica pedaleando su bicicleta a máxima velocidad. Iba a dirección en donde se encontraba tirado Boris.
- ¡Quítate imbécil, no me puedo detener! – Grito la chica que no se detenía pedaleando.
Boris actúo de una forma rápida. Se levantó del suelo y dio unos pasos hacia atrás introduciéndose en la zona boscosa, dejando el paso libre, o eso creía él, ya que había dejado su bicicleta verde en el suelo.
Por la velocidad que iba la chica no pudo detenerse para impedir el choque con la bicicleta del Boris, por lo cual se volcó, lanzando a la chica contra el suelo, cayendo de cara.
- ¡Auch! – Exclamo Boris al ver que su amiga Megan había golpeada su rostro contra el suelo. Boris no pudo contener su risa al ver tal escena.- JAJAJAJAJAJAJA.
Boris cayó de rodillas riendo, con sus brazos alrededor de su estómago, mientras que Meg, así le decían sus amigos, se levantaba con dificultad del suelo. La mayoría de su rostro se encontraba oculto entre una maraña de cabello oscuro y con varias hojas enredadas entre sus mechones, en los cuales se podían ver reflejados tonos rojizos.
- ¡Carajo! – Exclamo furiosa Megan retirándose los mechones de su rostro y llevándose consigo las hojas atrapados en los mismos.- Veamos si te vas a seguir riendo cuando te arregle el rostro con un puñetazo.
La risa de Boris ya estaba cesando por esa sensación un tanto dolorosa que recorre por el estómago de uno después de una larga y continúa carcajada.
- Relájate Meg, no puedes negar que esa caída fue para grabarla.- Dijo Boris parándose de nuevo, se le escapa una que otra risita en determinados momentos.
- Bueno, espero que tu bicicleta no haya sufrido ningún daño…- Comentó la chica de cabello corto señalando con su mano derecha la bicicleta destrozada por el choque y más la caída que había sufrido el chico hace unos minutos. Una pequeña sonrisa se presentó en su rostro pecoso.
- Diablos…Esa bicicleta me costó mis ahorros.
- Pues no dejes tus ahorros en medio del camino, y más a estas horas.
- ¿A estas horas?
Megan le echo una ojeada a su reloj ajustado en su muñeca izquierda.
- Las clases comienzan en diez minutos…
- ¡Vamos rápido! ¿En tu bici pueden entrar dos personas verdad?
- Claro que sí amigo…- Respondió Meg caminando lentamente hacia su bicicleta, la cual levantó sin quitarle la mirada a Boris. La rueda delantera cayó al suelo, rodando por unos segundos en el camino y como acto final, desplomándose.- Lo que queda de ella no creo que ni pueda llevar a una persona.
- Al diablo. – Boris se encontraba nervioso por la situación, él y Megan tenían que llegar a esa clase sí o sí. - ¿Cuánto crees que duremos corriendo hacia el instituto?
- Con el peso de nuestros bolsos y por nuestro estado físico creo que…Nunca.- Respondió furiosa su amiga- ¡¿Por qué tu jodida bicicleta se encontraba en medio de todo la vía?!
- Tuve un pequeño accidente y después ocurrió algo extraño…
- ¡Bravo! Y justamente hoy, cuando el Imbécil del profe de Matemáticas da los puntos extras, que si no se te olvida, necesitamos urgentemente.
Boris y Megan no eran malos estudiantes, la altura de sus calificaciones llegaba al promedio, aunque a lo largo de la carrera escolar uno va encontrando uno que otro profesor que en vez de enseñar y evaluar pareciera que estuvieran en un guerra contra sus alumnos, desahogando su miserable vida contra los estudiantes, ¿y qué mejor que reprobando a la mayoría de ellos?, y el día de hoy, ese profesor, iba a entregar unos cuantos puntos por asistir el último día a clases.
Mientras que ambos seguían discutiendo, por el camino iba pedaleado con fuerza Marck, se encontraba más atrasado que sus amigos pero por lo menos tenía en su posesión una bicicleta que funcionara. Se encontraba lo suficientemente cerca para ver las figuras de dos personas en el medio del camino, los cuales al parecer discutían. Por los gritos constantes pudo llegar a la conclusión que uno de ellos era su amiga Megan. Reducía su velocidad al acercarse hacia sus amigos, hasta detenerse enfrente de ellos.
- ¿Chicos sucedió algo? – Pregunto Marck angustiado al encontrarse a sus dos amigos en el medio del camino, a unos siete minutos para comenzar la última clase del año escolar que cursaban.
Antes de que Megan contará todo lo que había sucedido Boris se adelantó interrumpiendo a su amiga.
- ¡Una larga historia! – Exclamo con prisa el chico. - ¿Podemos ir en tu bici?
- ¿En mí bici? Dudo que puedan entrar dos personas más en ella.- Respondió Marck con un aire de duda- ¿Qué les sucedió a las suyas?
- El tarado de Boris las mando a la mierda.- Contesto Meg cruzando sus brazos y con una expresión de molestia en su rostro.- Y si creo que puedan entrar dos personas más.- Siguió la chica.- Si puede resistir tu peso, con nosotros dos no tendrá ningún problema.
A Boris se le escapo una risita, mientras que Marck le lanzo una mirada fulminante hacia su amiga.
- Está bien, pero con esa actitud no llegarás a nada Meg.- Opino Marck tratando de hacer un poco de espacio en su bicicleta para sus amigos.
- Yo conduzco.- Dijo la chica al ver como se ponía cómodo Marck.
- Pero es mí bici…- Contestó el chico moreno observando a su amiga
- ¡Ya dale el puesto Marck! No hay tiempo para más discusiones.- Dijo Boris acomodando su bolso en sus hombros.
Marck suspiro y le cedió el puesto a Meg, colocándose en el medio. Boris se colocó de espalda atrás de Marck.
- Por favor Meg, no le des tan rápido, no tengo con que sostenerme…- Dijo Boris, preocupado por lo que iba a suceder con su salud física cuando su amiga Meg estaba al volante.
- ¡Haré todo lo posible para que te caigas! – Contesto la chica riendo e iniciando el pedaleo hacia el instituto.
En el trayecto Boris pudo sentir un pequeño cosquilleo en la palma de su mano derecha, al principio no le prestó atención y se rascaba constantemente. Ese cosquilleo empezó a volverse una picazón insoportable en la misma por lo cual el chico pensó que al caerse se hubiera hecho daño o era producto de alguna alergia que se había producido en la piel de su palma. Al observar que era lo que sucedía en esta se llevó una sorpresa, en su palma derecha tenía una especie de grabado de un árbol. Boris siempre ha sido un chico olvidadizo, por lo cual le tomo un momento pensar en dónde había visto esta marca y sintió un desagradable cosquilleo al recordar a la roca y a la persona extraña de hace unos minutos. Centro su mirada nuevamente en su palma al recordar donde había visto esa dudosa figura que se encontraba plasmada en su mano, sintió un escalofrío por unos segundos y la picazón desapareció, pero el sello seguía ahí. El chico tenía muchas cosas en su cabeza que eran más importantes que una extraña figura que se había presentado en su mano, él llego a la conclusión de que quizás esa marca era una alergia que había pescado al agarrar esa extraña roca, después de todo siempre había sido un chico muy sensible si hablamos de la piel por lo cual no siguió pensando en el tema. Después de todo él estaba seguro que esa marca iba a desaparecer con un poco de pomada.
Un golpe en seco casi tira a Boris al suelo, alejándolo fuera de sus pensamientos y llevándolo devuelta a la realidad.
- ¡Llegamos! – Exclamo victoriosa Meg indicando la llegada a tal apreciado instituto, estacionando la bici en el lugar indicado
Los chicos bajaron a toda prisa, acomodando las mochilas en sus hombros y corriendo hacia el salón de clases. Entraron al salón faltando unos segundos para dar inicio al último día escolar. Por suerte el profesor no se encontraba presente en el aula, aliviando al grupo de chicos que se fueron acomodando en sus respectivos pupitres.
- ¿Qué les paso?...- Preguntó una chica de una cabellera castaña, casi rubia, al ver el estado desfavorable que se encontraban sus amigos.- Boris estás más despeinado de lo normal.
- Una larga historia o eso dicen ellos.- Contestó Marck ante la pregunta de su amiga Annett.
- Te cuento a la salida An.- Contestó esta vez Boris dirigiendo una mirada de cansancio hacia ella.
- Con detalles por favor.- Añadió Meg, mientras se quitaba unos restos de hojas que todavía se encontraban enredadas entre su cabellera.
El profesor entro a la sala y el salón se inundó en un profundo silencio. Se dirigió hacia su asiento, acomodándose, abriendo su maletín negro y deslizando del mismo una amplia hoja.
- Las notas…-Susurro Meg para sus amigos.
A todos los chicos los invadió un escalofrió, era la hora de ver quién se iba a quedar todas sus vacaciones estudiando.
El profesor se acomodó sus lentes, ayudado con su respingada nariz y centro sus ojos en los estudiantes, observando a cada uno de ellos.
- Voy a ir diciendo las notas correspondientes por cada alumno, los aprobados son libres de irse al sonar el timbre de salida, mientras que aquellos que no tuvieron la posibilidad de aprobar.- Se le dibujo una sonrisa en su rostro.- Se quedarán en el salón hablando de la recuperación de sus clases en sus deseadas y quizás que no probables, vacaciones.
Los nervios invadían a todos los estudiantes del salón, los cuales se miraban los unos a los otros susurrándose, mientras que otros se comían las uñas o ya daban de pérdida su libre albedrío colocando su rostro contra el pupitre.
El profesor inició dando las notas, iba por orden de asiento, por lo cual primero le iban dar la nota a Annett, que se encontraba en el primer puesto de la primera fila; atrás de ella iba Megan los cuales le seguían unos cuatros compañeros más dando a terminar la primera fila. En la segunda fila se encontraba en el primer puesto, al lado de Annett, su mejor amigo Boris que atrás de él se encontraba Marco al lado de su amiga Megan.
- Recuerden, las notas son del cero al diez, y para matemáticas se necesita al menos un seis para lograr aprobarla, además de un punto que les voy a añadir por nota de asistencia a clases – Añadió el profesor comenzando a dictar las notas.
Annett había obtenido un siete, seis sin la asistencia a clases. Megan obtuvo un cinco, y un seis con el punto de asistencia igual que su amigo Boris y Marck. Un profundo alivio calmo a este grupo de chicos. Por lo cual mientras el profesor seguía repartiendo las notas, Boris cayó en un profundo sueño en su pupitre, Marck se retocaba su apariencia física con un espejo que había pedido prestado a su amiga Annett mientras está leí entretenida un libro, a su vez Meg fastidiaba constantemente a su amigo moreno de tendencias femeninas, Marck.
Al acabar la entrega de notas justamente el timbre del colegio dio fin a ese año escolar. El ruido del pasillo que conectaba a la mayoría de las aulas, y las escaleras que llevaban a años más avanzados se convirtieron en gritos, cantidades de adolescentes que salían a toda velocidad fuera del instituto tirando variedades de cosas por el aire, gritando por las ventanas de otros salones y entre muchas otras cosas más que a un adolescente se le puede ocurrir.
Del salón del grupo de estos cuatro chicos empezaron a retirarse aquellos que habían aprobado, pero estos cuatro aunque habían aprobado, esperaban un tanto a que se calmara tal alboroto por los pasillos, el cual despertó de un susto a Boris.
- ¿Ya por fin nos largamos de acá? – Pregunto Boris levantando sus brazos hacia arriba, bostezando.
- Sí, larguémonos de acá antes de que el profe nos termine de asesinar con su mirada.- Indico Annett en voz baja, tomando su bolso y dirigiéndose a la salida en la espera de sus amigos.
Boris, Megan y Marck tomaron sus mochilas y siguieron a su amiga de gran estatura. Dejando al salón con el profesor y unos diez alumnos, los cuales eran veinte en total pertenecientes a esa aula.
Durante el transcurso del camino se dirigieron hacia la zona donde ocurrieron los hechos del inicio del día para buscar los restos de la bicicleta de Megan y Boris. Annett y Marck los acompañaron junto con sus bicis para no hacer tedioso el trayecto. Boris iba en la bici de su amiga An y en la bici de Marck iba manejando Meg, mientras que el chico moreno se encontraba atrás de ella, sabía que discutir con esa chica nunca iba a llegar a algo positivo. Durante este recorrido Boris fue contando todo lo que había sucedido al comenzar el día, sobre el chico, la roca y el accidente con Meg, en el cual al narrar se le escaparon varias risas al recordar la caída de su amiga
En el transcurso de viaje se detuvieron al observar la marca que Boris tenía en la palma de su mano derecha, la cual todavía se encontraba ahí.
- Siento que esa marca la había visto en algún lugar…-Dijo Annett dudosa al pasar varios de sus dedos hacia la palma de la mano de Boris.- Al tacto se siente igual que tu mano normalmente Boris, suave como culo de bebé.
- Se parece un tatuaje.- Comentó Megan al observar esa marca.
- Aunque se siente como algo extraño al tocarla.- Añadió Annett.
- ¿Cómo así? – Preguntó Marck dudoso ante la situación, la cual le daba un poco de miedo
- No sé, una especie de energía diría yo.- Respondió la chica alta.
- Bobadas, vámonos ya, hoy fue un día muy ajetreado para mí y solo quiero tirarme en la cama a descansar.- Dijo Megan un tanto molesta por el cansancio.
- Para todos, mejor dicho.- Comentó Boris.
- Bueno, bueno. Mañana tienen que ir a mí casa les tengo preparado una sorpresa.- Sorprendió An a sus amigos.
- Si es una sorpresa, ¡allá estaré!- Indicó Megan un tanto feliz. – Ahora larguémonos de aquí, este lugar de noche me da mala espina y ya está oscureciendo.
Los chicos siguieron su trayecto hacia sus hogares, emocionados ante la sorpresa que tenía preparado Annett para ellos. Durante el viaje Boris sintió que alguien los seguía con la mirada y pudo observar en ciertos lugares, entre los árboles, que algo se movía, una especie de sombra, pero al estar bastante agotado pensó que todo era creación de su mente por la falta de sueño y no le dio mucha importancia ante lo que veían sus almendrados ojos.
