Hola hermosos! Aquí les traigo otro capítulo :P explicando un poco el pasado ;)

Quiero agradecer a Kagoyame, Dana, Guest1, Shaoran28, y a Liraaz por sus preciados reviews :')

Por cierto quiero aclarar algo, antes de que se preste a malas interpretaciones, el cariño de Gray por Levy fue, es y será sólo de hermanos. Fraternal, nada romántico. Bueno aclarando ese punto los dejo leer XD

Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Hiro-Troll Mashima (si fueran mios GaLe ya seria canon), salvo OC (sí, algunos)

Aclaraciones:

Flashback (he visto que ponen Flashback, Fin del Flashback), pues a mí en lo personal no me gusta, hehe yo lo pongo: En cursivas

Sueños: "En cursivas y entre comillas"

Pensamientos: "Estos sólo van entre comillas, lo sé es medio revolcado, pero cuando lo leen en el contexto de la historia créanme que no se van a confundir entre sueños, recuerdos y pensamientos, o eso espero."

Diálogos: —Con guiones largos, ya que los guiones cortos son para cosas como "ex-novio" o así... Incuso cuando pongo a alguien balbuceando: Ho-hola...

Y bueno en una oración si ven una palabra en cursivas es porque la quiero resaltar, no es flashback haha creo que eso es muy obvio, pero lo menciono por si acaso, también si de repente hay algo "entre comillas" como: escuchó un "ajá" es que escuchó un ajá, generalmente cuando piensan algo pongo: "Hace mucho frío" pensó al tiempo que bla bla bla...

Por último:

Jose (el de Phantom): He visto qu e muchos escriben "José" ejem yo no. Porque yo lo pronuncio Yose XD

Juvia Loxar: he visto que en algunos fics lo ponen como Juvia Lockser, pero yo no XD

Charle: Carla, en serio. ¿Carla?

Si llega a salir Orga, muchos ponen Olga, pero a mí me suena como nombre de mujer e.e entonces lo dejaré como Orga, y si sale otro nombre más adelante lo aclararé XD

.

.O.O.O.


.O.O.O.

.

Gajeel Redfox eres un idiota

.

Cuatro años antes...

Fairy Tail era un bar muy concurrido de la ciudad de Magnolia, se caracterizaba por su buen ambiente y por su juvenil personal. En su mayor parte mujeres que andaban con disfraces repartiendo copas a los clientes. Nunca se había presentado ningún caso de acoso, pues ningún ser era tan tonto como para echarse encima a Laxus Dreyar o Elfman Strauss, que se encargaban principalmente de la seguridad de las empleadas.

Esa noche un cliente que nunca nadie había visto, pues de haberlo hecho recordarían las múltiples perforaciones que adornaban su rostro, entró pasando desapercibido por casi todo el mundo, acompañado de una joven un poco más baja de estatura pero igual de intimidante, pues poseía una mirada fría y vacía, a pesar de tener sólo quince años. Gajeel Redfox se sentó en una mesa cerca de la barra, observando. Traía puesta una gabardina de cuero negro, unos jeans grises deslavados con algunas cadenas colgando y sus guantes sin dedos. Juvia Loxar se sentó frente a él.

—Sólo venimos a ver —le recordó. No había querido llevar a su prima al lugar, pero ella había insistido.

—¿Cuántas noches Juvia tendrá que venir? —le preguntó con voz seria, la chica traía un sofocante vestido azul marino y un gorro del mismo color, como si estuvieran en invierno.

—Tú sólo hoy —dijo el Redfox—, yo me encargaré de venir las siguientes dos noches —una mujer rubia con orejas de conejo y un atuendo un poco provocativo se acercó a ellos.

—Buenas noches —saludó—, ¿qué les traigo?

—Un tequila coneja —Lucy frunció el ceño ligeramente ante el apodo del moreno—, y para ella una cerveza.

—¿Eres mayor de edad? —le preguntó a la joven de cabello azul, pero ésta apenas la miró.

—No, pero yo sí, y soy el responsable —Gajeel tenía veinte años y los aparentaba.

—Tú... —sabía que de un lado le conocía—. Tú eres Acero Negro... —susurró entre aterrada y emocionada.

—¿Y? —Gajeel frunció el ceño molesto. Lucy dio un paso hacia atrás, nerviosa.

—No... Por nada —Lucy se fue dejándolos solos. Pues Acero Negro era conocido por ser el motociclista más problemático de las zonas bajas de Magnolia.

—No le hubieras pedido nada a Juvia —dijo Juvia con voz seria—, Jose dijo que no llamáramos la atención y ahora esa chica te ha reconocido...

—No te preocupes —contestó él con una sonrisa de medio lado—, si no quieres nada yo me la puedo tomar —se burló ignorando el comentario de Juvia.

—Juvia no dijo eso —replicó dejando de lado la seriedad—, pero Gajeel, trata de ser lo más invisible posible...

—Yo no sé cómo este lugar tiene más gente que el Phantom —dijo cruzándose de brazos y entonces la vio, una pequeña figura femenina enfundada en un traje de cuero negro con orejas de gato, cola y un antifaz.

—Juvia cree que eso se debe a que todos sus empleados son unos exhibicionistas —le dijo viendo a un mesero que andaba con el torso desnudo de espaldas a ellos. Pero Gajeel no le quitó de encima la mirada a la peliazul vestida de negro.

—Sí, seguramente es eso —el moreno siguió con la mirada a la chica hasta que se perdió entre la multitud.

—¿Juvia y Gajeel se van a quedar hasta que cierren? —le preguntó Juvia con algo de cansancio. Gajeel negó con un leve movimiento de cabeza.

—Hoy te llevo a tu casa, yo mañana y pasado me quedo hasta que cierren —dijo en voz baja, pues la rubia vestida de coneja se aproximó a ellos con sus bebidas.

—Aquí están —dijo Lucy con una sonrisa nerviosa.

—Oye coneja —le dijo Gajeel ladeando una sonrisa—, ¿por qué no me mandas a tu amiga? —le preguntó señalando con la mirada a cierta peliazul.

—Ella está llena de trabajo hoy —le mencionó con inocencia—, me retiro —se alejó de ahí con rapidez y cruzó algunas palabras con un hombre alto de cabellos plateados y una cicatriz debajo del ojo derecho. Un hombre grande.

—Mierda —dijo Gajeel antes de tomar un sorbo.

—Juvia le advirtió a Gajeel que fuera invisible —dijo Juvia resignada, negando con la cabeza.

—Si vamos a estar de guardia —comenzó su primo—, al menos quisiera divertirme un poco...

—Juvia y Gajeel ya saben lo que dicen —le reprendió—. Estas mujeres están más cuidadas que las joyas del castillo de Fiore.

—Tch —Gajeel se cruzó de brazos nuevamente, era sábado, sabía que había más gente que en otros días. Por eso tenía que esperarse hasta el lunes para llevar a cabo la misión que le había pedido Jose.

—Por cierto Gajeel... Juvia no quiere ir a casa —dijo Juvia cruzándose de brazos—. ¿Por qué no llevas a Juvia contigo y los demás? —preguntó esperanzada. Gajeel frunció el ceño notoriamente.

—Estás loca si crees que te voy a meter a ese departamento de delincuentes...

—No son delincuentes —le recordó.

—No confío en ellos —Juvia suspiró, sabía que su primo era protector, pero no se imaginaba que tanto.

—Tú vives con ellos...

—Yo me sé defender —le recordó.

Pasado un rato salieron y Gajeel llevó a Juvia a su casa en su moto, después se pasó a Phantom Lord, la competencia del Fairy, para informar los movimientos que había estado observando, los cuales eran normales, algunos guardias, los principales conocidos como "Laxus" que parecía ser el nieto del dueño y "Elfman" el de cabello plateado. Ambos fuertes y grandes. Los demás nada más estaban de apoyo y el lugar era más que nada atendido por mujeres.

Jose era su actual jefe y fundador de Phantom Lord, Gajeel se había salido de la mansión de su padre porque la vida de niño rico no era lo suyo, había terminado la preparatoria, pero comenzó a trabajar en el bar de Jose y dejó los estudios, en ese tiempo el padre de Juvia había fallecido y la peliazul se había vuelto rebelde, pues las peleas con su madre aumentaba cada vez más. Entonces la chica siguió el ejemplo de Gajeel, pues sus problemas en casa crecieron cuando su madre se volvió a casar, y la peliazul prefería estar todo el día fuera.

Jose los había empleado a ambos en Phantom, era un lugar poco popular, generalmente asistían inadaptados de la sociedad para drogarse y tomar sin medida, Gajeel se había opuesto a que Juvia entrara a trabajar con él, pero Jose lo convenció dándole a Juvia un trabajo tras la barra, donde podía estar a salvo.

.


.

—¡Levy! —gritó Lucy cuando entró a uno de los cuartos, conocidos como camerinos, donde guardaban los disfraces de las meseras.

—¿Pasa algo Lu? —le preguntó quitándose las orejas de gato y el antifaz.

—¡No me vas a creer a quién he conocido hoy! —gritó emocionada y Levy alzó ambas cejas. Llevaba ocho meses trabajando en el Fairy y Lucy se había vuelto su mejor amiga.

—¿A quién? —preguntó tirándose en una montaña de ropa con cansancio y la rubia la imitó.

—Acero Negro —Levy la miró expectante, ¿quién era ese? Nunca había escuchado ese apodo—. Es el motociclista más popular y bueno... temible de los barrios bajos... Creo que trabaja en el Phantom...

—¿Y estaba aquí esta noche? —preguntó incrédula.

—Sí, por dios da miedo —recordó—, por eso tenía que decirte...

—¿El qué?

—Me pidió que te mandara con él... Ya sabes para que tú lo atendieras y no yo —le guiñó un ojo y Levy se sonrojó al notar el doble sentido en las palabras de su amiga.

—¡Pe- pero qué es-estás diciendo! —se incorporó de golpe.

—Que tengas cuidado —dijo cambiando su expresión por una más seria—. Ese sujeto también tiene la fama de tomar lo que quiere cuando quiere... —Levy achicó los ojos temerosa.

—¿Debo preocuparme? —preguntó nerviosa y Lucy asintió.

—Es muy alto, atlético —se interrumpió—, aunque no tanto como Laxus o Elfman, tiene la cara llena de perforaciones y una enrome y desaliñada melena negra...

—Suena bastante intimidante —confesó Levy—, ¿y dices que te pidió que lo atendiera yo? —Levy a su lado sonaba como un ratón asustado.

—Sí... —se cruzó de brazos—, le avisé a Elfman para que le echara un ojo pero no me fio del todo...

—Primero hablabas de él como una celebridad y ahora parece que debo tenerle miedo —suspiró la peliazul negando con la cabeza.

—Es como una celebridad entre delincuentes y debes tener cuidado —dijo Lucy—. Por cierto —cambió de tema—, ¿estás emocionada? —Levy abrió los ojos con sorpresa.

—¿Debería estarlo? —preguntó confundida.

—Sí Levy —replicó Lucy con cansancio—, hoy por fin te mudas a mi departamento...

—Cierto... —dijo recordando que ya era sábado—, aunque aún me falta sacar algunos libros de la casa de Makarov...

—Ya los sacaremos luego —dijo Lucy—, anda vamos que Natsu y Gray se ofrecieron a acompañarnos a casa.

—¿Por qué no me lo habías dicho antes? —dijo quitándose el disfraz lo más rápido posible para ponerse su ropa del diario.

—Porque tenía que decirte primero lo otro —sonrió tomando su abrigo y esperó a que Levy estuviera lista para salir.

La puerta de atrás era por la que normalmente salían, Lucy tenía un carro pero estaba en el taller, por lo tanto se movían a pie. Habían acomodado su horario de trabajo a la misma hora para entrar y salir juntas. Makarov había puesto un poco de resistencia cuando Lucy le propuso a Levy mudarse con ella, pues el señor Dreyar ya se había encariñado mucho con la joven después de tenerla viviendo en su casa casi dos años.

—Se tardaron —dijo Gray cuando salieron, estaba recargado en la pared con las monos en los bolsillos de su pantalón.

—Lo siento —dijo Levy con una leve sonrisa y Gray les dio la espalda para empezar a caminar. Natsu pasó su brazo por los hombros de ambas chicas.

—No le hagan caso —dijo sonriente—, llevamos apenas unos diez minutos aquí —Levy miró a Lucy con complicidad y a ésta se le subieron los colores al rostro.

—Gracias por acompañarnos chicos —dijo por fin tratando de ocultar su rostro, mirando al frente.

—No es nada, por cierto —dijo Natsu algo pensativo—, Elfman me comentó que viste un tipo raro hace rato —Lucy asintió—, hierro negro... o algo así.

—Acero Negro —le corrigió la joven—. Y sí, estaba en el bar hace rato —miró a Levy y ésta negó—. Lo siento Le —miró a Natsu—. Me pidió que lo atendiera Levy... —notó que Gray giró el rostro con una mirada afilada—. Por eso le dije a Elfman que lo vigilara... No tiene buena fama y me preocupé.

—No es nada —dijo la peliazul—, seguro estaba bromeando con Lu —sonrió levemente pero sintió la mirada desaprobatoria del pelinegro.

—Pues habrá que avisarle también a Laxus —dijo Natsu sin darse cuenta de todo el intercambio de miradas a su alrededor—, porque tengo entendido que ese tipo trabaja en el Phantom...

—Sí —confirmó Lucy—, por eso me extrañó verlo en el bar...

—Si regresa manténganse alejadas —dijo Gray—, que lo atienda Warren o Macao —trató de sonar indiferente, pero Lucy se percató de su preocupación y sonrió levemente.

—Sí, eso es buena idea.

La caminata se les hizo corta mientras platicaban, unos minutos después ya estaban fuera del edificio. Natsu y Gray esperaron a que las chicas se asomaran por la ventana de su piso para irse.

.


.

La noche siguiente el bar estaba a reventar, les faltaban mesas y había gente fuera. Además Kinana no había ido a trabajar porque estaba enferma y Lisanna le ayudaba a Mirajane en la barra.

—Esta noche hay mucha gente —le dijo Levy a Lucy mientras se acercaba a la barra con una charola para las bebidas. La rubia ya no sabía qué debía llevarle a quién.

—Y eso que no se celebra nada —suspiró mientras Mira ponía las copas en la barra.

—Vaya, vaya —sonrió—, hoy estamos llenos —dijo la mayor de las Strauss sin borrar su sonrisa.

—Que bueno que nosotras cerramos hasta mañana —le dijo Levy a Lucy mientras acomodaba las bebidas en su charola—. ¿No Lu?

—Sí —dijo ella con cansancio, ese día se había puesto los tacones de Erza porque había olvidado los suyos y los pies la estaban matando.

—Un Bloody Mary —Lucy se giró para mirar al cliente, pues su voz se le hizo conocida, él apenas reparó en su presencia y Mira se puso a preparar lo que había pedido.

Levy estaba por irse pero Lucy la jaló de la muñeca con cuidado, la peliazul estaba a punto de protestar pero se quedó mirando al intimidante chico de chaqueta que estaba tras de Lucy. Miró de nuevo a la rubia y ésta asintió. Ambas se alejaron de la barra, aunque Levy sólo lo había visto de perfil, se sentía asustada. Ese hombre tenía el rostro lleno de perforaciones, y tenía pinta de matón.

Siguieron atendiendo a los clientes con normalidad, Levy evitaba pasarse por la barra, o si lo tenía que hacer, se iba del otro lado con Lisanna. Lucy le había avisado de nuevo a Elfman, pero el peliplata no podía tener su atención en Acero Negro todo el tiempo, pues el lugar tenía demasiada gente y Alzack, Jet y Droy apenas se las apañaban en la entrada.

Levy había conseguido quedarse del otro lado del bar para evitar toparse con el muchacho, recordando las palabras de Lucy "Ese sujeto también tiene la fama de tomar lo que quiere cuando quiere", un escalofrío le recorrió la espalda cuando alguien le susurró al oído:

—Haz estado escapando de mí toda la noche —se giró instintivamente, lo primero que vio fueron dos grandes ojos escarlata, mirándola fijamente con el ceño levemente fruncido—, enana.

.


.

Actualidad

Magnolia, mansión Redfox

Los ojos avellana de la joven se toparon con los rojizos de él. Ambos se quedaron estáticos un minuto que a Lily le pareció eterno. Así que carraspeó, interrumpiendo los pensamientos de ambos.

—Tú —dijeron al unísono, Levy alzó amabas cejas con sorpresa. El hombre que tenía enfrente era el temerario motociclista con pinta de matón que había conocido en Fairy Tail.

—Señorita McGarden él es Gajeel Redfox, le hará la entrevista —dijo Lily antes de salir, sacando a ambos de su estado de shock.

—Lo-lo siento —balbuceó ella, viendo a Lily salir—. Mi nombre es Levy McGarden y vengo por el puesto de niñera... —estaba segura que no lo iba a obtener, ellos se habían conocido bajo circunstancias no muy gratas. Y lo que él sabía de ella era que había trabajado en un bar vestida de traje de cuero con orejas y cola de gato.

—¿En serio? —Frunció el ceño—. ¿Vienes por el trabajo de niñera? —Gajeel avanzó hacia ella—. Si no recuerdo mal, tú eras la mesera de ese bar, enana —a Levy se le subieron los colores al rostro.

—No tiene nada de malo ser mesera —se defendió. Llevaba en sus manos sus papeles, los cuales dejó en el escritorio del Redfox para hacerle frente—. Además tú no eras un ejemplo a seguir en ese entonces —le recordó y Gajeel alzó el rostro con superioridad.

—Yo me salí de ahí, camarón —Levy apretó los puños ante el apodo—. ¿Me vas a negar que ayer no trabajaste en el Fairy? Espera, asumo que eso no viene en el currículum. ¿O sí?

—Fue mi último día ahí —le reclamó, apretó los dientes. Nunca se había sentido tan ofendida. Respiró hondo y lo miró fijamente—. Y sí, sí viene... Como experiencia laboral —Gajeel arqueó ambas cejas incrédulo.

—¿Ibas vestida de gatita de pura casualidad? —Levy estaba a punto de explotar. Viendo por donde iban las insinuaciones del moreno. Y la noche anterior había usado el disfraz por la fiesta, no porque fuera el uniforme.

—Sí pero... —fue interrumpida.

—¿Tú crees que voy a dejar a mi hermano menor y a Sting al cuidado de una mesera de bares indecentes?

—Fairy Tail no es un lugar indecente —Levy apretó los diente al hablar, no quería asustar a los niños de afuera, y estaba tratando de mantenerse serena para hacer puntos, pero ese sujeto no le deba tregua.

—¿No? Pues yo recuerdo que...

¡Plaf!

Gajeel no pudo terminar porque la joven le plantó una cachetada en el rostro que lo dejó con el rostro ladeado y en estado de shock unos segundos.

—¡Gajeel Redfox eres un idiota! —gritó antes de salir corriendo del estudio. Gajeel pudo ver esos ojos avellana cristalizados antes de que ella se diera media vuelta, y por primera vez en mucho tiempo, sintió que había hecho algo mal.

Levy salió de la oficina a toda prisa, pues las lágrimas amenazaban con derramarse ahí mismo y no pensaba darle ese gusto. Sting y Rogue jugaban con unos carritos, los cuales esquivó antes de caerse, se topó a Lily cerca de la puerta, éste intentó detenerla, pero se zafó sin problema.

—¿Señorita McGarden? —preguntó confundido pero sólo logró que ella apresurara el paso, cerró la puerta principal y en unos segundos arrancó la motoneta en la que había llegado—. ¿Ahora qué hiciste Gajeel? —se preguntó en voz alta.

—Gadeed Dedfods —balbuceó Sting—, edes um idiota —Lily sonrió porque de todo lo que Sting había intentado decir, la grosería había sido la única cosa bien dicha.

—Lo es —aceptó el hombre moreno entrando al despacho—. Gajeel —lo llamó—, ¿se puede saber qué demonios le hiciste a esa chica?

—Esa chica es la mesera de un bar por las noches —dijo sentándose en su escritorio—, no creerás que le pienso dejar a Sting y Rogue, ¿o sí?

—¿Bar? —Preguntó Lily incrédulo—. ¿Qué bar?

—Fairy Tail —dijo acomodando algunos papeles, pero se detuvo al ver el folder de la peliazul—. Aparte lo pone en el currículum —dijo en voz baja con sarcasmo.

—Gajeel —comenzó Lily—, quiero que sepas que Fairy Tail es un restaurante, no un bar —el moreno alzó la vista incrédulo.

—¿Qué dices? Sabes que fui yo el que...

—Sí lo sé —no lo dejó continuar—, por eso estuviste en la cárcel —le recordó—. Y gracias a tus buenas acciones remodelaron el bar y se convirtió en restaurante, uno muy bueno por cierto —dijo pensando en los pasteles que le había recomendado una de las encargadas y vieja amiga suya.

—¿Qué dices? —preguntó con culpa, abrió el folder de la chica y lo empezó a leer. Se llevó las manos al rostro derrotado, había sido un animal con esa chica, por segunda vez en su vida.

—Que le debes una disculpa —dijo antes de salir, tenía que cuidar de los pequeños que tenía en la sala antes de que Sting le jalara la cola a gato rojo, Lector.

.


.

Juvia había ido temprano a la universidad para ver a la encargada de asuntos estudiantiles, debido a que había entrado a la carrera con dos años de retraso, pues había dejado la escuela de joven por problemas familiares, y tenía una cita de asesoría. Estaba sentada frente a la oficina de la maestra Ur, llevaba por lo menos una hora ahí y nadie salía a informarle nada.

—¿Esperas a Ur? —le preguntó un chico desde el pasillo, ella se giró y lo miró con indiferencia.

—Sí —dijo regresando su atención a la oficina.

—Tú debes ser Juvia Loxar —la peliazul se giró hacia él sorprendida, cuando el joven avanzó a ella, sintió su corazón latirle con fuerza, era un sujeto muy guapo. Tez blanca, cabello negro y corto, y unos penetrantes ojos grises obscuros.

—S-sí —dijo ella tratando de mantenerse seria—. ¿Cómo conoce el nombre de Juvia?

—Lo vi en tu expediente —dijo sentándose al lado de la chica y ella se alejó un poco—. Soy Gray Fullbuster —se presentó—. Voy a ser tu tutor —Juvia abrió los ojos sorprendida porque de pronto su tutor ya no tenía puesta la camisa.

—¿Su ropa? —preguntó con las mejillas encendidas, Gray alzó ambas cejas dándose cuenta de que ya no la traía puesta.

—Mierda —exclamó buscándola por todas partes hasta que la encontró bajo su asiento—. Lo siento no sé cómo demonios pasó... —Juvia, sentada hasta el otro extremo del sillón, asintió con la cabeza.

—Juvia no ha visto nada —mintió, tratando de mirar al frente.

—Juvia que bueno verte —dijo Ur apareciendo por el pasillo—. Lo siento se me ha hecho tarde, anda pasa, tenemos que adelantar lo de tu cita —miró a Gray—. Oh, Gray, pensé que ya te habías ido, veo que ya se conocen...

—Juvia acaba de conocerlo —dijo levantándose de su asiento, aún se sentía levemente sonrojada. Y no quería sentirse así, estuvo cuatro años logrando comportarse como debía por una promesa que había hecho junto con Gajeel, no iba a dejar que eso se le viniera abajo.

—Bien, adelante Juvia —le indicó la oficina—, adiós Gray —dijo cerrando la puerta, Juvia se sentó en una silla delante del escritorio de Ur.

—Comencemos con tu familia Juvia, háblame de tus padres...

—Juvia no tiene padres, Juvia vive con su tío —dijo con calma y Ur ensanchó los ojos con sorpresa.

—¿Tus padres murieron? —preguntó incrédula.

—Sólo el padre de Juvia, su madre se volvió a casar hace cuatro años y tuvo a Sting, el hermano menor de Juvia, y nos abandonó con el tío Redfox... —Ur se sorprendió aún más—. Se desapareció con su esposo...

—Vaya —dijo algo conmocionada—. ¿Cómo te sientes por eso?

—Juvia dejó de llevarse bien con su madre desde la muerte del padre de Juvia —dijo con seriedad—. A Juvia no le importa su madre, sólo su hermano Sting —Ur entendió que no quería hablar mucho del tema. Pero necesitaba datos para el expediente.

—¿Peleabas mucho con tu madre?

—Sí, Juvia se quería ir de casa, pero su primo Gajeel nunca la dejó —dijo cruzándose de brazos—. Siempre ha cuidado de Juvia...

—Dijiste que vivías con tu tío, ¿el padre de Gajeel?

—Sí, Metalicana, a pesar de que no tenía ninguna obligación, se ha hecho cargo de Juvia y de Sting... Desde que la madre de Juvia abandonó a su hijo en casa de su hermana...

—¿También vives con la madre de Gajeel? —Juvia negó.

—Ella murió cuando Rogue nació —dijo mirando por la ventana—, la madre de Juvia era su hermana, por eso dejó a Sting en esa casa...

—¿Y tú? —Juvia apretó los labios.

—Juvia no quiere hablar de eso ahorita —dijo con una helada mirada y Ur asintió.

—Bueno, háblame de tu vida en casa de los Redfox...

—Juvia está muy agradecida con su tío por apoyar a Juvia y a su hermano, y Juvia le prometió graduarse con las mejores notas.

—Eso me parece muy bien de tu parte —dijo Ur con una leve sonrisa.

La entrevista continuó así durante un largo rato, Juvia le contó muchas cosas a Ur sobre su vida desde que su padre se había muerto y Ur no dejaba de sorprenderse por el pasado casi increíble de la joven. Se las había visto negras por mucho tiempo. Tal vez lo mejor que le pudo pasar a ella y a su hermano, fue quedar bajo la tutela del señor Redfox.

.

.O.O.O.


.O.O.O.

.

Bueno qué les parece? Haha Poco a poco voy a ir metiendo escenas del pasado que expliquen cosas del presente, siempre quise hacer algo así. Como en Arrow, jugar con el tiempo :3 Bueno si les gusta abajito está el botón de reviews, se aceptan quejas con cariño XD

Recuerden, los que ya me han leído, saben que soy una obsesa de la ortografía, así que si encuentran algún error saben que son almas libres y que pueden decirme sin ningún problema :3