¡Eh aquí el capítulo 2 de mi humilde historia!
…
El sol iluminaba con alegría aquel martes. Los pájaros cantaban, todo estaba puesto para ser un gran día.
— Despierta dormilona
Dentro de una habitación de gran tamaño, una emocionada chica de cabellos rojizos insistía en despertar a su querida hermana.
— Anna déjame dormir — se negaba a levantarse, cada que su hermana la agitaba ella simplemente se envolvía en sus sabanas
— Vamos Elsa son las siete y...
— ¿Las siete? — Como por arte de magia se incorporó sobre su cama. Normalmente acostumbraba despertarse mucho antes. — Tengo que apresurarme — salió de su cama en dirección al baño donde el sonido de la regadera no tardo en escucharse
— ¿Por qué esa manía de pararte tan temprano? — preguntó Anna, que se había recostado en la cama a la espera de su hermana. — tus clases comienzan hasta las nueve. No como las mías que comienzan a las ocho. No te preocupes, no tendré las primeras clases — aclaro antes de que Elsa la reprendiera, sabía que jamás le permitiría evadir una clase
En cuestión de minutos Elsa salía duchada. Con ayuda de Anna se vistió y se arregló como acostumbraba.
— Bueno, Kristoff pasará por nosotros en unos minutos — le recordó mientras caminaba a la puerta
— ¿Es enserio? Anna ya te dije que no necesito un...
— Si como sea. Te veo abajo — y tan rápido como la había interrumpido, salió de la habitación.
Elsa supo que no tenía opción, sabía que el señor North había sido el de la idea, así que so tenía que convencer a alguien tendría que ser a él. No sería muy difícil, tenía un ligero haz bajo la manga
Con pesadez salió de la casa donde Anna ya la esperaba en la camioneta de Kristoff.
— Buenos días — saludo el rubio.
Elsa respondió con el mismo saludo y emprendieron el viaje.
...
Siento un ligero vacío en mi estómago. Ahora recuerdo que Anna me apresuró tanto que no había tomado nada para desayunar.
Por fin llegamos, el edificio de industrias Overland, justo a un lado del de industrias Arendelle.
Aún recuerdo las pocas veces que papá me trajo aquí, eran buenos tiempos cuando me la vivía recorriendo y jugando por los pasillos junto a Anna
Bajo del vehículo y comenzamos a caminar. Vamos en dirección del edificio de industrias Overland.
Nadie dice nada, ni Kristoff ni Anna ni yo, sólo caminamos hasta el elevador. La recepcionista ya nos conoce así que no nos retrasa de ninguna forma. Mejor así, ya quiero que esto termine
Por fin llegamos al último piso, todos trabajan apresuradamente frente a sus computadoras tan arduamente que ni notan nuestra presencia.
Avanzamos hasta la oficina del señor North. La puerta siempre está abierta, es parte de su estilo de vida, tener las puertas abiertas genera un sentimiento de bienvenida, nos llegó a decir en alguna ocasión.
— ¡No puedo creer que seas tan irresponsable! — Tal parece que está molesto, tanto que no ha notado que estamos justo debajo del marco de la puerta. — Pues apresúrate, llegarán en cualquier monumento — cuelga el teléfono de escritorio que tiene. Los celulares nunca han ido con él.
Creo saber con quién hablaba, pero prefiero no emitir un comentario inoportuno.
— Ya llegamos — mi hermana y sus formas de saludar siempre haciendo notar su presencia
— Oh queridas — nos saluda con su típico gran abrazo, ni siquiera Kristoff se salva, aunque creo que lo disfruta. Ambos se llevan muy bien, de hecho son bastante parecidos, tipos rudos por fuera, pero llenos de cariño y bondad.
— Y bien ¿dónde está? — Anna es directa, inclusive gira la cabeza con el ceño fruncido, ¡Ay!, es tan graciosa. — quien será el encargado de cuidar a Elsa.
Conozco esa actitud de hermana sobreprotectora, no es la primera vez que la veo en esa fase; aunque algunas ocasiones le gusta exagerar
— Está un poco retardado, pero descuiden, ya lo regañe como se merece.
— Oh si, en cuanto a eso… — no sé cómo expresarme, así que decido ser directa. — No creo necesitar un guardaespaldas — entiendo que es mi última oportunidad de librarme de todo esto, y para eso tengo que convencer al señor Overland
— ¡Oh! vamos pequeña. Sé muy bien que no lo necesitas; sin embargo aún recuerdo la promesa que le hice a tus padres de cuidarlas si algo les pasaba. Así como ellos lo hubieran hecho con mi pequeña Tooth si algo me hubiera pasado a mí
O la pequeña Tooth, hija del señor North, hace mucho que no la veo.
— Además estoy seguro de que te llevarás bien con él. Si hay alguien en quien confió para cuidarte es en él.
En mi mente sólo imagino a un policía o militar jubilado y amargado como prácticamente todos los guardaespaldas. ¿O quizá un ex agente de gobierno super entrenado? ¡Naa!, eso sería demasiado hasta para la sobreprotección del buen tío North.
— Yo lo entiendo, pero usted sabe lo de mis poderes y... — No me gusta usar mis poderes como pretextos, pero no parece haber otras opciones. Y claro que también me preocupa, no cualquiera comprendería tan fácil mis habilidades; inclusive, a veces pienso que ni yo lo he hecho
— Es cierto — agrega Anna igualmente preocupada. Creo que ni ella había considerado ese factor
Pero parece que el señor North si lo hizo.
— Ya te dije que podemos confiar en él. — Se nota completamente confiado, inclusive ríe un poco con su estilo navideño — Si confías en mí, puedes confiar en él.
Me ha ganado con esa simple oración. Tiene razón, mis padres confiaron en él y ahora yo tengo que hacer lo mismo. Realmente agradezco que existan personas tan buenas como él
Sonríe de oreja a oreja, se sienta en su gran silla de ejecutivo, y nos pide que tomemos asiento en el gran sillón de su oficina. Tal parece que lo único que queda es esperar
Todos guardamos silencio. Yo observo la oficina, es rústica, algunas pinturas adornan las paredes; en el escritorio está una computadora, el teléfono y algunas fotografías de su familia, de hecho sólo son tres, de las cuales sobresale una muy llamativa en la cual están el señor North, su hija Tooth, la cual es como una hermana para mí, a pesar de nuestra escasa comunicación, la última vez que la vi ambas estábamos locas por las películas de vampiros sexis, eso ya hace algunos años; por ultimo esta la señora Noela Overland, madre de Tooth y difunta esposa del señor North. No tengo muchos recuerdos de ella, puesto que murió cuando yo era muy joven, pero por lo que recuerdo y por lo que me contaron, se trataba de una señora excepcionalmente amable y llena de alegría.
— ¿Qué hora es? — la pregunta de Anna me regresa a la realidad. Esta aburrida, lo comprendo, y conociéndola, hará esa pregunta cada dos minutos
— El joven Jack está aquí — del altavoz del teléfono se escucha la voz de la secretaria personal.
— Bueno, ya está aquí — North sonríe y dirige su mirada hacia el ascensor.
Anna, Kristoff y yo lo limitamos.
Un ligero efecto de curiosidad recorre mi ser; aunque hay algo que no me cuadra ¿Acaso la secretaria dijo joven?
En ese instante las puertas del elevador se abren y mi pregunta es contestada.
Un chico de una edad aproximada a la mía camina hacia nosotros, es el único que sale del ascensor, así que todo parece indicar que es el. Estoy sorprendida, no lo niego, pero es que simplemente no es lo que esperaba; digo, es delgado y no es muy alto. Simplemente no parece el tipo de personas a las que encargarías tu seguridad.
— ¡Jack muchacho! — El señor North se adelanta y abraza al muchacho con afecto, el joven corresponde el gesto con la misma euforia — Adelante pasemos todos para presentarnos. — esta tan alegre que parece haber olvidado el retardo de su "hombre" de confianza
Antes de entrar veo una tonta sonrisa en la cara de mi hermana, me mira directamente a los ojos y se muerde ligeramente el labio. Yo no entiendo que trata de decirme, y creo que no quiero saberlo
Una vez adentro Jack y North se paran frente a nosotros, este último pone una mano en su hombro a manera de confianza. Si no lo conociera diría que es su hijo, porque así es como parece tratarlo.
Ahí lo observó discretamente. Su cabello es blanco como la nieve, sus ojos azules que parecen dos estrellas heladas; en fin, es guapo, no lo voy a negar.
— Un gusto conocerlos — uno a uno saluda con un apretón de manos. Primero a Kristoff, luego a Anna y por último a mí. Me mira directamente a los ojos y siento que me lee como a un libro, quizá si sea alguna especie de agente súper entrenado como los de las películas
— Señor, le recuerdo que tiene una junta a las nueve — otra vez la voz de la secretaria se escucha por el altavoz del teléfono.
— Oh lo lamento muchachos — su disculpa no es necesaria, todos entendemos que es un hombre ocupado. — lamento no poder quedarme a charlar con ustedes
Nos despedimos de el con un gran abrazo. Salimos con dirección al elevador, pero antes le pide a Jack hablar un momento a solas. Así sólo entramos los tres al ascensor, Kristoff presiona el botón y comenzamos el descenso.
Todo va bien, la música típica suena, y nadie dice nada, hasta que...
— Creo que te ganaste la lotería — comenta Anna en un tono que no me agrada para nada
— ¿De qué hablas? — no sé si seguirle dando más cuerda a mi hermana o simplemente ignorarla.
— Vamos, no me vas a negar que es todo un galán. — Kristoff rueda los ojos haciéndose el ofendido. — vamos Kris. Hasta tú tienes que admitirlo.
— Prefiero guardarse mis comentarios — Anna suspira, le encanta cuando se encela
— Admito que no es lo que esperaba — es cierto. Las puestas por fin se abren. — pero sigo creyendo que no necesito un guardaespaldas
Esperamos en el lobby un par de minutos, las puertas del elevador vuelven a abrirse y entonces aparece. Ahora que lo veo, su vestimenta es la típica de un universitario promedio: unos pantalones cafés y una sudadera azul con adornos blancos; personalmente yo esperaba un traje negro con gafas del mismo color incluidas. Vestido así, nadie creería que es un agente de seguridad privada, si el que realmente lo es.
Se acerca a nosotros y nos sonríe. Su sonrisa hace una curiosa curva
— Supongo que se dirigen a la universidad. — valla, seguramente North le dio una agenda de mis horarios.
— No exactamente — responde Anna. — Aún tengo un par de horas libres y no pienso pasarlas en la escuela.
— Entiendo. Pero supongo que la señorita Elsa no tiene la misma suerte. — Anna ríe ante aquel comentario. Por lo menos tiene carisma
Sin embargo… ahora que lo pienso… ¡Tengo que llegar a la escuela! y si Kristoff no me lleva, seguro llegó tarde, y yo no puedo llegar tarde, no después de haber faltado el día anterior por culpa de dos maltados malandrines y la eterna burocracia de nuestro sistema de justicia
— Así es... Bueno, nosotros nos vamos. — ¿Que? ¿Realmente planea dejarme aquí? —Cuida bien a mi hermana o te las veras conmigo. — lanza su insignificante amenaza ante la cual mi guardaespaldas, en vez de molestarse, ríe y asiente con la cabeza. — ¡Adiós! — toma de la mano a Kristoff y sale del edificio junto con él. Más tarde tendré que hablar seriamente con ella
Ahora estamos solo los dos, no sé qué decir ni que hacer. Quiero creer que hay un auto esperándonos afuera.
— ¿Podemos irnos? — Cortésmente me indica la salida haciendo una leve reverencia. Yo asiento y salimos del gran edificio.
Sin duda este será un largo, muy largo día…
…
7u7 hasta aquí el capítulo.
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✌ ¡Nos leemos luego!
