Hola…

Hace mucho que no aparezco, pero espero estar de vuelta en esta ocasión. No prometo nada ya que el trabajo y las obligaciones en la casa con mi familia me alejan de la computadora y me niegan la paciencia necesaria para escribir algo medianamente decente.

De todas maneras espero sorprenderlas. Dividí el capitulo en dos, así que ya tengo cubierto el próximo. Veamos cómo me va, si les gusta la historia y si desean que siga escribiendo.

Gracias a todos los que enviaron review y mensajes privados. Disculpen que no los responda en esta ocasión de manera particular.

Respecto a Mi Pasado y Mi futuro. Bueno, no sé cuando actualice. Los capítulos no me aparecen (ya están listos algunos la guía de los del final, solo para arreglar detalles) pero no los encuentro, por lo que tendré que dedicarme de lleno para encontrarlos, seguramente en la carpeta o pen drive equivocado. Igual podría publicarlo en pocos días, apenas lo encuentre.

Bueno espero que les guste, para así escribir un poco más.

Un abrazo

Daymed


Cinco días... Cinco días con cuatro horas y… dos… no… tres segundos.

Hermione suspiro mientras alejaba la mirada de su reloj de pulsera y la dirigía hacia el ventanal del estudio que en los últimos días se había convertido en su lugar de trabajo… sin duda el más cómodo y elegante en el que estuviese alguna vez… y también el más solitario. No podía ser de otra manera cuando su compañero ni siquiera se dignaba a pasar por esa habitación… ni por ninguna otra del castillo, por lo menos que ella supiera. Es como si hubiera decidido desaparecer desde el mismo momento en que salió por la puerta del salón dando por terminada su entrevista… y de eso hacían ya cinco días con cuatro horas y… veintitrés segundos

"Creo que aquí hay espacio suficiente para no encontrarnos si no lo deseamos"

Un nuevo suspiro broto de sus labios al recordar las palabras que le dijera a Malfoy para convencerlo de dejarla quedarse. Por lo visto él las había tomado en serio y seguido a cabalidad. Y ella tenía que estar feliz con ello en realidad, esa debía ser su reacción normal… pero simplemente no lo estaba. No, ni un poco.

Sencillamente… bueno, la verdad ni siquiera estaba segura de cómo explicarse a ella misma lo que le sucedía respecto a la ausencia de Malfoy, pero poco a poco había llegado a lo que parecía ser interpretación más aceptable, que eliminaba muchos porque de su camino y se basaba en uno de los aspectos más patentes de su personalidad: solo quería saber…. Si, saber… conocer que le sucedió, como todo ello le afecto, en que cambio, si en el fondo seguía siendo el que en el pasado había conocido… pero sobretodo que o quien fue el culpable de la herida que sabia llevaba en el alma.

Pero estaba más que claro que Draco Malfoy no pensaba darle ni una mísera oportunidad de descubrir nada… porque en los últimos días ni siquiera había hecho una pequeña aparición, dejado un mensaje, es mas dudaba que hubiese preguntado a su ayudante Gael sobre ella. Su único detalle fue facilitarle toda la información del caso que supuestamente entre ambos resolverían… y eso sin duda, para que no tuviese un pretexto para verla nuevamente.

-Te encuentras bien Hermione

La voz de Gael se encargo de interrumpir las reflexiones de Hermione, quien dirigió la atención hacia la puerta, desde donde el anciano la observaba con preocupación, gesto ya habitual que lo hizo merecedor de una sonrisa. Y es que en esos días, él no solo había sido su única compañía, de hecho estaba segura que entre ellos se estaba estableciendo los bases de una amistad, una especial en realidad, dado que mas allá de la diferencia de edad, él se había auto-declarado una especie de padre sustituto.

-Si Gael… ¿Por qué lo preguntas?

-No lo sé muchacha. – dijo el anciano a la vez que se acercaba a ella – Quizás porque tenias la mirada fija mas allá de la ventana y ambos sabemos que no hay otra cosa que oscuridad – Gael sacudió la cabeza a la vez que tomaba asiento frente a ella, igual que cada noche al terminar sus obligaciones – Sigo creyendo que estás trabajando demasiado, no has descansado desde que llegaste aquí, estas desde la mañana hasta casi la madrugada y no duermes lo suficiente.

-Si duermo… – Aun con la sonrisa en los labios Hermione contradijo al hombre frente a ella - … Además, tengo que hacerlo así, es demasiada información y si bien entiendo todo lo que tiene que ver con leyes, no se mucho de negocios, por lo que tengo que aprender a la vez que avanzo en la revisión de los informes.

-Lo harías más rápido si Draco y tú los revisaran juntos… - un breve silencio siguió a las palabras del anciano, quien pareció sopesar su comentario mientras observaba fijamente a Hermione. Esta por su parte se esforzó en mantener la sonrisa y permanecer inalterable, aunque internamente una esperanza había comenzado a revolotear… quizás Gael viendo la situación, hablaría con Malfoy y así el apare… -… pero imagino que prefieres trabajar el doble con tal de no tenerlo cerca

Y volvimos al principio… Hermione apreso un suspiro en su garganta y mantuvo su imagen impasible mientras sentía que ese último comentario de Gael, la regresaba al punto de partida de sus pensamientos. Si, ella sabía que debía sentirse feliz de que Malfoy no estuviese cerca. Precisamente ese era la improbable posibilidad a la que su moribunda esperanza se había aferrado mientras se trasladaba a la residencia de su antiguo enemigo. Pero ahora no era así, y más allá de seguir buscando respuestas a su cambio, lo que más le molestaba es que jamás se le había realizado un anhelo hasta ese momento, justamente cuando ya no quería eso que tanto había deseado.

-A tu jefe tampoco lo haría feliz tener que ayudarme – respondió escapándose así de confirmar o negar lo que su nuevo amigo acababa de sugerir. Al final, que importaba lo que ella pensara antes o ahora, Malfoy había tomado la decisión de comportarse de la manera en que ella misma había querido hacerlo antes de su breve encuentro – Y hablando de él… – agrego entonces decidida a cambiar el rumbo de la conversación, pero negada a eliminarlo por completo de la misma – ¿Ya no le dices Señor?

-Solo cuando él está cerca y quiero enfurecerlo – el anciano sonrió y se reclino en el asiento - Y claro, mientras te tomaba confianza muchacha… Ya sabes… – agrego encogiéndose de hombres - … dicen que la primera impresión es la que vale y quería comportarme a la altura de mi puesto… molestar a Draco es sin duda un beneficio adicional.

El último comentario de Gael trajo de regreso la sonrisa real al rostro de Hermione, la que no hizo más que ampliarse cuando este le guiño el ojo con malicia. En ese momento se sintió tentaba a preguntarle por Malfoy, específicamente que tan seguido podía molestarlo últimamente, pero rápidamente desecho la idea, consciente de que la respuesta podría aumentar su frustración. Por lo que nuevamente decidió seguir con una conversación aparentemente intrascendente.

-Malfoy debe tenerte mucha estima si prefiere que lo llames por su nombre de pila… – dijo entonces -… recuerdo solo haber escuchado a sus padres llamarlo así y a sus amigos pero solo al principio. Luego se referían a él siempre por su apellido… cosa que a él le encantaba por cierto – agrego sin poder evitar que un dejo de resentimiento se colara en esas palabras.

-Si, lo sé – Gael suspiro y la observo fijamente por unos segundos- Seguramente no tienes buenos recuerdos de ese hecho en particular. Draco en esos momentos era o mejor dicho "quería ser" un Malfoy de todas las maneras posibles. De hecho, si buscas en tus recuerdos te darás cuenta que los Slytherin y todos aquellos de sangre pura que estaban en Hogwarts, utilizaban los apellidos como medio de reconocimiento y manera de catalogar. Un nombre no es nada específico sino lleva algo a su lado que haga saber a quién pertenece, de que linaje proviene. Así se reconocen quienes pueden ser amistades adecuadas y cuáles no deben ser considerados para ello. De esa manera cada vez que se dirigen a ti, capitulan cuál es tu posición, el poder que ejerces y lo que vales.

-Y el Malfoy significaba riqueza y pureza mientras el que Granger, no era más que el posible comienzo de una estirpe de sangre sucias

-Si, sin duda muchos lo verían de esa manera. Pero han pasado muchachos años, guerras, hechos y creo que estamos de acuerdo en que estaban equivocados. El apellido Granger hoy genera respeto, gracias a tu valor y buen juicio. El Malfoy en cambio a pesar de toda la riqueza que lo envuelve no representa otra cosa que Maldad en el sentido más corrompido de la palabra… y créeme muchacha, ese un legado muy difícil de llevar a cuestas, cuando solo deseas ser alguien diferente - Las palabras de Gael trajeron consigo un breve silencio que Hermione se vio incapaz de interrumpir al no estar segura de lo que podría ser adecuado decir en esos momentos… o mejor dicho, al no decidirse a preguntar una o todas las dudas que habían ido sumándose en su cabeza al paso de los últimos días. Al final fue el anciano el que dio por terminado el momento, mientras se levantaba del sillón que ocupaba y retomaba la palabra – Bueno muchacha, ¿podrías disculparme el no quedarme a acompañarte esta noche? Quisiera irme a descansar, mañana debo levantarme más temprano de lo habitual

-Claro Gael… – se apresuro a contestar olvidándose de las interrogantes en su mente y dedicando toda su atención al hombre frente a ella - … Sabes que no me gusta que te desveles por mi culpa, eres tu el que siempre se niega a dejarme sola. Yo apago las luces al terminar, no te preocupes.

-No, si yo no me preocupo por las luces… - dijo el anciano mientras se daba vuelta y se dirigía hacia la puerta -… solo deseo… espero que encuentres la manera de hacer un lado los obstáculos… para así ponerte al día más rápido con el trabajo.

-Yo también – "Aunque no sé cómo, a menos que decida de una vez por todas secuestrar a un profesor de la escuela de negocios de Oxford"… Hermione suspiro y observo al anciano mientras este llegaba hasta la puerta. Cuando lo hizo, se apresuro a agregar una despedida – Buenas noches Gael, espero que duermas bien. Hasta mañana.

-Buenas noches muchacha… - Respondió Gael dirigiendo su mirada hacia ella a la vez que entreabría la puerta. Por unos segundos cavilo algo o por lo menos eso le pareció a Hermione, pero al final lo que sea que estaba en la mente el anciano, este prefirió mantenerlo solo para él. En cambio le regalo una tibia sonrisa antes de salir de la habitación.

Un par de segundos después, el sonido de los pasos de Gael alejándose por el pasillo fue el único vestigio de su anterior presencia en el estudio. Hermione suspiro entonces, consciente de la soledad en la que ahora se encontraba y más aun de lo que la misma significaba. Esta noche a diferencia de las anteriores, no tendría quien la ayudara a esquivar el aburrimiento y lograra hacer su trabajo más llevadero, y eso sin contar el cansancio… no tenía ni idea de cómo estando sin compañía conseguiría alejarlo


Por lo visto, esta noche Granger ha decidido dormir más temprano de lo habitual… ¿Ya se daría por vencida… o simplemente comprendió que se estaba exigiendo demasiado?

¿Y es que eso tiene para ti alguna importancia?... Draco negó con la cabeza y frunció el seño mientras recorría el oscuro pasillo que llevaba al estudio que desde su llegada cediera a Granger… No, la verdad no le interesaba en lo más mínimo, por lo menos no más allá del hecho de que gracias a ello hoy podía ir a la cama antes. Imaginaba que al igual que en las noches anteriores no le tomaría más de un par de minutos constatar los avances de su antigua enemiga de colegio, por siempre némesis y ahora compañera forzada de trabajo. Aunque llamarlos de esa manera era ridículo, no era mucho lo que había logrado adelantar y a ese paso seguramente no lograría empaparse a tiempo, mandando a la mierda todos sus meses de investigación.

Tu deber es ayudarla… No se suponía que ella estuviese encargándose de esto. No puede hacerlo sola.

El recuerdo de las palabras de Gale hizo que un gruñido escapara de su garganta. El anciano lo tenía harto con su cháchara y realmente ¿Qué es lo que se suponía que debía hacer? El no tenía ninguna obligación ni con ella ni con nadie. No era su culpa que el imbécil que debía estar al frente del caso hubiese muerto, mucho menos que la escogieran a ella a pesar de que no era la persona idónea… ni decir del hecho de que Granger aceptase esa misión a sabiendas de que no estaba preparada para la misma. Es más, él le había dado la maldita oportunidad de irse, ¿pero que decidió ella?... Restregarle su eterno papel de heroína, cumplida y orgullosa, a pesar de no saber ni siquiera donde estaba parada. Llevándole así la contraria, negándose a renunciar a pesar de su poco progreso, preocupándolo y obligándolo a desvelarse todas las noches solo para terminar frustrado al final de cada puto día… porque nada estaba saliendo como debía… porque ella lo único que estaba logrando, en la única cosa que parecía avanzar a pasos agigantados era en martirizarlo con el conocimiento de su presencia… mortificarlo por el jodido hecho de desconocer su reacción real frente a la suya.

Maldita seas Granger… El juramento en un tono más atormentado que violento, retumbo en su mente justo cuando viraba hacia el pequeño corredor en cuyo final se encontraba la puerta que buscaba.

¡Mierda! – La exclamación aunque en forma de susurro, exploto en sus labios barriendo sus pensamientos y enardeciendo su estado de ánimo…. La luz del estudio estaba encendida y eso solo podía significar que Gael lo estaba esperando. Seguramente para tratar de convencerlo nuevamente, ciertamente más que dispuesto a cabrearlo… Y la verdad en esos momentos no se encontraba de humor, solo deseaba pasar a confirmar que todo seguía estancado. Luego se iría a su cuarto tomaría unos cuantos tragos… qué coño, quizás la botella completa y sin duda al final dormiría, con suerte sin ningún tipo de sueños o mejor dicho, pesadillas… Animado con este último pensamiento aferro la manilla de la puerta y empujo, dispuesto a pasar de su impertinente amigo y la revisión rápidamente. Hoy sin duda se merecía algo especial, quizás un Macallan, edición limitada claro… o el Trinitas que acababa de adquirir. ¡Joder… O Ambos! Total eran suyos, y por mucho eran los únicos placeres que lograban aligerarle la vida…. Si es que podía llamarse de esa manera – ¡Maldición Gael cuantas veces te he dicho que no me es…. - El resto de la retahíla habitual murió en su garganta cuando sus ojos se toparon con un panorama muy distinto al que esperaba…. ¿Qué coño?.. Pero…como… ¿Qué hace Granger aun aquí?

Por lo que le parecieron unos pocos segundos, aunque bien pudo ser mucho más que eso, Draco se quedo congelado observando la imagen frente a él. Sin embargo la consciencia regreso rápidamente y cuando lo hizo su perplejidad dio paso a la furia, una que no estaba dirigida a la muchacha que dormía inclinada sobre el escritorio, sino a un viejo entrometido que aprovechándose de la situación lo había engañado, con el único fin de obligarlo a encontrarse con ella…. "Luego de acompañar a la habitación a la Srta. Granger me encargare de apagar las luces del castillo, así sabrás que ya se retiro. Yo en cambio si deseo hablar contigo te esperare en el estudio"… ¡Maldito Gael!... Lo había hecho de esa manera los días anteriores, quedándose para pedirle que ayudara a "Hermione", pero lo que buscaba era esto. Una manera de ponerlo contra la espada y la pared, de enfrentarlo con la última persona que deseaba tener cerca.

¿Y porque entonces no has escrito al Ministro? ¿Por qué a pesar de todo no haces nada para sacarla de aquí? Draco hizo una mueca mientras las dos interrogantes revoloteaban en su cabeza. No era la primera vez que se lo preguntaba y la verdad no tenía ni la más puta idea de la razón por lo que no lo hacía… o quizás si… tal vez era el hecho de no quererse exponer a alguien más, de preferir perder sus esfuerzos de los últimos meses y todo lo que eso conllevaba a tener que ver la sorpresa y otras mil emociones en el rostro del nuevo enviado… o simplemente, lo que sucedía es que aun en contra de él mismo había comenzado a confiar en que Granger cumpliría su palabra

Las promesas no valen nada… Las mías si, Malfoy

El sonido de la puerta al cerrarse, interrumpió las reflexiones y los recuerdos de Draco al igual que el sueño de Hermione. Al instante sus miradas se encontraron y unos ojos grises cargados de prevención se vieron inmersos en las profundidades de un universo café… uno que al principio no le mostro mas allá que las sombras de la confusión, pero que rápidamente comenzó a refulgir bajo el influjo del reconocimiento.

¡Maldición!... Draco se mantuvo aparentemente impertérrito mientras por dentro sentía que la furia volvía a incrementarse, solo que esta vez dirigida a si mismo… Era un idiota. Como coño había dejado que la puerta se cerrara sin el estar él del otro lado… Logrando así escapar de la trampa de Gael. Sin darle la oportunidad a Granger que lo observara nuevamente, librándose a si de ser testigo de su reacción… de la posibilidad de ver en su rostro, la misma mirada que desde hacía tres años se reflejaba en el espejo de su cuarto… todas las jodidas mañanas.


Ma… Malfoy…

Merlín…

Oh… vaya

Hermione sacudió levemente la cabeza en un burdo intento de alejar el aturdimiento que aun la rodeaba, cuidando de no apartar la mirada del hombre que tenia al frente, ni de pestañear, moverse… o hacer cualquier otra cosa que pudiese contribuir a su desaparición… desconfiando aun de la veracidad de ese instante, temiendo que no fuese más que sueño. Uno muy extraño pero a la vez, asombrosamente acertado, porque por sorprendente que pudiera parecer, en ese punto de su existencia no había algo que deseara más que ver a Malfoy… justo como lo hacía en ese momento.

¿Y ahora?... La pregunta retumbo en su mente mientras poco a poco recuperaba algo de su raciocinio. Una parte de ella, que rápidamente reconoció como su lado practico, le hizo saber que mínimo debía sentirse perturbada. No era nada positivo que su compañero (quien por primera vez en todos esos días se dignaba a pasar por el estudio), la encontrara dormida en el lugar donde se suponía estaba trabajando, es más, seguramente eso le daría un motivo más para dudar de su incapacidad… o puestos en el caso, confirmar su incompetencia. Mas Hermione, por una razón que desconocía y en ese momento no estaba interesada en comprender, desestimo todo eso y se inclino a su otra mitad, esa que casi nunca tomaba en cuenta, pero que en ese momento vibraba con tanta intensidad al tenerlo frente a ella, que no podía más que sorprenderla.

Y es que no era para menos ¿Verdad?... ¡Por dios, era Malfoy!... Si, lo era, reflexiono, aunque al mismo tiempo es como si se tratara de alguien totalmente distinto. En ese instante, observándolo fijamente, no tenia manera de conciliarlo con el chico estúpido que recordaba, es más, solo podía hacer comparaciones con el hombre que días atrás se negaba a permitirle quedarse, y que hasta ese momento no había visto bajo la suficiente luz y la ausencia de sombras.

¿Qué te ocurrió Malfoy?... En su mente relampagueo la misma pregunta que se hiciera en su anterior encuentro, luego de descubrir las cicatrices en su rostro. ¡Merlín!... Quien o lo que sea que fuera el causante se había empecinado con él, arrebatándole la belleza, privándolo de su bien conocida vanidad, pero sobretodo, robándole la libertad, al obligarlo a esconderse para evitar las reacciones negativas, las comparaciones en franca desventaja con el pasado...Por lo menos en cuanto a las marcas se trataba, porque si cotejaban el resto, bueno… no tenía la menor duda que el Malfoy del presente acortaría fácilmente la distancia en la preferencia colectiva, respecto al debilucho niño guapo del colegio.

No, en él ya no había nada débil. Ahora, con la iluminación adecuada, podía confirmar lo que había deducido días atrás. El cuerpo desgarbado que acostumbraba pavonearse por los pasillos de Hogwarts, había dado paso a uno muy desarrollado, uno que no necesitaba de ningún fanfarroneo para lograr llamar la atención e impactar. Y los ojos… bueno, eso era una cuestión totalmente diferente. Realmente hasta ese momento dudaba que alguna vez hubiese pensado en la mirada de Malfoy, quizás porque en el pasado sabia que solo encontraría allí odio y desprecio, pero… ¡rayos!... eran hermosos como la plata liquida y tan enardecidos como el mar bravío, que no logra rebasar ni desaparecer las emociones, conflictos y penas que lo tienen reprimido.

Plata… Enardecidos… Mar… Hermione Granger ¿Qué te sucede?

Si, la verdad es que físicamente ya no había nada del Malfoy que recordaba. Y era una lástima, que tuviese esas heridas en el rostro, pero por todo lo demás… estaba Magnifico.

¿Magnifico? …

Oh por dios…

-Bueno Granger, nadie puede decir que no le haces merito a tus creencias muggles. Para suerte de ambos, Dios, Merlín, el viejo del saco… a estas alturas que o a quien evoques me da igual. Aunque quizás deba advertirte que ninguno mejorara la visión… Una verdadera lástima entonces, el que la luz directa tenga la jodida cualidad de resaltar lo desagradable ¿no crees?

¿Qué? Oh por… ¡Maldición!... En el trascurso de la inicialmente extraña declaración de Malfoy, Hermione vio roto el hilo de sus divagaciones, se permitió regresar a la realidad, logro eliminar la sensación de aturdimiento, se esmero en razonar las palabras que retumbaban en sus oídos… y llegado a este punto desarrollo una avasallante necesidad de golpear a alguien, más específicamente a ella misma… y fuerte. ¡Joder! por lo visto su imprudente bocota había decidido por cuenta propia exponer su último pensamiento (¡Y Merlín! realmente esperaba que antes de eso se hubiese mantenido cerrada) solo para que, claro, este fuera malinterpretado de la peor manera, mandando así posiblemente al traste la mejor y quizás única oportunidad de entablar cualquier tipo de afinidad entre ellos diferente al odio y la desconfianza.

Clásico… Tenía que ser su suerte.

Pero…por lo menos no había abandonado la habitación… así que… solo tenía que arreglarlo

Como si eso fuera tan fácil… Hermione respiro profundamente mientras observaba esa mirada ahora llena de reserva. Sabía que él estaba esperando su reacción, la explicación que daría y hasta ese momento ella solo tenía una cosa clara al respecto: ni muerta le diría lo que causo sus palabras y por ende el malentendido. También era consciente que tendría solo una oportunidad para tratar de resolver el daño reciente a su inexistente relación y de paso intentar iniciar alguna. De lo contrario, no volvería a verlo quien sabe hasta cuándo… e interés personal aparte, el trabajo no podía esperar. Por lo cual, solo le quedaba inventar algo lo suficientemente bueno, como para llevar la situación de nuevo al redil correcto… ¿Pero qué?

-Me asustaste Malfoy - ¡Oh Vamos!... Ni bien las palabras brotaron de su boca, la circunspección se esfumo de los ojos de Malfoy, emergiendo en su lugar una emoción que asociaba más a la interacción entre ellos: la rabia.

En serio. ¿Y así pensaba salir del atolladero?

-No. Me. Digas. Granger

¡Merlín!... Hermione cerró los ojos brevemente al escuchar la voz grave enfatizando las palabras de tal manera, que era imposible considerarlas parte de una misma oración. Sin duda, la fallida explicación había sonado muchísimo mejor en su cerebro que al brotar de su boca. Conclusión: nuevamente había sido malinterpretada. Y no es que llegado a este punto, pudiese culpar precisamente a Malfoy por ser negativo o cerrado de miras. Por lo visto, sus deducciones estaban impulsadas por experiencias anteriores, y aunque el solo hecho de pensar que alguien lo hubiese marginado o afligido debido a las cicatrices la irritaba, una parte de ella se pregunto el por qué de su indiferencia hacia ellas.

¿Quizás, era por lo "magnifico" que se veía él resto de él?... Oh, no no… No vayas por ahí Hermione…. Se reprendió rápidamente. Precisamente esa línea de ideas la habían traído hasta aquí y lo último que necesitaba en ese momento eran reflexiones. Lo que debía hacer era actuar de una vez por todas, pero sobretodo…no cagarla en el intento.

- Malfoy… - Dijo al fin, aparentado una calma que en realidad no sentía – Lo que quería decir es que me altere al verte… - ¡oh por Di…! - …Pero no por… ¡no por lo que piensas! – se apresuro a agregar al notar el destello en los ojos que la observaban, uno que no presagiaba nada bueno. Un suspiro brusco broto de sus labios antes de continuar… ¿es que jamás lo lograría? – Es solo… que estaba sola al quedarme dormida y la última persona que esperaba que estuviese aquí al despertar eras tú… Y me impresiono.

- Puedo imaginarlo – Aunque la voz de Malfoy mantuvo el tono tosco, Hermione se permitió respirar profundamente luego de observar como su mirada se relajaba… Al fin la cosa parecía estar mejorando – Deberías ir a tu habitación y descansar allá Granger, sin duda es mejor que el escritorio

¿Qué? ¡No! ¿Por qué?

-No Malfoy, no puedo. – Ni quiero - Debo leer los informes y…

-Estabas dormida Granger

-Si, lo sé - Gracias por recordármelo… ¿y dudaba que la situación la haría quedar como una incompetente? – Pero no puedo darme el lujo de "descansar", estoy muy retrasada en lo de ponerme al día y…

-Mañana lo seguirás estando

-Pero será menos

-No lo creo

-¿Disculpa? - ¿Qué coño?... ¿Se estaba burlando de ella?

-No te hagas la tonta, ambos sabemos que estas en el mismo punto que hace cinco días atrás. Y eso no mejorara Granger desvelándote. Solo enfermaras de agotamiento.

¿Qué se suponía que podía decir al respecto? ¿Qué no? ¿Qué si? ¿Qué se podía ir al infierno?... Hermione suspiro y desvió la mirada hasta sus manos, evitando así que el hombre frente a ella observara en su rostro la vergüenza. ¡Mierda!... no estaba acostumbrada a no lograr lo que quería. En el transcurso de su vida, por lo menos desde que tenía recuerdos, cuando se encontraba frente a una dificultad simplemente multiplicaba sus esfuerzos y así obtenía lo que deseaba. Claro, en esos últimos días se había dado cuenta de un factor que antes ignorantemente pasaba por alto: la aptitud…. Ella era una buena estudiante innata, jurista empedernida, bruja de alma, luchadora de espirito… y una incapaz total en cuanto a negocios y tratos comerciales. Que Malfoy estuviese tan evidentemente consciente de ello, solo lo hacia peor

Y pensar que había estado anhelando su compañía.

-Hago lo que puedo – Dijo al fin sin levantar la mirada. Odiando a cada instante el tono titubeante de su voz

-Lo sé Granger, no te disculpes. Soy yo el que ha fallado en el trabajo, no tu.

¿Ah?... Hermione dirigió sus ojos nuevamente al rostro de Malfoy. Una severa mirada les dio la bienvenida

¿En serio él había dicho eso?

-¿Cómo? – La pregunta broto de sus labios de forma inconsciente. Y aunque al instante supo que no era su intervención más inteligente, la realidad era que quería asegurarse de que Malfoy había dicho esas palabras… Estaba segura que era lo más cercano a una ¿disculpa? que podía obtener de ese hombre.

Error… Pensó cuando Malfoy rompió el contacto visual dirigió su mirada a través de la misma ventana por la que horas antes ella se había sumergido en la oscuridad del exterior. Se pregunto si tenía que decir o hacer algo pero antes de que pudiese decidir nada, esos ojos plateados, ahora llenos de una intensidad que antes no tenían, volvieron a posarse sobre ella.

-Desde que llegaste has hecho las cosas bien Granger, todo. Yo en cambio, como siempre, simplemente no he dado una mierda a sabiendas que debía.

Oh Dios… ¿Qué se suponía que debía decir respecto a eso?

-Bueno…

-No digas nada Granger, no hace falta. Solo ve a tu recamara y duerme. – Mientras decía las palabras, Malfoy giro dirigiéndose hacia la puerta. Hermione quería decir algo, cualquier cosa que le detuviese, mas sin embargo permaneció en silencio, retenida por el temor de que el presionar, solo lograra el rompimiento de esta especie de tregua recién instaurada entre ellos

-Aun así….

-Buenas noches Malfoy - Dijo justo cuando la mano de este se posaba sobre el tirador de la puerta, consciente de las pocas probabilidades de recibir cualquier respuesta. Para su sorpresa él giro su rostro lo suficiente para que sus miradas se encontraran.

Y el mundo se detuvo

Esos ojos… Hermione contuvo el aliento mientras sentía como el aire en el estudio cambiaba, espesándose bajo el peso de la súbita tensión entre ellos, o quizás, era solamente ella reaccionando a la intensidad de esa mirada. Hermosos… El pensamiento centelleo en su mente confirmando su opinión previa, trayendo consigo el inusitado deseo de tener la capacidad de leer lo que existía, lo que estos ocultaban, protegían… Y que antes de llegar a ese castillo, no le había importado en lo mas mínimo. Jamás.

-Descansa Granger – Las palabras en un tono ronco pero firme flotaron entre ellos, de cierta manera acortando la distancia, llevando a Hermione a preguntarse si Malfoy era consciente de que esa era la primera vez que le -decía algo por el estilo, bueno, esa era la noche de las primeras veces de cualquier modo… Una pequeña insinuación de sonrisa, la visión de un leve levantamiento en una de las comisuras de los labios frente a ella, hizo que la inquietud se esfumara de su mente – Te ves como si lo necesitaras

Antes de que pudiera reaccionar, contestar, preguntar o replicar esa última observación, Malfoy salió de la habitación en un movimiento cargado de seguridad y elegancia. Una vez sola, Hermione en un intento de igualar actitudes, hizo justamente lo que una mujer confiada y sofisticada haría, bueno, por lo menos eso se dijo así misma… Así que, arrancándose del sillón donde a estas alturas se sentía embutida, se dirigió con paso firme al espejo colocado en el lado contrario de la habitación.

¡Oh, por...! – La exclamación se desvaneció de su garganta. ¡Merlín, Estaba horrible!... Con círculos alrededor de sus ojos, cual panda, el cabello revuelto y ¿Qué eran esas marcas que tenía en la mejilla? ¡Oh, sí claro!... parte del título del libro sobre el cual "decidió" dormirse. Si, se distinguía claramente la mayoría de las palabras: ..ia de negocios mágicos, compendio de… Una verdadera maravilla que en vez de ser impreso viniese en relieve ¿No es cierto?

Bueno, por lo menos no era "negocios mágicos para tontos"

"Te ves como si lo necesitaras". Uh, Ya podía entender la sonrisa. Aunque una parte de Hermione sentía que debía estar molesta o por lo menos escandalizada, al final lo que exteriorizó fue una pequeña risa. ¿No era para menos verdad?. Comparado con su trato en el pasado, ese comentario era por mucho la cosa más decente y educada que Malfoy podría haberle dicho. Rayos, toda su "conversación" se ponía a la cabeza de cualquier interacción anterior entre ellos, y eso a pesar del difícil comienzo… El final, bueno, fue el cierre perfecto. Con todo y la vergüenza por su aspecto tenía que aceptarlo.

Si, lo fue… Acepto mientras se alejaba del espejo. Una de las manos inconscientemente intentaba arreglar el desorden que eran sus rebeldes rizos... Y era perfecto, porque a pesar de las palabras por primera vez sentía que el objetivo de Malfoy no era el de reírse de ella. Y eso… eso hacia un mundo de diferencia, como todo lo acontecido en su encuentro…

Y también en el anterior… - se dijo mientras su mirada se dirigía a la muñeca donde llevaba su viejo reloj – …hacia… cinco días con siete horas y…veinticuatro…no… veinticinco segundos.

Malfoy… Malfoy es otro… pensó mientras caminaba hacia la puerta por donde minutos antes él abandonara la habitación. ¿Qué comprendía este cambio o hasta donde llegaba?. No tenía la más mínima idea, pero por lo que había visto hasta el momento, el del presente dejaba al estúpido niño malcriado y despiadado que recordaba muy mal parado. Este, el de ahora, era un hombre complejo, con un aire misterioso y profundidad innata, cuyas cicatrices indicaban que comprendía su vulnerabilidad como individuo a pesar del poder y la fuerza que poseía…Si, ya era consciente de que no era el dueño del universo, ni el pináculo del mundo.

Aunque pudiera serlo… La opinión destello en su mente mientras aferraba el tirador y abría la puerta, y quizás porque solo retumbo en su cabeza, decidió no objetarla…Si, por lo menos en actitud y apariencia Malfoy podía ser un rey si se lo proponía. Era interesante, inteligente, elegante…culto además. Era… apuesto… si, lo era. Tal vez no en la forma habitual que se medía la belleza, de hecho, su apariencia en los días de Hogwarts se adaptaría más a un perfil pre-establecido. Pero ahora, con esas cicatrices… a pesar de ellas… el hombre que acaba de marcharse, era atractivo en una manera cruda, terrenal. Peligrosa…. Fascinante.

Si señores, Draco Malfoy… quién lo diría… se dijo, mientras abandonaba la habitación. Aunque quizás el pensamiento era incorrecto o de hecho estaba incompleto. Lo asombroso allí, era que ella estuviese ponderando, examinando y evaluando su persona. Más aun, lo extraordinario eran sus puntuaciones, el veredicto final de su escrutinio.

Jodidamente Magnifico