El regreso de Him

El terror inundó cada uno de los cuerpos de los habitantes de la ciudad de nuevo Tokio. La mañana había sido cómodamente tranquila bajo la protección y patrullaje de los famosos héroes de la ciudad, el equipo de jóvenes dispuestos a dar la vida por los habitantes desde años atrás. Cinco chicos que salvaban el día con sus fantásticos poderes y trabajaban en equipo. Las cosas habían cambiado desde la última batalla contra Him, el equipo había pasado por una gran transformación. Ahora Brick era el líder frío, calculador, valiente y audaz que tendría que idear una estrategia para luchar de nuevo contra el mismo terror de años atrás: Him.

- Ha regresado por su venganza - comentó suavemente el profesor Utonium, ahora padre adoptivo de los chicos, más viejo y sabio que nunca, con su típica bata de laboratorio tan impecable como siempre y aroma a distintas sustancias químicas del lugar -. El mensaje de la tarde fue escuchado por toda la ciudad, los civiles están aterrados.

Boomer recordó cada una de las pocas pero cuidadosamente seleccionadas palabras de Him durante el atardecer, después de la acostumbrada rutina de patrullaje por toda la ciudad.

- Recordarán este día como el peor de la historia, ya nadie podrá salvarlos ni siquiera sus héroes de quinta. Brick, hijo, los enviaré junto a ella.

Cerró los ojos, intentando no recordarla pero sabía que no podía, ella lo había ayudado en diversas situaciones. A pesar de todo, la estimaba como una hermana mayor, y por ello se culpaba. Si él hubiera persuadido a sus hermanos mayores para aceptar trabajar junto a las PPGZ ella...

- Ella... - susurró Butch -, con "ella" se refiere a...

- A Momoko - finalizó Kaoru.

Brick le dio la espalda a todos, internamente furioso de escuchar ese nombre. Hace dos años ella los había abandonado por una mejor vida y al poco tiempo...

- ¿Qué haremos? - habló por primera vez Miyako, intentando desviar el tema que siempre los atormentaba.

- Pelear - respondió bruscamente el más fuerte de los Rowdys -. Haremos lo mismo de siempre.

- Tenemos que ser cautelosos y más inteligentes que Him o de lo contrario estaremos perdidos - la voz de Kaoru sonó segura pero Butch que la conocía más, percibió la debilidad de su espíritu de luchadora últimamente frágil, sabía que había recordado a Momoko.

- Brick - llamó Miyako -, ¿qué haremos?

Él, que se había sumido en el pasado, apretó los puños furioso. Recordarla no era de la mejor manera, ella lo había abandonado después de que él le había confesado sus sentimientos y los planes que tenía para los dos, lo rechazó. Por eso él rechazó luchar junto a ella y por ello... Momoko se fue meses después al extranjero donde murió por un accidente aéreo. El avión que había tomado colapsó en el aire y se perdió en las aguas del océano pacífico, nunca encontraron el avión ni sus pasajeros. Suspiró, sacando junto a él los sentimientos del pasado, porque eso eran, pasado y recuerdos. Ahora tenía veinte años, era casi un adulto y el líder del grupo más fuerte de todo el mundo, unos sentimientos débiles no lo sacudirían fácilmente.

- Como dijo Kaoru - habló por encima del hombro derecho -, debemos ser cautelosos y más inteligentes que Him.

- ¿Cuál será el plan esta vez? - Butch se cruzó de brazos.

- Primero tenemos que ubicar a Him o al menos esperar a que haga la primera jugada, estoy seguro que planea algo.

Miyako se mordió el labio ligeramente, Brick siempre luchaba solo, siempre cargaba con todo el trabajo como un auto-castigo por haber sido el causante de su huida. Eso la entristeció, por mucho que el proclamara su enojo por ella, se culpaba por no ser un líder tan bueno como lo había sido su amiga, sabía que él quería la presencia de Momoko porque ambos trabajaban muy bien en equipo.

- Brick - llamó la atención de todos, Miyako no solía hablar directamente con el líder -. Tengo algo que...

Una potente explosión se escuchó en el centro de la ciudad, cegando a toda esta por unas milésimas de segundos seguido de un sonido ensordecedor. La luz eléctrica dejó de funcionar y todo quedó sumido en oscuridad. La única iluminación eran las pocas estrellas que se asomaban tímidamente en el cielo nocturno.

- ¿Qué ha sido eso? - Boomer corrió a la azotea para poder ver mejor el panorama, los demás le siguieron de cerca.

No pudo evitar abrir los ojos sorprendido. En el centro de Tokio, había una gran piedra en forma de rombo de un negro brilloso, parecía hecho de obsidiana. Había destrozado y derrumbado grandes construcciones, departamentos, oficinas y parques. Sin perder el tiempo, se transformaron y volaron en dirección a la piedra gigante. La primera en llegar fue Bubbles, quien se detuvo a admirar el objeto desde distintos ángulos, se detuvo al ver a su líder llegar. Los años le habían favorecido era alto, fuerte, de espalda ancha y semblante serio. Contrastando perfectamente con su traje de combate: una playera negra con bordes rojos debajo de una chaqueta de cuero resistente de color rojo quemado acompañado de unos pantalones oscuros con diversos bolsillos, guantes sin dedos de cuero, unas botas negras militares y su típica gorra que cambiaba cuando se transformaba, pasaba de rojo con orillas negras a negra con bordes rojas.

- ¿Qué rayos es esto? - Butch escondió las manos en los bolsillos de la chaqueta verde oscuro, aburrido.

Bubbles se acercó lentamente con la intención de tocar la piedra negra pero Buttercup la detuvo tomándola del brazo. Negó levemente con la cabeza e hizo aparecer su arma en la mano derecha y con la fuerza bruta que siempre la caracterizó, lanzó el arma contra el objeto no identificado provocando una reacción instantánea. El martillo desapareció cuando tuvo contacto con una capa invisible que cubría a la gran piedra negra. Los cinco se sorprendieron ligeramente.

- Parece una especie de huevo - agregó Butch.

- ¿Por qué lo dices?

- Puedo escuchar un latido - Butch afiló la mirada -. Brick, algo dentro está vivo.

- ¿Qué puede haber vivo dentro de una piedra del tamaño de un edificio? - Boomer pareció sorprendido.

- No sé pero parece que aún no es hora de que salga.

- Por eso tiene una capa que lo protege - Brick estudió el objeto con insistencia, buscando una clave -, le dará el tiempo necesario para terminar la gestación sin ser interrumpido desde el exterior.

- Es un regalo de parte de Him - escucharon una voz por encima de ellos -, pensó en sus queridos hijos cuando lo encontró.

Brick frunció el ceño cuando observó de quien se trataba: Sedusa. Igual de provocativa y sensual que siempre, ahora con un par de años más. La última vez que la había visto, había sido cuando la vio junto a Momoko en el aeropuerto antes de su partida. Sintió un mal sabor de boca, como si la poca comida que había ingerido el día anterior se le subiera por la garganta. Ahora que lo pensaba, no había comido bien en días por las fuertes pesadillas que tenía durante las noches, las pocas horas que lograba conciliar el sueño.

- ¿Qué hay dentro? - Buttercup fue la primera en hablar.

- Un pequeño presente para los trillizos - la naturalidad con la que respondió fue casi tétrico -, simple cariño de padre.

- ¿Qué es lo que quiere?

Boomer no aguantó la mirada socarrona de la mujer, era una mirada que siempre odió desde que tenía memoria.

- ¿No saben? - la sonrisa de Sedusa creció sobre su pálido rostro, disfrutando de las reacciones confundidas de los chicos -. Quiere sus vidas.

Después, una segunda luz cegadora abarcó todo a su alrededor, junto con un dolor que les traspasó a cada uno el pecho de una forma desgarradora, quizá el dolor más grande que jamás hayan sentido. Es como si les arrancaran el corazón del pecho, más que el corazón el alma. Seguido de un fuerte ardor por todo el cuerpo sintieron los músculos debilitarse y dejaron escapar el grito más aterrador jamás escuchado. Los tres hombres intentaron no soltar deliberadamente la voz, las chicas por el contrario, gritaron como nunca lo habían hecho. Eso preocupó enormemente a Butch y Boomer, Brick se atemorizó de lo que le pudiese suceder a hermanos y cuñadas. Cuando el dolor pasó, los cinco cayeron de los cielos como si fueran trapos usados pero una fuerza invisible los arrojó lejos del sitio, cada uno por un camino diferente.

Veinticuatro horas después.

(20:06 p.m.)

Kaoru intentó abrir los ojos, pero el dolor que la acción le provocaba la obligó a esperar unos minutos antes de lograrlo en su totalidad. Se sorprendió de encontrarse enredada entre las lianas de un frondoso árbol, dejó caer la cabeza hacia atrás completamente agotada y adolorida pero la acción le costó más de lo que se esperó. Las lianas cedieron ante su peso y cayó fuertemente sobre las raíces del árbol provocándole un fuerte dolor por toda la columna vertebral que le hizo encogerse del dolor. Esperó unos cuantos minutos más para recuperarse del impacto, a pesar del dolor se levantó del lugar y tomó su esfera de transformación para poder comunicarse con los demás pero el aparato no respondió. Lo regresó a su lugar y se preguntó cuánto tiempo había estado inconsciente sobre el árbol. Dedujo que unos cuantos minutos pues el cielo apenas comenzaba a recibir las estrellas en su firmamento. Se dio cuenta de que llevaba su ropa normal puesta, unos jeans ajustados oscuros junto a una campera de tela verde oscuro.

Por los grandes árboles imaginó que se encontraba en el bosque a las afueras de la ciudad de Tokio, escuchó el ruido de un arroyo y sintió la sed que había ignorado hasta ese momento. Con las fuerzas que aún le quedaban siguió el sonido del agua hasta que dio con el lugar exacto, bebió del agua pura que le ofrecía la naturaleza y se refrescó. Al otro lado del pequeño arroyo observó una figura masculina tendida sobre unos grandes arbustos, de no ser por la tela que sobresalía de estos nunca se hubiera dado cuenta que se trataba de la camisa manga larga de Butch. Corrió rápidamente hacia él para asegurarse de que estuviera bien pero resbaló en el intento cayendo sobre el agua. Le quitó importancia y llegó hasta él. Lo arrastró hasta la orilla del arroyo y le limpió la cara sucia de algo negruzco, parecía ceniza.

- Butch - susurró -. Butch, despierta.

Nada. El chico parecía muerto, se encontraba más pálido de lo normal y con magulladuras en el cuello y rostro. Lo inspeccionó para asegurarse de que no tuviera ninguna herida y se alegró de no ver nada grave, estaba completamente sano. Colocó la cabeza sobre su regazo y le apartó los negros mechones de cabello que ocultaban su masculino rostro. De nuevo intentó comunicarse con el laboratorio o con alguno de sus compañeros pero el aparato no funcionó, lo intentó con el de Butch y nada. Algo andaba mal.

Escuchó gritos, disparos y mucho ruido proveniente del centro de la ciudad. Se alarmó.

- Butch - le dio pequeñas palmaditas sobre las mejillas -, despierta por favor.

Nada, de nuevo. Tocó la frente de su novio sintiendo la fiebre arder debajo de su mano y lo escuchó susurrar cosas sin sentido, estaba delirando por la fiebre. Asustada, no sabiendo qué hacer, lo desvistió y luego ella lo hizo, se metió al arroyo junto con él para poder bañarlo. Ya se había acostumbrado al cuerpo de Butch pero la situación la avergonzaba, se sentía una violadora. Deshizo esas ideas porque sabía que la situación lo ameritaba, debía bajarle la temperatura del cuerpo. Poco a poco él regresó a sus sentidos débilmente, le sonrió forzosamente y de nuevo colapsó. Eso no estaba bien, nada bien.

- No me dejes por favor - lo escuchó murmurar -, si te vas... Yo no sabría qué hacer.

(20:56 p.m.)

Despertó cuando sintió una gran cantidad de agua salada ahogarla hasta el punto de vomitar. Cuando recuperó completamente la noción del tiempo, enfocó la arena que la rodeaba pero ninguna señal de civilización. Estaba completamente mojada y cubierta de arena, unos cuantos metros lejos de ella identificó a Boomer en el mismo estado. Con todas las fuerzas que pudo reunir corrió hacia él para cerciorarse de que se encontraba bien, al llegar se asustó de encontrarlo sucio de la cara, más pálido de lo normal y temblando exageradamente, como si se encontrara en la Antártida. Le tocó la frente y se horrorizó al sentir la gran temperatura que le emergía del cuerpo. Tocó el pecho sobre la playera blanca y el resultado le hizo estremecerse, estaba hirviendo. Miyako soltó unas cuantas lágrimas, aterrada.

Se levantó de la arena para buscar ayuda pero no encontró a nadie cerca, caminó un poco para saber dónde se encontraba exactamente pero se sorprendió de encontrar arena, mar y oscuridad; dándose cuenta que se encontraba en una isla vacía e identificó las playas de Tokio a una gran distancia de ella y le extrañó no ver ninguna luz encendida en la ciudad. Tomó su comunicador e intentó contactar a los demás pero nada, el aparato no funcionaba. Regresó junto a Boomer temblorosa de no saber qué ocurría pero sonrió al verlo de pie. Corrió hacia él y se aferró a la ancha espalda de su novio.

- Miyako - parecía sorprendido -, pensé que te había sucedido algo.

La chica lo observó girarse para luego rodearla en un gran abrazo necesitado. Ahogó un gritito cuando sintió la temperatura alta a través de la ropa.

- Boomer, estás ardiendo en fiebre.

Él le sonrió para tranquilizarla sabiendo de sobra que no tendría ese efecto.

- No te preocupes, por ahora tenemos que ir al laboratorio - su voz sonó cansada ante sus oídos, lo conocía lo suficiente para identificar sus distintos tonos de voz -, ¿dónde estamos?

- Creo que en una isla lejos de Tokio.

- Vale, ¿puedes transformarte?

Ella negó con la cabeza y él silenció para pensar una manera de regresar a la ciudad. Pasaron unos minutos antes de que ambos levantaran la mirada con los ojos completamente abiertos, voltearon a ver en dirección a la ciudad, sorprendidos. Gritos, disparos, ambulancias, voces agitadas y aterradas les llegaban desde la ciudad.

- ¿Qué está sucediendo? - Miyako se llevó las manos al pecho -. Pareciera...

- Como si Tokio estuviera muriendo - terminó Boomer.

(21:13 p.m.)

El profesor Utonium activó un campo de invisibilidad que ocultó a todo el laboratorio del exterior, en las pantallas de los ordenadores podía ser testigo fiel de todas las atrocidades que en ese momento estaba sucediendo en la ciudad de Tokio. Alrededor de la gran piedra negra se originaba la catástrofe, antiguos villanos asesinaban a sangre fría, delincuentes hacían de las suyas, soldados y policías atacaban a los civiles, nada de eso tenía sentido. Por medio de todas las cámaras que tenía alrededor de la ciudad buscaba insistentemente a algunos de los cinco chicos que habían desaparecido el día anterior.

- Papá - lo llamó alguien en la entrada de la habitación, por un momento se ilusionó pero al reconocer la voz se fueron esas esperanzas sin embargo, le alegró saber que su hijo se encontraba sano y a salvo -. Escuché el mensaje de Him desde ayer pero tuve dificultades para regresar antes.

Caminó hacia él y lo recibió con un fuerte abrazo. Ken ahora tenía dieciséis años y siendo el chico más inteligente de la nación había sido seleccionado para estudiar en el extranjero pero la situación lo había obligado a quedarse en la ciudad. El profesor lo observó ojeroso y cansado, tal vez no había dormido en toda la noche, de hecho nadie lo había hecho con todo lo que estaba sucediendo. Algunos habían abandonado la ciudad cuando tuvieron la oportunidad, otros se habían escondidos en sus propias casas alertas a la situación.

- Tuve que cancelar mi vuelo porque no hay nada de electricidad, ¿qué sucedió? - al ver al hombre solo se sintió perdido -, ¿y los chicos?

- La energía está siendo anulada por una extraña fuerza que emerge de un huevo no identificado - en la imagen apareció lo mencionado -. Tengo energía gracias a la energía solar de reserva.

- Pero qué es ese huevo.

- No sé pero suelta enormes cantidades de radiación.

- Eso sería muy peligroso para toda la ciudad.

- No sólo eso - anunció el profesor mientras caminaba hasta la computadora principal del laboratorio -, me temo que si lo que hay dentro sale...

Ken observó la teoría de su padre representada en la pantalla.

- Esa cosa contiene una gran cantidad de actividad radioactiva como para acabar con todo el mundo.

- Exacto y si no hacemos algo para detenerlo - continúo el profesor completamente pálido -, la vida en la tierra cambiará.

- Algunos seres vivos serán capaces de adaptarse al nuevo mundo pero los restantes...

- Se extinguirán...

Centro de la ciudad.

(22:00 pm)

Una figura alta se movía ágilmente entre las calles de la ciudad de Tokio, pasando por desapercibido entre la multitud aterrorizada. Acomodó mejor la capucha de la chaqueta de cuero negro para evitar que se le viera el rostro, elevó por unos segundos la mirada pero no se vio nada por la falta de luz en las calles. Un hombre se lanzó sobre la persona colocándole una navaja en el cuello aunque ni siquiera se inmutó.

- Dame todo lo que traes y no te haré mucho daño - amenazó.

A pesar de la poca iluminación, observó la cabellera castaña de su atacante, ropa deportiva y un rostro viejo y ligeramente cansado. Sacó las manos de los bolsillos de la chaqueta mostrando que no tenía nada para ofrecer, eso irritó al agresor.

- Tienes que tener algo de valor - escupió con desprecio -. Más vale que no juegues conmigo o de lo contrario...

La persona soltó un suspiro burlón.

- ¡¿Te doy risa?! - apretó la hoja de la navaja contra el cuello -. No te va dar risa cuando te entierre esto en la garganta.

La persona acumuló considerable fuerza en el codo derecho y le pegó lo suficientemente fuerte como para deshacerse del hombre. Se sacudió la chaqueta y retomó el camino que lo llevaría a su destino. Tosió fuertemente y se tapó la boca, el dolor comenzaba a regresar. Cuando se apartó la mano observó sangre en esta, la llevó de nuevo al rostro y se limpió el resto de sangre que salía de su nariz, no tenía tiempo para perder. Ni siquiera una insignificante hemorragia nasal.


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Neith15