Laurel lo sabía con antelación, antes de llevar a su herida vecina a la cueva Arrow ya sabía que Oliver iba a regañarla y poner el grito en el cielo. Pero ella había decidido que le daba igual y así era. Lo importante ahora no eran ella, Oliver, o sus sentimientos heridos porque ese que se suponía que debía apoyarla no lo hiciera. Lo importante ahora era salvar una vida. Roy y Nyssa la habían ayudado a colocar a su vecina en el mismo lugar que la colocaron a ella cuando fue atacada por el vértigo. Felicity se levanto de la silla, apartando la mirada de los ordenadores, y se acerco a ayudar. Por suerte ellos no eran como Oliver en lo que respectaba al trato hacía ella. Laurel se vio arrastrada por este lejos de donde los demás seguían las instrucciones de Nyssa, quien actualmente era el único apoyo de Laurel, para salvar a la inconsciente mujer.
—Antes de que me grites...—Ni tiempo le dio a acabar cuando Oliver ya estaba como si fuera el fin del mundo.
—¿Se puede saber que demonios estabas pensando?—Oliver le gruñía entre dientes.
—Estaba pensando en salvar su vida. Mira, Ollie, la hubiera llevado al hospital pero Nyssa dice que...—Otra vez se vio interrumpida.
—¡Nyssa! Esa es otra. Últimamente te juntas demasiado con ella, ¿no crees?—
Laurel no podía creerse lo que estaba escuchando. ¿Le echaba en cara que la entrenara Nyssa? ¡Pero bueno! Él no había querido y ella no se iba a quedar cruzada de brazos, la culpa era suya y solamente suya. —Tu no quisiste entrenarme, Ollie.—Se vio obliga a recordarle a Oliver, el que parecía tener cortas perdidas de memoria.
—Eso no explica tu inmadurez al traerla aquí, Laurel.—
—Sí me dejaras hablar tal vez supieras porque me he visto obligada a traerla aquí y no a ningún hospital.—Ahora ella estaba cabreada también. Al parecer Oliver la dejaría terminar una frase sin interrumpirla, ¡que milagro! —Nyssa dice que le inyectaron un poderoso veneno y en los hospitales no podrían hacer nada por ella..—
—¿Y crees que aquí si?—
—Sí. Oliver, aquí ayudaste a Roy contra el mirakuru, ¿cierto?—Busco con la mirada a Roy para ver si se equivocaba o no. —Y aquí, me ayudaste hace tan solo unas semanas cuando sufría por el vértigo.—
—Pero esa mujer no tiene ni mirakuru ni vértigo.—¡Dioses! Oliver la sacaba de quicio.
—No, pero Nyssa sabe lo que es y puede ayudar.—De hecho, ya lo estaba haciendo, dando instrucciones a Roy y Felicity. Nyssa resultaba ser la única ayuda que tenía de verdad, ¿quien lo diría?
—¿Y Nyssa también sabe que haremos cuando despierte?—Pregunto sardónico.
—No.—Odiaba que Oliver estuviera en lo cierto.
—¿Y que haremos? ¡Solo te falta hacer un comunicado de prensa anunciado que soy Arrow! —¿A eso se debía todo? ¿Oliver pensaba que todo era por él?
—Oliver, el mundo no gira a tu alrededor. Esto no tiene nada que ver contigo, ni conmigo, es salvar una vida. Y no te preocupes, no te verá, cuando despierte no lo hará aquí.—Laurel ya tenía un plan en mente. Se alejo de Oliver mirando a Nyssa. Iba a necesitarla a ella y Roy para lo que pensaba.
Regina comenzó a despertar de la inconsciencia, miraba a su alrededor intentando encontrar sentido, localizarse. Estaba en la cama del que parecía ser su nuevo piso. Pero, ¿como había llegado ella a su piso? Los recuerdos de la noche pasada acudieron a ella. El callejón sin salida. El hombre que la atrapaba. La rubia enmascara que la salvo. Y después veía todo negro, sin embargo tenía una voz en su cabeza, la de la rubia enmascara cuando ella había caído inconsciente y intentaba ayudarla. "Te pondrás bien, te lo prometo" Decía la voz. Y sin embargo esa voz se le hacía conocida, pero ahora mismo su cabeza no adjudicaba a quien. Se llevo las manos a la cabeza cuando una fuerte punzada de dolor la ataco. Se dispuso a salir de la cama, no era de las que se quedaban todo el día en la cama. Se levantaría y buscaría información sobre esa rubia que la había salvado la noche anterior.
Hacía quince minutos que había salido de la ducha y se había preparado un desayuno que llevo al salón y coloco al lado del portátil en el cual buscaría información sobre su heroína. Sin embargo, ¿como buscar? ¿Rubia enmascarada? ¿Eso valdría? Estaba barajando como hacer su búsqueda cuando sonó el timbre y extrañada, dado que no esperaba a nadie porque no conocía a nadie, fue a abrir. Su sorpresa se hizo más grande al ver que era su vecina la que estaba en su puerta. —¿Puedo ayudarla en algo?—Pregunto cuando se recupero de la sorpresa.
—Esto... Solo venía a ver si te encontrabas mejor.— Regina se sorprendió al escuchar eso. ¿Cuando la había visto mal?
—No entiendo a que se refiere...—
—Me llamo Laurel, Lance Lance, bueno, en realidad mi nombre es Dinah Laurel Lance.—Río nerviosa.—Verás, anoche, cuando yo llegaba, te vi en el pasillo, al parecer te habías caído.. No sé bien lo que te ocurrió en realidad, cuando llegue te encontré en el suelo. Con ayuda del conserje te metimos en tu casa, pero, me preguntaba como estabas.—Dios, era la última vez que improvisaba.
Regina no se creía nada de lo que salía de la boca de su vecina. Bueno, si, se creía que se llamara así, pero, ¿ella en el pasillo? Si lo último que recordaba era haber sido atacada... Bueno, tal vez la rubia enmascarada que la había salvado la había dejado aquí. Bueno, optaría por creerla esta vez. —Oh.. Bueno, estoy bastante bien, gracias.—Pensaba que ese sería el final de la visita cuando se le ocurrió preguntarle por la rubia enmascarada.—Aunque... Recuerdo, anoche, antes de mi accidente, una mujer, una rubia enmascarada.. ¿Sabes de alguien con esas características?—
Laurel no esperaba que ella recordara nada, Nyssa le había dicho que era poco probable. Maldición. Aunque la parte buena era que no parecía recordar nada de la arrowcueva, así que Oliver no tenía nada que echarle en cara. —Creo que te refieres a Black Canary.—Contesto, sin saber porque. No sabía porque le decía la en parte verdad, solo sabía que podía confiar en ella y que quería mentirle lo menos posible.
—¿Black Canary?—Pregunto Regina bastante confundida.
—Sí, así es como llaman a una heroína con las características que tu dices. Antes había otra, The Canary, pero lamentablemente hace tiempo que no se sabe de ella. Aunque bueno, por suerte Black Canary vela por nosotros.— Laurel sonreía, aún cuando estaba confusa con la situación, no podía evitar sonreír. —Bueno, si me disculpas debo de irme a trabajar. Que sigas bien...—Espero que le dijera su nombre.
—Regina. Regina Mills.—Contesto Regina, aunque su mente estaba en otro lado, estaba en lo que ella le comentaba, en esa tal Black Canary.
—Bonito nombre. Hasta otra, Regina.— Se despidió Laurel.
Regina cerró la puerta y una sonrisa se dibujo en sus labios. Perfecto. Su vecina le había dado lo que ella necesitaba. Eso era lo que debía poner para buscar información de la rubia enmascarada. Esas eran las palabras claves. Black Canary.
"Black Canary and Arrow save the city."
"Black Canary rescue a child"
"The city have a new heroine"
Y muchos titulares de ese tipo podía leer Regina, sin embargo, todos desconocían la identidad de la famosa Black Canary. Regina saco un pequeño bloc de notas y apunto algunos datos que le parecieron interesante. Sin darse cuenta había llenado la primera hoja del bloc de notas. Y estaba segura de que a ese ritmo llenaría todo el bloc de datos sobre esa misteriosa rubia, pero no le importaba. Y así paso la mañana la antigua reina malvada, frente al ordenador y escribiendo. Hasta que sin darse cuenta se quedo dormida en el sillón, frente al ordenador, con bolígrafo en mano.
"Te pondrás bien, te lo prometo... ¡Nyssa, ayudame!"
"Lo siento, no te vi.."
"Me llamo Laurel, Lance Lance, bueno, en realidad mi nombre es Dinah Laurel Lance."
"Verás, anoche, cuando yo llegaba, te vi en el pasillo, al parecer te habías caído.. No sé bien lo que te ocurrió en realidad, cuando llegue te encontré en el suelo. Con ayuda del conserje te metimos en tu casa, pero, me preguntaba como estabas."
"Creo que te refieres a Black Canary"
Regina despertó de inmediato, el corazón le latía demasiado rápido, como si corriera un maratón, el bolígrafo se le había caído, y ella estaba sudando. Pero.. eso no había sido un simple sueño. Por fin había dado rostro a la voz que tanto se le había parecido la de la rubia enmascarada... Era la misma voz que la de su vecina. Podría ser un sueño, sí, pero ella estaba segura de que no era así. Era la misma voz. Corrió a la ducha, no se iba a quedar quieta, iba a averiguar si sus sospechas eran ciertas.
Laurel salía de los juzgados en esos momentos, miraba unos papeles sobre el siguiente caso al que debía defender cuando noto una presencia. Alguien caminaba a su lado. Miro y casi puso los ojos en blanco al ver quien era. Oliver.
—¿Que he hecho ahora, Oliver?—Ya le extrañaba que no viniera solo a echarla la bronca si parecía que era lo único que le gustaba hacer.
—Laurel...—Suspiro. No le era fácil decir lo que tenía que decir al parecer.—Lo siento, puede que haya sacado las cosas desquicio un poco..—
—¿Un poco solo?—Laurel se detuvo mirándolo.
Él se detuvo también. —No te pases.—En los ojos de Oliver, Laurel vio algo que hacía tiempo que no veía, bromeaba con ella. En un principio eso la choco un poco pero luego sonrío inevitablemente. ¿Era posible que el Oliver que ella conocía estuviera de vuelta? Laurel no quería hacerse muchas ilusiones pero no podía evitar hacérselas.
Regina había investigado muy bien y ahora sabía más cosas de su vecina barra heroína. Había hablado con el conserje y este le había dicho que era la hija del detective Quentin Lance, que tuvo una hermana pero murió, Sara se llamaba. Y lo más importante, le había dicho el trabajo de su vecina, por lo que ya sabía donde localizarla. Y es donde Regina estaba en esos momentos. Fuera de los juzgados. Había visto entrar hace un rato a su vecina que se había despedido de un chico que la acompañaba, luego de verla entrar el chico se había ido. Estuvo una hora y media hasta que por fin la vio salir y cuidadosamente, escondiéndose y con precaución la siguio. La siguiente parada de su vecina fue la estación de policías, seguramente iría a visitar a su padre, supuso Regina. Esta vez solo tardo veinte minutos y cuando la vio salir vio que estaba demasiado triste y por alguna extraña y desconocida razón no le gusto verla en ese estado. Observo como su vecina cogía el móvil y hacía una llamada que no más de cinco minutos. El siguiente lugar al que su vecina se dirigió estaba bien escondido y era bastante solitario, le extraño que fuera a ese lugar. ¿Que iba a hacer? Estuvo una hora esperando fuera pero al ver que no salía rodeo el sitio al que había visto a su vecina entrar y se asomo a una de las ventanas que vio. Lo que sus ojos veían no tenía desperdicio alguno. Su vecina y la morena con la que la había visto el día que se tropezó con ella parecían estar peleando, pero Regina sabía que no peleaban, era algo distinto. La entrenaba. La morena entrenaba a su vecina se dio cuenta y también pudo darse cuenta de que hoy su vecina no estaba muy atenta a las lecciones. De pronto su vecina miro hacía la ventana y Regina se aparto corriendo, no quería que la pillara espiando, evidentemente.
—¿Entrenaste igual a Sara—Comento Laurel irritada desde el suelo mientras Nyssa la ayudaba a levantarse.
—No me eches las culpas mi, Laurel. Estas distraída, no estas a lo que estas, es fácil vencerte así.—Reprendió Nyssa.
Laurel sabia que no estaba muy atenta, era consciente de que esta vez Nyssa tenía razón, pero por más que lo intentaba no podía, la situación con su padre le afectaba demasiado. Aún no la había perdonado, seguía sin cogerle el teléfono y cuando ella iba a verlo.. Bueno, no la recibía. Se negaba a verla. Toda esa situación era demasiado para Laurel, no podía más. Él era su única familia, la única familia que le quedaba, y perderlo así, poco a poco, la mataba por dentro. Así que no le quedaba de otra que aguantar la bronca de Nyssa, por lo menos ella tenía verdaderos motivos para reñirla. Mientras escuchaba la bronca de Nyssa no pudo evitar dirigir su mirada a la ventana donde le pareció ver a alguien.
—Nyssa, he visto a alguien en esa ventana.—Laurel interrumpió la bronca de Nyssa.
—¿Qué?—Nyssa giro pero no vio a nadie. Volvió la vista hacía Laurel y comenzó a caminar hacía la ventana, la abrió y miro a los lados. Ni rastro.—Laurel aquí no hay nadie.—Comento girándose hacía Laurel.
—Yo te juro que vi alguien, Nyssa.—Se defendió Laurel.
—¿A quien?—Laurel se mordió el labio al escuchar la pregunta de Nyssa y esta alzo una ceja esperando respuesta.
—No lo sé, no vi a la persona, solo me pareció ver a alguien.—Se explico.
Nyssa suspiro. —Laurel, tomate la noche de descanso. Y mañana, más te vale que estés más atenta. No voy a aguantar estas tonterías mucho tiempo, ni si quiera por la memoria de Sara.—Se encargo de hacerle saber mientras se iba y dejaba sola a Laurel suspirando.
¿Que haría ahora? No estaba de ánimos para ir tan pronto a casa... Y entonces supo donde ir.
Regina tuvo que esconderse para que no la pillaran. Estuvo escondida hasta que las vio salir. La morena primero, cabreada a todas luces. Y luego su vecina, que de nuevo estaba triste, pero esta vez estaba determinada también. Volvió a seguirla como llevaba haciendo todo el día hasta que la vio entrar a una discoteca que estaba vacía. Le pareció extraño que de noche una discoteca estuviera vacía. Desde uno de las ventanas del recinto Regina pudo observar a su vecina en la barra con un chico mucho más joven que ella que vestía una cazadora roja.
Cuando Laurel llego vio a Roy en la barra bebiendo un trago, parecía que estaba igual que ella de ánimos, aunque ella al contrario que él no podía refugiarse en la bebida.
—Hey.—Saludo con una sonrisa a Roy antes de sentarse a su lado.
Se miraron en silencio un largo momento hasta que Roy puso los ojos en blanco. —Adelante, preguntalo.—
—¿Tiene que ver con Thea?—Laurel vio que Roy parpadeaba el escuchar su pregunta. El joven no se esperaba esa pregunta, más bien esperaba que le preguntara que le pasaba, pero no esperaba que lo relacionara con Thea.
Suspiro antes de contestar. —Sí.—Se bebió lo que le quedaba de un trago.—No puedo sacármela de la cabeza, ¿sabes? No sé como Oliver lo hace, vivir esto y renunciar a la posibilidad de...—No sabía como explicarle a Laurel sus sentimientos.
—Oliver hace mal.—Contesto Laurel, que sin falta de más palabras entendía a su amigo.—Si cuando volvió de esa isla me lo hubiera contado, habría evitado muchas cosas. Tal vez Tommy no estaría muerto y Oliver no tendría que haber pasado por todo esto solo.—Le dolió recordar a Tommy, y no culpaba a Oliver, pero pensaba que si lo hubiera sabido desde un principio las cosas serian distintas.—Si Oliver lo pasa mal es porque quiere, Roy.—No le gustaba hablar así de Oliver pero era la verdad.— No necesariamente por defender la ciudad debes renunciar a ser feliz. No lo hagas, Roy. No te hagas esto a ti, y no se lo hagas a Thea.—Le animo con una sonrisa.
Roy se quedo mirándola en silencio unos largos minutos, muy agradecido por su palabras de animo.—Gracias, Laurel.—Aparto el vaso vacío y se centro en su acompañante.—Y bien, ¿lo tuyo tiene que ver con tu padre?—Al ver su mirada Roy tuvo que explicarse.—No eres la única que conoce bien a sus amigos.
Laurel sonrío. Le gustaba ser amiga de Roy, aunque no había sido fácil. Él era un gran amigo. —Sí, tiene que ver con mi padre. Sigue sin querer saber nada de mi.—Y solo dios sabía como le dolía la situación.
—Dale tiempo, al final te perdonara y volveréis a estar como antes.—Sin embargo, sus palabras no animaron a Laurel, la que cada vez tenia menos esperanzas en que eso sucediera.—¿Que me dices de ir a dar una vuelta por la ciudad y ver si alguien nos necesita? Te servirá para desahogarte un poco.—Él solía hacerlo.
Laurel se levanto.—Me parece genial, voy a cambiarme.—
Regina había visto desde fuera como su vecina hablaba con el joven, y de un momento a otro ambos se fueron pero no salieron de la discoteca. Casi se sintió tentada a entrar y ver donde se habían metido cuando vio a un hombre salir enfundado en un traje rojo. Había visto fotos de un hombre con ese mismo traje cuando buscaba información del alter-ego de su vecina, el chico de rojo lo llamaba Arsenal. Pero dejo de pensar en él cuando vio a su vecina.. O mejor dicho, Black Canary, pues ahora iba vestida de ella. Regina se escondió mejor cuando vio que ella y el chico salían. Cuando se fueron salio de su escondite. Ya no iba a seguir más a su vecina pues ya tenía lo que quería.
—Te he pillado, pajarito.—Una sonrisa inteligente adorno sus labios.
Adelanto del próximo capitulo:
-Laurel descubre que Regina sabe que ella es Black Canary.
-Laurel se ve obligada a contarle su historia a Regina.
-Sin embargo, Laurel no es la única que ha sido descubierta, Regina también se vera obligada a contar su pasado.
