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»" V.M.P "«
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Chapter 02
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Me vi obligada a abrir los ojos al sentir como un dolor agudo se hacía presenté en mi cabeza, provocando que soltara un grito mientras intentaba pararme de donde sea que me encontrará. Aunque era imposible hacerlo pues alguien me retenía con fuerza y me obligaba a seguir acostada.
—¡Respira y trata de relajarte! —la presión en mis hombros se hizo mas fuerte. —¡Hazme caso! —estiré mis brazos hacia al aire buscando algo que aruñar. Todo estaba completamente oscuro ante mis ojos y el dolor agudo que sentía en mi cabeza me hacía no pensar con claridad. —¡Layad trae el agua rápido!
Chille con fuerza al mismo tiempo que clavaba mis uñas sobre algo blando y frío, en un intento de buscar una forma de transmitir mi dolor a quien sea que se empeñaba a mantenerme acostada.
Un par de gotas cayeron sobre mi rostro, al tiempo que la persona soltaba un par de gruñidos y maldiciones por lo bajo, aflojando su agarré sobre mi.
«Golpealo. Ahora»
Sin meditarlo demasiado eleve mis brazos hacia arriba, tanteando un par de veces en el vacío hasta tocar algo parecido a una cara y pasar mis uñas varias veces sobre esta antes de elevar mi cuerpo hacia arriba y golpear mi frente contra la suya con fuerza.
Mala idea.
Lo único que había ganado es que el dolor de mi cabeza aumentará todavía más y que a los pocos segundos volviera a hacer prisionera de una fuerza sin igual, la cual se encontraba demasiado cerca de el cuello.
—He traído el agua.
—¿Y bien? —el tono de su voz se endureció junto con su agarre. —¿Qué esperas?
«Escapa»
Forceje con ganas mientras seguía gritando. No sabía lo que pasaba o el porque me encontraba en esta situación, lo único de lo que estaba consiente es que no pararía de gritar o de intentar escapar, hasta a verlo logrado.
Quede inmóvil al sentir como algo frío impactaba con fuerza contra mi cuerpo. Haciendo que cualquier movimiento y gritos de mi parte se vieran completamente nulos.
—Perfecto. —suspiró, al tiempo que recuperaba de manera lenta mi visibilidad. —Ahora, respira y relaja tus músculos. —en cuanto acabó de decir eso me vi haciendo lo que el me había ordenado, mientras me recostaba en lo que parecía ser una cama. —Así se hace, buena chica.
—¿A quien llamas buena chica? —gruñi, sintiendo como las palabras raspaban cada lugar de mi garganta. —Espero que no te refieras a mi. Porqué no soy ninguna mascota.
—Eso crees. —carcajeó, liberándome. —Layad, me voy. Y esperó que esta vez no hagas nada que llegue a afectar tu trabajo, ¿Quedá claro?
—Si, señor.
Observe -de manera borrosa-, la espalda ancha y cabello corto de un hombre que se alegaba a paso lento de donde yo ya hacia acostada.
—Deberías dormir, Amu. —dijo a quien identifique como Layad. —Mañana será otro día y ocupas descansar.
Asentí con agotamiento, otorgándole la razón.
No habían pasado más que unos cuantos minutos desde que Layad se había retirado, dejándome sola. Antes de qué mi estómago empezará a gruñir, por la repentina hambre que me atacaba.
—Maldición. —lleve una mano a mi frente y otra a mi estómago. —Tengo demasiada hambre. —cerré los ojos con fuerza, tanteando en todos lados en busca de mi móvil. Estaba apuntó de darme por vencida y empezar a gritar para que me trajeran algo que comer, pero al momento descarte esa idea. No podía darme el lujo de que los sirvientes me vieran en la -aparente- mala condición en la que me hallaba en estos momentos. —Genial, ahora tendré que ir a buscar yo mi alimento. Simplemente genial, y eso sin contar que no hayo el celular.
Elevé mi cuerpo con fuerza afuera de la cama, sintiendo como mis fuerzas desparecían justo en el momento que hacia eso. Cayendo de golpe al suelo, con la cara estampada contra este.
Sensacional.
Lo volví a intentar, poniendo esta vez mis manos como apoyó, al igual que mis rodillas, impulsándome con ambas hacia arriba a su debido tiempo.
—Bien. —farfulle. Para a los segundos estampar mis manos contra la pared, buscando por las penumbras un interruptor para la luz. —¿Es enserio? ¡Como no puede haber un maldito interruptor aquí!
«Aplaude»
Junté mis manos con fuerza, para acto seguido brincar en mi lugar, sorprendida. Al apreciar como el cuarto se iluminaba por completo, en cuanto había chocado mis palmas.
El reconocimiento no tardó de llegar a mi, en cuanto aprecié el lugar por completo; Me encontraba en mi habitación.
¿Cómo había llegado aquí?
Arrugue el rostro. Obligando a mi cerebro a trabajar, con la clara intención de averiguar que había pasado. Pero lo ultimo que se me venía a la mente era que me encontraba en la casa de Jack viendo una película -la cual esta de más decir que era realmente aburrida-, antes de que todo se tornara borroso y confuso en mis recuerdos, y que un horrible dolor de cabeza se hiciera presenté en mi por el claro esfuerzo que estaba haciendo para recordar lo sucedido. Algo que al parecer sería completamente imposible de lograr ahora.
Dirigí mi vista hacia atrás de mí, posicionándola sobre la cama estilo princesa de cobertor rosa fosforescente que se encontraba arrugada, pidiendo que la tomara y me cubriera con ella. Pero tan rápido como visualice mi celular en el centro de esta, denegué de manera inmediata el impulsó de querer tomar la sábana y ponerla sobre mí.
Aunque claramente me arrepentí de esa decisión después de haber salido de la habitación y sentir el aire frío estampar con fuerza contra mi.
—Maldición. —gruñi, mientras me intentaba abrazar a mi misma, en busca de calor. —¿Porqué jamás soy razonable? —pateé el suelo exasperada, sorprendiéndome al sentir algo realmente suave en el suelo -que claramente no era la alfombra que decoraba todo el piso de las habitaciones y las escaleras-. Baje mi vista hasta el piso, observando el glamuroso vestido azul, que le había lanzado con anteoridad a aquella inpeta. —¿No hay nada mejor que esto, cierto? —pregunte a la nada, mientras me doblaba lo suficiente para agarrarlo y colocarlo alrededor de mis brazos. No me encontraba tan desesperada por algo de calor como para ponérmelo.
Una vez que terminé de bajar las escaleras, me fui directo a la cocina. Eso sin mencionar que tuve que recorrer todo el primer piso para hallarla.
—Espero que hayas aprendido tu lección, Layad. —me escondí de manera inmediata en el pequeño hueco que había entre el horno y la pared, sin saber muy bien el porque hacía eso. —Tu deber es cuidarla, no castigarla. ¿Entiendes?
—Si. —observe a duras penas, como Layad parecía temblar levemente. —Realmente siento haber ocasionado eso, no era mi intención hacerlo. Me encuentro fatal por como ella reaccionó ante ello.
—Pero tu sabes que esa mimada debe ser castigada. —interrumpió la misma voz que habló desde un principió, acercándose mas a él. Dejándome ver que era una mujer, aunque su espalda es realmente ancha y parece tener un millón de músculos. —Su tío jamás la ha castigado, y a ti hasta el momento solamente te han llamado la atención. ¿O acaso me equivocó?
—¿A qué quieres llegar con eso? —Layad retrocedió un poco.
—A nada, —una risa ronca salió de su boca. —Solamente digo que esa criatura merece un buen castigó. Y no, no habló de un castigo de clima, esos son demasiados humanos. —negué ligeramente con la cabeza, algo estaba mal en toda esa conversación tan extraña. —Yo habló que debería recibir un castigo como los que reciben nuestra gente, a su edad. Ya sabes, eso que te dan por no obedecer lo que te han dicho.
—No. —mencionó Layad con voz aguda, al mismo tiempo que llevaba sus manos a su cabellera y la desordenaba un poco. —Amu todavía es una niña, si comparamos la edad de nuestra gente con la de ella, y a todo su espécimen. Sabes que son demasiados distintos, en comparación de nosotros.
¿Qué tenía que ver yo en toda esa conversación? ¿Y de que hablaban exactamente?
—No querido, no ahí quedar tratos especiales. —temblé ligeramente al sentir una brisa de aire. —Todo nosotros sabemos que la gran y tan nombrada "Tsukiyomi" Amu —hizo unas comillas en mi apellido. —En realidad es parte de la nobleza casona "Souma" ya extintos.
—Sabes que serás maldecida por nombrar a las noblezas casonas prohibidas.
Una carcajada seca salió de ella. —; ¡Me importa muy poco eso! Lo que realmente me importa es que esa abominación lleve como parte de su nombre la clasificación "Tsukiyomi". ¡Sabes como reaccionaria nuestra especie si llegarán a conocer que ese error llevará como apellidó esa clasificación!
—Aquí es solamente un apellido.
—¡Pero que para nosotros ese " apellidó " en realidad es una clasificación, a la que pertenece nuestra gran reina y otros de sus mas fieles servidores! —mordí mi lengua con fuerza, con la intención que ningún sonido saliera de mi boca. Al ver como golpeaba con fuerza el estante de los vasos y provocaba que todos se rompieran de manera estrepitosa. —... Pero eso no es de lo que vine a hablar contigo, werterine. Si no del grave error que cometió ella el día de hoy, hace unos minutos. —llevé una mano a mi cabeza al sentir un pequeño dolor agudo en esta, que desapareció a los segundos. —No me preguntes de que hablo Layad. Que tu y yo bien sabemos que ella aruño el rostro de nuestro señor. ¡Y eso sin contar que hizo que su hermosa cara sangrara!
—¿Qué quieres? —la voz de Layad tembló levemente, haciendo que mi corazón se estrujara.
Por algún motivó todo esto me da un mal presentimiento.
—Venganza. —su voz salió tan masculina para ser una mujer. —Una buena venganza. —dio un paso hacia adelante mientras estiraba su musculosa mano hacia Layad. —Pero como se que no me permitirán tocar a la "princesita" —el sarcasmo fue mas que claro cuando dijo lo último, mientras tomaba la cara de Layad. —decidí que su guardián debería hacerse responsable de los actos de su protegida. Ya sabes, eso es algo justo para todos.
Observé con esfuerzo como cerraba los ojos y asentía con la cabeza.
—Esta bien, Madam.
«Cierra los ojos»
Ignoré por completo la voz de mi cabeza al ver como ella tomaba un cuchillo con su mano libre.
¿Qué pensaba hacer?
—Sabes que odio que me llames por mi nombre. —gruño antes de darle un golpe y blandir el cuchillo hacia arriba. —Pero bueno, esta vez te lo voy a dejar pasar. Ya que recibirás el castigo de esa horrible Amu.
¿Yo qué tenía que ver en su conversación?
«Mucho»
Mire como "Madam" encajaba con fuerza el cuchillo en el hombro de Layad. Provocando que un horrible grito de horror saliera de mi garganta.
Me negaba a que esa persona le hiciera eso a él.
—Parece que tenemos espectadores, werterine. —observe con espanto como volvía a elevar el arma y lo encajaba en el mismo lugar, haciendo que Layad soltará un gruñido mientras la sangre salía sin parar de la herida. —Ahí quedarles un buen espectáculo. ¿No crees?
Cerré mis ojos con fuerza y mordí la punta de mi lengua, con la intención de ya no ver nada e impedir que un solo ruido saliera de mí, ya que al parecer si lo hacia, ella volvería a acuchillarlo. Aunque estaba consciente de que ella no pararía de hacerlo, mucho menos si tenía en cuenta de que alguien estaba aquí aparte de ambos.
Me deslice por la pared hasta llegar al suelo, sintiendo el horrible ardor que me lleve a la espalda por hacerlo. Y acerqué mis rodillas hacia mí, al caer en la cuenta que mis pies se asomaban por el hueco.
—Esperemos que con esto, aquella horrible y estúpida criatura. La fenómeno llamada Amu, empiece a dejar de causar problemas a todos. —dijo antes de encajar el arma consecutivas veces.
—Amu, mi niña Amu. La señorita Amu, no es ningún fenómeno, solamente nació algo distinta a los demás. —mis ojos se humedecieron al escuchar la voz lastimosa de Layad defenderme. —A veces se comporta de manera rebelde y dice odiarme, pero eso solamente es una etapa. Ya que yo se que ella es realmente buena y dulce, solamente esta algo confundida por las personas que la rodean.
—¿Enserio? —me estremecí al escuchar la risa sínica de esta. —¡Ella es un fenómeno, no por nada sus padres no están con ella! ¡Y tu la defiendes cuando no vales nada! —mordí con mas fuerza mi lengua y deseé poder cerrar mis ojos para no ver como lo acuchillaba nuevamente.
—¡Ella es mi niña y no tiene derecho de hablar así de ella. No la de la señorita! —las lágrimas acudieron a mis ojos, al observar el mal estado en el que se hallaba al único que le he importado.
«Cierra tus ojos y tapa tus oídos. No hagas ningún ruido, y no salgas hasta que amanezca, niña mía.»
Una voz diferente resonó en mi cabeza, haciéndome pensar que era de quién se encontraba defendiéndome. Pero enseguida descarte esa idea e hice lo que me había pedido.
No podía ver con claridad por la cantidad de lágrimas que salían de mis ojos mientras intentaba inútilmente retener los balbuceos que salían de mi boca. A pesar de que mis oídos se hallaban cubiertos por mis manos, aun así oía con claridad los horribles gritos que él soltaba.
Me hice bolita, pegando mi espalada a la pared.
Todo esto era mi culpa.
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»"V.M.P"«
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¡2252 palabras escritas en primera persona!
¡He roto mi récord personal! ¡OMG!
¿Algun review para el segundo capitulo? :3 ¿Como les parece que va?
¡Lo siento si la narración es mala, Gomenasai! *Hace reverencias de manera repetitiva* Es mi segunda historia en primera persona, por lo cual creo que es realmente mala toda la narración... Peroooo, ¡les prometo ir mejorando!
¡Espero seguir contando con ustedes! ❤
