Disclaimer: Naruto es de Masashi Kishimoto, yo solo uso sus personajes para divertirme y quitarme la frustración del final, además de contribuir el yaoi de este fandom. Sin ánimo de lucro.

Como la Lluvia

Capítulo II: Primer encuentro.

Naruto fulminó con la mirada a Sai, que luchaba por no reír. Fallando, por supuesto. Unos ruiditos ahogados escapaban de sus labios. El pelinegro se llevó las manos a la boca, para disimular. Pero los movimientos de sus hombros lo decían todo.

-¡Ino! ¿Cómo yo voy a ser un niñero? ¡Eso no va conmigo! –Protestó Uzumaki, inflando las mejillas y haciendo puchero. Yamanaka sonrió.

-Claro que va contigo, porque no estás en posición de ser quisquilloso, Naruto. Estás desempleado, y no tienes dinero. Además pagan muy bien. Sé de una agencia que hay aquí en la ciudad. Al menos podrías tomar el empleo solo por el verano. –Habló con seriedad.

-¡No tengo experiencia en eso! Intentarlo siquiera, es perder el tiempo. –Naruto negó con la cabeza.

-Pues te inventas algo. –Ino se encogió de hombros. –Vamos a ser tu referencia. Le voy a decir a Hinata que nos preste a Hanabi para ayudarte.

-Lo haces sonar de una forma horrible…

-¿Y eso qué importa, idiota? –Ino lo fulminó con la mirada. –Hanabi es perfecta, tiene catorce y podemos decir que la cuidaste hace unos años, ¡Es perfecto!

-En ese caso, para que sea más creíble, llevemos a Hinata también. Nos inventaremos una buena idea con ayuda de Shikamaru. –Propuso Sai. –Ahora el problema… es que para ayudarlo nosotros… ¿debemos conseguir un bebé?

-Sí. –Ino asintió, llevándose la mano a la barbilla, pensativa. –Creo que podemos usar una foto de internet, le inventamos que somos padres jóvenes… y que nuestro… ¿Inojin te parece un buen nombre, Sai?

-Es bueno. –El pelinegro asintió. Naruto los miraba con los ojos abiertos de par en par. Eran un par de locos calculadores, mentirosos y raros.

-Bien, y si preguntan por Inojin-chan, le diremos que ya tiene edad suficiente para ir al pre-escolar. –Ino y Sai asintieron. –Joder Sai, tenemos veinte. Significa que me embarazaste a los dieciséis más o menos… -El pelinegro rio. –No te preocupes, Naruto. Tienes el trabajo asegurado. ¡Para algo estudio para ser actriz! Lloraré contando nuestra dura historia con Inojin-chan y tus heroicos cuidados… Y sobre Hina-chan, ella querrá ayudarte de sobra. A Hanabi le pagamos un poco y listo. –Ino le sonrió a Uzumaki de una forma que le dio miedo.

-Gracias por planear todo, pero yo no he dicho que vaya a aceptar ser niñero… -Apenas terminó de hablar, una mirada celeste lo fulminó.

-Tú te callas, torpe. Necesitas trabajo, y ya te dije, que no estás en condición de ser quisquilloso. Mañana a primera hora, engañaremos a Konan-san. –Los ojos celestes brillaron de determinación.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-¿Tienes experiencia en cuidar niños? –Preguntó la hermosa mujer que respondía al nombre de Konan. Naruto tragó saliva. Odiaba mentir, por el simple hecho de que se ponía demasiado nervioso.

Habían pasado tres días desde que había llegado a El Valle. Ino había pensado que necesitarían un día o dos para planear todo de manera que saliera perfecto.

-Yo… eh… sí. –Su voz tembló. Estaba sudando frío.

-¡Pobre de ti que no lo consigas, Naruto idiota! ¡Te golpearé hasta la muerte por todo lo que hemos tenido que hacer!

Un escalofrío le recorrió la columna. Y nada tenía que ver la acción de mentir.

-No suenas muy convencido, Uzumaki-kun. Es bastante inusual tener hombres trabajando en nuestra agencia, pero si tienes referencias todo sería más fácil. ¿Las tienes?

-Sí… están afuera. He… he cuidado a muchos niños, pero solo he podido contactar a dos familias. Yamanaka y Hyuuga. –Dijo, luego de carraspear. Cálmate, cálmate.

-Con solo decir mi apellido y el de Hinata, ganarás muchos puntos. ¡No olvides que tienes amigas de familias importantes, torpe!

-Oh. –Konan sonrió encantada. –Entonces, Uzumaki-kun, diles que pasen. –Naruto asintió, cortado. Ino, Sai y Shikamaru habían arreglado todo tan bien, que todo lo que Nara había dicho, estaba ocurriendo.

Uzumaki abrió la puerta y miró a las hermanas Hyuuga, Sai e Ino.

-Por favor, pasen, Hinata-san, Hanabi-chan, Ino-chan, Sai-kun.

-Si ven que ellos te dejan tratarlos con tales confianzas, se confiarán más. –Había dicho Shikamaru.

-¡Naruto-nii-chan! –Dijo Hanabi, sonriendo con maestría, lanzándose a abrazarlo.

La cría puede ser una excelente actriz por un poco de dinero. Pensó Naruto.

-Hanabi-chan. –Sonrió, y le acarició el pelo.

-Mantén las manos donde pueda verlas, degenerado. –Susurró la pequeña de las Hyuuga, en su oído, mientras que Konan podía ver la dulce y muy bien fingida sonrisa.

-Siéntense, por favor. –Konan sonrió. Cuando los demás lo hicieron, continuó. –Naruto-kun dice que ustedes son sus referencias. Y por lo que veo, parecen llevarse muy bien con él.

-¡Es que Naruto-nii-chan es genial! –Sonrió Hannabi, comenzando con su parte del teatro. –Me cuidó cuando mi padre se fue de viaje con Hinata-nee-sama. Usted sabe que perdimos a madre hace tiempo… Bueno, volviendo a Naruto-nii-chan, me cuidó durante tres semanas la primera vez. Yo tenía solo diez años. Naruto-nii-chan me contó que trabajaba para comprar las medicinas de su padrino Jiraiya…

-¿Comenzaste a trabajar a temprana edad, Naruto-kun? –Preguntó Konan.

-Desde los dieciséis, aunque solo los veranos y cuando era necesario. Aunque nunca descuidé mis estudios por ello. –Dijo, intentando sonar seguro. Lo consiguió, ya que no era mentira.

-Admirable. –Alabó la mujer. -¿Cuidaste más veces de Hanabi-san?

-La cuidé dos veranos. Entonces tuve que irme a estudiar.

-¿Qué estudias, Naruto-kun?

-Arquitectura. –Aquello no era mentira. Por suerte, ya había salido de vacaciones. Y ahora que lo pensaba… tendría que cambiarse de Universidad. Vivir en Suna ya no era una opción.

Tal vez La Nube sería una buena opción, la Universidad Hachibi era de las mejores.

-Muy buena elección. Bien, Hinata-san, ¿tiene algo que agregar?

-N-Naruto-kun… ¡Es un muy buen chico! Cuidó muy bien de Hanabi, y mi padre le está muy agradecido. –Dijo la pelinegra.

-De acuerdo. Ahora, Ino-san, Sai-kun, ¿qué pueden decirme de Naruto-kun?

-Naruto nos ayudó en nuestros peores momentos. Yo quedé embarazada a los dieciséis, aunque pocos lo saben, por mi familia. Y espero que esto siga así. –Miró a Konan, casi amenazante. La mujer asintió. -Naruto cuidó a nuestro Inojin muchas veces… yo tenía que hacer como que seguía siendo una adolescente nacida en un buen clan, y con todo lo que eso conlleva… Ya sabe, ir a la escuela, fiestas de clanes… Y casi no podía estar con mi niño… Una sirvienta lo cuidaba casi todo el tiempo, pero Naruto nos salvaba a Sai y a mí para las fiestas, y cenas familiares. Fueron momentos muy difíciles… -Sus ojos celestes se llenaron de lágrimas. Sai puso una mano en su hombro.

Naruto quería gritar. ¡Todos eran una bola de mentirosos! Incluido él.

–Éste es mi Inojin-chan. –Mostró la foto de un niño muy pálido, rubio y con grandes ojos celestes. Shikamaru era un as usando Photoshop. El niño era una perfecta mezcla de Ino y Sai. –Ahora tiene cuatro años y está por comenzar el pre-escolar, ¿no es adorable, Konan-san?

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-Naruto-kun, tienes el trabajo. –Konan le sonrió amablemente. Ino y compañía habían salido de la pequeña oficina. Naruto sonrió.

-¡Muchas gracias, Konan-san! –Hizo una reverencia.

-Demostraste ser alguien muy confiable. –Naruto casi cae de rodillas. La culpa, el arrepentimiento… Eran demasiado para él. ¡Por eso odiaba mentir! Fueran mentiras piadosas o no. –Tengo el trabajo perfecto para ti, pues tienes experiencia con familias acomodadas. –Konan sonrió. –Justo hoy en la mañana llamó Uchiha Mikoto, ¿has oído hablar de ella?

-La verdad… es que no. –Naruto negó con su cabeza.

-Son una familia muy importante aquí en El Valle, y en todo el país. –Explicó Konan. –Mikoto-sama se irá de viaje durante todo el verano. Su vuelo es éste jueves. –Estaban a lunes. –Y quiere que le enviemos a alguien para cuidar a su hijo, Sasuke-san. –Konan abrió un cajón de su escritorio, buscó entre unas carpetas, hasta sacar una fotografía. Se la entregó a Naruto. –Es él.

Naruto miró al niño de la fotografía, casi con indiferencia. Sí, casi. Porque tenía una mirada penetrante, algo inusual en un niño. Además que era un crío bastante mono.

-¿Qué edad tiene? –Preguntó.

-Doce. –Konan sonrió, levemente. –Mikoto-sama quiere que estés a su lado en todo momento, por lo que solicita que te alojes en su casa durante lo que dure tu trabajo.

¡Esto es demasiado bueno para ser verdad! Pensó Naruto. Justo ahora no tengo donde quedarme… Y no tengo ganas de molestar a Ino y Sai tanto tiempo… Y lo mejor, ¡Adiós comida dietética!

-Entiendo. –Dijo, serio. -¿Cuándo empiezo?

-Mañana debes ir a su casa a las tres de la tarde. Ella te explicará los detalles, Naruto-kun.

-¡Muchas gracias, Konan-san! –Hizo otra reverencia. Sus ojos azules brillaban.

Gracias a Ino, Sai, Hinata, y Hanabi, no todo se había ido al demonio.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

Llamarle casa a esa mansión era quedarse demasiado corto, ¡Era enorme! ¡Incluso tenía un pequeño bosque! Además de enorme, la mansión era muy hermosa, y era una verdadera obra de arte ante sus adiestrados ojos de arquitecto.

Se acercó a pasos lentos a la imponente puerta principal, arrastrando su maleta tras él. Tocó el timbre.

Tuvo que esperar solo unos pocos segundos antes de que una muchacha pelirroja con anteojos le abriera la puerta. Vestía un uniforme de empleada doméstica de esos que solo se veían en las películas o en las series anime. Un vestido negro con encajes blancos, el delantal y unos zapatos bajos, muy brillantes. La chica estaba impecable, muy bien peinada, también-

-Soy Uzumaki Naruto –Le hizo una pequeña reverencia. –Vengo de Akatsuki, Uchiha-sama solicitó una niñera para su hijo. Y bueno, yo fui elegido para el trabajo. –La pelirroja lo miró evidentemente sorprendida, y algo incrédula. –Ya sé que no es usual que hombres trabajen en esto, pero siempre hay excepciones, ¿no cree? Konan-san me dio este sobre para Uchiha-sama. –Le entregó un sobre negro con nubes rojas. La chica lo tomó.

-Pase por favor, y espere aquí. –Se movió de la puerta, dejando entrar a Naruto. Luego, desapareció por uno de los muchos pasillos que podían verse.

SI la mansión era una obra de arte por fuera, la exquisita decoración de adentro, y la precisión de la construcción, la hacían ver como algo hecho por un Dios.

Pronto volvió la muchacha pelirroja.

-Sígame, Uzumaki-san. –Pidió, haciéndole una seña con la mano. Naruto asintió, y la siguió en silencio, mirando impresionado y maravillado cada rincón de la casa que estaba en su campo de visión.

La chica se detuvo frente a una puerta, y golpeó con los nudillos dos veces, suavemente.

-Pasa, Karin. –Dijo una voz femenina. La pelirroja abrió la puerta, dejando ver una habitación que parecía ser un estudio. -¿Usted es Uzumaki Naruto-san? –La mujer era muy bella, y creyó encontrar en su rostro, muchos de los rasgos que poseía el niño de la fotografía.

-Soy yo. –Dijo, seriamente. –Es un placer, Uchiha-sama. –Hizo una reverencia.

-Igualmente. –La mujer hizo una pequeña reverencia, y se sentó tras su escritorio. –Tome asiento, Uzumaki-san. –Naruto se sentó en una silla que gritaba ¡Carísima! por todos lados. En realidad, todo en aquella casa parecía gritar lo mismo, incluso la misma señora Uchiha. –No es muy usual que un muchacho trabaje en este tipo de cosas, pero Konan-san confía en usted, así que lo haré yo también. Además, creo que al ser un chico Sasuke se sentirá más cómodo contigo. No es que él odie a las chicas, o algo así. Él pocas veces les hablaba, o algo. Pero por algún motivo, siempre terminan renunciando. –Explicó la mujer. –Quiero que estés junto a él día y noche. No puedes dejarlo solo en ningún momento. Si quiere ir a alguna parte, lo acompañarás, y siempre irán con el chofer, ¿entendido, Naruto-san? –El rubio parpadeó lentamente. Abrumado.

La señora Uchiha era algo obsesiva con los cuidados que le daba a su hijo, en su opinión.

-Entiendo. –Dijo, asintiendo. Si era obsesiva o no, no era su problema.

-Karin te dará los horarios de las distintas clases que toma Sasuke. –Informó la elegante mujer. Naruto volvió a asentir. –De hecho, en media hora Sasuke sale de la escuela. Debes ir a buscarlo, Aburame-san te llevará.

**Como la Lluvia. NaruSasu**

-¡Sasuke-kun!

El pelinegro puso los ojos en blanco, tan rápidamente, que ni se notó. Soltó un suspiro de cansancio. Se detuvo en medio del pasillo por donde iba caminando. Volteó para ver a la niña de ojos verdes, que corría hacia él, con el estuche de su violín en la mano.

-¡Sasuke-kun! –Jadeó la del cabello rosa. –Gracias por esperarme. ¿Te gustaría que fuéramos a dar un paseo ahora? –Propuso, con las mejillas sonrojadas.

-No puedo. –De hecho, no le estaba mintiendo. Ni en un millón de años lo dejarían salir solo. Y lo que Sakura buscaba era un cita, ¿qué clase de cita es cuando la sirvienta te acompaña? Tampoco es que quisiera tener una cita con Haruno.

-Oh, ya veo. –Dijo, decepcionada. –Tal vez para otra ocasión. –Sasuke no contestó, siguió caminando hacia la salida de la escuela. –Sasuke-kun. –Llamó la niña.

-¿Hn? –Dijo sin detener su marcha, ni mirarla.

-Yo… quisiera saber… si tú… -Sakura estaba completamente roja. – ¿Quieres tocar en dúo conmigo para la despedida de los de último año? –Dijo de sopetón. Sasuke se detuvo, y la miró, al fin.

-¿Cuándo es? –Sakura abrió los ojos de par en par, sintiendo un calorcito en el pecho. La esperanza y la alegría.

-Es el viernes de la otra semana. –Dijo, con los ojos brillantes.

-¿Qué tocaríamos? –Sakura creyó olvidar como respirar. Una sonrisa se formó en sus labios. Le había encantado que Sasuke se refiriera a ellos como un nosotros.

-Pensé en que podríamos tocar Nocturne de Chopin… -Dijo, jugando con sus delicadas manos.

-Bien. Si quieres practicar, ven a mi casa. –Dijo, tranquilamente. Sin ser consciente de que había hecho a Sakura, la niña más feliz y enamorada del mundo. –Mañana arreglamos eso, ¿estás de acuerdo? –Ya estaban en la salida de la escuela.

-¡Sí, Sasuke-kun! –Dijo emocionada.

-Entonces, te veo luego. –Se despidió el pelinegro. Vio el coche donde Shino lo venía a buscar sin falta cada día. Resopló, irritado.

-Es una chica muy guapa. –Dijo una voz masculina detrás de él. Sasuke volteó en seguida. Sus ojos negros se toparon con unos azules. El muchacho rubio sonreía entre burlón y divertido. –No deberías parecer tan molesto. –Añadió. Sasuke solo lo miraba, confundido y ahora enojado. ¿Quién se creía ese extraño para venir a burlarse de él?

-¿Quién eres tú? –Preguntó, con la voz cargada de veneno. El rubio no dejó de sonreír. Aquello lo hizo enojar aún más.

-Uzumaki Naruto. –Se presentó, haciendo una pequeña reverencia. –Soy tu nueva… Demonios. Ni muerto me referiría a mí mismo como niñera. –Habló más para sí mismo. –Soy tu nuevo niñero. –Se corrigió. Sasuke lo miró con el ceño fruncido.

-¿Qué tú qué? –Dijo sin mostrar su incredulidad. ¿Qué era toda esa estupidez? ¿Acaso madre había enloquecido? ¿O era su castigo por haber sido irrespetuoso hace unos días?

-Qué irritante. Soy tu nuevo niñero. Ya sabes, los que cuidan mocosos como tú. –Dijo para picarlo. De pronto Naruto sintió ganas de quitarle la cara de estreñido que tenía. –Ahora, sube al auto.

-No. –Dijo, desafiándolo. Tenía levemente alzada una de sus delgadas cejas negras.

-¿No quieres ir en coche? –El rubio también alzó una ceja. Sasuke lo miró con las cejas y los labios fruncidos. –Vale. –El rubio de encogió de hombros. –Nos vamos caminando, entonces. –Sasuke no podía creer lo que oía. ¿Acaso ese cabeza hueca no sabía que madre no lo dejaba ir caminando a ninguna parte? Lo despedirían si se enteraban… Porque él no iba a negarse. En todo caso, ¿qué le importaba si lo despedían o no? Tal vez estaba siendo egoísta, pero nunca había podido ir a casa caminando. No le importaba nada más que dejar de sentirse un prisionero de madre y sus miedos.

-Sí. –Contestó, con firmeza. Su expresión se había relajado completamente. Naruto rió, y sorpresivamente le revolvió los negros cabellos.

-Eres divertido, enano. –Dijo antes de caminar hacia el coche para hablar con Shino. Sasuke lo contempló con infantil rencor. Se había atrevido a llamarle enano. Ya se las pagaría ese… dobe.

El rubio se acercó a él, sonriendo, otra vez.

-Ya, vámonos. –Dijo, haciéndole señas para que comenzara a caminar con él. Sasuke lo siguió en seguida.

Tal vez madre intentaba castigarle trayéndole a ese cabeza hueca como niñera, pero le había salido el tiro por la culata.

CONTINUARÁ


Por fin se encuentran! Aquí parte oficialmente la historia de amor entre esos dos ;)

Hola! Aquí está el segundo capítulo :D

El capítulo anterior fue algo corto, pero no se preocupen. A medida que avanza la historia irán siendo más extensos.

Sobre las actualizaciones, intentaré actualizar al menos una vez por semana (Aunque aún no decido un día en específico). Ésta vez subí dos capítulos, porque como ya dije, creo que el primero fue corto.

Muchas gracias a todos los que se dieron el tiempo de leer mi historia, y más agradecida estoy con quienes me dejaron favoritos, alertas y a Diane-chan16 por su review :D Me hicieron muy feliz C:

Diane-chan16: Comprendo la frustración de esas historias incompletas... Me ha pasado muchas veces. Y hay algunas que son realmente buenas... Me gustaría saber qué opinas del nuevo capítulo :D Saludos!

Me gustaría saber qué piensan del nuevo capítulo, anímense a dejar sus comentarios :D

See you!