Avisos previos:
*La trama y los personajes de Crepúsculoson propiedad de Stephenie Meyer
*La trama y los personajes deAgua para Elefantes son propiedad de Sara Gruen
-Solo la trama de esta historia me pertenece y fue inspirada al escuchar fragmentos de la canción Hurtde Christina Aguilera.
Mi secreto
Cap. 2: Otra oportunidad
En 1935, mi vida acabó para luego renacer. Fui brutalmente atacada junto a mi amiga en ese entonces; Rosalie Hale, ambas fuimos cruelmente violadas para luego ser abandonadas a punto de morir en la fría calle de la avenida principal de Rochester. Sentí pasos y me aterré, pensando que era nuestro fin. Me atreví a mirar quien se nos acercaba y quede sin aliento antes de desmayarme; era un hombre de cabellos rubios, casi plateados por la luz de la luna, ojos de color casi dorados y tez pálida.
Al despertar, oí una conversación.
-¿entonces, que hacemos? – consulto una mujer
-dejémoslas decidir a ellas, si quieren quedarse, solo ellas lo sabrán. Debemos decirles la verdad de lo que pasó y ellas decidirán qué hacen.
Estaba confundida y la garganta me ardía como nunca. Me moví lentamente y la mujer me vio. Tenía el cabello color caramelo y los ojos del mismo tono ámbar que el hombre.
-oh, una de ellas ha despertado – me sonrió dulcemente - ¿Cómo te llamas, cielo?
-Isabella. Isabella Marie Swan – dije, omitiendo mi pasado – pero me llamaban Bella
-ya veo. Yo soy Esme Cullen, bienvenida. Estos son Carlisle, mi esposo y Edward nuestro hijo.
Al ver a Edward, me quede sin palabras. Era de tez pálida, ojos ámbar y cabello cobrizo. Me miraba fijamente y con el ceño fruncido, como si tratara de hacer algo.
-¿Qué te pasa? ¿Ocurre algo malo conmigo?
-no, no. Nada.
Días después, Rose y yo nos enteramos de lo que nos rodeaba. Los Cullen eran vampiros. Rose casi se muere, metafóricamente hablando, cuando supo. Yo estaba atónita. ¿Vampiros? Esto era una locura.
Con el tiempo, Rose y yo nos acostumbramos a ser lo que éramos y a la dieta de los Cullen. Con el tiempo, comprendí que esta era la familia que buscaba.
Aparte de una familia, encontré a mi alma gemela. Edward era lo que buscaba y más… era mi segunda oportunidad para ser feliz. Aun sabiéndolo, mi pasado colgaba de mi cuello, y era en sentido literal puesto que tenía la medalla de Jacob como muestra de este.
A pesar de mi perpetuo silencio, él me acompañaba cuando estaba leyendo u oyendo música en la sala de la casa en la que estábamos. Me parecía que lo hacía para que me acostumbrara a tenerlo cerca y que pretendía algo. Lo más lógico para mi es que me estaba cortejando, pero no consentía esto en totalidad. Yo estaba de luto por mi pasado, especialmente por las cosas que le había hecho al primer amor de mi vida. Cada noche, me escabullía al bosque y, después de caminar, miraba la medalla que tenía colgada al cuello. Era un eterno recordatorio de mi estupidez.
Y se acrecentó aún más. Los Cullen decidieron trasladarse nuevamente y se dirigieron al sureste del país. Su destino me congeló.
-¿A dónde nos mudamos, Esme? –pregunté, llena de curiosidad
-aun no lo sé… Carlisle dijo que al sureste había una buena universidad y que ahí podían estudiar lo que desearan. Dijo que está en Ithaca.
-…- esto no me puede estar pasando. Debo estar escuchando mal - ¿una universidad? ¿Cuál es esa?
-la Universidad de Cornell – dijo Carlisle, entrando en compañía de Edward – ahí pueden estudiar tranquilamente y sin ningún problema.
-¿C-Cornell?- tartamudeé, sorprendida - ¿es…? ¿Es en serio?
-claro que es enserio. Edward dijo que se había interesado en Ciencias Veterinarias.
Me sentí como si la tierra me estuviese tragando en un pozo de arenas movedizas. ¿Era una broma del destino o qué? La persona a la que amaba, y que había muerto por un arranque de celos injustificados de mi parte, había estudiado ESA carrera en ESA universidad. La vida estaba devolviéndome con creces la culpa que cargaba y que, hacia poco, estaba olvidando.
-¿te pasa algo, Bells? – Rosalie me pregunto al verme distraída – no has respondido a lo que te dijeron
-disculpa, me quede pensando ¿Qué es lo que ocurre?
-estábamos preguntándote qué es lo quieres cursar, así que deja de estar volando en esa nubecita tuya y responde – espetó Edward
-no me hables de esa forma, no tienes derecho a tratarme así ¿me oyes? – respondí, llena de ira al ver que me juzgaba sin conocerme, cosa que esperaba lo alejara de alguien como yo – Literatura estaría bien.
Nos inscribimos y comenzamos el día estipulado por la directiva. Decidí dar una vuelta para conocer todo el campus y me dirigí a cada una de las facultades, dejando para el final la más temida para mí: Ciencias Veterinarias. Creí que no sería tan mala idea
Y vaya que estaba equivocada. En el diario mural estaban las fotografías de los alumnos más destacados de otras generaciones; Jacob estaba entre ellos. Se le mencionaba como un alumno responsable, puntual, dedicado a su estudio y de buena familia. También se mencionaba que no había podido recibirse debido a las deudas de su padre, lo que provocó que la familia perdiera todo lo que tenía luego de su muerte en un accidente de tráfico junto a su esposa.
Era increíble saber, después de algunos años, que él no se había graduado. August decía que el talento no era reconocido por ningún estado ni por una institución. Esto lo negaba; la universidad lo reconocía como uno de los mejores… y ahora ya no estaba aquí para saberlo, lo único que quedaba de él era la medalla que ahora estaba en mi cuello
-esto es lo que queda de uno de tus mejores alumnos, querida facultad… - solloce, aferrando la medalla a mi pecho – y todo por mi culpa…
Me retire de ahí antes de que alguien me oyera y mal interpretara lo que estaba diciendo. Me dirigí a mi siguiente clase para intentar borrar lo ocurrido… pero no fue así.
Al llegar a casa, Edward estaba leyendo un libro para sus clases y me detuvo antes de que pudiera llegar a la escalera.
-¿de dónde conocías a Jacob Jankowski?
-¿disculpa?
-te oí. Decías que esa medalla que tienes en el cuello era lo único que quedaba de él. Eso me hace suponer que lo conociste ¿Dónde fue y por qué dijiste eso?
-¿estabas espiándome?
-solo salía de mi clase y te vi ahí… eso no es espiar
-pero si me escuchaste, eso es espiar.
-deja de dar rodeos y respóndeme
-no tengo por qué darte explicaciones, no eres nada mío. Te comportas como si yo fuera tu… - me quedé callada, sabiendo lo que estuve a punto de decir: "tu esposa" o "tu novia"- déjame en paz
-¿Qué ibas a decir?
-nada. Ya déjame en paz
-ah, no – dijo, bloqueándome el paso a la escalera – tú no te mueves de aquí hasta que no me hayas respondido.
-es algo que no te incumbe, así que no insistas.
-sé que ocultas algo, así que suéltalo de una vez.
-déjame-en-paz.
-no-hasta-que-respondas.
-vete-al-diablo.-espeté, tratando de irme
Edward, ya molesto, me cerró el paso y me agarró de un brazo.
-¡habla de una vez! ¡Ya me tienes harto con tanto misterio! ¿Acaso ocultas que tú lo mataste?
-…-me quede muda, en cierto sentido yo había sido la causante de su muerte - ¿Quién te ha dicho que soy una asesina? No me conoces, Masen. Déjame en paz de una buena vez por todas.
-no hasta que me respondas.
Suspire y le conté todo. De cómo había conocido a August y a Marlena en el Circo de los Hermanos Benzini y de cómo Jacob había aparecido en 1931. Obviamente, conté lo ocurrido en medio de todas las funciones y su muerte a manos de Earl, quien había actuado bajo las ordenes de August, quien, a su vez, actuaba bajo su ira y mis celos. Al terminar, mostré la cadena que había pertenecido a Jacob, la cual estaba en mis manos.
-eso era todo lo que deseabas saber. Lo único que quedó de él fue esta medalla y el reconocimiento en el mural de la facultad en Cornell. – Dije, abatida y deprimida por recordar todo – ahora, con tu permiso, me voy a mi cuarto. Tengo que hacer un informe para mi clase de mañana.
Esperaba que eso lo alejara de mí y que olvidara sus cortejos, yo no le convenía como compañera.
Llevaba demasiado remordimiento como para borrarlo de la noche a la mañana y hacer sufrir a alguien por mi cruz. Además, él no se merecía algo tan horrible como cargar con mi pasado y mis estúpidos errores.
