Tras un par de ediciones, aquí el capítulo 2
—¡¿QUÉEEEE!?
—Yo tampoco entiendo cómo, pero los resultados de la computadora así lo indica.
—Pero ¡¿Cómo puede ser eso posible?!
—Tampoco estoy seguro, pero el análisis así lo indica: este Digihuevo contiene los datos de BlackWargreymon.
Todo mundo había quedado estupefacto ante la respuesta de Koushiro. ¿BlackWargreymon iba a renacer? ¿Cómo era eso posible?
Se podía ver varios sentimientos encontrados ante la revelación: una suma entre alegría, pero al mismo tiempo, incertidumbre ante la noticia.
Aunque el rostro de Agumon era diferente. El Digimon dragón se encontraba en casi estado de shock. ¿Cómo podía pasar? ¿Cómo debía reaccionar? ¿Debería celebrar? ¿Llorar? Había pasado tanto tiempo atormentándose por la muerte de aquel Digimon, hasta cierto punto sintiéndose responsable de ella. Y ahora que escuchaba que quizás volvería a la vida no tenía ni idea de cómo actuar. El Digimon dragón no pudo evitar sentirse patético consigo mismo.
—Espera un momento Koushiro —exclamó Taichi tratando de llamar la atención del Niño del conocimiento—, ¿cómo es esto posible? Se supone que BlackWargreymon nació de las Dark Towers, ¿cómo se generó un Digihuevo entonces? ¿Y por qué hasta ahora?
—Creo que yo podría responder eso —dijo una voz proveniente del bosque. Todos se voltearon para ver de quién provenía. Era un hombre encapuchado, vestido en una túnica blanca.
—¡Señor Gennai! —exclamaron los niños y Digimones por igual al unísono al darse cuenta de quién era.
—Buenos días niños —saludó el hombre digital—, venía para agradecerles por todo el arduo trabajo que han hecho en la reconstrucción de ambos mundos, pero no pude evitar escuchar a Koushiro mencionar sobre un supuesto Digihuevo de BlackWargreymon.
—¿Entonces es cierto, señor Gennai? ¿Cómo es que BlackWargreymon logró generar un Digihuevo a pesar de ser originado de las Dark Towers? —cuestionó Taichi, ni siquiera él creyendo sus propias palabras.
El guardia digital soltó un suspiro ante aquellas preguntas.
—Será mejor que tomen asiento niños, creo que deberían saber cómo es que esto es posible —les pidió Gennai mientras él mismo tomaba asiento en el césped. Los niños y sus compañeros Digimon decidieron hacerle caso y tomaron asiento alrededor de él formando un círculo, todos dando su completa atención a aquel hombre.
—Muy bien, ¿por dónde comienzo? ¡Oh sí! —el hombre tosió un poco para aclararse la garganta antes de empezar su relato—. Como saben, los Digimones están compuestos de una gran recopilación de datos. Al morir, estos datos no desaparecen, sólo se van a un lugar donde puedan volver a unirse para iniciar nuevamente el ciclo de vida del Digimon. Este lugar es llamado la Ciudad del Comienzo. Un principio similar se podría aplicar con BlackWargreymon:
Incluso si fue originado por Dark Towers, él seguía estando formado por una acumulación de datos. Pero a diferencia del resto de los Digimones artificiales creados con ellas, él tenía algo diferente: un alma.
Todos seguían prestando firme atención ante la historia de Gennai, aunque Agumon no pudo perderse un poco en sus pensamientos y sonreír, al escuchar que BlackWargreymon realmente sí tenía un alma.
Pero como él era un Digimon artificial —continuó el hombre castaño, sacando a Agumon de sus pensamientos—, tener un alma no le era suficiente. El sacrificio que hizo al dar su vida para sellar el portal hizo que sus datos y alma quedarán grabados en este mundo. Pero necesitaba más que eso: necesitaba de otro ser que diera y compartiera parte de sus datos y de su alma con él para renacer —Gennai hizo una pequeña pausa de su explicación mientras volteaba la mirada hacia Agumon, levantando su brazo izquierdo y señalándolo.
Tú eres el que logró crear este Digihuevo —finalizó el hombre de túnica blanca.
Las miradas de todos ahora posaban sobre Agumon, el asombro en sus expresiones no dejándose ocultar. Pero el Digimon dragón volteaba la mirada hacia todas las direcciones, tratando de encontrar que es lo que todos estaban viendo, como si fuera a encontrar a algún ser místico todopoderoso responsable de aquel milagro que él no podía ver.
Hasta que finalmente se dio cuenta de que a quién se refería Gennai era a él mismo.
—Espere ¿Yo? —preguntó incrédulo el Digimon del Valor.
—Efectivamente —aseguró Gennai—. Te he estado observando Agumon, sé sobre el campo de girasoles que plantaste para BlackWargreymon.
Pese a su piel anaranjada, el Digimon del Valor no pudo evitar sonrojarse con la declaración de Gennai, lo cual hizo que se ganara un par de risas del resto del grupo.
—No hay de que avergonzarse, Agumon —aseguró el hombre en túnica mientras ponía una sonrisa—, ese mismo amor que has puesto en ese lugar fue lo que finalmente se unió con los datos y alma de BlackWargreymon, permitiéndole poder transformarse en un Digihuevo.
Hubo un momento de silencio, todos seguían incrédulos ante las declaraciones de Gennai, aun no sabiendo cómo reaccionar ante todo la nueva información. Incluso si estas debían ser buenas noticias, no podían evitar sentir en el fondo cierta inseguridad.
—Pero —habló Koushiro, rompiendo el silencio que se había creado—, si BlackWargreymon es el primer Digimon de su tipo en renacer ¿cuánto tiempo tardará en eclosionar? ¿o cómo sabremos si mantendrá sus recuerdos?
—Tus dudas están más que justificas, Koushiro —respondió Gennai—, pero me temo que no hay forma de saberlo, pues como dijiste, es la primera vez que algo como esto pasa. Yo sólo sé el cómo ocurrió, pero no el qué ocurrirá después.
Taichi volteó a ver a su compañero dragón, y podía notar la inseguridad y tristeza en su expresión mientras cargaba el Digihuevo del guerrero oscuro.
—¡Tengo una idea! —exclamó el líder original, ganándose la atención de todos—, ¿qué tal Agumon se queda a solas con el Digihuevo?
La respuesta no fue más que un enorme "¿¡QUÉ!?" proveniente de todos, incluyendo Agumon y Gennai, ante la proposición de Taichi.
—No, lo digo en serio —aseguró el castaño—, si BlackWargreymon nacerá por compartir parte del alma de Agumon, creo que eso significa que debe mantener alguna clase de vínculo con él, incluso si llegara a renacer sin sus recuerdos.
—Estoy de acuerdo —dijo Takeru, poniéndose de pie para pararse junto a su ex líder—, creo que en caso de que llegara a ocurrir algún incidente, Agumon sería el mejor para vigilarlo. Después de todo, con el Mundo Digital ya devuelta a la normalidad, el nivel de poder de ambos debería ser el mismo, y sería más fácil hacer que Agumon lo haga entrar en razón si algo llegara a salir mal.
—Esperen chicos —expresó Gennai, llamando la atención de todos—, ¿alguno le ha preguntado a Agumon si realmente está de acuerdo con todo esto?
—Es cierto, lo lamento Agumon —se disculpó Taichi con su amigo. Éste se agachó al nivel del Digimon dragón y puso su mano sobre su hombro izquierdo—. ¿Qué dices amigo? ¿Quieres encargarte de esto solo o quieres que te acompañemos?
El Digimon del Valor se quedó pensativo por unos momentos, mirando al huevo en sus brazos para tratar de encontrar la respuesta.
—¡Déjamelo a mí, Taichi! —aseguró animadamente el Digimon dragón.
—¡Ese es el espíritu! —replicó su amigo humano mientras lo abrazaba, teniendo cuidado de no dañar el Digihuevo.
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Pasaron las horas, y Gennai se despidó de los Niños y sus compañeros Digimon, teniendo que atender otros asuntos en el Mundo Digital. Todos le dijeron adiós mientras decidían pasar la noche con sus amigos en aquel bosque, dado todo el tiempo que ya habían pasado si poder estar juntos.
Excepto por Agumon, el cual decidió irse a aquel acantilado, con aquel huevo en manos, para tratar de cuidarlo y esperar a que eclosionara.
Agumon se hallaba recostado en medio de todo el campo de girasoles cerca del precipicio que él mismo había sembrado, sujetando el Digihuevo negro cálidamente en sus brazos, la luz de la luna siendo lo único que los iluminaba en medio de la noche.
—Amor ¿eh? —dijo para sí mismo Agumon, posando la mirada en aquel huevo en manos.
¿Por qué aquella simple palabra lo había hecho sentir así?
Seguro, él conocía plenamente lo que era el amor.
Sora y Miyako eran las poseedoras del Emblema del Amor. Agumon amaba con gran fuerza a todos sus amigos, en especial a Taichi, y daría lo que fuera por ellos.
Pero, cuando Gennai utilizó aquella palabra para referirse a BlackWargreymon, Agumon no pudo evitar sentir el cómo su corazón se aceleraba y su rostro se calentaba.
¿Sería eso a lo que los humanos llamaban "estar enamorado"? ¿estaba enamorado de BlackWargreymon? ¿sería eso el por qué fue el que sufrió más que todos cuando el guerrero oscuro murió?
El Digimon del Valor sentía el cómo su rostro ardía en llamas ante la simple idea de amar al Digimon oscuro.
"¿Cómo pude ser tan ciego?" pensó Agumon mientras abrazaba con más fuerza el Digihuevo en sus manos.
Agumon finalmente se dio cuenta de la verdad: estaba enamorado de BlackWargreymon.
Y aunque la anterior vez se le fue arrebatado sin poder decirle nada, o de entender lo que sentía, no desperdiciaría esta segunda oportunidad.
El Digimon dragón no pudo dejar escapar un bostezo del cansancio, y podía sentir como el sueño se estaba apoderando de su ser. Decidió dejar el Digihuevo de BlackWargreymon a un lado de él para no romperlo mientras dormía, tras lo cual se sumergió en un profundo sueño.
Aunque poco rato después de que Agumon quedara completamente sumido en su sueño, se podía observar como aquel Digihuevo negro comenzaba a romperse, saliendo un pequeño Botamon, de un color negro más intenso de lo usual, de su interior.
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A la mañana siguiente, Agumon fue despertado por los rayos del sol matutino, indicándole el amanecer. Estirándose para prepararse en dejar su descanso, pudo notar en como el Digihuevo que tenía a su lado ya es encontraba roto. Al darse cuenta de esto, el Digimon del Valor se puso rápidamente de pie, tratando de mirar a los alrededores en búsqueda de algún Botamon o Koromon cerca, dado que eran las primeras etapas de su línea evolutiva, por lo que también deberían serlo de su contraparte oscura.
—¡Diablos! —maldijo el Digimon dragón preocupado—, ¿cómo no pude darme cuenta de que ya había eclosionado? ¿dónde estará? El pequeño debe estar ahí asustado, sin saber cómo llegó aquí.
Agumon se dispuso a salir del campo de girasoles en búsqueda de lo que él esperaba fuera un Digimon en etapa Bebé. Inspeccionando todo el terreno alrededor de él, no pudo dar con nada, ninguna marca ni rastro de dónde podría estar.
El Digimon dragón se sentó en el suelo y soltó un suspiro en señal de decepción.
"Bien hecho Agumon, apenas logras que un milagro ocurra y aun así fracasas" pensó él.
El Digimon del Valor levantó la cabeza para mirar al cielo, tratando de encontrar alguna respuesta, cuando notó en la cima de una montaña cercana a una figura negra.
—¡¿BlackWargreymon!? —exclamó sorprendido Agumon ante aquella visión.
Cubriendo su cuerpo en una luz blanca, se transformó de su etapa de Niño a su forma de Wargreymon, y salió volando lo más rápido que pudo con dirección hacia aquella figura.
No tardó mucho en tiempo en llegar hacia su objetivo y pudo comprobar sus sospechas: efectivamente, era BlackWargreymon. Trató de no hacer ruido al llegar a la cima para no espantar al Digimon de aspecto similar, que se encontraba dándole la espalda y la mirada fija en el horizonte.
—Veo que ya lograste regresar al nivel Definitivo, BlackWargreymon —dijo Wargreymon mientras se terminaba de acercar al Digimon oscuro—, supongo era de esperarse, eres un Digimon nacido de Dark Towers, no tengo idea del cómo sea para esto para ti.
Sin embargo, no recibió respuesta alguna doppelgänger, éste aun manteniendo la mirada fija en el horizonte.
—¿Sabes? Todos te extrañaron enormemente —continuó el Digimon del Valor, tratando de poder crear alguna conversación con el Digimon oscuro.
No hubo respuesta.
—¿No recuerdas quién soy o algo así? —interrogó el Digimon del Valor nuevamente.
Mas el resultado siguió siendo el mismo, pues el BlackWargreymon aún se mantenía callado, sin dar alguna clase de respuesta.
Wargreymon decidió rendirse, y sólo se quedó mirando junto a él a lo que fuera que estuviese observando en el horizonte.
—¿Por qué estoy aquí? —preguntó el Digimon oscuro tras varios minutos de silencio, con su usual voz profunda.
Esto captó la atención de Dragón anaranjado, poniendo una sonrisa antes de responder.
—Pues verás —replicó el Digimon del Valor—, al morir, los Digimones suelen-
—¡No me refiero a eso! —interrumpió enfadado BlackWargreymon, sorprendiendo a su contraparte de color claro— Me refiero a realmente: ¿Para qué estoy aquí?
—Entonces sí recueras ¿Por qué aún sigues con eso? —preguntó irritado Wargreymon, volteando su mirada del horizonte hacia su compañero— Te lo dije, no es necesario que tengas preocuparte siempre por eso. Agradece la oportunidad de estar vivo, todo lo demás encontrará su lugar después.
—¡Pero finalmente le había dado un sentido a mi vida! —exclamó BlackWargreymon poniéndose de pie, sin ver directamente a su contraparte—. Mi vida había encontrado un propósito al final, eso es lo que yo había estado buscando todo ese tiempo. ¿Cuál es el punto de continuar sí sé que eso realmente no tiene ningún Valor ya? ¿Cuál es el sentido de seguir viviendo si no sé qué hacer con esta alma para tener un propósito para ella?
—¿Cuál es el sentido de la vida preguntas? —Wargreymon decía mientras se ponía de pie—, pues es simplemente el vivirla.
—No entiendo a qué te refieres —respondió extrañado BlackWargreymon.
Wargreymon decidió que lo mejor sería mostrárselo en vez de contarlo, abalanzándose hacia el guerrero oscuro y cruzando sus brazos sobre los hombros de éste.
BlackWargreymon trató de liberarse de aquel agarre, pero todos sus esfuerzos terminaban siendo en balde, pues la fuerza que aplicaba Wargreymon era bastante, y no parecía hacerlo con señales de hostilidad como para tratar de usar algún ataque poderoso.
—La vida hay que disfrutarla mientras se puede BlackWargreymon —afirmó el Digimon del Valor, aún sin soltar del abrazo a su compañero—. Creer que la única razón por la que estás aquí es para morir es ridículo. Hay que aprovechar cada momento que tengamos, no esperar hasta nuestras muertes para tratar de encontrarle Valor a ella.
El Digimon oscuro lentamente dejó de luchar ante el agarre del Dragón anaranjado. Parecía que las palabras del Digimon del Valor finalmente lograron llegar a BlackWargreymon, porque en su rostro parecía dibujarse una sonrisa ante la afirmación de su compañero.
—Creo que entiendo —afirmó el Digimon oscuro casi como un susurro.
Wargreymon finalmente soltó de su agarre a su compañero, permitiéndole a éste retroceder un poco. El Digimon oscuro decidió volverse para poder sentar en el borde de aquella montaña, ofreciéndole el puesto al lado de él a su compañero.
—Si voy a volver a empezar esta vida, quiero tratar de apreciar todas las cosas que en la anterior no pude —explicó el Digimon oscuro—. Vamos, siéntate aquí conmigo.
Wargreymon aceptó con gusto, una sonrisa cálida dibujándose en su rostro mientras se sentaba junto a su doppelgänger a contemplar la belleza que el Mundo Digital podía ofrecer.
